5 motivos por los que habrías de dejar los endulzantes artificiales

Sabemos que son nocivos; adéntrate un poco más en los motivos que reafirman aún más lo que ya conoces.

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Quizá los noventas fue la época de oro de los endulzantes artificiales. Quizá recuerdes a tu mamá, tías o allegadas haciendo un uso feliz de estos para cuidar sus figuras. Luego en la década del 2000 la información sobre sus efectos nocivos contra la salud comenzaron a divulgarse más.

Aún con lo que conoces sobre los efectos contrproducentes de los endulzantes artificiales seguro hay más información que podría aguarte a evadirlos:

Incrementan tus riesgos de diabesidad:

Aumentan el riesgo de ganar peso, síndrome metabólico, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. En ratas, por ejemplo, ha sido encontrado cómo al ser alimentadas con azúcares artificiales su metabolismo disminuye y entonces sienten una mayor necesidad de consumir más calorías.

2. Aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares:

Un estudio revela que las mujeres que más endulzantes artificiales consumían, fueron más propensas a las enfermedades cardiovasculares; ello porque eleva los niveles de hipertensión.

Aumenta el riesgo de padecer diabetes tipo 2:

Un estudio europeo ha mostrado cómo los participantes que ingerían endulzantes artificiales doblaban los riesgos de desarrollar diabetes de tipo 2 en contraste con los que no consumían.

3. La química que generan en tu cerebro lo confunde:

Cuando comes endulzntes artificiales, estos pueden ser hasta 1000 veces más dulces que el azúcar, lo que hace que tu cuerpo se confunda y aumente importantemente su producción de insulina. Tu metabolismo disminuye, por ello tendrás hambre más rápido y esa necesidad de comer más, sobre todo carbohidratos. Así, tu cerebro y organismo trabajan mucho más rápido de lo que debieran.

3. Son altamente adictivos:

¿Alguna ves has estado enterado de alguna persona que simplemente no puede dejar la soda de dieta? Este tipo de fenómeno es de lo más recurrente. En otro estudio con ratas, a estas se les ofrecieron cocaína (altamente adictiva) y endulzantes artificiales; increíblemente estas siempre eligieron estos últimos.



Los azúcares del agave tequilero pueden proteger contra la obesidad y diabetes

De acuerdo con la investigadora mexicana, Mercedes G. López, estos azúcares actúan como fibra dietética, por lo que no son absorbidos por el flujo sanguíneo; y en consecuencia, es un endulzante natural que no afecta los niveles de glucosa en el cuerpo.

El tequila es famoso por ser aquella bebida favorita cuando estás “cantando malas rancheras” y tienes el corazón roto. Sin embargo, estudios recientes señalan que la planta del tequila, el agave, podría convertirse en el nuevo endulzante nutritivo para las personas con diabetes tipo dos y con obesidad.

De acuerdo con la investigadora mexicana, Mercedes G. López, del Centro de investigación de Estudios Avanzados en Biotecnología y Bioquímica de Irapuato, estos azúcares actúan como fibra dietética, por lo que no son absorbidos por el flujo sanguíneo; y en consecuencia, es un endulzante que no afecta los niveles de glucosa en el cuerpo.

Este estudio se realizó con ratones machos, los cuales fueron distribuidos entre siete grupos de cuatro integrantes. Mientras que uno de ellos recibió una dieta estándar con agua simple, los otros obtuvieron dietas con agua suplementada con: glucosa, fructosa, sacarosa, jarabe de agave, derivado de agave y aspartamo. Los ratones que consumieron el agave, redujeron el consumo de su comida, perdieron peso y mostraron una reducción considerable en los niveles de glucosa en la sangre.

La investigadora explicó para MedPage Today que: “Creemos que el agave tiene un gran potencial como un endulzante ligero. Es un tipo de azúcar, altamente soluble, con un bajo índice glucémico y un sabor neutral. Eso coloca al agave en una posición tremenda para su consumo por personas con diabetes y obesidad.”

Esto se da debido a que el agave, al reducir los niveles de glucosa, incrementa el péptido similar al glucagón tipo uno, el cual es una hormona que ralentiza la sensación del estómago vacío y estimula la producción de insulina.

De acuerdo con la Dra. López, hay una diferencia significativa entre el agave, el jarabe de agave y el néctar que son vendidos como una alternativa del azúcar. Aquellos productos del agave están hechos con fructantes, que similares a un jarabe de maíz con altos niveles de fructosa.

Sin embargo, ¿es la solución remplazar los endulzantes calóricos con endulzantes no nutritivos? La American Heart Association y la American Diabetes Association afirman que utilizar alternativas de azúcar son la solución al problema.



Hornear con sucralosa potencia sustancias cancerígenas de este endulzante artificial

Un par de estudios revelan que la sucralosa, el principal componente de endulzantes artificiales como Splenda, libera químicos tóxicos cuando se utiliza en alimentos que se hornean para cocinarlos.

En años recientes el abuso de azúcar en distintos alimentos, muchos de ellos de la llamada comida chatarra, ha provocado una especie de mala fama para dicho endulzante, coyuntura que ciertas compañías han aprovechado para ofrecer alternativas artificiales que en casi todos los casos se venden con la consigna de estar “libres de calorías”.

Sin embargo, varios estudios han demostrado que este tipo de endulzantes son dañinos para la salud humana. El aspartame, por ejemplo, utilizado sobre todo en alimentos “light”, está asociado al desarrollo de leucemia, linfoma y tras enfermedades de mutación celular, consecuencias que se sospechaban ya desde la década de 1990, cuando este producto conoció cierto auge.

Por otro lado, la opción que compitió contra este endulzante, la sucralosa, comercializada sobre todo bajo la marca Splenda, aunque por un tiempo gozó de cierta apreciación en el mercado, pues se decía que no provocaba ninguno de los efectos adversos del aspartame, recientemente comienza a revelarse como un producto poco benéfico para nuestro bienestar.

Tal es el caso de un estudio de Susan S. Schiffmana y Kristina I. Rotherb publicado recientemente en el Journal of Toxicology and Environmental Health, según el cual la sucralosa llevada a las temperaturas de un horno casero hace que se liberen dioxinas cancerígenas conocidas como “cloropropanoles”, químicos potencialmente tóxicos y relacionados con un alto riesgo de desarrollar cáncer.

Asimismo, de acuerdo con el sitio treehugger, existe un estudio realizado en Italia y todavía no publicado en el que la sucralosa se cataloga como una sustancia de “precaución” dentro de los aditivos que se utilizan en la industria alimentaria.

En suma, tal parece que si bien el azúcar puede ser dañina, los sustitutos industriales no parecen ser la mejor opción para sortear sus consecuencias no deseadas.