Dislocando nuestras Áreas Naturales Protegidas

El despido de especialistas de la Conanp manifiesta una visión más profunda para favorecer el proyecto minero y energético por sobre cualquier criterio nos explica Fernando Córdova.

Foto:hidroponia.mx

Es clara la tendencia generalizada de quitar cualquier tipo de obstáculo para beneficio del proyecto minero o energético, pues nada parece tener la misma importancia y  actualmente constituye la prioridad nacional. Esto se puede ver claramente ante el debilitamiento estructural y operativo que sufre la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) como institución. Esto nos podría llevar a pensar que el gobierno federal actual ignora lo que es una agenda ambiental y desconoce el significado de biodiversidad, conservación y patrimonio biocultural. Pero habría que tomar distancia, dar un rodeo, para captar lo que esta tendencia nos está dejando ver. ¿Será que el proyecto desarrollista y productivista nunca se fue y ahora se hace presente de manera salvaje?

En la década de los setenta cuando el movimiento ambientalista contraponía ambiente vs crecimiento se hacía manifiesto el problema profundo de la degradación ambiental. Unos años después con la llegada del desarrollo sustentable, se enmascararon las causas más profundas de la crisis ambiental. La lucha ambientalista que empezó como un reclamo genuino, hoy se ha mezclado y corrompido tanto que ya no la podemos distinguir. Muchos ambientalistas se unieron a las estrategias de la gestión económica del ambiente, se unieron a las filas del gobierno, crearon instituciones y pensaron  que esa era la vía adecuada. La CONANP es resultado de la visión idealista, ingenua y ambiciosa de los ambientalistas.  ¿Alguien ha salido al rescate de la CONANP? Quienes optaron por esa vía, quizá se han convertido en lo mismo a lo que se oponían y hoy están atados de manos para denunciar lo que viven en carne propia.

A finales de la década de los ochenta y principios de los noventa se presentó el mayor incremento de superficie incorporada al régimen de área natural protegida (ANP). En este periodo se crea la modalidad mexicana de reserva de la biosfera, la cual busca integrar la conservación  y el desarrollo social de los habitantes del ámbito rural. A finales del siglo XX se consolidó la capacidad del Estado mexicano para manejar y atender estas zonas e inició un conjunto de procesos de gestión incentivados por un incremento de financiamiento a la institución: la contratación permanente de personal para realizar la vigilancia de las ANP, favorecer esquemas de participación social y la aplicación de instrumentos de planeación para llevar a cabo acciones dentro del marco jurídico que establece el decreto, dieron como resultado que la CONANP se constituyera como un órgano desconcentrado y sectorizado en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).

Actualmente la CONANP es una institución que refleja la consolidación de una agenda ambiental nacional, por lo que su desmantelamiento representa un retroceso histórico en materia de política ambiental. El decreto de un sitio como Área Natural Protegida no asegura su adecuado manejo porque depende de factores complejos e intereses opuestos. Por ejemplo, los cada vez más frecuentes conflictos socio-ambientales están acompañados de una violación sistemática de los derechos humanos, la expropiación del territorio, la exclusión de la participación de los pobladores locales, gravísimos impactos ambientales y del menosprecio de las opiniones de organizaciones de la sociedad civil y de científicos parecen estar en sintonía con el debilitamiento actual de la CONANP y la SEMARNAT. Es más fácil imponer megaproyectos voraces cuando se tienen instituciones débiles que no representan ningún contrapeso real.

Hoy, la fortaleza de las instituciones ambientales de este país está en peligro por la escasa formación y la falta de experiencia de quienes las dirigen, así como por el poco interés y la carencia absoluta de una agenda ambiental por parte del gobierno federal. Esto alimenta la acostumbrada e irreflexiva visión de que el patrimonio biocultural representa el obstáculo a vencer para la imposición de un concepto equivocado de desarrollo.

Publicado en Animal Político

Twitter del autor: @FerCordovaTapia

Fernando Córdova Tapia es Candidato a Doctor en Ciencias por la UNAM, coordinador del Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (GAMIA/UCCS) y coordinador académico del Laboratorio de Restauración Ecológica del IBUNAM.

Autor: Fernando Córdova Tapia


Avances y retos en la conservación del patrimonio natural del país (y sobre cómo ha sido desmantelada la CONANP)

Alumnos de la UNAM hacen un recuento de cómo bajo el pretexto de la falta de recursos, han sido despedidos expertos en Áreas Naturales Protegidas en México.

La creación de la CONANP, órgano desconcentrado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), significó el nacimiento de la primera institución pública mexicana cuya razón de ser es la de promover la conservación de la biodiversidad mediante el decreto de Areas Naturales Protegidas (ANP), la creación de sus planes de manejo y la disponibilidad de presupuesto para su operación. Con el paso de los años los miembros de la Comisión lograron entender dos aspectos fundamentales sobre la gestión de las ANP: la mayoría de las veces se deben atender conflictos sociales que pueden o no estar directamente relacionados con la gestión de los recursos naturales y, que la conservación es mucho más que el precepto de “no tocar”, pues es necesario manejar los recursos naturales de la mano con las comunidades locales.

Las decisiones tomadas en las ANP consideraban los conocimientos que los diversos sectores de la población interesados aportaban –comunidades locales, grupos académicos y organizaciones civiles–. Esto no nada más mejoró la relación entre los gestores ambientales (CONANP) y los usuarios de los recursos naturales de las ANP sino que, en algunos casos, legitimó la razón de ser de las áreas.

La dirección de la CONANP había sido precidida por personas con vasta experiencia en el campo de las ciencias ambientales y más importante, capaces de integrar el tema ambiental en la agenda pública de la Nación. Sin embargo esta tendencia cambió con la designación del licenciado en administración de empresas Alejandro del Mazo Maza como Comisionado Nacional (CN) de la CONANP, quien es primo del presidente de la República y pertenecientes al Partido Verde Ecologista de México (PVEM), situaciones que obligan a poner en tela de juicio su genuino interés por la conservación de la biodiversidad, dirigiendo a la institución como una empresa (anexo). El CN deberá ser una persona altamente calificada para devolver a la conservación de recursos naturales la mirada, y con ello el apoyo financiero y político que tuvo en décadas pasadas.

Ahora bien, el Estado, a través del CN y los directores de las ANP de orden federal, tiene la obligación de controlar porciones del territorio del país con el fin de “conservar los ecosistemas más representativos de México y su biodiversidad. Desafortunadamente, en los pasados meses se han destituido a varios directores y encargados de departamento de ANP en todo México, bajo el supuesto de que la CONANP no cuenta con dinero suficiente para el pago de sueldos de los administradores públicos. La falta de personal en la Comisión era un problema que existía y que ahora se agudiza. El trabajo de campo se limita, provocando la disminución de la confianza y apoyo de la sociedad a la institución. Es importante dejar claro que debido a que los proyectos realizados en las ANP son de largo plazo por la naturaleza de los procesos ecológicos y sociales que atienden, la familiarización de los empleados con las comunidades humanas y con el trabajo de campo es esencialmente importante para alcanzar los objetivos de la conservación.

Actualmente son limitados los mecanismos para obligar al responsable físico o moral a pagar por los daños que ha ocasionado a los ecosistemas y cuando se logra recaudar dinero por ello éste no es destinado a las instituciones que protegen al ambiente. También hay que considerar que los ingresos generados por la CONANP, como los derivados del daño ambiental, se direccionan como ingresos al erario público federal y de ahí son redistribuidos a rubros que no precisamente son el ambiental. Por ejemplo, parte de lo recaudado se destina a la manutención de los partidos políticos que han demostrado actitudes contrarias a la conservación ambiental incluyente. En el 2014 y 2015 –año de elecciones– a los partidos políticos nacionales se les asignaron 3,810 y 5,356 mdp (40.5% más que el año anterior), respectivamente. De ellos el PVEM recibió 335 mpd en el primer año y 444 mpd en el segundo, . Para el 2015 el presupuesto de la CONANP fue cerca de una quinta parte del presupuesto destinado a todos los partidos políticos y es sólo 2.66 veces mayor que lo asignado al Partido Verde.

Las ANP generan una importante cantidad de dinero mediante el cobro de los brazaletes que permiten el uso, goce o aprovechamiento recreativo en estas áreas, pero nunca lo suficiente como para mantener su operación. En el 2013 la CONANP generó 68,992,696 pesos por cobro de derechos ambientales y en el 2015 recibió 1,185,592,715 pesos según lo dispuesto en el presupuesto de egresos de la Federación de ese año. Esto significa que la Comisión recauda menos del 6% del presupuesto que le asigna la Federación, evidenciando su total dependencia a esta partida presupuestal. Dicho escenario indica la necesidad de seguir manteniendo y establecer nuevos convenios de colaboración con proyectos internacionales –como GTZ y PNUMA– así como la creación de redes de trabajo con centros de investigación, organizaciones no gubernamentales y población local. Además se deberá promover la permanencia y justa retribución de los empleados cambiando las plazas de carácter eventual a fijas. Recuérdese que disminuir la capacidad operativa y administrativa de la institución debilita su capacidad para hacer valer la normatividad ambiental y vulnera a las ANP.

La falta de claridad respecto al cambio en la dirección que toma la CONANP genera incertidumbre tanto para los empleados de la Comisión como para los académicos que trabajan en pro del desarrollo sostenible y las comunidades que viven dentro de las ANP. En beneficio de la gestión ambiental, se deberá hacer frente al autoritarismo que está surgiendo en la institución –materializado en las llamadas “ordenes verticales”– fomentando la transversalidad y la colaboración entre pares para la toma de decisiones, manteniendo a raya a toda costa la intervención de los intereses contrarios a la conservación. Así mismo, se deberá fortalecer la descentralización de la CONANP y buscar mecanismos de administración que permitan que la actuación de la institución sea independiente a los intereses de los grupos políticos en el poder.

Finalmente, México deberá demostrar la importancia que tiene la conservación de los ecosistemas al no comprometerse internacionalmente a aumentar la superficie nacional con alguna categoría de conservación si no colocará al frente de ella a profesionistas calificados en la gestión ambiental y si no creará mecanismos que aseguren la disponibilidad suficiente y durante el tiempo de dinero para su operación. De no cumplirse lo anterior, se estarán decretando ANP “de papel”, para lo cual será mejor no decretarlas y canalizar el apoyo que éstas recibirían a las ANP ya existentes.

Alumnos de la Licenciatura en Manejo Sustentable de Zonas Costeras

Universidad Nacional Autónoma de México

Edición: Roxana Ruiz Buendía