Las experiencias, más que los regalos, hacen memorables las fiestas: estudio

Echa a volar tu mente y busca cómo hacer de las fiestas una experiencia más que un botín para las compañías.

La máxima de que las experiencias son las que en realidad dan poesía a la vida, y felicidad, es verdad según estudios.

Luego de la Revolución Industrial, el capitalismo a través de la publicidad, ha inundado nuestra vida con la aspiración al consumismo. Y las festividades están especialmente impregnadas de esta voraz tendencia. Estemos o no de acuerdo, sucede que por festejar, aunque no seas consumista, quizá estarás algo consternado por ese regalo especial qué dar a las personas cercanas más queridas…

Un regalo puede que sea un detalle que de momento alegre o haga que la persona que lo reciba se sienta agradecida, pero lo más natural es que lo olvide con el tiempo.

Lo que verdaderamente no olvidamos, y de hecho pareciera fungir como un motor de  inspiración para toda la vida, y a los que solemos asirnos en los momentos difíciles, es a los recuerdos significativos, las experiencias memorables.

Cuando alguien en la familia ha preparado un viaje especial, un momento increíble, quizá en ese instante no se procese pero esa clase de recuerdos y vivencias son las que fortalecen y profundizan los lazos con las personas que queremos. Finalmente, las relaciones profundas son las que nos hacen sentirnos significativos e importantes para otros, parte de algo, y de algún modo personas que somos queridas; acaso, el amor, la cualidad que más bien le hace al ser humano.

En las festividades, más allá del consumismo, el sentimiento colectivo tiene una función y un poder: en el caso de la navidad, desde hace miles de años, por estar enmarcada en el solsticio de invierno. Sentirnos parte de una festividad mundial tiene sus bondades, incluso metafísicas, pero siempre hay maneras de celebrarlo de una manera más profunda y bella, que verdaderamente se conviertan en un archivo de recuerdos, de esos que dan un respiro de por vida, y sobre todo en los momentos más difíciles.

 



Felicidad a la baja: los indicativos de felicidad colectiva son los peores en 10 años

Al parecer el mundo está más estresado, preocupado y triste de lo que jamás se había visto.

La felicidad no es una métrica. Pero a partir de ciertas herramientas estadísticas es posible calcular la joie de vivre colectiva, lo que se convierte en un parámetro muy útil para reflexionar sobre la sociedad contemporánea. Y es que estas estadísticas de la felicidad se basan realmente en los sentires de las personas, lo que las hace bastante precisas y confiables.

Tal es el caso del último estudio al respecto que, por cierto, parece haber hecho un hallazgo desalentador: los niveles de felicidad colectiva están a la baja. En palabras de Mohamed Younis, el editor en jefe del grupo Gallup:

Colectivamente, el mundo está más estresado, preocupado y triste de lo que jamás se había visto.

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El estado anímico global es el peor desde 2006

Los encuestadores encargados del estudio, realizado por la compañía Gallup, están asombrados. Tras una encuesta con más de 150 mil participantes de 146 países, el resultado es contundente: el estado anímico global es el peor desde 2006, lo que empata con las crisis de tristeza que se están viviendo en países como México.

Según Gallup, África subsahariana es la zona donde más drástica ha sido la caída de la felicidad, que ha sido imparable en 10 años. Esta situación, análoga a la de otros países, podría ser producto de que mucha gente ha visto descender su calidad de vida, teniendo que luchar por obtener lo básico.

No obstante, la felicidad no es algo ajeno sólo a los países en vías de desarrollo. La mitad de los habitantes de Estados Unidos encuestados dijeron sentirse estresados. ¿Culpa de Donald Trump? Quizá. Pero lo cierto es que en Estados Unidos también están sucediendo convulsiones sociales que bien podrían estar interfiriendo con la felicidad colectiva.

Y sin duda todos, más allá de pobreza o riqueza, somos presa de cientos de situaciones que nos hacen proclives a la tristeza. Somos prisioneros de ciudades sobrepobladas y contaminadas, estamos desconectados de la naturaleza –a la cual estamos destruyendo–, y trabajamos tanto que apenas podemos dormir.

 

¿Cómo cultivar felicidad?

No parece muy difícil de creer, entonces, que la felicidad se encuentra en crisis. Pero quizá no sólo por nuestras condiciones objetivas, sino porque necesitamos replantearnos la felicidad –que, sin duda, no se halla en consumir lo más posible, ni en otros placeres mundanos–. Probablemente la solución se encuentra, como un brillante neurólogo señaló hace poco, en tener un mayor contacto humano. Y también, en saber que la felicidad es relativa, una conclusión de Einstein que resulta muy útil para navegar esta crisis de felicidad –pues, así, no buscaremos tanto eternizar la felicidad como gozarla en el aquí y el ahora–.

Sea como sea, siempre hay hábitos de los cuales nos podemos hacer para incentivar la felicidad. Una práctica de yoga por la mañana, pasar tiempo con nuestra mascota, leer un libro estimulante, pasear por el parque –porque las áreas verdes generan felicidad– o dar un regalo espontáneamente: todas son formas de procurar la felicidad, no sólo individual sino colectiva.

Y tal parece que ahora alcanzar la felicidad no es un objetivo nihilista, sino una lucha por la humanidad. ¿Estás dispuesto a darla?

 

* Ilustración principal: Chelsea Beck



¿Quieres ser feliz? Abandona la idea de estabilidad y seguridad (como esta familia)

¿Alguna vez has deseado poder empacar tus maletas y huir, pero no tendrías la valentía de hacerlo?

¿Por qué es necesario abandonar la idea de seguridad? Porque la seguridad no existe. Las certezas son una ilusión, a la cual la humanidad se ha aferrado. El dinero, por ejemplo, ha sido la gran ilusión de certeza a lo largo de la historia. 

Se piensa que por tener dinero se va a ser feliz, se tendrá una vida tranquila, que no habrá momentos de dolor o de retos. Como organismos vivos preocupados por nuestra supervivencia, estamos naturalmente equipados para manejar nuestras vidas con el objetivo de crear más placer y tener menos dolor.

Sin embargo, muchas cosas están completamente fuera de nuestro control: el envejecimiento, la enfermedad, la muerte propia y la de otros, que haya personas que actúan de manera que no nos gusta, nuestros propios estados de ánimo y nuestras emociones… Todo está fuera de nuestras manos.

¿Qué hacer ante eso? Hay dos caminos: aferrarse a la idea de seguridad mediante el control, el statu quo o el deber, o liberarse y aceptar que la vida es un camino de transformación constante, es decir, se puede fluir o quedarse estancado.

Bajo esa reflexión, Dan y Poppy Jackson, una joven pareja que vive en Biggin Hill, en Kent (Reino Unido), han decidido seguir sus sueños y embarcarse en un viaje alrededor del mundo.

En dicha travesía piensan llevar también a su hija de 3 años, Taormina, y a su hijo de 1 año, Wolfie, y explican que por ahora van a educar a los dos niños durante su viaje por el mundo, en lugar de someterlos a un sistema de educación formal.

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En una entrevista con Kent Live, Dan y Poppy revelaron que la familia partirá en agosto y comenzará sus viajes en Islandia, país elegido por Taormina.

Buenas calificaciones, buen trabajo, comprar una casa, establecerse, casarse, tener hijos. Las expectativas de la sociedad se han cumplido. ¿Nos hizo felices? Algunas cosas, sí, pero la competencia nos ha estado desviando durante mucho tiempo. Queremos explorar una forma más simple de existencia, viviendo en el momento y absorbiendo la infancia de Taormina y Wolfie.

Para financiar el viaje, la familia ha decidido invertir en un negocio y vender todas sus posesiones. En lugar de vender su casa, Dan y Poppy la alquilarán, y también esperan obtener ingresos documentando sus aventuras en las redes sociales.

Ya tienen un canal de YouTube activo y una cuenta de Instagram, así como su propio sitio web.

Es una decisión arriesgada. Poppy dice que el plan de la familia se vio parcialmente influenciado por la decisión de volverse veganos:

Convertirnos en veganos nos llevó a cuestionar muchas cosas que se nos ofrecen en la vida, y una pregunta que zumbaba en nuestra cabeza era el viaje de tiempo completo. Pero llevó tiempo creer que era una posibilidad, y lo hicimos al eliminar la idea de la necesidad de seguridad y estabilidad.

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Por su parte, Dan comenta que los últimos 8 años de su vida han pasado por la rutina general. “Estamos cansados”, dijo, “y sólo queremos hacer un viaje emocionante, juntos como familia”.

También es una decisión tomada en aras de la búsqueda de la felicidad. Poppy explica que ha luchado contra la ansiedad y la depresión durante años, y que siempre se ha sentido nómada.

 [Siento] que muchas de las razones detrás de mis problemas de salud mental se encuentran en la red de seguridad de la rutina diaria y en hacer lo que la sociedad espera de mí.

A pesar de haber tomado medicamentos en el pasado y haber asistido a terapia, ella descubrió que la mejor manera de enfrentar estos problemas recurrentes es a través de cambios en el estilo de vida, lo cual incluye el uso de técnicas meditación, una vida simple y conectar con la intuición de lo que les hace sentirse felices.