¿Los suplementos para el ejercicio son realmente saludables?

“Contienen ingredientes que aumentan el flujo sanguíneo, elevan el ritmo cardiaco y generan un ligero hormigueo”.

Al introducirse poco a poco al mundo del ejercicio, uno va descubriendo dinámicas que impactan en el estilo de vida. Desde cambios en la dieta diaria hasta en nuevos patrones de sueño. Hay quienes deciden empezar a consumir suplementos para potencializar los efectos del ejercicio, incrementar los niveles de energía a lo largo del día, etcétera.

No obstante, ¿qué tan saludables son estos suplementos preentreno que gozan de los beneficios de la cafeína, guarana o creatina? En palabras de Jordan Moon, un fisicoculturista y nutriólogo del deporte del United States Sports Academy, la mayoría de los ingredientes de los suplementos para ejercicio están hechos para brindar la apariencia que el ejercicio trae mejoras más rápido que lo normal: “Contienen ingredientes que aumentan el flujo sanguíneo, elevan el ritmo cardiaco y generan un ligero hormigueo”.  Sin embargo, ninguno de estos efectos físicos provoca que las personas sean más fuertes, más grandes o más rápidas.

Si bien los ingredientes de estos suplementos –como la cafeína, creativa y beta-alanina– tienen un  modesto impacto en el desempeño de los atletas extremos y fisicoculturistas, lo que realmente causan es la sensación de atravesar el límite que anteriormente los detenía. Se trata, en la mayoría de las ocasiones, de aditivos peligrosos e ilegales, como la anfetamina, que tienen la potencialidad de provocar adicciones al producto. Te compartimos estos ingredientes que será mejor que conozcas a profundidad antes de consumirlos:

– Cafeína. Si bien ofrece un boost en el cuerpo, también tiene efectos secundarios que impactan en el corazón. Varios estudios han demostrado que la cafeína aumenta la adrenalina antes del ejercicio, mejorando así la capacidad física para cualquier dinámica. Sin embargo, en estos estudios se notó que las personas también desarrollaban una especie de tolerancia a la cafeína –provocando la necesidad de elevar las dosis–, aumentando el riesgo de sufrir arritmia cardíaca, entre otras enfermedades del sistema cardíaco. Moon explica que, “a menos que estés tomando dos veces la dosis o cuatro veces la dosis, realmente estás a salvo tomando la cantidad máxima recomendada de cafeína”.

– Creatina y aminoácidos. La mayoría de los suplementos contienen creatina, el cual parece ser uno de los principales productores de energía en las células de los músculos y así permitiendo un mejoramiento en el desempeño del ejercicio. La realidad es que este ingrediente, si se consume una o dos veces a la semana antes de hacer ejercicio, no tendrá un efecto real sobre el cuerpo; sólo funciona en personas que realmente realizan ejercicio de manera extrema y dura. Sin embargo, se trata de un ingrediente que produce cambios momentáneos, los cuales están acompañados de calambres y deshidratación. 

– Combinación de propiedades como vitaminas y suplementos. Si bien ayuda a tener un importante boost para el entrenamiento atlético, un estudio demostró que los atletas que consumen una combinación de proteína, carbohidratos y creatina, no tienen un mejor desempeño que aquellos que toman el suplemento SizeOn Maximum Performance.

En caso que desees tomar suplementos, considera que no contengan precursores de anfetamina como el 1,3-dimetilamilamina –o DMAA– o beta-metilfenetilamina –BMPEA–, pues estos agentes pueden provocar graves consecuencias en el corazón. Si bien los suplementos alimenticios para hacer ejercicios no son dañinos, se debe tener una atención –a la medida– con su uso y consumo: “Los suplementos no hacen mucho a menos que estés consumiendo en exceso sin una supervisión médica”.



Los suplementos alimenticios y multivitaminas, ¿provocan más daño que bienestar?

Numerosos estudios han demostrado que estas pastillas pueden provocar más daño que bienestar en la persona que los consuma.

La venta de suplementos alimenticios es una industria de 32 miles de millones de dólares al año, en la que el marketing ha promovido la noción de que son necesarios para una mejor salud física. Sin embargo, numerosos estudios han demostrado que estas pastillas pueden provocar más daño que bienestar en la persona que los consuma.

Por ejemplo, un estudio publicado en Journal of Medical Toxicology, los centros de control por envenenamiento en los EE.UU. recibe una llamada cada 24 minutos en relación con el consumo de suplementos alimenticios. Hay suplementos alimenticios, como el Yohimbe –usado como tratamiento para la impotencia, disfunción erectil, pérdida de peso, presión sanguínea alta y otras enfermedades–, que se ha relacionado con envenenamiento, provocando cambios en el ritmo cardíaco, insuficiencia renale, crisis epilépticas, enfermedades cardíacas y muerte. 

Sin embargo, la Food and Drug Administration –FDA–, de EE.UU., no considera a los suplementos alimenticios como un riesgo pues “millones de estadounidenses consumen responsablemente multivitaminas y no experimentan los efectos de enfermedades.” Esta declaración puede derivarse a que los suplementes alimenticios no están regulados de la misma manera que los medicamentos y que están categorizados como alimentos en el Dietary Supplement Health & Education Act –en el cual se argumenta que todos los alimentos son saludables pese a que se llegue a comprobar que son tóxicos o implican un riesgo a la salud–. 

La negligencia de la FDA provocó indignación en un trágico caso del 2014, en que a un bebé prematuro de dos meses se le recetó el consumo de probióticos en la NICU para prevenir una infección intestinal. Desgraciadamente este tratamiento causó una infección severa en sus intestino, provocando que falleciera a tan sólo ocho días de su nacimiento. Si bien la FDA investigó el caso, descubriendo que el probiótico estaba contaminado con hongos, sólo impulsó a los doctores a ser más precavidos en el uso de suplementos en casos de individuos con un sistema inmunológico delicado. 

Otro estudio publicado en 2005 en British Medical Journal concluyó que “La evidencia del consumo rutinario de multivitaminas y suplementos minerales para reducir las infecciones en personas de la tercera edad es débil y conflictiva.” Mientras que expertos de National Institute of Health, en 2006, declararon que no hay evidencia clara de que las vitaminas sean capaces de prevenir enfermedades crónicas. 

Esto quiere decir que los científicos consideran que los suplementos alimenticios, a) no proveen beneficios a la salud; b) algunas personas pueden recibir mucho más de lo recomendable de ciertos nutrientes; c) puede existir una interacción correlacional entre las multivitaminas, minerales y medicamentos. Sin mencionar que los suplementos pueden contener ingredientes que no aparezcan en la etiqueta. Como resultado, una investigación publicada en Journal of the American Medical Association declaró que los suplementos antioxidante pueden llegar a ser inefectivos e implicar un riesgo a la salud. 

Como conclusión, los científicos recomiendan dirigirse a una dieta equilibrada, libre de químicos que pueden llegar a poner en riesgo a la salud. Por ejemplo, en caso de embarazo, es recomendable preguntarle a un médico sobre el consumo de ácido fólico y sus alternativas. 

 
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Descubre cómo hacer un suplemento proteico casero

Los suplementos proteicos implican una serie de beneficios para la salud.

Los suplementos proteicos –o hiperproteicos– son complementos alimentarios que aportan una dosis extra de proteínas a la dieta. Esto es con la finalidad de aumentar la ingesta de proteínas en dietas reducidas en calorías, por lo que se usa principalmente como un complemento en la alimentación durante temporadas de ejercicios de fuerza y potencia, en régimenes vegetarianos, en personas con problemas digestivos e inclusive con ansias por comer. 

Los suplementos proteicos implican una serie de beneficios para la salud: 

Estimula el sistema inmunológico. Actúan como antioxidantes y antibacterial, ayudando a proteger el cuerpo de enfermedades. 

– Mejora el rendimiento en los entrenamientos. Ayuda a maximizar el esfuerzo durante un entrenamiento intenso reconstruyendo el músculo. 

Baja el colesterol. Pero no remplaza a los medicamentos para la presión arterial. 

Reduce la presión arterial –y por tanto, el riesgo de una enfermedad cardíaca–. 

Existen dos tipos de suplementos proteicos; los suplementos proteicos de origen animal, que aportan una concentración alta de proteínas como la caseína y el suero lácteo; y los suplementos proteicos de origen vegetal, principalmente de harina de soya. Y aunque existen numerosos tipos de suplementos proteicos en el mercado, te compartimos una receta casera de origen vegetal. 

Ingredientes: 1 1/2 tazas de proteína pura de cáñamo, 1 taza y 2 cucharadas de linaza en polvo, 1/2 taza de algarrobo tostado, 1/2 taza de cacao crudo, 4 cucharaditas de polvo de vainilla, 1 cucharadita de stevia, 4 tablas de chlorella en polvo, 1/4 taza de maca en polvo. 

Preparación: Mezcla todos los ingredientes en un bowl, y una vez que sea una pasta homogénea, colócalo en el refrigerador en un contenedor térmico.