¿Por qué las personas somos más empáticas con los animales que con otros humanos?

Un estudio comprueba que las personas solemos ser más sensibles con los animales que con otros, acá la respuesta del por qué sucede esto.

Foto: Taringa

Es curioso, los seres humanos, hasta ahora, somos los únicos capaces de ser conscientes plenamente de nuestra condición. Es decir, somos la única especie que puede sentirse, pero también saberse, miserable o alegre, por ejemplo. Un perro puede ser estar sufriendo, pero ese dolor es parte de un presente físico y psicológico; pero pareciera que el ser humano carga con un doble dolor al saberse víctima de ese sufrimiento, algo así como el ¿por qué a mi?

Esta condición, probablemente habría de volvernos más empáticos hacia el dolor ajeno, pero, como seguro habrás notado, a veces pareciera que el dolor de los animales nos es más importante que el de nuestros pares. ¿Por qué sucede esto?

Dos sociólogos de la Universidad Northeastern, Arnold Arluke y Jack Levin, hicieron un experimento para, primero, comprobar si es que esta tesis es verdadera, y dos, averiguar el porqué sucede. En su análisis retomado por Wired, mostraron notas informativas a distintos participantes sobre ataques o situaciones de peligro tanto en humanos como en animales; los analizados se sintieron más empíricos generalmente con los animales que con los humanos a tal grado que en situaciones de peligro preferirían salvar a los animales. En esta investigación también se comprobó que las mujeres son más propensas a sentir empatía por los animales, pero además, en ambos géneros, esta sensibilidad a los animales crece más según la especie. Como podrás intuir,la más alta suele estar dirigida a los perros.

¿Por qué?

La respuesta que encontraron estos investigadores al por qué somos más empáticos con los animales que con nuestra especie es por que encontramos a los primeros mucho más inocentes e indefensos que a nuestros pares.



Cortar las colas y orejas de los animales por estética será prohibido en España

El país se ha suscrito al Convenio europeo sobre protección de mascotas; la estética no será ya una excusa ya para las cirugías de animales.

 Foto:www.dogreference.com

Las medidas de protección a los animales son cada vez más numerosas y en un mayor número de países. Más allá de escenarios tan evidentes como el maltrato físico animal por diversión, o la cacería, que van sumando mayor desprestigio por parte de la sociedad, hay también otros aspectos más sutiles que han ido despertando rechazo, como la intervención quirúrgica con fines de estética.

En algunas razas como el dóberman, dogo alemán o bóxer, cortar las orejas o las colas es muy común; de hecho se trata de una práctica de lo más centenaria. Sin embargo son indicios estéticos que poco tienen qué ver con la necesidad fisiológica de estos animales; de esta manera, someterlos a cirugías por gusto humano lleva definitivamente un dejo de crueldad.

En Europa, desde 1987, en el Convenio europeo sobre protección de mascotas entre otras medidas se estipula que los animales no podrán ser sometidos a intervenciones quirúrgicas de no ser por motivos de salud. Luego de años de demandas por parte de grupos defensores de animales en España, ahora también este país se ha sumado.

En la línea histórica de la defensa por los derechos de los animales, esta noticia es muy simbólica por ser una muestra, de algún modo, de un nuevo nivel de protección y atención a los animales. España es el 18 país en adherirse a este convenio.

[ElPaís]



Los perros sienten cuando alguien no quiere a sus amos; un estudio

La capacidad protectora de estos animales va más allá del entrenamiento; también está en su intuición y percepción.

La clásica escena de un perro que gruñe a un enemigo de su amo no es solo un cliché. Un nuevo estudio de la Universidad de Kyoto revela que los perros saben quién tiene una actitud o sentimientos hostiles hacia su amo, e incluso pueden recordarlo. 

En el estudio se estudió el comportamiento de 54 perros en tres escenarios distintos donde su amo buscaba abrir un contenedor rodeado de dos individuos. En el primer de los casos uno de los individuos impide que el amo abra el compartimiento mientras la tercer persona no hace nada.  En el segundo caso el amo pide y recibe ayuda para abrir el contenedor mientras la tercer persona no hace nada. En el tercer caso el amo no interactúa con las otras personas en lo absoluto.

La siguiente fase de este experimento fue que la segunda y tercera persona ofrecieran alimento a los perros. Los investigadores encontraron, que incluso tratándose de comida, los perros rechazaban la oferta de las personas que se habían portado hostiles con su amo pero aceptaban la comida de las que se mantuvieron afines o neutras con él. 

Este tipo de solidaridad y alianza era una característica considerada inminentemente humana, pero este ejercicio prueba que los perros también tienen esta empatía.