7 hacks para combatir el cambio climático desde tu vida cotidiana

Recién terminó la cumbre sobre el clima en París, sabemos que avanzan los acuerdos políticos pero los esfuerzos individuales son también elementales.

A veces las acciones individuales parecen poco poderosas cuando las decisiones desde el poder político las boicotean. Un ejemplo de ello podría ser el hecho de que cada uno pongamos de nuestra parte para reducir las emisiones de Co2, mientras el gobierno otorga más concesiones para explotar petróleo en aguas profundas. Lo cierto es que en este mundo capitalista algo pareciéramos tener de ventaja: el consumidor manda.

Si cada uno de nosotros comenzamos a hacer opciones de consumo que indirecta o directamente involucren la demanda de menos emisiones de CO2, y nosotros mismos cada vez más las disminuimos desde nuestras acciones, entonces las mismas grandes empresas comenzarán a adaptarse a las exigencias de nuestro consumo; finalmente en lo que están más interesados es en nuestro dinero ¿no?

Asimismo desde tu casa puedes hacer algunas acciones que colectivamente tienen una gran significación para la salud del planeta. Ahora que acaba de terminar la cumbre sobre el clima en París donde han sido alcanzados los acuerdos más ambiciosos en materia ambiental por 190 países, todo apunta a que la clave está en todos y acá algunos esfuerzos que puedes hacer desde casa:

Come menos carne:

Además de que hará bien a tu salud comer carne solo algunos días a la semana,  la demanda a nivel mundial debe disminuir, ya que el ganado consume gran parte de la superficie agrícola del planeta en forma de granos, por ejemplo. A nivel mundial el 18 % de los gases de efecto invernadero son producidos por el ganado.

Camina, anda en bici o usa el transporte público:

No solo el usar auto genera un tráfico insoportable, también es injusto, sobre todo si eres una sola persona en él, pues el espacio que abarcas es enorme y la ciudad es de todos. 

Compra local:

Es algo no tan obvio  pero la mayoría de los productos que adquieres son transportados desde otros sitios. Mientras más consumas lo local, más apoyarás la economía regional que además suele ser en menor escala y por lo mismo más sana en el caso de los alimentos, por ejemplo.

Si conduces, que sea con todos estos ahorros:

Conduce con la menos velocidad que puedas, evita usar el aire acondicionado, asegúrate de que tus llantas estén lo suficientemente infladas.

Cambia a energías renovables en la medida que puedes:

Instala en tu casa paneles solares en la medida que puedas, a largo plazo te será, además, enormemente redituable. Desconecta además la totalidad de tus aparatos eléctricos por la noche.

Haz decisiones electorales verdes:

Es verdad, la democracia pareciera una simulación que desde cualquier bando parece favorecer únicamente los intereses de las corporaciones pero lo cierto es que existen algunos bandos más verdes que otros. En México, por ejemplo, el presidente actual propuso la Reforma Energética que prioriza la explotación de hidrocarburos en los próximos 30 años; de seguro otro bando político tendrá lo contrario por propuesta.

Cuando compres aparatos o electrodomésticos toma en cuenta el nivel de energía que consumen:

No solo se trata de que tengas el más redituable a simple vista. Parte de la sofisticación que habrías de buscar en tus aparatos habría tener qué ver también con cuánto ahorro de energía hacen respecto al resto. 



Autopsia revela restos de microplástico en 50 especies distintas de mamíferos marinos

Una investigación examinó los cuerpos de 50 animales mamíferos marinos y encontró muestras de microplásticos en todos ellos.

El microplástico es cualquier resto de plástico menor a 5 milímetros de longitud (el tamaño de una semilla de mostaza). Pero la necesidad y necedad humanas por utilizar plástico en ropa, botellas, empaques y redes de pesca está llenando los océanos de microplástico. De hecho, el microplástico está tan presente que ya se encuentra en el cuerpo de prácticamente cualquiera de los animales que habitan en el mar.

Y es que en una muestra, 50 animales marinos distintos, entre los que se cuentan diez especies de delfines, focas y ballenas, tenían un promedio de 5.5 partículas de microplástico en sus cuerpos al morir.

El equipo multidisciplinario de la Universidad de Exeter, el Plymouth Marine Laboratory y los Greenpeace Research Laboratories, todos en el Reino Unido, aclaró que los mamíferos marinos fallecieron por diferentes causas previas al estudio.

A pesar de que la cantidad de microplástico en sus cuerpos no sugiere que los animales murieran al ingerirlo, el efecto de estos materiales en la vida marina no se conoce a ciencia cierta. Los investigadores destacan que es un hecho que los mamíferos marinos entran en contacto con microplásticos a través de su comida, por lo que toda la cadena alimenticia podría estar expuesta a la contaminación por plástico.

Además, el hecho de haber encontrado desechos plásticos en cada uno de los animales debería poner a la comunidad internacional en alerta, según la directora de Greenpeace en el Reino Unido, Louise Edge:

Es vergonzoso que cada mamífero marino analizado tuviera microplásticos en su sistema digestivo, y muestra la escala de la contaminación por plástico en nuestros mares”. Y añade: “Esto es una evidencia más de que los gobiernos y las grandes empresas necesitan dirigir sus esfuerzos a reducir drásticamente el uso y desecho de plásticos, a detener el flujo de contaminación por plástico hacia nuestros ríos y océanos y hacia las bocas de la vida marina salvaje”.

 

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La trampa del reciclaje individual

El World Economic Forum ya había advertido hace unos años que para 2050, la cantidad de plástico en los océanos superará la cantidad de peces. Otros estudios han encontrado que el plástico está presente incluso en la sal marina y en muchos otros productos de consumo humano. La Agencia Europea del Medio Ambiente estima que 100,000 mamíferos marinos y 1 millón de aves mueren cada año por causas relacionadas con los 10 millones de toneladas de residuos plásticos que terminan en el mar durante el mismo período.

En realidad, el macabro hallazgo de plástico en el cuerpo de delfines, focas, marsopas y ballenas no es una novedad, sino la triste constatación de que mundialmente no estamos haciendo lo suficiente por preservar la vida marina.

Greenpeace alertó desde hace tiempo que un estimado de 16 millones de botellas de plástico son usadas a diario en el mundo, y no todas pasan por un proceso de reciclaje luego de utilizarse. Muchas terminan en el océano, y al final llegan a los cuerpos de sus habitantes:

Los plásticos contaminan la tierra y el agua. Los desechos se agrupan en islas y llegan a los animales. Pero además de indignarnos es necesario entender que la solución no proviene (solamente) de disminuir nuestro consumo personal de plástico, sino de presionar a los gobiernos y empresas para que utilicen menos plástico en sus empaques, o bien para que promuevan estrategias de reciclaje efectivo que ayuden a disminuir la contaminación de los mares.

Cambiar nuestros hábitos de consumo de plástico es muy bueno (de hecho, aquí hay algunas sugerencias para sacar al plástico de tu vida), pero necesitamos entender que los cambios individuales deben servir para impulsar cambios sistémicos, no sólo a nivel personal. Por desgracia, evitar utilizar recipientes plásticos y no pedir tu bebida favorita con popote no alivia mucho la contaminación marina, pero si los consumidores adoptan un papel activo y crítico con respecto a las marcas que consumen, éstas podrían elegir opciones de empaque más sensibles con el medioambiente si ven mermadas sus ganancias.

Sí, las bolsas de tela y los popotes de bambú son muy lindos, pero en el gran esquema de la contaminación humana de los mares, solamente son un paliativo de conciencia para no abordar el problema de fondo. Participar en campañas de reciclaje y promover activamente el consumo de productos sustentables son algunas opciones para cambiar en lo inmediato nuestra relación con el plástico.

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