La pareja que duerme con sus 5 gatos y 2 perros en la misma cama (FOTOS)

La contemporaneidad ha traído con ellas familias alternativas; esta es una de ellas.

 

Fotos: Robdogbird

El amor por los animales se manifiesta todos los días; en estas manifestaciones hay, por su puesto, graduaciones. Muchas personas suelen dormir con sus mascotas, y es un hecho que a estas les encanta. Las mascotas son compañía y lecciones diarias, nos recuerdan nuestra parte más instintiva y natural, son, por así decirlo, nuestra memoria más profunda de un estado que alguna vez compartimos.

El usuario Robdogbird de Reedit, hace poco subió unas fotos que muestran como él y su pareja duermen con sus 7 mascotas; 5 gatos y 2 perros. Para lograrlo ambos hicieron una cama de 7 metros cuadrados donde plácidamente caben todos; son una familia que además reta lo convencional considerando que los perros y los gatos suelen no llevarse bien; al menos en el cliché cultural.

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[Boredpanda]

 



Por qué algunos amamos a las mascotas (y otros no ☹)

Existen razones científicas que nos dan pistas sobre el papel evolutivo del afecto hacia las mascotas.

Las mascotas son adorables, y por eso muchos las amamos. En la mayoría de los casos no se trata de una búsqueda desesperada por afecto, ni de una suerte de suplencia. Lo que nos une a nuestras mascotas es un lazo antiguo que el ser humano ha formado con los animales desde hace milenios, a partir de necesidades variadas que incluyen el gozo que trae pasar el tiempo con un animal de compañía.

7 de cada 10 hogares en México tienen una mascota.

Esta es una relación de mutuo respecto y cariño que incluso podría ser crucial en términos evolutivos, y por eso algunos la definen como espontánea e instintiva en el ser humano. Se ha comprobado que las mascotas estimulan la salud psíquica, pues nos ayudan a lidiar con la ansiedad y liberan nuestra mente. Esta es la razón que, según algunos científicos, podría estar detrás de la fascinación que algunos sentimos por la mascotas.

 

Pero, ¿por qué algunos aman a las mascotas y otros no?

A muchas personas les gustan los perros, pero no los gatos. A otros al revés. Y a muchos más les da completamente igual cualquier animal de compañía, e incluso generan aversión por ellos. ¿Por qué?

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Según algunas investigaciones recientes, esto podría tener que ver con factores externos, pero también con bases genéticas. En un estudio se analizaron los genes de más de 1,000 gemelos (monocigóticos) y mellizos (dicigóticos) de edad media, los cuales son ideales para analizar diferencias meramente genéticas en personas que han tenido más o menos las mismas experiencias. Los resultados arrojaron que los gemelos monocigóticos tenían mucha más preferencia por jugar con mascotas que los mellizos dicigóticos, ante lo cual quedaría indagar qué genes están detrás de esta diferencia.

No obstante, según este estudio los factores genéticos tienen que ver un 37% con esta preferencia, mientras que los factores externos, como puede ser la exposición a las mascotas en la infancia, parecen tener un peso aún más decisivo en el amor o la repelencia a las mascotas.

Pero hay otro factor: algunas investigaciones recientes también han probado que el amor a los animales es directamente proporcional al amor a la naturaleza. Bueno, quizá no es algo tan matemáticamente exacto. Sin embargo, la tendencia más común es que quien ama a los animales tenga a priori un lazo más fuerte de lo común con el mundo natural. Tal persona no se es indiferente a los problemas ambientales ni siente interés sólo por las mascotas, sino también por los animales salvajes.

Esto podría ser señal de algo crucial y primigenio: detrás del amor que algunos –nos atreveríamos a pensar que la mayoría– sentimos por las mascotas, hay un aferrarse a nuestras raíces naturales. Esto demuestra una vez más el papel evolutivo de las mascotas en la vida, pero también que quienes sí las amamos tenemos mucho que enseñarle a quienes no las aman o son indiferentes a ellas.

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Porque admitámoslo: la mayoría de las veces, los argumentos antimascota son muy malos. Tienen que ver con temor a las enfermedades, a la “suciedad”, o a que el animal sea agresivo. Incluso hay quienes arguyen que sí les gustan las mascotas, pero que no las tienen porque es nocivo para el propio animal. Y en parte, tienen razón. Pero lo que no entienden es que esta relación es social e histórica, y no terminará por decreto ni sólo porque algunos se abstengan de tener mascotas.

Una forma de evolucionar como individuos y como sociedad es incentivar el amor por las mascotas y repudiar su maltrato. Además de ayudarnos conservar nuestras raíces naturales, es una manera como podemos consolidar los afectos en estos tiempos de aislamientos digitales y encierros de concreto.

Así que ve pensando tus argumentos para usar contra el próximo hater de mascotas que te encuentres.



6 formas en que las mascotas impactan en tu salud

Los animales (y todo su amor) pueden ser nuestra mejor medicina, física y espiritual. La ciencia nos comparte el porqué.

No hablan nuestro idioma y no obstante, nos comprenden mejor que muchas personas. Con las mascotas nos unen poderosos vínculos de afecto, así como una amistad íntima y casi holística que se ha desarrollado, desde hace siglos, entre ellas y nosotros.

Muchos han comprobado que no hay mayor dicha que compartir la vida con un perro, un gato o en realidad, cualquier animal. Ese amor límpido y honesto que nos despiertan (y que es recíproco) resulta todavía un misterio para la ciencia, pero intuitivamente lo hemos experimentado. De igual manera, todos sentimos sus beneficios a nuestra salud aunque nos resulten inexplicables o, en muchas ocasiones, no nos demos cuenta de que se deben al contacto frecuente con nuestras mascotas.

Sin embargo, esas bondades sí han podido ser explicadas por la ciencia en diversos estudios e investigaciones que son poco más que sorprendentes. Nuestras mascotas tienen la capacidad de curar algunas enfermedades (ya sean físicas, mentales o espirituales), o por lo menos, hacerlas más llevaderas… Incluso son capaces de hacernos más longevos.

A continuación te mostramos seis formas en que las mascotas han logrado impactar de manera positiva en la salud de sus dueños, todas ellas avaladas por la ciencia: 

 

Te ayudan a lidiar con la ansiedad

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Esto se ha comprobado ya, por ejemplo, en niños. La presencia de nuestra mascota puede relajarnos y librarnos de la ansiedad procedente del trabajo y las dinámicas cotidianas. Keith Humphreys, profesor de la Universidad de Stanford, asegura que:

acariciar a una mascota es un calmante para muchas personas, incluso aquellas con problemas de ansiedad.

Saber que nuestras mascotas estarán ahí para hablar con ellas y abrazarlas es toda una terapia. Tan sólo saber que nos privarán de la soledad es, en sí, reconfortante.

 

Son un apoyo para superar el estrés postraumático y la depresión

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Las mascotas pueden ayudarnos a rencontrar nuestro equilibrio perdido. Muchas personas que lidian con estrés postraumático y depresión han encontrado en su mascota un cariño profundo que les ayuda a ser resilientes ante estas condiciones mentales.

Para muchos, lo que los hace poder continuar es el amor incondicional de su mascota.

 

Liberan tu mente

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Hoy en día es difícil conseguir distraernos de formas alternativas que no sean la televisión o el Internet, pero al lado de una mascota es mucho más fácil y recreativo liberar nuestra mente, por ejemplo, al sacarla a pasear o jugar con ella.

Y es que una mascota hace más fácil que nos distraigamos y despejemos nuestra mente. Incluso nos incita a hacer ejercicio y, como se comprobó en un estudio, nos mantiene en mejor condición física que aquellos que no tienen mascotas.

 

Son buenas para tu cuerpo (incluso para tus huesos)

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Pasar tiempo con nuestras mascotas es bueno para nuestra salud cardiovascular, lo que se conecta con la sanación del estrés. Diversos estudios han comprobado que tener un perro o un gato reduce la posibilidad de sufrir un ataque cardíaco hasta en un 40%.

También se ha comprobado que el ronroneo de los gatos contribuye a bajar la presión arterial y fortalece los huesos (además de que es un deleite escucharlo y sentirlo).

Además puede ayudar a personas con dolor crónico, como la fibriomialgia, cuyos pacientes han sentido alivio significativo al llevar a cabo terapias con perros. Esto, incluso, reduce la necesidad de medicamento de los pacientes.

 

Te hacen una persona más amorosa

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De igual manera, se sabe que la convivencia íntima con nuestras mascotas libera oxcitocina, la hormona del amor. Con un cruce de miradas se libera esta hormona, que nos ayuda a ser más felices y a relacionarnos mejor con los demás.

Lo bueno es que la oxcitocina, como han señalado varias investigaciones neuroquímicas, también aumenta en nuestras mascotas. Así que se trata de una retroalimentación sumamente positiva para ambas partes, que nos hace entender por qué los amamos tanto y por qué ellos lloran en nuestra ausencia.

 

Incrementan tu longevidad

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Tomando en cuenta todos los beneficios descritos hasta ahora, no es de extrañar que nuestros compañeros sean capaces de hacernos vivir más años. Un estudio del 2017, que analizó a 3.4 millones de personas en Suiza, demostró que los hombres y mujeres que tienen mascotas viven hasta 10 años más que aquellos que no las tienen.