Sin total orden: haz un río de flores en tu jardín

Que las flores se desparramen y den un toque de sorpresa a tu espacio.

En algún momento los jardines comenzaron a organizarse con patrones definidos. De hecho muchos países lograban cierta fama de supremacía respecto a este arte. Los jardines ingleses y franceses, por ejemplo, competían altivamente desde sus peculiaridades. Sin embargo, el orden intrínseco de este tipo de jardines a muchos les es antinatural. Quizá un poco de desorden, o al menos de sorpresa, es necesario para que recordemos a la naturaleza misma, desde sus patrones que llevan un caos con orden; o un orden con caos, algo como la vida misma.

 

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10 mantras que debes interiorizar para reducir al máximo tu huella ecológica

Se parte de la conciencia contemporánea que el mundo necesita.

Literalmente el mundo se nos está acabando: para la mitad del año en curso ya habíamos agotado todos los recursos naturales renovables del 2018. Es decir que, desde entonces, hemos estado ocupando el “crédito” de la naturaleza: nuestra vida se ha sustentado en la depredación del planeta.

Por si fuera poco, hace apenas unos días la ONU nos alertó sobre lo urgente que es hacer cambios –en lo individual y colectivo– si queremos evitar que la temperatura suba 3 grados para 2030 , con todas las implicaciones naturales y sociales que un aumento así traería consigo.

O sea que tenemos poco menos de 12 años para cambiar las cosas…

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Foto: Arka Dutta

¿Cuándo comenzó a suceder esto? Ya no importa. Lo que importa no es tanto revisitar el pasado, sino mirar lo que estamos haciendo en el presente. ¿Qué tanto está calando en la Tierra tu huella ecológica?

Algo es seguro: tu andar en el mundo no pasa inadvertido. Cada persona en México produce 4 toneladas de CO2 en promedio, ¿quieres multiplicarlo por 127 millones? Son 508 millones de toneladas de CO2.

Pero si aún así eres de los que sigue pensando que sus hábitos no juegan un papel en esto, te tenemos una noticia: todo está conectado, y cada una de tus acciones provoca una reacción en cadena.

Es cierto que empresas y corporaciones son las grandes culpables de la devastación ecológica y el cambio climático, pero también es verdad que ellas están alimentando nuestros deseos. Sí: ese refresco que te tomas tiene detrás más de 100 litros de agua, mientras que cada litro quemado por tu automóvil están mandando 2.5 kilos de dióxido de carbono a la atmósfera.

Imagínate entonces: si los hábitos de cada individuo devinieran en que dejara de haber una cultura del automóvil, una cultura del refresco o una cultura del plástico, lograríamos frenar el cambio climático definitivamente. Y además estaríamos evolucionando hacia un nuevo paradigma, más sano, más sustentable y en sintonía con el entorno.

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Así que sí: tenemos que transformar nuestras costumbres, y habitar este mundo con un poco más de congruencia. Quizá no logremos nada inmediatamente, pero los grandes cambios suceden poco a poco.

Por eso te propondremos 10 mantras que deber interiorizar para reducir al máximo huella ecológica (hasta casi borrarla).

Nada es un desperdicio: todo se transforma

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Rediseña tu concepto de basura. Sepárala, siempre. Y ten presente lo mucho que puedes hacer con lo que podría parecer un “desperdicio”, como por ejemplo, una composta facilísima.

El agua embotellada me hace daño

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Sí: las botellas de plástico liberan microplásticos dañinos en tu agua. Además, el agua embotellada no tendría por qué existir siquiera, y tú no tendrías por qué estar gastando en ella. Mejor ahorra para comprar un filtro y nunca jamás bebas agua de una botella de plástico otra vez.

*Y si quieres llevar agua contigo, usa botellas reutilizables de vidrio, que además mantendrán fresca tu agua.

Mi mascota también contamina

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Los perros y gatos consumen hasta un 30% de la carne en Estados Unidos, y generan 64 millones de toneladas de dióxido de carbono al año. Así que cuida que su impacto no sea todavía mayor: no utilices bolsas de plástico para recoger sus heces. Mejor ocupa hojas de periódico y tíralas al inodoro. Y no le compres más de lo que necesite.

Comprar local es ayudar

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Y no sólo a reducir tu huella ecológica –pues implica menos gastos de recursos, entre ellos la gasolina del transporte–, sino que también ayuda a las economías locales.

Toda acción tiene una reacción

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Incluso dejar tu computadora prendida. Porque los monitores absorben muchísima energía. Así que apaga tus aparatos cuando no los vayas a usar, incluso si solo vas a salir a tomar un café.

Un paso a la vez

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Camina, monta la bici o súbete al transporte público. Prescinde lo más posible del automóvil, por la salud del planeta y la tuya. Si eres de los que no se anima a andar en bici porque la ciudad es salvaje, aquí tienes algunos hacks para empezar (y no desilusionarte jamás).

Carne, ¿para qué la quiero? Si tengo verduras para crecer

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Existe mucha comida más sana para ti, más sana para el planeta y que es igual de rica (o más) que la carne. No todo depende de este alimento, ¡sólo interiorizalo! Y habitúate a prescindir de él en tus comidas. Verás que con el tiempo es más fácil. Puedes empezar por tener un lunes sin carne, y si de plano te va agradando puedes consultar a un nutriólogo para dejarla definitivamente. Si esto no te convence, un par de datos duros: cada kilo de carne genera 3 kilos de CO2 y gasta hasta 4 mil litros de agua) ¿Convencido?

Sin bolsa está bien

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Aprende a decir esto después de cada compra realizada. Y ve preparado con una bonita bolsa de tela o mochila para guardar cualquier cosa que compres. Pero hablando de comprar…

No lo necesito

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Introduce esta oración en tu vocabulario. Verás que te ahorrará mucho dinero, pues seguro te evitará comprar cosas que no necesitas o de las cuales puedes prescindir sin problema. También acostúmbrate a pensar antes si lo que estás a punto de comprar no es algo que ya tienes en casa y sólo necesita que le des una segunda vida.

Soy un ser autónomo

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¿Sabes que es la autonomía? Para muchas comunidades indígenas, autonomía significa tener una milpa. Así es: poder procurarnos comida es la cumbre de toda autonomía, pues el alimento es la fuente primigenia de vida. Sigue su ejemplo y cultiva tu propia comida (es posible incluso en la ciudad).

 

 

 

*Imágenes: 1) Edición Ecoosfera; 2) Arka Dutta; 3, 5, 7, 8) CC; 4) perkinelmer; 6) rgp; 9) mimi & august; 10) no rome; 11) Eva Verbeeck



Lecciones de resiliencia orgánica: las hormigas inventaron la agricultura (y encontraron un antibiótico natural)

Hasta tres distintas especies de hormigas llevan millones de años creciendo hongos y protegiéndose con simbiontes de Actinobacteria, sin crear resistencia.

Los seres humanos nos jactamos de haber inventado la agricultura hace nada menos que 12 mil años, lo que nos supuso una ventaja evolutiva fundamental, sin la cual el mundo que hemos construido hasta ahora no existiría. También nos gusta presumir del uso de antibióticos a partir del siglo pasado, los cuales nos alivian de enfermedades que hace 100 años diezmaban poblaciones enteras. Pero nuestros logros como especie parecen modestos comparados con los de las hormigas.

Según un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, las hormigas llevan cultivando hongos desde hace unos 60 millones de años. El riesgo que conllevan estos cultivos es el de desarrollar parásitos que podrían diezmar las colonias de hormigas; por ello, algunas especies llevan un “traje” hecho de Actinobacteria, un simbionte que funciona como antibiótico natural, y que las protege de los parásitos.

Una hormiga cubierta con un “traje” de Actinobacteria

 

El profesor Christian Rabeling de la Universidad del Estado de Arizona, afirma que:

Los humanos aprendieron a emplear antibióticos con propósitos médicos hace menos de un siglo, mientras las hormigas han estado utilizando las secreciones antibióticas de bacterias desde hace millones de años para controlar sus jardines de hongos.

Antibióticos naturales

Los investigadores lograron este impresionante descubrimiento al observar las “criptas” que una especie de hormigas desarrolló en República Dominicana. Estas criptas parecen bolsillos similares a las de las hormigas actuales, para llevar consigo las benéficas Actinobacterias. El descubrimiento fue posible gracias a que encontraron algunos ejemplares de entre 15 y 20 millones de años conservados en ámbar.

Los investigadores combinaron información genética de 69 especies de hormigas actuales para reconstruir su árbol evolutivo a través del genoma, lo que los llevó a la conclusión de que el uso de Actinobacteria data de hace al menos 50 o 60 millones de años. Además, no se trata de la particularidad de una sola especie, sino que se trata de un caso de evolución convergente, donde el rasgo aparece en al menos tres especies.

Este descubrimiento podría tener gran relevancia en el futuro de los humanos (quienes, al parecer, tomamos todas las buenas ideas de la naturaleza), pues en tantos millones de años no se encontraron signos de resistencia a los antibióticos en las especies analizadas. El traje bacteriano de hormigas que vivieron hace millones de años podría ser la clave para superar la grave crisis de resistencia a los antibióticos que se vive en el mundo, la cual cobra 700 mil vidas humanas cada año