Las playas de México: una zona restringida

Erick Alberto Rodríguez nos cuenta cómo es que es tu derecho transitar por cualquier playa del país.

A escala mundial, México ocupa el lugar número trece respecto a la longitud de costa con casi doce mil kilómetros, contemplando sus islas. En la carta magna de nuestro país, específicamente en el artículo 27, se establece que todos los recursos naturales (incluidas las costas) son de dominio público. Las especificaciones de este decreto están inscritos en el artículo 119 de la Ley General de Bienes (LGB), donde se especifica que: “Cuando las costas presenten playas, la zona federal marítimo terrestre (ZOFEMAT) estará constituida por la faja de veinte metros de ancho de tierra firme, transitable y contigua a dichas playaso, en su caso, a las riberas de los ríos, desde la desembocadura de éstos en el mar, hasta cien metros río arriba” y agrega que: “son bienes de dominio público de la Federación, inalienables e imprescriptibles”. Esto quiere decir que no se puede enajenar, es decir, ni transmitir, ni ceder, ni vender legalmente y este atributo no pierde vigencia.  En otras palabras, si tú quisieras bordear las costas del país caminando podrías hacerlo sin ningún impedimento.

 Esta ley también contempla la posibilidad de concesionar estos espacios a cualquier interés privado y contempla tres diferentes tipos de concesión para tal efecto:

Protección y Ornato: Se considerará como uso de protección, el que se dé a aquellas superficies ocupadas que mantengan el estado natural de la superficie concesionada, no realizando construcción alguna y donde no se realicen actividades de lucro; y uso de ornato, el que se dé a aquellas superficies ocupadas en las cuales se hayan realizado obras cuya construcción no requiera de trabajos de cimentación, y que estén destinadas exclusivamente para el embellecimiento del lugar.

General: Se considera como uso general el que se dé a aquellas superficies ocupadas en las cuales se hayan realizado construcciones u obras con cimentación o estén vinculadas con actividades de lucro.

Actividades primarias: Agricultura, ganadería, pesca, acuacultura y la extracción artesanal de piedra bola.

La federación obtiene un beneficio económico a través del pago de derechos por las concesiones. La tarifa a pagar varía dependiendo de la zona, por ejemplo el municipio de Cozumel en Quintana Roo tiene la tarifa más alta ($112.00 pesos/m2 para una concesión general) en comparación con el municipio de Guasave en Sinaloa ($1.12 pesos para una concesión del mismo tipo). Este ingreso permite a los municipios costeros de México poder ser autosuficientes, siempre y cuando se administren los litorales de manera eficiente y transparente.

Un error en el que han caído diversos “concesionarios” es pensar que el pago de derechos les otorga la capacidad de excluir al transeúnte el acceso a las playas. Sin embargo, esto no es posible ya que la misma LGB señala que: “Los propietarios de los terrenos colindantes con la zona federal marítimo terrestre, terrenos ganados al mar o a cualquier otro depósito de aguas marítimas, deberán permitir, cuando no existan vías públicas u otros accesos para ello, el libre acceso a dichos bienes de propiedad nacional y será obligación de las autoridades locales hacer respetar este derecho colectivo.

De manera inmediata este conflicto está legalmente solucionado; sin embargo, del papel a la realidad preside la incertidumbre, y es que, el conflicto deviene en la carencia de facultades administrativas que padece gran parte de los municipios costeros. Sin una buena administración no existe una correcta implementación de las leyes. Empero, la presencia de una institución encargada no garantiza que se cumpla el reglamento. Por ejemplo, los municipios con mayor ingreso por concepto de zona federal marítimo terrestre, como Los Cabos, Cozumel o Solidaridad (Playa del Carmen), presentan conflictos de restricción al acceso de playas. Esta restricción es de dos tipos:

in situ: cuando tú vas transitando por la zofemat y de pronto llegas a la concesión de un hotel y un guardia te impide el paso argumentando que “no tienes derecho a acceder”.

ex situ: En términos generales se presenta cuando no puedes acceder a la zofemat y ocurre cuando no existe una planeación del crecimiento urbano costero. Por ejemplo, cuando se está edificando de un consorcio de hoteles o condominios, pocas veces se procura dejar un acceso a la zofemat. Esto genera una barrera impenetrable para todos los mexicanos que, por derecho, deberían de tener la oportunidad de acceder a sus litorales.

En la antigua Roma, cuando una propiedad privada impedía el acceso a un recurso de bien público (por ejemplo un río), se creaba una “servidumbre de paso” para permitir el libre acceso al recurso. Esto garantizaba el derecho colectivo y protegía los intereses de las mayorías ante el bien privado. Este concepto ha prevalecido hasta la actualidad y consiste en abrir un camino con las medidas “suficientes” para permitir el libre tránsito de las personas a las playas. Sin embargo, solo puede constituirse previa indemnización al propietario. Con ello se procura de manera imparcial el bienestar público y privado.

Finalmente, ante la falta de una administración eficiente que haga cumplir el reglamento, la sociedad civil organizada e informada es la única vía para proteger de manera colectiva los derechos de todos los mexicanos. El crecimiento urbano costero es una realidad que está sucediendo a cada instante, es imprescindible que las autoridades y la sociedad colaboren de manera conjunta para impedir que este crecimiento se vuelva una barrera que nos impida acceder a uno de nuestros más preciados recursos: Las playas.

Twitter del autor: @Erick_ARS

Erick Alberto Rodríguez estudia la maestría en el Laboratorio Nacional de Ciencias de la Sostenibilidad en la UNAM

 

Referencias:

Ley General del Bienes

http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/267.pdf

Reglamento de la Zona Federal Marítimo Terrestre

http://www.ordenjuridico.gob.mx/Federal/Combo/R-355.pdf

Ley Federal de Derechos

http://www.cfe.gob.mx/negocio/4_Informacionalcliente/SiteAssets/Paginas/Pago-de-derechos/Leyfederaldederechos2014.pdf

 

Autor: Centro Latinoamericano de Estudios Ambientales


La vergüenza tiene una sorprendente (y humillante) función social

La vergüenza que sentimos frente a la devaluación social asegura la cohesión y unidad del grupo (pero también impide la innovación).

¿Has soñado que estás de pie frente a toda tu escuela sin ropa? ¿Has hecho algo que te ha provocado vergüenza? Según un nuevo estudio realizado en 15 sociedades distintas del planeta, esa incómoda sensación de deshonra y humillación podría ser un rasgo importante para mantener la cohesión social.

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Anna Dunn

Daniel Sznycer y un equipo de investigadores de la Universidad de Montreal, en Canadá, analizaron las concepciones de la culpa y la vergüenza de 899 participantes de 15 sociedades distintas, del Ecuador a Siberia. Aplicaron un cuestionario de 12 situaciones hipotéticas sobre cuánta vergüenza sentirían por otra persona de su mismo género si estos fueran flojos, feos o cometieran actos ilegales, como robar.

Los participantes también debían evaluar estas situaciones hipotéticas en una escala de cuatro puntos, según qué tan devaluada socialmente estaría una persona que incurriera en ellos. Como grupo de control, los investigadores le preguntaron a otro grupo de participantes de cada comunidad cómo se evaluarían a sí mismos si incurrieran en dichas situaciones hipotéticas.

Los investigadores encontraron una conexión importante entre el nivel de vergüenza que despertaron los comportamientos hipotéticos y el grado de devaluación social con que se penalizaría a quienes incurrieran en ellos. Para efectos del estudio, esto tiene la implicación de una “selección natural” al interior de una sociedad.
Y no se trata solamente de una sociedad, sino de un rasgo compartido. En el estudio puede leerse: 

El hecho de que el mismo patrón se encuentre en comunidades tan mutuamente remotas, sugiere que la coincidencia de la vergüenza con la devaluación pública es un rasgo inherente producido por la selección [natural], y no un producto del contacto cultural o de evolución cultural convergente.

Esto quiere decir que la vergüenza es, de alguna manera, necesaria para mantener la cohesión e identidad del grupo; una forma en la que los individuos son señalados por incurrir en prácticas que pongan en peligro la identidad del grupo, y en muchas ocasiones, también un motivo de expulsión del grupo mismo.

Como mecanismo para la toma de decisiones, la vergüenza busca prevenir nuestra expulsión del grupo al advertirnos del sentimiento de devaluación que podemos experimentar al romper una regla, así como para llevarnos a actuar de acuerdo a los intereses de largo plazo del grupo.

Habría que pensar, sin embargo, que en la era actual en la que vivimos, la culpa y la vergüenza también funcionan como mecanismos de control al interior de cada individuo. Y después de todo, ¿los grandes inventores y artistas no han tenido que remontar la vergüenza y padecer la “letra escarlata” de la humillación con el fin de innovar?

 

 

*Ilustración principal: © Eleonor Davis



Capturan en video a uno de los más exóticos y hermosos peces del mundo (VIDEO)

Un video de un regaleco, inusual y extravagante pez, fue documentado en las playas de Baja California; se trata una especie poco vista y caracterizada por su larga complexión.

Se cree que aún hay cientos de especies acuáticas que desconocemos. Algunas son estudiadas en el mundo científico pero poco afamadas en la cultura colectiva por su vida discreta, son peces que salen poco a la superficie y viven en profundidades casi inalcanzables por el hombre. El regaleco (Agrostichthys Regalecus) es un ser que causa conmoción: su amplia longitud y peculiar forma plana, cara curiosa y “peinado” estilo punk, hacen de esta especie una hipnótica.

Un video de un regaleco ha causado asombro en internet, donde este animal recorre apacible las orillas de una playa en Baja California México. El equipo de un parque acuático de Chicago que transitaban las poco profundas con sus canoas, ven nadar esta extraña especie debajo de sus naves. La sorpresa de los espectadores es notable y las claras imágenes que permiten las aguas cristalinas del lugar son deleitables.

Son dos minutos de video donde disfrutarás de este regaleco nadando graciosamente, no dejará de emocionarte su tamaño, curioso semblante y peculiar forma. Apenas en el 2008, un grupo de científicos logró grabarlos por primera vez en su ámbito natural,  un animal espectacular y envidiablemente sereno.