¿Has escuchado hablar de los embajadores animales?, conócelos

La cercanía de un animal salvaje crea realmente un vínculo con las especies animales, su ecosistema y finalmente pero no menos importante, la conservación ambiental.

Un embajador es regularmente un representante de un país determinado ante un otro o una organización internacional. Se trata de una figura que tiene los requisitos indispensables para figurar a su país de origen a través de usos y costumbres tanto culturales, vivenciales como diplomáticos.

Ahora, si nos vamos al mundo animal, un embajador animal es un miembro de una especie –habituado o entrenado a vivir permanentemente en un centro de rehabilitación o zoológico–, cuyo papel es educar al público sobre las especies en peligro. De hecho, la Association of Zoos & Aquariums define a un embajador animal como un “animal cuyo papel incluye, bajo el entrenamiento del staff o voluntarios, la interacción con el público para el apoyo de la educación institucional y objetivos de conservación.”

Y así como si fuera un embajador humano, este pequeño representante del mundo animal se presenta, cómodo ante la gente, para recordar la importancia de la conexión con la naturaleza y el impacto que el abuso del humano ha tenido en sus hábitats. La cercanía de un animal salvaje crea realmente un vínculo con las especies animales, su ecosistema y finalmente pero no menos importante, la conservación ambiental.



“Estamos enfrentando una extinción masiva”, WWF

Esta disminución en la fauna del planeta supone un riesgo tanto para el planeta como para el humano.

De acuerdo con un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza –WWF, por sus siglas en inglés–, 7 de cada 10 animales hoy vivos en el planeta estarán muertos en los próximos 50 años. Según sus cálculos, estamos viviendo la mayor extinción de animales desde hace 65 millones de años –durante la desaparición de los dinosaurios–. Y el principal factor de riesgo es el humano.

El reporte, realizado en colaboración con el Centro de Resiliencia de Estocolmo, Global Footprint Network, Instituto Ambiental y Metabólico de Estocolmo y ZSL, ha reunido datos que demuestran el impacto devastador de los humanos en la naturaleza. En la siguiente gráfico demuestran cómo la población animal ha disminuido hasta en un 58 por ciento entre 1970 y 2012

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WWF ha advertido incluso que para el 2020, las poblaciones de vertebrados habrán desaparecido hasta en un 67 por ciento en comparación con las que existían en 1970. Actualmente la fauna está pasando por una serie de crisis, pues los animales marinos,  han disminuido en un 36 por ciento; los terrestres, en un 38 por ciento; y las especies de agua dulce, un 81 por ciento.

Esta disminución en la fauna del planeta supone un riesgo tanto para el planeta como para el humano, pues, en palabras de Mike Barrett, director de Ciencia y Política de WWF Reino Unido, “nuestro impacto en el mundo nos sostiene.” Es decir que el mal uso que le hemos dado a los recursos naturales ha amenazado todos los hábitats, “empujando especies irremplazables al borde de la extinción y amenazando la estabilidad de nuestro clima.”

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Para Marco Lambertini, director general de WWF International, así como los humanos somos los principales destructores del planeta, también somos la clave para salvarla: “Tenemos las herramientas para solucionar este problema.” 

Conoce más sobre el informe en inglés dándole click aquí. 

 

 

 



Nunca habías visto hileras de pájaros haciendo equipo de esta manera (FOTOS)

Los pájaros necesitan adaptar sus pequeños tamaños y trabajar en equipo para convertirse en el contraejemplo ideal de Schopenhauer.

Hace más de dos siglos, el filósofo alemán Arthur Schopenhauer escribió acerca del dilema del erizo en la obra Parerga und Paralipomena (1851). En él, el autor hablaba sobre cómo, en un día muy helado, un grupo de erizos que se encuentran cerca sienten simultáneamente gran necesidad de calor. De modo que, para satisfacer dicha necesidad, buscan la proximidad corporal de los otros; no obstante, conforme más se acercan, más dolor resienten de las púas del cuerpo del erizo vecino. Sin embargo, al alejarse de él, regresa la sensación de frío obligándolos a ir cambiando la distancia hasta que encuentran la separación más soportable.

Esta parábola pretende referirse a la relación entre dos seres, en donde se requiere la distancia adecuada para evitar hacer daño el uno al otro. No obstante, ¿qué pasa si la naturaleza simplemente lo que exige es la unión para sobrevivir?

En el caso, por ejemplo, de los pájaros requieren mantener cierta temperatura corporal cálida independientemente del medio ambiente. Por lo que necesitan adaptar sus pequeños tamaños y trabajar en equipo para convertirse en el contraejemplo ideal de Schopenhauer; es decir que, para sobrevivir, ellos destrozan el dilema para acurrucarse juntos y sobrevivir en equipo –sin hacerse daño. ¿Has sido testigo de esta conducta de la naturaleza?