Consejos para cosechar y secar tus hojas de té en casa

Una de las mejores maneras de mejorar los placeres de tu cotidianidad es tomando té; si es hecho con insumos de tu jardín, el beneficio psicológico es mayor.

La hora

Cosecha eligiendo un día seco la hojas que estén hasta arriba de la planta; entre las 9 y 10 de la mañana.

 

Cosechando el té

Elige las hojas  que estén en el top del arbusto o planta. Deberán estar maduras y verde brillante. Corta desde los tallos con unas tijeras. Cuando coseches flores lo mejor es hacerlo justo después de que se han abierto.

En el caso de las raíces, estas deben ser cosechadas en otoño o invierno, cuando las plantas están más inactivas. Dibuja un círculo al rededor de la planta; luego gentilmente remueve algo de las raíces; no coseches más de la mitad de la raíz, pues ello mataría la planta. La excepción es con el Diente de León, quien tiende a multiplicarse y ello hace que puedas extraerse su raíz en  su totalidad.

 

Secado de la planta

Deberás secar las hojas inmediatamente después de cosecharlas. Esparce las hojas, flores o raíces en una malla o en una bandeja para que así haya mucha circulación de aire. Asegúrate de que las hojas no queden demasiado juntas porque pueden enmohecerse. Las más largas o las que están en racimo pueden ser cortadas y atadas en ramos, cubiertas con una bolsa de papel, después cuélgalas boca abajo y seca. Colócalas en una alacena o cobertizo ventilado.

*También en Ecoosfera: Guía: cuándo y cómo cosechar hierbas para tu cocina

 



¿Por qué los sonidos naturales resultan tan deliciosos y estimulantes? (Prueba un poco aquí)

Existen razones de fondo por las cuales la naturaleza tiene un efecto curativo, relajante y estimulante sobre nosotros.

Antes de la música, y mucho antes de los sonidos de motores, turbinas y estridencia industrial y superficial ahora tan común, el paisaje sonoro se componía de canturreos, sigilosos caudales y otros cientos de sonidos provenientes de los ecosistemas naturales. Eso era a lo que el oído humano estaba acostumbrado.

Ahora se sabe que esos sonidos primigenios son realmente beneficiosos para el organismo, pero poco se ha hablado de las razones científicas que fundamentan por qué, por ejemplo, el cantar de un pájaro y la brisa entre los árboles resulta tan delicioso y estimulante para el organismo humano.

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Aún escuchándolos desde un reproductor de sonido, los sonidos naturales tienen la capacidad de curar nuestro espíritu y relajar nuestra mente casi al instante.

Según un estudio reciente publicado en Scientific Reports, estos sonidos alteran las conexiones neuronales en nuestro cerebro, lo cual promueve una reducción significativa de la tensión en el cuerpo.

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Los participantes escucharon series de cinco minutos de sonidos naturales, así como de paisajes sonoros producidos por el hombre, a intervalos. Durante cada prueba debían realizar pruebas para medir su atención y su tiempo de reacción, mientras que su actividad cerebral y su ritmo cardíaco eran monitoreados en busca de cambios.

Los científicos encontraron que el estado de atención del cerebro y los procesos del sistema nervioso central variaban considerablemente, según el paisaje sonoro que los participantes escucharan.

Los sonidos naturales ayudarón a promover una “atención externa”, mientras que los sonidos urbanos provocaban la excitación de la “atención interna”.

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Pero la atención interna no es mala per se: es aquella que se consigue mediante la meditación consciente, por ejemplo. Pero en condiciones de excesivo ruido urbano puede resultar contraproducente, llevándonos a estados de ensimismamiento, ansiedad y preocupación.

En cambio, la tranquilidad de los paisajes sonoros naturales parece activar una “atención externa” positiva: un enfoque del cerebro en los sonidos naturales que nos sintoniza con el exterior de manera relajante, y que además ayuda a nuestra concentración y potencia nuestras habilidades motrices.

Por si fuera poco, los sonidos naturales activan el sistema nervioso parasimpático, que ayuda a restablecer la energía corporal. Y como el estudio comprobó, quienes estaban más estresados consiguieron relajarse más rápidamente con los sonidos naturales, lo que comprueba que son una terapia eficaz y contundente incluso en aquellos que manejan altos niveles de estrés.

Así que acerca la naturaleza a tu oído: déjate envolver por sus sonidos, ya sea escapándote al bosque cada fin de semana, o escuchando increíbles álbumes como Environments, una colección de 22 paisajes sonoros recopilados por Irv Teibel y que están disponibles en iTunes.

La naturaleza está ahí. Sólo tienes que escucharla.

 

Escucha más sonidos ambientales en este mapa interactivo.

 

 

*Imágenes: 1) Caitlin Worthington, edición Ecoosfera; 2) cc edición Ecoosfera; 3) cc



Guía: cuándo cosechar y cómo secar hierbas para tu cocina

Es todo un arte minucioso, exquisito y sencillo.

Foto: lagranepoca.com

Cada vez más personas cultivan en casa sus propias hierbas, sobre todo muchas medicinales y sazonadoras. Por lo mismo, información útil para sacarles el mejor provecho es de lo más bienvenida.

Hoy te presentamos una guía para que conozcas cómo cosechar tus hierbas y cómo secarlas y guardarlas para tus platillos o para el invierno.

Cosechar

El mejor momento para cortar tus hierbas es cuando estas tienen más aceite, que es justo cuando se ven más verdes y frondosas, y justo antes de que salgan las flores.

La mejor hora del día para cosecharlas es por la mañana, una vez que el rocío ha pasado.

Si vas a cosecharlas en otoño, lo mejor es hacerlo por las mañanas también y estar muy atento antes de que retoñen las flores; pues como los días son más cortos, este proceso suele acelerarse.

Cómo cortarlas

Córtalas con unas tijeras pero solo desde donde el tallo esté fresco. Corta también solo las hojas frescas.

Cómo secarlas

La manera clásica es hacerlo colgándolas del techo de tu cocina, lo que llena además la casa de fragancia deliciosa.

Puedes hacerlo también en cualquier cuarto que esté seco y templado.

Ponles encima papel si va a darles el sol directamente, pues degrada las cualidades nutricionales de las hierbas; hazle al papel agujeros para que penetre el aire.

Si las hierbas que estás secando son de las que tienen más agua como el cilantro, albahaca, perejil, tendrás que rotarlas o por algunas horas esparcirlas de vez en cuando en una mesa, por ejemplo. Recuerda que mientras el manojo esté más apretado más tardarán en cercarse.

En el horno

Otra manera de secarlas (lo preferible es hacerlo de la manera clásica), sobre todo si hay mucha humedad en tu casa, es usando un deshidratador de comida, o bien, el horno. Esparce las hierbas en servilletas usando la temperatura más baja posible; si la temperatura es más de 100 ºC, entonces el sabor disminuye. Deja la puerta del horno abierta; estarán secas en 3 horas o menos.

Cuándo están listas para secarse

Cuando las tocas y pueden quebrarse. Cuando están en un manojo colgando del techo toman meses para secarse. Cuando están esparcidas en superficies secas, generalmente unas semanas. En el horno estarán listas en unas tres horas.

Cómo y dónde guardarlas

Siempre guárdalas en contenedores de vidrio en espacios frescos y oscuros. Si el espacio es un problema, remueve las hojas de los tallos y almacénalas antes de que se despedacen por sí solas, aunque lo mejor es colgar el manojo, dejarlas enteras y solo desmoronarlas cuando estén listas; esto en opinión de la mayor parte de los cocineros…