3 victorias ambientalistas y animalistas conseguidas con firmas de Change.org en México

Las repercusiones de este tipo de herramientas están demostrando ser más poderosas con el tiempo.

En los últimos años el activismo digital o “de sillón”, como muchos lo llaman, ha ido popularizándose. Si bien quedarnos en la simple firma de una causa y compartirla en redes sociales podría sonar insuficiente, incluso frívolo, lo cierto es que este tipo de alternativas (aunque no debieran ser nuestra única manera de involucramiento) probadamente tienen un peso significativo y generan un ruido que termina convirtiéndose en una presión para el Estado.

Muestras hay muchas y en esta ocasión te presentamos algunas victorias ambientalistas y animalistas alcanzadas gracias a la plataforma change.org, quizá la más conocida en su tipo en México. Sobre todo en los últimos dos años, ha ido tomando una fuerza importante y ha sido una herramienta esencial en la organización ciudadana, recordemos que más allá de la herramienta digital, siempre hay un organizador detrás que también hace trabajo de campo, digamos.

 

Tipificación del delito de crueldad animal en Baja California

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Con 86,551 firmas, el 30 de septiembre de 2014 fue aprobada la inclusión del maltrato animal en el Código Penal de Baja California. Las penas serán de hasta 2 años de cárcel.  La penalista Elizabeth Castro aseguró en entrevista con SinEmbargo que los legisladores tomaron esta iniciativa ante la presión que existía alrededor de ella, la petición estaba siendo apoyada cada vez más con la reunión de firmas. El impacto que tuvo la movilización, sobre todo en redes, para con los legisladores, nadie lo imaginó.

No les quedó remedio. Estamos muy satisfechos por la participación de toda la comunidad en apoyar esta iniciativa al reunirse tantas firmas”, expresó Elizabeth Castro del grupo Abogados Animalistas de Tijuana.

En Baja California no existía un precedente de presión ciudadana en un tema legislativo tan contundente, mucho menos con una plataforma de internet como base. El que hayan puesto atención a esta iniciativa por Internet insta a la sociedad a seguir este “camino que ya se abrió”, como nos recuerda Castro.

 

Cancelación de la mina Esperanza en la zona arqueológica de Xochialco

Este caso es uno de los más increíbles tomando en cuenta el fuerte poder de las mineras, sobre todo las transnacionales; en México (existen más de 36 conflictos mineros). En junio de 2013 la Secretaría de Medio Ambiente de Morelos en un comunicado informó que no aprobaría el Estudio de Impacto Ambiental de la mina Esperanza en Guerrero. Esta sería a cielo abierto para extraer oro y plata; pero además de usar una concesión del 52% de las reservas hídricas para Cuernavaca, pretendía hacerse a menos de 1 km de una zona arqueológica, Xochialco, un Patrimonio Cultural de la Humanidad catalogado por la ONU desde 1999. Más de 12 mil personas se unieron en rechazo de este proyecto, llegando a sumar la opinión del gobernador del estado en contra. El 8 de junio de 2013, finalmente, fue anunciada la cancelación gracias a la presión colectiva.

 

Detención de la obra Acueducto independencia hasta que se consulte al Pueblo Yaqui

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Foto:foro-mexico.com

Sonora es un estado al norte de México con problemas de abasto de agua. Proveer de agua a su ciudad capital es crucial, sin embargo el gobierno de Guillermo Padres ha buscado obstinadamente emplear solo una opción de abastecimiento con la construcción de un acueducto (que implica concesiones y contratos, ya imaginarás) pero que además hace uso del agua del Río Yaqui, esencial para la cosmovisión y actividades económicas y sociales de este pueblo indígena. La lucha legal por su recurso hídrico, que además es parte de su derecho como comunidad, ha llegado, gracias a sus esfuerzo, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En mayo de 2013 esta ordenó para la obra hasta que la tribu fuese consultada. Aún faltan algunos amparos por resolver en la misma Corte, sin embargo la simpatía social ha sido definitiva para que el tema continúe dando problemas al gobierno; la petición sumó al menos 3,333 firmantes. 

Twitter de la autora: @anapauladelatd

Autor: Ana Paula de la Torre
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional


Discutir en redes sociales podría ser la base de una democracia saludable

Para el filósofo alemán Jürgen Habermas, la salud de la esfera pública depende de la confrontación y el disenso de sus integrantes.

A menudo te habrás encontrado siguiendo una discusión en comentarios de Facebook, o una serie de tuits a favor (o en contra) de algo. Habrás notado que las discusiones no siempre se dan de la manera más civilizada y amable… Y es precisamente ese ánimo de confrontación y deliberación lo que, según el filósofo alemán Jürgen Habermas, hace que la esfera pública se enriquezca.

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Ecoosfera

Habermas lleva más de 4 décadas analizando las funciones del debate público en la esfera social. Fue uno de los primeros en notar los vientos de cambio durante los años 60 del siglo pasado, así como el auge y caída de estructuras políticas y sociales. Para él, una esfera pública se compone de partidarios de distintas posiciones políticas, a menudo enfrentadas entre sí; si tratamos de que todos se porten con civilidad, ciertas demandas sociales podrían diluirse en un falso consenso.

Dicho de otra manera, estar en desacuerdo con los demás es parte de la democracia.

Jürgen Habermas

Si evitáramos que los partidarios de distintas facciones políticas discutieran entre sí, las élites podrían aprovechar el consenso artificial para fingir que todo está bien, lo cual evitaría que las demandas de cambio de los distintos sectores accedieran a la esfera pública. 

 

El derecho a disentir

Y es que la capacidad de no estar de acuerdo con los demás es un rasgo relativamente joven en la política. Habermas localiza la idea de un público crítico hacia el siglo XVIII, cuando las monarquías absolutas se transformaron en repúblicas que debían dar cuenta de su administración a las masas por primera vez en la historia.

Fue en esta época en que nacieron los primeros periódicos como los conocemos; en el siglo XIX, la sección de cartas de los lectores fue una inclusión controvertida, pero que según Habermas funciona como un sistema de alertas para percibir modos de vida que no alcanzan representación en el discurso oficial.

El siglo XX fue uno de movilizaciones sociales sin precedentes, gracias a las cuales las mujeres, minorías racializadas y otros sectores poco representados de la sociedad accedieron a mayores derechos y oportunidades, precisamente debido a su capacidad de articular un disenso público: no estar de acuerdo hace avanzar a la sociedad.

Las redes sociales del siglo XXI, sin embargo, tienen un ingrediente sumamente peligroso: nos hacen creer que todos los miembros de nuestras burbujas discursivas (nuestras microesferas públicas) están de acuerdo con nosotros.

Esto es así gracias a los algoritmos de plataformas como Twitter o Facebook, que te muestran “contenido” según tus preferencias, por lo que no van a mostrarte a aquellos que tienen puntos de vista radicalmente distintos. Por ello, la próxima vez que te enfrentes a una discusión en redes sociales, piensa que estás participando en un ejercicio democrático a muy pequeña escala (y siempre puedes aprovechar la oportunidad para ejercitar tus capacidades de argumentación, con estos consejos de Pascal).

Es verdad que esta supuesta capacidad de discutir con los demás no siempre se aprovecha al máximo. Pero el lenguaje, afirma Habermas, es una mejor herramienta de confrontación que la violencia de las guerras. Para el filósofo alemán, el lenguaje no es sólo una facultad, sino que su aplicación en la vida diaria y en el discurso público conforma una “acción comunicativa”: decir algo es, ya en sí mismo, un acto político.

El lenguaje es la evidencia de la capacidad humana para razonar y resolver conflictos de una manera no violenta, lo cual no quiere decir que el lenguaje razonable tenga que domesticarse y volverse inofensivo. Las cuestiones morales y políticas dividen a las personas, pero su capacidad de raciocinio y de mutuo reconocimiento a través de la herramienta del lenguaje es la base fundamental de la vida social.

 

* Ilustración principal: Max-o-matic



Activismo digital (o la transformación del individuo a favor de la comunidad)

La oposición entre individuo y comunidad quizá se resuelva cuando se decide trabajar en beneficio de los otros; el ejemplo de Derrick Broze así parece mostrarlo.

Una de las premisas de las que parte la teoría liberal dicta que el individuo es esencialmente libre, que su libertad es la fuente de donde manan sus posibilidades de acción y desarrollo.

Desde otras perspectivas, sin embargo, se dice que dicha libertad es más limitada, cuando no francamente ficticia, y que más bien son las estructuras del mundo las que determinan el margen de decisión y de elección. “El hombre ha nacido libre pero por todos lados está encadenado”, escribió Rousseau al inicio de El contrato social, una sentencia célebre que de algún modo resume estas dos fuerzas que parecen tirar de la libertad en sentidos opuestos.

La vida de Derrick Broze es notablemente elocuente a este respecto. “La persona que soy ahora no es la persona que era hace 10 años”, dice en una entrevista realizada por Luke Rudkowski para Wechange.org.

¿A qué se refiere Broze?

Al hecho de que entonces era un consumidor de crystal meth, sustancia que incluso llegó a vender y la cual lo tuvo al borde de ese abismo que inevitablemente amenaza con desaparecer una existencia: una huida o un escape que, paradójicamente, lo condujo a ningún lado, el vacío donde la vida se reduce a nada.

O casi. Porque en medio de esa anulación Broze tuvo un instante de lucidez en el que se dio cuenta de que no era feliz, un reconocimiento profundamente sincero para consigo mismo que lo llevó a retomar el curso de la vida que de verdad deseaba. 

La decisión de dejar las drogas fue decisiva, pero no suficiente. Según dice él mismo, a pesar de seguir por el camino de la sobriedad, todavía se sentía perdido. Emprendió entonces un proceso de autorreflexión que lo llevó a descubrir parte de esa red que mantiene al individuo ocupado en otras cosas, en cierta forma alejado de sí mismo, en situaciones que no necesariamente corresponden a su realización como ser humano. “Decidí que quería llevar mi vida por una dirección diferente”, advierte Broze.

Y quizá entonces comenzó la verdad “lucha”, según la define Broze, quien comenzó con un proceso de reconfiguración de su existencia que lo llevó a fundar el The Houston Free Thinkers, un proyecto amplio que parte del activismo digital como plataforma de transformación individual y colectiva. El sitio ofrece información sobre censura, abusos policiacos, organismos genéticamente modificados, agricultura orgánica, datos contra las guerras y otros asuntos afines, un balance temático entre las situaciones que generan daño pero, por otro lado, algunas alternativas que pueden tomarse para solucionarlas.

Asimismo, The Houston Free Thinkers se ha expandido hacia otras vías más allá de Internet, con acciones como el mantenimiento de un jardín comunitario, la distribución de información en folletos y DVDs y la creación de una red de personas y organizaciones que coinciden en búsquedas similares.

Al final, la decisión de Broze parece mostrar que la aparente contradicción entre individuo y estructura, el terreno donde la verdadera libertad puede alcanzarse, es en el de la consecución auténtica del bien común.