51 comunidades oaxaqueñas se unen contra mineras e hidroeléctricas

Ha sido uno de los eventos más grandes de asociación y activismo comunitario en un estado.

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Uno de los grandes males del neoliberalismo es la concepción de los recursos naturales como meros bienes comerciales. En este sentido, en México en los últimos 30 años los conflictos ambientales han crecido enormemente, ello por la cantidad de concesiones mineras que han crecido, también porque las grandes empresas, muchas de ellas transnacionales, llegan a las comunidades a explotar sus recursos, dividiéndolas, sin que ellas reciban un real beneficio y, en contra parte, sí la contaminación de sus ecosistemas.

Hoy, existen al menos 200 conflictos ambientales en México en comunidades, muchas de ellas indígenas, que se oponen a grandes obras como gasoductos, mineras, hidroeléctricas, presas, fracking, e incluso algunos megaproyectos de una “bandera verde”, como los parques eólicos.

Oaxaca, uno de los estados más ricos en recursos naturales, es uno de los que más conflictos ambientales vive. Aquí se encuentra el Istmo de Tehuantepec, un corredor eólico que ha generado perjuicios a los habitantes, también aquí se hace minería, y se proyectan al menos 14 proyectos hidroeléctricos en sus costas.

Por ello, el pasado 14 de noviembre se reunieron en un evento de los más grandes en su tipo en el estado hasta 51 comunidades, 17 organizaciones civiles y 400 personas en el Foro Regional: “Ríos y Montañas en Peligro” – Los Pueblos y su Derecho al Territorio.

Muchos de ellos (proyectos hidroeléctricos y mineras), en su momento los rechazamos de manera organizada, pero hoy han sido relanzados por autoridades federales en conjunto con el gobierno de Oaxaca. Reiteramos que este tipo de estrategias vulneran desde nuestro derecho al acceso a la información, hasta el derecho a preservar nuestros territorios y decidir sobre nuestro propio desarrollo”.

Son continuidad de programas anteriores que han buscado desnaturalizar el carácter social y colectivo de nuestras tierras, para individualizarlas, como en su caso fue PRODECE ahora FANAR. Por ello, reivindicamos nuestras tierras indígenas, nuestra propiedad ancestral y el poder de decidir sobre las mismas y los bienes comunes. Este foro también respalda a nuestras autoridades agrarias, municipales y comunitarias en sus acciones de defensa del territorio en la región de la costa.

[Centroprodh]



Oaxaca, vulnerable por conflictos sociales y proyectos mineros

Los datos de Educa reflejan que en Oaxaca hay 35 proyectos mineros en activo, 407 concesiones mineras que aún no se explotan, medio centenar de proyectos hidroeléctricos en etapa de estudios y parques eólicos que saturan el Istmo de Tehuantepec.

Según los datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales –SEMARNAT–, existen 35 conflictos activos en México y 653 lugares contaminados por actividades mineras. Pero Oaxaca… Oaxaca es considerada como un “hervidero de conflictos agrarios, mineros, electorales, indígenas, estudiantiles” (Rodríguez y Matías, 2016). Este estado al sur de México acumula los 35 proyectos mineros y energéticos, convirtiéndolo en la entidad más conflictiva del país. 

¿Qué hace a Oaxaca tan vulnerable para acumular en 93 793 km² la mayor cantidad de conflictos en un sólo estado? Especialistas, como Miguel Ángel Vázques de la Rosa, del comité directivo de la organización civil Educa, considera que el origen de estos conflictos reside en “la falta de reconocimiento a los derechos indígenas y a la ausencia de garantías que configuran un escenario de confrontación, gestando conflictos en las comunidades afectando a los pueblos y la gobernabilidad democrática.” Esta situación se agravó con el retorno del Partido Revolucionario Institucional –PRI– pues incrementó la cantidad de fraudes y robos a ciertos sectores de la población; con reformas estructurales complejas que no se enfocan en las necesidades de sus comunidades ni en las de la biodiversidad de la región; y el impacto de proyectos energéticos que han resultado devastadores e incrementado la desigualdad, tales como el de la refinería Salina Cruz, los parques eólicos y las minas.

Los datos de Educa reflejan que en Oaxaca hay 35 proyectos mineros en activo, 407 concesiones mineras que aún no se explotan, medio centenar de proyectos hidroeléctricos en etapa de estudios y parques eólicos que saturan el Istmo de Tehuantepec. De hecho, es esta región en Oaxaca en donde se ubica la mayor parte de los proyectos energéticos y concesiones mineras, y por tanto de operativos policiacos. Todos con existencia previa a Nochixtlán, en donde “lo que hubo fue una respuesta espontánea de una población agraviada que salió a defenderse y que simpatiza con los maestros.”

Frente a esta situación, el diputado federal del Partido de la Revolución Democrática –PRD–, Sergio López Sánchez ha promovido la reforma Ley Minera para incorporal el consentimiento previo, libre e informado de la comunidad como requisito indispensable para otorgar concesiones mineras en territorios de pueblos indígenas. Para él, para enfrentar la conflictividad, es fundamental incorporar el consentimiento de las comunidades indígenas antes de que las minas operen en sus territorios. Pues incluso es una medida preventiva de denuncias de abusos y violaciones a derechos humanos relacionados con la destrucción de la biodiversidad, el agotamiento de mantos acuíferos, despojo de tierras y desplazamiento forzado de los habitantes. En sus palabras:

Los daños por la actividad minera tienen un especial agravante en las comunidades indígenas, ya que además de perder recursos naturales y económicos de su entorno, también ven perjudicado su tejido social, el cual está íntimamente relacionado con la naturaleza. 

Si bien es importante, para él, la inversión productiva en el país, como la que hace Canadá con sus empresas mineras, “es necesario que ésta se haga en consenso con el pueblo, no afecte al medio ambiente y genere empleos dignos y se desarrolle bajo principios de sustentabilidad”. Pues, retomando el ejemplo de Canadá, explica López Sánchez, “las leyes se encuentran a la vanguardia del desarrollo económico con principios sustentables y que sin embargo son precisamente las empresas canadienses que en nuestro país se destacan por su operación depredadora del medio ambiente y que han ocasionado los mayores conflictos sociales.”

La idea, concluye el diputado mexicano, es que…

[C]on la aprobación de esta reforma se de por sentado un importante precedente para generar justicia social y redistribución de la riqueza en un sector importante para el crecimiento económico como lo podría ser el de la minería, pero que en los últimos años sólo ha contribuido al deterioro del medio ambiente y de la paz social. Pero sobre todo, estaríamos generando un cambio de política en la que el modelo de desarrollo económico sea decidido de manera democrática por los propios mexicanos, y no por un puñado de potentados y poderes fácticos.



Más de 300 conflictos ambientales han estallado en México en los últimos años

Los grandes megaproyectos que prometen desarrollo, contaminan los recursos naturales, y enriquecen a pocos.

Imagen: Greenpeace

Mientras la mayoría nos mantenemos alejados de la naturaleza con una vida cotidiana en las ciudades, las preocupaciones diarias nos alejan también de su cuidado. 

En la ciudad es preciso reflexionar sobre dónde vienen los productos que consumimos: cuando compramos una botella de agua en la tienda ¿sabías que podría ser de Coca-Cola y Nestlé explotando los mantos friáticos de tu país a costos 5000% menores de lo que la venden?

Cuando compras un teléfono ¿sabías que sus elementos podrían venir de mineras que desplazan comunidades, pagan pocos impuestos, y contaminan el agua?

Todo ello pareciera lejano aunque el equilibrio del planeta depende de esas decisiones de compra y de hacer consciente que en tu propio país, a pocos kilómetros, las marcas que compras podrían estar devastando ecosistemas y también sociedades.

Es una realidad, en México en los últimos años, según una investigación de la revista Contralínea, se han originado hasta 300 conflictos ambientales, la mayoría de ellos mineros. ¿Sabías que desde la administración de Felipe Calderón mineras extranjeras, en los últimos diez años, se han llevado 4 veces más oro que durante el periodo de conquista de México?

La gran mayoría de estos conflictos ambientales suceden en zonas de tierra comunal, donde las personas tienen pocos recursos y poder, por ello es muy sencillo para las grandes corporaciones conseguir las concesiones por parte del gobierno mexicano y despojarlos.

Al ser los afectados personas con poca influencia, pareciera que pocos se enteran de cómo megaproyectos enteros están alterando el equilibrio ecológico, rompiendo el tejido social de miles, originando violencia, y contaminando el entorno, pagando pocos impuestos y enriqueciéndose con los recursos colectivos.

El siguiente cuadro desglosa los sectores y los estados donde más conflictos ambientales se han activado en México en los últimos años. Hay que estar alertas, estos conflictos, por ser ambientales, en realidad son de todos. Si quieres conocer más de este tema puedes dar click a la página del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales donde conocerás casos de toda la región.

 

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