El hombre tailandés que con su moto molestó a unos elefantes y luego se disculpó con ellos (FOTOS)

El respeto con el que se dirige a los animales ha causado admiración.

En Tailandia los elefantes son una parte medular de su cosmogonía. Asociados milenariamente a la sabiduría, cuenta su mitología que una princesa llamada Maya soñó que un elefante blanco entraba dentro de ella; ella sería la madre de Buda, y muchos sabios sabían lo que significaba. El elefante en Tailandia es símbolo de la realeza, y era la figura principal de su bandera más antigua.

También existe una conocida anécdota sobre una camada de elefantes que antes del tsunami de 2004 comenzaron llorar y empujaban a los turistas hacia sus lomos, luego estos se adentraron en tierra y así salvaron a estas personas.

Asociados siempre a la sabiduría, en la zona de Surín existe incluso un festival dedicado al elefante cada año. No es extraño, así, que este animal merezca el respeto de los tailandeses desde hace milenios y una fotografía que ha circulado desde hace días tomada en el Parque Nacional Khao Yhai ha conmovido a miles.

En este parque, en una de las rutas migratorias de los elefantes, fue construido un camino; por ello en múltiples ocasiones los transeúntes humanos y estos animales simplemente se encuentran.

Un hombre incomodó con el ruido de su moto a una camada de elefantes que pasaban por ahí: este se orilló e hizo una especie de ritual express en el que se disculpaba con los elefantes. Más que un fanatismo, a los que muchos podrían atribuir el acto, se trata quizá más bien de una manera distinta de ver las cosas, como parte de un sistema de códigos que debe respetar la unidad que somos, quizá como un ritmo que no debe irrumpirse.

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5 maneras en las que los elefantes son como nosotros, pero mejores

Además de ser el mamífero terrestre más grande del mundo y uno de los más poderosos del planeta, es también uno de los más nobles. Aquí te decimos qué puedes aprender de ellos.

El 12 de agosto fue el Día Mundial de los Elefantes. Para celebrar a estos paquidermos, les presentamos una lista que nos demuestra que estos seres tienen una naturaleza verdaderamente sensible, la cual pone en evidencia las limitaciones de la humanidad.

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1.Fortísimos lazos maternales: Si bien son muchas las madres del reino animal que protegen a sus crías recién nacidas, no son muchas las que les prestan tanta atención y por periodos tan largos. Una madre elefante protegerá a su cría de depredadores y le proveerá sombra. Especialistas han observado que cuando un elefante está a punto de nacer, las hembras de la manada se reúnen a hacer llamados. Cómo si no fuera suficiente, las elefantas tienen un periodo de gestación de 22 meses, el tiempo más largo del reino mamífero.

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2. Complejos sistemas sociales: Como los humanos, los elefantes conviven en sociedades, aunque las suyas siempre son matriarcados. La elefanta más vieja tiende a ser la que domina al grupo, el resto de la manada consiste de sus hijas y sus crías. Los machos abandonan este núcleo cuando alcanzan la madurez, alrededor de los quince años de edad. Después caminaran solos y se aparearan con hasta doce hembras de diferentes grupos así maximizando la supervivencia de sus genes. De esta manera, mientras que hay una manada núcleo, también existe cierta libertad que garantiza la una mayor variedad genética.

3. Lamentan la muerte de sus familiares: Cuando un miembro de la manada muere, el resto se mantiene a su lado por periodos largos, algunos de ellos lo acarician y los huelen. Tras la muerte de su cría, las madres llegan a pasar días enteros junto al cuerpo y además pueden llegar a experimentar una depresión después, caminando lento y comiendo menos. En ciertas ocasiones ponen pasto o ramas sobre el cuerpo, llevando a especialistas a inferir que los elefantes entienden —hasta cierto grado— la muerte, por lo que pasan un periodo de duelo.

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4. Disfrutan el momento: Por alguna razón muchos consideramos que esta especie es de las más serias del reino animal, sin embargo, son todo lo contrario. Los elefantes son capaces de demostrar muchas emociones, entre ellas felicidad y empatía. Los elefantes pequeños tienden a disfrutar jugar, “chapotear” y corretearse los unos a los otros. Por otro lado, los elefantes adultos se ven aliviados una vez que son liberados y participan en juegos para comunicarse con otros. 

Marina Cano

5. Pueden entender varios idiomas: De acuerdo a un estudio conducido por la Universidad de Sussex en Inglaterra, los elefantes pueden reconocer diferentes idiomas, reaccionar a los que conocen, diferenciar voces de hombres, mujeres y niños y además pueden comprender cuando una persona señala algo, cosa que muchos primates no hacen. También pueden inferir cuando un tono los amenaza, y los grupos con matriarcas mayores reaccionan más rápido a estas situaciones, agrupándose buscando protección.

Sin duda alguna, habrá muchas razones más por las cuales los elefantes (y quizá otros animales) a veces parecen ser mejores personas que nosotros. La inteligencia que demuestran, así como su sensibilidad y los fuertes lazos afectivos que forman nos recuerdan que debajo de esa dura y aparentemente impenetrable piel, hay seres sabios, juguetones y amorosos. Comprenden la importancia de la colaboración, saben que hay mayor seguridad en grupos y defienden siempre a los más jóvenes. Quizá es hora de recordar que, aunque muchas veces es más fácil pensar lo contrario, no somos los únicos animales que son capaces de sentir un amplio espectro de emociones y ahora, más que nunca, su supervivencia depende de nosotros.

Autor: Adriana Morales
Graduada de la Universidad de Edimburgo en Letras Inglesas con Historia del Arte. Publicada en el catalogo de exhibición de Guillermo Ruiz y la Escuela de Escultura y Talla Directa. Amante de la jardinería, viajes y animales.


Marina Cano retrata la majestuosidad del reino animal (FOTOS)

Si bien el reino animal es asombroso, pocos fotógrafos pueden capturar su belleza con la elocuencia de Marina Cano.

La fotógrafa española Marina Cano lleva este arte a Europa y África, y nos muestra algunas imágenes que además de bellas son excepcionalmente íntimas. Los retratos de gorilas, jirafas, felinos y aves exóticas tienen el poder de cautivarnos porque nos recuerdan ese algo en nosotros que es esencialmente animal.

El trabajo de esta española nos comunica un poderoso mensaje: la naturaleza, aunque poderosa, es igualmente frágil. Depende de nosotros conservar y proteger a los demás seres que comparten nuestro planeta.