En Internet hay una lista infinita de dietas capaces de ayudarte a reducir la grasa corporal y conseguir un cuerpo típico de la Venus de Milo. Sin embargo, hay muy pocas que se enfocan en la relación entre la estética y la salud plena de un individuo. Pero gracias al increíble avance de la tecnología, los científicos lograron llevar a cabo un estudio que permitió descubrir no sólo cuáles son los alimentos que te ayudan a bajar de peso sino también cuáles son los que más daño le producen al estómago –provocando inflamación, indigestión, dolores estomacales, alergias, etcétera–.

Los investigadores no sólo consiguieron identificar cómo reaccionan las bacterias en el estómago durante el proceso del metabolismo; también pudieron especificar el impacto de las dietas en el peso y en la presencia de futuras enfermedades. De ese modo, lograron desarrollar una fórmula que puede predecir cómo los pacientes responderán a los cambios dietéticos con base en la composición de sus bacterias internas.

En otras palabras, a través del análisis del mundo bacteriológico en el estómago, los médicos son ahora capaces de determinar la dieta que puede tener el mejor impacto en cada persona según su composición bacterial.

En este estudio, en el que se evaluaron las bacterias estomacales de pacientes con sobrepeso antes y después de integrarse a un plan dietético, se descubrió que aquellos con una “baja diversidad” de bacterias tenían mejoras más significativas en su salud que los que contaban con una mayor diversidad bacterial. De manera específica, los participantes con una mayor presencia del microbio Akkermansia muciniphila tuvieron desde el principio mejores resultados en relación con su peso y el control de la glucosa.

El reto no fue nada sencillo, ya que los médicos están descubriendo el universo de los microorganismos intestinales. Si bien se sabe desde hace tiempo que existen alrededor de 1,000 tipos de bacterias diferentes en cada sistema digestivo, aún no se conoce de manera precisa cómo cada una de éstas afecta al metabolismo y, en consecuencia, a la salud en general. Gracias a la investigación mencionada, ahora se sabe que cada uno de nosotros cuenta con una manera única de digerir y metabolizar la comida, así como en lo relativo al impacto de las dietas en nuestra salud. Esto también puede brindar nuevas posibilidades de mejorar o desarrollar tratamientos probióticos con pacientes con algún malestar causado por una composición bacterial deficiente. Quién sabe: quizá las bacterias intestinales sólo requieren más fibra o más proteínas. Es cosa de preguntarle directamente al estómago.