Conoce a las luciérnagas azules (y la magia de no poder fotografiarlas)

De entre los tipos de luciérnagas, ya de por sí encantadoras, existe uno que emite una luz azul muy difícil de captar en imágenes.

Foto:atlasobscura.com

Quizá una de las características más polémicas de nuestra época es la obstinación por documentar todo; en fotos o videos. Las personas publicamos (en gran parte para otras personas) aquello que comemos, a donde vamos, nuestros gustos… En alguna medida las redes sociales han alimentado una obsesión por “atrapar” todo aquello que nos sucede.

Afortunadamente hay algunos fenómenos que no se dejan captar tan fácilmente; algunos de ellos de la naturaleza y entre estos elusivos casos se encuentran las luciérnagas azules. En inglés se conocen como “Blue Ghost Fireflies”, algo así como Luciérnagas Azules Fantasma.

Por el mismo tipo de luz que emiten, son muy difíciles de captar. Son también muy inusuales porque solo aparecen un mes durante el verano, sobre todo en los los bosques de Apalachia en Estados Unidos y su luz no suele ser tan intermitente; sino una clase de bioluminiscencia perenne que a veces parece diluirse en el cielo. Dicen los locales que son los espíritus de los soldados confederados muertos en batalla.

jimrichardson.typepadFoto:jimrichardson.typepad

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Déjate hipnotizar por las fantasmagóricas luciérnagas de Waitomo (Time-lapse)

La bioluminiscencia de las luciérnagas ha hipnotizado a sus visitantes desde 1889. 2 siglos después, esto incluye los documentales de turistas y artistas.

Entre las maravillas naturales de Nueva Zelanda se encuentra la cueva Waitomo, un sitio tan hipnotizante que ha llamado la atención desde hace más de 2 siglos. Cuenta la leyenda que fue apenas en 1887 cuando el jefe maorí Tane Tinorau, acompañado por el inglés Fred Mace, exploró el interior de la cueva mientras flotaban clandestinamente en una balsa iluminada por velas.

Conforme fueron introduciéndose a la cueva, descubrieron una gruta con una miríada de destellos azulados reflejados en el agua en su techo. Al subir la mirada hacia el techo, se dieron cuenta de que la oscuridad estaba siendo iluminada por la sorprendente alquimia de las luciérnagas. Pese a que troncos y escombros inundaban el camino, los primeros visitantes lograron explorar los niveles más bajos de la cueva…  

Desde entonces (1889), la bioluminiscencia de las luciérnagas ha hipnotizado a sus visitantes. 2 siglos después esta fascinación incluye los documentales de turistas y artistas, tal como el trabajo de Jordan y Jenna de Adventures Blog, para cuya realización fue necesario alrededor de 8 meses y 60 horas de estar dentro de la cueva. ¿El resultado? Un time-lapse que reúne no sólo la belleza de la naturaleza, sino también la inmensidad de la perfección. 

  

La cueva tiene tres niveles, vinculados por el Tomo: un eje vertical de 16m de piedra caliza; un segundo eje en el que, cuando hay exceso de visitantes, se acumula monóxido de carbono; y el tercero, “La Catedral”, es un área cerrada con superficies rugosas y una gran acústica. Y mientras las personas recorren el sitio, se pueden ver hilos tendidos de la larva que producen una luz fantasmal en el extremo de su cola, y así atrae a todo mosquito o pequeño insecto que deambula por la cueva. 

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