El jamón de pavo podría estar hecho de pasta de gallina en México: funcionario de la Sagarpa

La norma vigente, en realidad no obliga un etiquetado que deba especificar cuando se trate de una fórmula cárnica.

Foto:entrebellotas.es

A inicios de los años noventa, sobre todo a partir del Tratado de Libre Comercio, en México, como nunca en su historia, comenzaron a ingresar todo tipo de productos de importación. Hasta esta fecha, lo que consumían los mexicanos eran más bien productos de elaboración nacional, lo que de alguna manera ligaba a los alimentos a procesos menos industriales, pues las cantidades producidas, en comparación de una transnacional, eran mucho menores.

Luego llegó la era de las importaciones desde hace 30 años, que por cierto coincide con el aumento en la obesidad en el país  (7 de cada 10 adultos y 1 de cada 3 niños) según un informe del Centro para la Investigación de la Globalización, una organización independiente con base en Canadá.

En este contexto de importaciones masivas, hace un año, una noticia que no fue tan difundida, por cierto, el delegado local de la Sagarpa de Aguascalientes, Ernesto de Lucas Palacios, declaró en una rueda de prensa que la el jamón de pavo de importación está generalmente más bien hecho a partir de una fórmula de pasta de gallina, en la que se incluyen huesos:

“Lo más interesante es que hemos aumentado la importación sobre todo de pasta de pollo o pasta de gallina o lo que ustedes compran como jamón de pavo.. que no tiene nada de pavo pues, es una gallina molida con todo y hueso y plumas y eso es lo que ustedes compran cuando compran jamón de pavo, cosa que también hemos tratado de normalizar.(…)  Así como en el caso del tequila hay región de origen y no cualquier tequila se puede llamar tequila, en el caso de embutidos deberíamos de tener una norma más eficiente para que solamente el nombre de jamón se diera a aquel producto que es de pierna o de espalda de cerdo”.

La recomendación es que compren jamón de cerdo y de preferencia que sea de pierna, ya que de esta manera se garantiza la presencia de carne y no de almidones y otras sustancias que podrían poner en riesgo la salud de quienes lo consumen.

La producción de jamón (sea de pavo o de cerdo) está regulado por la Norma Oficial Mexicana NOM-158-SCFI-20031, que establece las especificaciones del producto para ser considerado jamón, pero como lo revela la Sagarpa, ésta no se cumple.

Acá la declaración en video. 



Sólo existe una falla con la que tienes que aprender a lidiar, según el zen

Nada más que una falla podría estar provocando que no logres encontrar por dónde fluir.

Hay muchas razones por las cuales nos paralizamos ante la simple idea de fracasar y no poder lidiar con nuestras fallas. La ansiedad nos domina con sólo pensarlo. ¿Y si no se vuelve a presentar la oportunidad? ¿Qué tal que hago el ridículo? ¿Y si decepciono a alguien?

Los pensamientos persisten y se vuelven obsesivos cuando no sabemos cómo lidiar con ellos ni, por tanto, con las fallas. No podemos evitar intentar vislumbrar el futuro ―lo cual no es malo―, pero no lo hacemos de una manera previsora, más intuitiva, sino dando por hecho que sólo nos aguardan equivocaciones. Vamos a fallar, nos aseguramos. Nada volverá a ser igual.

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Y entonces fallamos, porque la mente ―e incluso las posturas de nuestro cuerpo― pueden precondicionarnos a ello: liberar hormonas y neurotransmisores cuyo influjo en nuestro comportamiento es realmente poderoso.

¿Por qué no podemos fluir sin las ataduras del fracaso?

El maestro zen más importante de Occidente, Taisen Deshimaru, pensaba que el problema reside en que buscamos la libertad en el lugar equivocad. La libertad es la meta a la que todos aspiramos, pero para el maestro Deshimaru era claro que la ambición y el deseo llevan a los individuos, en la sociedad moderna, a fetichizar la libertad: a confundirla con cuestiones como el éxito personal.

Como es imposible alcanzar la libertad a la que refiere el zen mediante ambiciones materiales, es recurrente que nos encontremos frente al fracaso.

La verdadera libertad está en la mente [… ] Incluso cuando mis proyectos fallaran, incluso si toda mi misión fracasara, todavía tendría mi kolomo (ropaje) y mi cabeza rasurada, y podría dormir a un lado del camino.

Buscar la libertad más allá de la propia psique, la cual nos conecta con los otros y con el cosmos, es lo que nos conduce a un irracional miedo al fracaso. No quiere decir que debamos aislarnos para no fallar, sino que debemos construir lo que somos en el mundo material sobre un sólido trabajo subjetivo. 

Sólo así nos podemos dar cuenta de que la única falla importante que podemos cometer es creer que podemos fallar.

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Porque en realidad fallar es algo tan relativo como el tiempo. Lo que percibimos como una falla tenemos que retomarlo como una oportunidad para reflexionar. Fallar debe servirnos para fortalecer la psique, y como un momento para redireccionar nuestras intenciones.

Ray Bradbury lo sintetizó lucidamente en su libro Zen in the Arts of Writing:

No deberías ver hacia atrás para concebir el trabajo que has hecho como una falla. Fallar es rendirse. Pero estás en el medio de un proceso en movimiento. Nada falla entonces. Todo sigue. El trabajo está hecho. Si es bueno, aprenderás de él. Si es malo, aprenderás aún mas. El trabajo hecho es una lección para ser estudiada. No hay falla a menos que uno se detenga.

Las fallas no existen: son sólo una ilusión que nos sirve de barómetro, que pueden ayudarnos a sobrevivir. Pero que sobre todo tienen que impulsarnos a seguir: a fluir.

*Imágenes: Anna Sudit



Las salchichas y carnes procesadas son catalogadas como cancerígenas por la OMS

Las carnes procesadas, por su modo de conservación, contienen componentes ubicados como carcinógenos.

Quizá no quieras enterarte realmente de qué están hechas las salchichas; los embutidos, suelen ser de dudosa reputación para la salud, quizá ahora más que nunca. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC por sus siglas en ingles) ha ubicado desde hace tiempo a estos últimos en la misma categoría de cancerígenos como el tabaco, el arsénico o el amianto.

Ahora, la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha incluido las carnes procesadas también en el grupo 1 de la sección de cancerígenos; por su parte las carnes rojas pasarán al grupo 2. Lo anterior, para la industria es un gran revés, y para el sistema alimentario mundial un gran giro.

Que las carnes procesadas como las salchichas, el tocino, el salami, etc., sean reconocidas propiamente como cancerígenas no es poca cosa. Ahora se recomendará solamente una ración de 20 g de carnes procesadas al día, es decir, 3 veces menos de lo que se hacía, con 70 g.

No todo en las carnes es negativo. Estas contienen proteína, vitaminas, hierro y zinc; el problema es el tipo de grasas que contienen y que son saludables, sobre todo cuando son ingeridas en altas cantidades. Por su parte, las carnes procesadas son las más insanas, ligadas como cancerígenas por los siguientes motivos:

Nitratos: para conservar la carne son usadas altas cantidades de sales de ácido nítrico (HNO3), las cuales provocan la formación de sustancias carcinógenas.

Ahumado: contienen hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH, por sus siglas en inglés), los cuales se vuelven carcinógenas cuando estas alcanzan altas temperaturas.

Carnes procesadas cocinadas altas temperaturas: también producen PAH.

Su hierro hemínico: es un mineral de las carnes rojas que puede dañar el revestimiento del cólon; ello facilita la aparición de cáncer.

[El Confidencial]