Conoce el documental que muestra el imparable aumento de la agricultura urbana en el mundo

Nueva Orleans, Londres, Shangai, Nueva York, India, Etiopía; cultivar tus alimentos en tu propia ciudad es una tendencia.

Cuando reparamos en el gran poder de las corporaciones nos quedamos azorados. Estas van comprando gobiernos para crecer el cultivo y consumo de transgénicos, y obtienen permisos para perforar el Ártico pese al creciente cambio climático; ahí nos asalta el ¿y para qué existe el Estado?

Lo cierto es que cuando este, el Estado, incumple su tarea más básica, propiciar la calidad, verdadera calidad de vida de los habitantes, tenemos del lado la propia cultura. Cuando los habitantes van cambiando sus hábitos, entonces el Estado tiene la última opción de adaptarse a la nueva realidad.

Algo así está pasando con el tema de los cultivos urbanos, creciendo exponencialmente, para fortuna de todos. En lotes baldíos, pedazos verdes de aceras, parques, andadores, techos verdes y patios. Quizá la industria piensa que este movimiento carece de un futuro real para abastecer a la población de alimentos; lo cierto es que si se hace de manera inteligente y coordinada bien  podría poner a temblar a las corporaciones más grandes.

El documental Plant This Movie, que en 2011 alcanzó su financiamiento en Kickstarter, nos muestra ahora cómo desde Cuba, Shanghai, Lima, India, Etiopía, y muchas otras ciudades, el movimiento de granjas urbanas, silencioso pero consolidado está creciendo, afortunada, y exponencialmente.

Puedes ver el documental completo aquí por solo 3 dólares.



El primer bosque de comida está por abrir en Seattle

Esta inspiradora fuente de alimentos fue posible gracias al financiamiento colectivo, y voluntario, de la comunidad local.

Foto: foodurbanism.org

Hoy en día el hecho de tomar una fruta de un árbol y comerla nos parece una delicia digna del paraíso. En un mundo donde la mayoría de los alimentos que consumimos provienen de lugares remotos, y llegan a nosotros tras distantes procesos de producción, tener un bosque de alimentos en una ciudad es un enorme privilegio.

La ciudad de Seattle ha abierto al público el primer ‘bosque alimenticio urbano’: un bosque que contará con decenas de plantas y frutas comestibles (nueces, zarzamoras, guayabas, piñas, diferentes cítricos, ciruelas, manzanas, etc.). Este jardín de las delicias ya cuenta con 35 árboles plantados y tiene un presupuesto inicial de 100 mil dólares.

El proyecto, Beacon Food Forest, ha surgido de una plataforma de crowdsourcing, en la que los ciudadanos han participado decidiendo qué tipo de árboles se plantarán, qué hacer con las plagas y anticipándose a problemas cómo: ¿qué pasaría si alguien se lleva todas las frambuesas? A lo que, con una actitud siempre positiva, el comité organizador ha respondido “Bueno, si al final de la temporada de frambuesas no tenemos más, eso significará que ha sido un éxito”. En este sentido, el proceso de creación de este espacio alimenticio es un ejemplo de democracia participativa y colaboración ciudadana con beneficios compartidos.

Según Falling Fruit, organización que monitorea alimentos públicamente disponibles, existen más de 554 comestibles comúnmente distribuidos en más de 570 mil localidades en el mundo –la mayoría de los cuales se echa a perder, aplastados en el concreto. El bosque de comida de Seattle además de proveer un delicioso servicio a la comunidad, es un poderoso ejemplo de concientización. Resulta difícil de detener la tendencia global al urbanismo, pero con conciencia estratégica bien podrían aflorar en las ciudades, algunos de los mayores beneficios de la naturaleza.



Si cuidas espacios verdes obtendrás descuentos en el Distrito Federal

A quien crezca azoteas verdes, cuide banquetas, espacios verdes aledaños a su hogar, o cuide espacios naturales en su casa, el gobierno del Distrito Federal le otorgará descuentos en el pago de impuestos.

Además de las bondades que te da el contacto con la naturaleza y la pertinencia de la  agricultura urbana hay otros tipos de beneficios en cultivar los espacios naturales. Parte de nuestra labor como comunidad es cuidar nuestro entorno. Si afuera de tu casa hay un gran árbol, de alguna forma te pertenece, y su cuidado es una labor con benéficos efectos sociales.

En la Ciudad de México, siguiendo con una tendencia para generar espacios verdes (hasta hoy los edificios públicos acoplaron azoteas verdes, y se planea la verdificación del acueducto, una de las avenidas más grandes la Ciudad), también se quiere fomentar la cultura de la agricultura urbana en los hogares. El gobierno otorgará descuentos en los pagos del predial (impuesto sobre las propiedades) a aquellas personas que cuiden en sus hogares o calles, espacios verdes con árboles adultos y vivos, o áreas verdes que ocupen cuando menos la tercera parte de la superficie del predio.

También se darán descuentos a las personas que cuiden sus banquetas aledañas. La  deducción puede llegar hasta el cien por ciento. Se quiere además incentivar la incubación de azoteas verdes, y a quien acredite tener una, recibirá un 10% en el pago de predial anual.

Las personas interesadas en obtener este descuento deberán llamar al teléfono 072 de la Agencia de Gestión Urbana (AGU) para registrar su solicitud. A los ciudadanos que reconstruyan o mantengan banquetas se les emitirá una constancia anual, a los que atiendan áreas verdes, de momento, les será expedida una provisional cada dos meses, pues  la definitiva se otorgará los primeros tres días hábiles de diciembre del año en curso.

Estas medidas son pioneras en un país como México, que ha ido perdiendo su arraigo con la naturaleza. Hoy que vivimos agrupados en las ciudades, los respiros de naturaleza son más urgentes que nunca: la tendencia de la preservación y generación de espacios verdes viene para quedarse, recordemos que incluso solo ver  una foto de la naturaleza nos vuelve, increíblemente, más felices.