¿Has escuchado hablar de los embajadores animales?, conócelos

La cercanía de un animal salvaje crea realmente un vínculo con las especies animales, su ecosistema y finalmente pero no menos importante, la conservación ambiental.

Un embajador es regularmente un representante de un país determinado ante un otro o una organización internacional. Se trata de una figura que tiene los requisitos indispensables para figurar a su país de origen a través de usos y costumbres tanto culturales, vivenciales como diplomáticos.

Ahora, si nos vamos al mundo animal, un embajador animal es un miembro de una especie –habituado o entrenado a vivir permanentemente en un centro de rehabilitación o zoológico–, cuyo papel es educar al público sobre las especies en peligro. De hecho, la Association of Zoos & Aquariums define a un embajador animal como un “animal cuyo papel incluye, bajo el entrenamiento del staff o voluntarios, la interacción con el público para el apoyo de la educación institucional y objetivos de conservación.”

Y así como si fuera un embajador humano, este pequeño representante del mundo animal se presenta, cómodo ante la gente, para recordar la importancia de la conexión con la naturaleza y el impacto que el abuso del humano ha tenido en sus hábitats. La cercanía de un animal salvaje crea realmente un vínculo con las especies animales, su ecosistema y finalmente pero no menos importante, la conservación ambiental.



Esta es la primera especie extinta de 2019 😐

Era el único ejemplar vivo de su especie en Hawái.

Una especie más de este planeta ha llegado a la extinción. Los científicos de la Universidad de Hawái presenciaron este 1o de enero el fin del Achatinella apexfulva, o caracol hawaiano.

Este caracol llevaba 14 años viviendo en el plantel de la universidad. Su nombre era George, en honor a una tortuga de las Galápagos cuya muerte también dio fin a su especie. 

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La extinción de George es una muestra emblemática del problema que azota a los ecosistemas de Hawái. Antes, la variedad de criaturas emparentadas con George era increíblemente diversa: 750 especies de moluscos solían habitar en la isla.

Ahora, según la revista National Geographic, el 90% de los moluscos hawaianos está extinto. 

El caracol hawaiano cumplía una función importante en este ecosistema. Habitaba en los árboles y se alimentaba de los hongos que crecían sobre sus hojas, ayudando a mantenerlos libres de enfermedades. 

Por más pequeña que una pérdida así pueda parecer, especies como la de George realmente cumplen un papel ecológico fundamental: descomponen el material sólido que queda en la tierra después de la erosión y ayudan a regenerarla. 

Que un ejemplar del caracol hawaiano siguiera vivo tras décadas de peligro crítico demuestra el poder de resiliencia de la naturaleza; pero ésta tiene un límite.

Las especies animales han hecho lo posible por adaptarse a las perturbaciones de su hábitat. Comprender sus ritmos y procurar su supervivencia es una tarea que ahora recae en nosotros

 

* Imagen destacada: Sustainability Times