Con estos cubos, visualiza cuánta azúcar hay en tus alimentos (FOTOS)

Al pie de productos comunes, terrones de azúcar para delatar su alto contenido de endulzantes.

Todas las épocas tienen sus plagas y quizá en la contemporánea la más notable de ellas es la invasión del azúcar. Luego de décadas de haberla incorporado desmedidamente a casi cualquier alimento procesado, vamos haciendo consciencia de la adicción que tenemos como sociedad hacia ella y de los estragos que causa en nuestro cuerpo.

La mayoría de lo productos elaborados que compramos, dulces o salados, llevan azúcar añadido, desde unas empanadillas hasta una salsa de tomate, pasando por los embutidos. El 75 por ciento del azúcar que consumismos viene de este tipo de productos. Nos advierten Laura Villadiego y Nazaret Castro, autores del libro  “Amarga dulzura. Una historia sobre el origen del azúcar”.

Sabemos que los productos procesados contienen grandes cantidades de azúcar, pero ¿realmente lo dimensionamos? Cuando ves una de esas etiquetas, muchas de ellas disfrazadas por cierto con porciones solos proporcionales de su contenido, ¿Podrías visualizar cuánta azúcar estás ingiriendo?

Andrés Sierra, en una colaboración para este medio, nos advierte de los efectos que puede cusar el azúcar en nuestro organismo como hipertensión, estrés oxidativo, elevación del ácido úrico, adicción, obesidad. Según la Organización Mundial de la Salud, al día es recomendado solo 25g de azúcar al día, es decir, solo 6 cucharadas de café.

Te presentamos en imágenes, gracias a un desglose de  sugarstacks, la relación de la cantidad de azúcar contenida en productos comunes que por la globalización están presentes en todo el mundo, enemigos comunes silenciosos.

 

apl_juice

az_tea

big_gulp

capri

frostflakes

chipsahoy

craisins

dbl_gulp

catsup

chipsahoy

oreos_lowfat

redbull

peanuts

twinkies

vit_water

yoplait 



¿El azúcar puede causar depresión y ansiedad?

En la investigación publicada en Scientific Reports, se mostró cómo los hombres sin ningún trastorno emocional y con un consumo superior a 67g de azúcar, aumentaba hasta un 23 de riesgo de sufrir algún trastorno emocional en los siguientes años.

No podemos negar que el azúcar, en los primeros momentos de su consumo, libere cierta dosis de adrenalina mediante la glucosa. Sin embargo, de acuerdo con un estudio recientemente publicado en Scientific Reports, se encontró una correlación entre una dieta con altas dosis de azúcar y la incidencia de trastornos mentales. 

Si bien es altamente recomendable reducir el consumo de azúcares añadidos –salvo los que se encuentran naturalmente en frutas, vegetales y leche– a menos del 5 por ciento del total de consumo energético, en los últimos años se ha incrementado su ingesta mediante alimentos dulces, bebidas azucaradas y comida procesada. Y de acuerdo con una larga lista de investigaciones previas marcan la evidencia que a mayor cantidad de consumo de azúcar refinada, mayor es la incidencia en índices de depresión. 

Si bien aún no hay una causa contundente de la depresión, los científicos consideran que los cambios biológicos pueden ser un factor influyente. Por ejemplo, un estudio realizado con ratas demostró que una dieta alta en azúcar y grasa reducía una proteína llamda BDNF, la cual influye en el crecimiento y desarrollo de las células nerviosas en el cerebro. Esta proteína está fuertemente relacionada con síntomas de depresión y ansiedad. Otro posible ejemplo es que la causa biológica se deba a la inflamación, como una reacción protectora del cuerpo frente a posibles patógenos. Esta inflamación puede provocar malestares emociones, y por tanto desencadenar trastornos emocionales. 

En la investigación publicada en Scientific Reports, se mostró cómo los hombres sin ningún trastorno emocional y con un consumo superior a 67g de azúcar, aumentaba hasta un 23 de riesgo de sufrir algún trastorno emocional en los siguientes años. Esta cifra, mencionan los expertos, es independiente al estatus socioeconómico, actividad física, consumo de alcohol, tabaco y otros hábitos alimenticios, grasa corporal o salud física. Además, encontrar una reacción similar tanto en hombres como mujeres con algún trastorno emocional y un consumo de azúcar elevada, resultando en síntomas depresivos en los siguientes años. 

Los investigadores encontraron una baja incidencia de síntomas depresivos o ansiosos con un bajo consumo de azúcar, así como en un bajo índice de riesgo por desarrollar diabetes tipo dos y obesidad. 



¿Cuánta azúcar hay en la comida salada procesada?

El nombre de “azúcar” aparece bajo varios pseudónimos: fructosa, glucosa, sacarosa, melaza, entre otros.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud –OMS–, el consumo máximo de azúcar agregada por día es de seis cucharaditas. Sin embargo, en numerosos de los productos que se consumen a diario, como bebidas, yogurts, galletas, cereales, cafés de cadenas trasnacionales, contienen cantidades desorbitantes de azúcar; los cuales se relacionan con la dependencia a sustancias, sobrepeso, diabetes, caries, problemas cardiovasculares, entre otros. 

Ahora, según muestran los datos de la BBC, la comida salada también contiene azúcar agregada, y un plato puede incluso superar lo recomendado para todo un día. Por ejemplo, 1 plato de pollo agridulce con arroz puede equivaler a diez cucharaditas de azúcar; 1 taza de sopa de jitomate, seis cucharaditas de azúcar; 2 rebanadas de pan integral, una cucharadita de azúcar. 

Con el fin de regular el consumo excesivo del azúcar, es importante detectarlo a través de las etiquetas nutricionales de los alimentos. Según el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido, el nombre de “azúcar” aparece bajo varios pseudónimos: fructosa, glucosa, sacarosa, melaza, entre otros. Si bien en algunos países están modificando las etiquetas de información nutricional, en donde se muestra el azúcar agregada de forma individual y expresada tanto en gramos como en porcentaje en función de una dieta de 2 000 calorías, aún es importante tener en consideración sus nombres alternativos y la cantidad contenida en el alimento. 

El consumo de azúcar agregada se encuentra de alguna manera escondido en alimentos procesados que usualmente no son considerados dulces.