Artista transforma las vallas de publicidad en oasis de bambú

El paisaje citadino es en su mayoría heterogéneo, pero el abundante despliegue publicitario puede resultar abrumador. La solución puede estar en transformarlos jardines flotantes

El paisaje citadino es en su mayoría heterogéneo, pero el abundante despliegue publicitario puede resultar abrumador. La solución puede estar en transformarlos jardines flotantes.

La mayoría de los anuncios publicitarios aportan poco al paisaje citadino, y generalmente pueden asociarse más a cualidades como la contaminación visual y una extraña sensación de saturación. ¿Pero qué pasaría si los utilizáramos de manera distinta?

El artista Stephen Glassman pretende transformar ese monótono ingrediente urbano en algo más orgánico, más sustentable y verde. Es decir, algo más parecido a un paisaje natural y más alejado del panorama de concreto que acostumbra ver en la ciudad de Los Ángeles.

Fuera del glamour que nos ofrece Hollywood, L.A. es una gran ciudad con dos de los rasgos metropolitanos más comunes: embotellamientos y altos niveles de contaminación. Por lo tanto, la propuesta de Urban Air es una bocanada de aire fresco, literalmente, para la ciudad.

El proyecto consiste en transformar el acero y el hierro de los anuncios publicitarios en una infraestructura de bambú, capaz de combatir al calentamiento global y de proveer un sumidero de dióxido de carbono para las grandes, medianas y pequeñas urbes.

Glassman se asoció con la compañía de anuncios publicitarios Summit Media y, junto con la firma de ingeniería Arup, recaudaron 100 mil dólares vía Kickstarter para llevar a cabo el cambio de los anuncios tradicionales a los nuevos oasis de bambú, que incluiría una sofisticada estructura de irrigación y un sensor capaz de monitorear las condiciones ambientales de la ciudad.

Esta iniciativa puede resultar en un posible cambio de paradigma en la manera de generar publicidad y repercutir así, de manera positiva, en un desarrollo urbano más saludable dentro de un futuro compartido.

 

jardin colgante sobre una autopista 3

jardin colgante sobre una autopista 2

 

 



La madera del futuro podría estar hecha de bambú sustentable para salvar los bosques

El bambú, dado su rápido crecimiento y las condiciones adversas en las que puede brotar, tiene mayor grado de sustentabilidad y producción que la madera arbolar.

Una nueva organización de plantaciones de bambú le da un respiro a los refugiados de Kenya y a los bosques del lugar al proporcionarles plantíos de éste pasto como material de trabajo y sustituto de la madera.

En un campo de refugiados en África, el bambú está formando las bases de una nueva economía. Miles de personas desplazadas de la Región Forestal Mao, uno de los últimos y más importantes bosques en Kenya, han recurrido al bambú para ganarse la vida, en lugar de talar los bosques.

El Bam Craft project, administrado por las Naciones Unidas, el Instituto de Investigación Forestal de Kenya y apoyados por Japón son los responsables de iniciar una transformación económica que beneficiará tanto a los trabajadores como a la ecología. El bambú, dado su rápido crecimiento y las condiciones adversas en las que puede brotar, tiene mayor grado de sustentabilidad y producción que la madera arbolar. Esta planta gigante, sorprendentemente de la familia del pasto, proporciona comida, casa, biogasolina, medicina y filtros de desalinización a quines la cosechan.

Aunque las virtudes del bambú no sean nuevas, el interés en estas sí lo es. El bambú se ha dejado de considerar la “madera de los pobres” para convertirse en el sustituto de madera más prometedor, y con más posibilidades de generar empleos rurales.

Los muchos trabajadores refugiados en Kenya tienen hasta ahora alrededor de cuatro hectáreas de plantación de bambú para construir mesas, sillas, canastas, escobas, collares, platos, pipas o incluso copas de vino.

La organización aun es pequeña pero podría ser la vía para fomentar el trabajo rural y los programas de reforestación en tierras infértiles o baldías, y mostrarle al mundo los muchos usos y ventajas que tiene el bambú.   



Lecciones del bambú: ¿qué nos enseña esta admirable planta sobre nuestra propia vida?

El bambú posee características que, como un código secreto escondido entre sus líneas y sus formas, pueden enseñar valiosas lecciones al ser humano.

En el prólogo a El informe de Brodie (1970), Borges sostiene que “no hay en la Tierra una sola página, una sola palabra” que sea sencilla, pues “todas postulan el universo, cuyo más notorio atributo es la complejidad”.

Como sabemos, a Borges le gustaban las paradojas y el infinito, pero más allá de estos juegos intelectuales es posible encontrar un germen de realidad en su dicho y decir, por ejemplo, que de verdad cada elemento de este mundo lleva cifrado en sí mismo su propio mundo pero también el mundo entero, como si una esencia recorriera secretamente todas las cosas de esta realidad uniéndolas y codificándolas, de tal modo que, al tomarlas y leerlas, podemos descubrir una suerte de mensaje inscrito en su naturaleza.

En otro tiempo, así fue como procedieron tantas y tantas culturas que elaboraron sus sistemas cosmogónicos a partir de la metaforización de la realidad, el entendimiento de ésta a partir del sentido figurado, de la posibilidad de ver no lo que no está ahí para, pese a todo, obtener algo, una dialéctica creativa en la que mundo e individuo se sintetizan entre sí para provecho de uno y otro (en el mejor de los escenarios).

Siguiendo esta premisa, ¿por qué no pensar que hay elementos de la naturaleza que, en su solo existir (pero no simple ni sencillo), nos ofrecen valiosas lecciones que pueden ayudar a mejorar nuestra propia vida?

En el sitio Waking Times, Christina Sarich nos ofrece una serie de características del bambú que pueden interpretarse como enseñanzas:

  • El bambú es más resistente que muchas aleaciones de acero y posee una fuerza de compresión mayor a la de algunas mezclas de concreto, aunque es mucho más ligero en peso.
  • Los bosques de bambú han soportado terremotos de magnitud 9.0.
  • El bambú se puede utilizar para cercas, muros, techos, pisos, sillas, cubiertos e incluso ropa.
  • Como filtro de dióxido de carbono (CO2), el bambú supera a muchas plantas y filtros artificiales, una característica particularmente útil en sociedades que, como casi todas las de Occidente y Oriente, basan su actividad industrial en el carbón, el petróleo y otros combustibles fósiles similares.

Según Sarich, estas características nos permiten destacar la notable adaptabilidad del bambú. También su resistencia al cambio, pero no en un sentido de negación, sino en el mucho más positivo sentido de recibir el cambio para después salir avante, fortalecido. Como dijera Goethe:

La vida es de los vivos, y quienes viven tienen que estar preparados para el cambio.