Conoce las marcas de comida rápida cuya carne contiene más antibióticos

El problema del uso de antibióticos en la comida es que crea una resistencia a los antibióticos en general, provocando el desarrollo de superbacterias resistentes a los medicamentos.

Chain Reaction, traducido al español como Reacción de cadena, realizó un informe sobre la calidad de la carne de vaca y de pollo en cadenas restauranteras de corte internacional. Como resultado, este análisis identificó al menos a 25 restaurantes con evaluaciones negativas pues el tipo de carne que usan para sus alimentos contienen altas dosis de antibióticos.

Starbucks, Papa John’s, KFC, Subway, Burger King, Pizza Hut, son sólo algunas de las compañías que su evaluación fue negativa pues registraron un uso alarmante de antibióticos en sus carnes. A continuación te compartimos el infográfico con la lista de las empresas que recibieron también una evaluación negativa:

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El problema del uso de antibióticos en la comida es que crea una resistencia a los antibióticos en general, provocando el desarrollo de superbacterias resistentes a los medicamentos. De hecho, la resistencia a los antibióticos es una de las cinco mayores amenazas a la salud tan sólo en el EE.UU., donde más de dos millones de personas adquieren al año infecciones resistentes a los antibióticos y al menos 23 000 mueren por esta causa.

Chain Reaction insiste en la importancia de tomar medidas para reducir el uso de antibióticos en la carne que se consume y así asumir la responsabilidad de que se esté aumentando la resistencia a los antibióticos.

 



Científicos encuentran cocaína en camarones de río

Los camarones analizados en ríos del Reino Unido contienen trazos de cocaína y pesticidas nocivos para la salud.

La contaminación no sólo vicia el aire que respiramos; nuestros residuos también llegan al mar. Cada vez más animales marinos se ven afectados por el plástico, que se encuentra hasta en nuestros propios cuerpos. Pero el daño va más allá. Científicos del Reino Unido han encontrado cocaína en los camarones provenientes de los ríos de este país. Así es: hay trazos de droga en los mariscos que varios consumimos. 

No se trata de un caso aislado, ni de un suceso extraño. Para el estudio publicado en la revista Environment International, que puede consultarse aquí, en julio de 2018 se tomaron muestras de 15 sitios que abarcan cinco zonas del área de Suffolk. A través de un biomonitoreo cauteloso, se determinó que había pesticidas y farmacéuticos en dichos entornos. ¿Qué quiere decir esto? Que aquellos químicos utilizados por la población terminan en el río e impregnan a sus habitantes acuáticos

Este no es un problema reservado al Reino Unido, pues claramente no son los únicos consumidores de farmacéuticos. Los trazos de farmacéuticos que se liberan a través de la orina y que llegan a los ríos por el drenaje son los principales culpables y, por ejemplo, un estudio realizado en México quizá arrojaría datos similares. 

Otras drogas descubiertas en los camarones fueron ketamina, un tranquilizante de alta potencia, y tramadol, un opioide usado para tratar dolores crónicos. También se hallaron muestras de pesticidas que el Reino Unido ha prohibido por su grado de letalidad, como fenuron. La transparencia de los ríos no oculta ninguna práctica nociva; todo lo que se hace en tierra firme puede encontrarse en ellos. 

¿Eso significa que comer camarones importados nos afectará? No en primera instancia. De acuerdo con el estudio, las concentraciones halladas en los camarones no son suficientes para causar un daño inmediato en quien los consuma. Pero no por eso debemos respirar tranquilos. Sabemos que el daño acumulativo si comemos productos contaminados puede ser real a largo plazo. 

Este sorprendente hallazgo sirve para recordarnos que nuestros hábitos dejan huella. De alguna forma u otra, lo que desechamos acaba por regresar a nosotros. No estamos separados del lugar que habitamos, hay una conexión que nos une al resto de los seres que viven en el entorno. Por eso el desarrollo de una conciencia sobre lo que compramos, consumimos y tiramos es vital para mantener este delicado equilibrio. 

 

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Nueva revolución alimentaria: cervecería convertida en granja urbana

Es difícil imaginar un proyecto más brillante, funcional e inspirador que Urban Organics: un nuevo tipo de ecosistema alimenticio en el corazón de la ciudad.

La ciudad de Saint Paul, en Minnesota, se encuentra en medio de una grandiosa revolución: un grupo de empresarios visionarios rescataron una cervecería y la transformaron en una fuente de alimentos nutritivos para una ciudad que enfrentaba una crisis alimentaria.

Urban Organics, fundada gracias a un subsidio gubernamental de 300 mil dólares y con la inversión privada de diferentes grupos, renovó un espacio abandonado y lo convirtió en una granja urbana que utiliza la tecnología de vanguardia para crear un ecosistema completamente sustentable. Se usa agua de varios tanques con tilapia para regar un sinfín de cultivos de col rizada, acelgas y hierbas. Después del riego, el agua es purificada y devuelta a los tanques de la tilapia. Este ciclo hidropónico es uno de los más sofisticados de Estados Unidos y el mundo.

Las plantas son cultivadas en balsas de poliestireno, y sus raíces están suspendidas en el agua, acomodadas en tres niveles diferentes. La luz que las hace crecer viene de lámparas LED. El ecosistema utiliza 1/3 del agua requerida por cultivos normales y 40% menos energía que una oficina de ese mismo tamaño.

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Los cuatro tanques de tilapia producen aproximadamente 75 peces a la semana, una cifra modesta que, de cualquier manera, tiene un impacto en la ciudad. Los productos de Urban Organics ofrecieron a la ciudad de St. Paul alimentos sanos y locales durante una crisis económica que limitó enormemente la variedad de los productos naturales.

Sin duda alguna, este es un proyecto que valdría la pena replicar en todo el mundo: un sistema orgánico y autosustentable, capaz de alimentar a ciudades enteras con productos naturales y nutritivos.