18 frutas y verduras que no necesitas comprar orgánicas

El tipo de cultivo influye en que hayan algunos más sanos que otros; algunas opciones son más libres de tóxicos.

En el mundo de la agricultura hay frutas y verduras más limpias que otras en cuanto a pesticidas y otros aditamentos químicos. La necesitad de producir más, bajo el entendido del crecimiento de la población, en mancuerna con una búsqueda casi incondicional de ganancias bajo el paradigma capitalista, ha generado un sistema alimenticio en el que la salud ha quedado como un criterio menos importante.

Por ello lo orgánico ha crecido exponencialmente, en la búsqueda por una alimentación más sana, pero este tipo de productos son mucho más costosos y numerosas personas no pueden acceder a este.

Es conocido como las manzanas, duraznos y nectarines son de los alimentos menos sanos en cuanto a pesticidas, por ejemplo. Hoy te compartimos un análisis de alternet sobre cuáles son las frutas y verduras más sanas (limpias) al alcance; ahórrate dinero con esta información.

1.Espárragos

2.Aguacate

3.Col

4.Melón

5.Zanahoria

6.Coliflor

7.Berenjena

8.Toronja

9.Kiwi

10.Cebolla

11.Mango

12.Hongos

13.Papaya

14.Piña

15.Maíz

16.Chícharo

17.Batata

18.Sandía



Buenas noticias: están creciendo aceleradamente los cultivos ecológicos en el mundo

El mercado de alimentos y productos ecológicos está creciendo, y por ello también este tipo de cultivos.

A muchos nos asusta el notable avance de los transgénicos en el mundo; las principales y globales empresas de estos cuestionables cultivos parecieran avanzar a pasos agigantados. Que lo están haciendo no está en cuestión pero hay un frente que va avanzando también con fuerza: los cultivos ecológicos. 

Para darnos una idea, según un estudio de la International Service for the Acquisition of Agri-Biotech (ISAAA), en el 2014 los cultivos transgénicos en el mundo fueron de 181’5 millones de hectáreas, 6’5 millones más que el 2013; parece demasiado si consideramos que en 1996, que inició el cultivo de los transgénicos, la totalidad de la superficie sembrada fue de 1,7 millones, y en 2010 unos 15,4 millones. Sin embargo, aunque es un hecho su considerable expansión, los cultivos ecológicos también están creciendo aceleradamente por el crecimiento de este mercado en el mundo. 

Un nuevo estudio de  The World of Organic Agriculture devela que en 2013 los cultivos ecológicos del mundo llegaron a las 43,1 millones de hectáreas, 6 millones de hectáreas más que un año anterior: muy similar al crecimiento que tuvieron en el último años los cultivos transgénicos en el mundo. 

El avance de los cultivos ecológicos se debe a una crecimiento exponencial en este mercado, concentrado sobre todo en Estados Unidos y en países Europeos como Alemania, Francia, Reino Unido,  Dinamarca, Suiza y Austria. 

En algunos países como China se espera que cada vez más crezca también un mercado de cultivos ecológicos (lo cual es tendencia) y lo que finalmente daría una gran batalla a los cultivos transgénicos, que pierden cada vez más reputación pese al apoyo de los gobiernos. 

Estas estadísticas nos recuerdan el gran poder de la sociedad como consumidores  ¿no somos nosotros (ahora en la era del consumo) con nuestra decisión de compra quienes podemos hacer subir o caer corporaciones?

Twitter del autor: @anapauladelatd

Autor: Ana Paula de la Torre
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional


¿Por qué te conviene usar fertilizantes orgánicos? (sus sorprendentes ventajas)

Si prefieres el bienestar de tu tierra a largo plazo, no dudarás en dejar a un lado los fertilizantes artificiales

La inmediatez es quizá la cualidad más apreciada de la era industrial, después de las ganancias financieras. Vamos pensando continuamente en ganar tiempo; queremos lo inmediato, eficiente, que nos implique el menor esfuerzo, para proseguir con la frenética misión que pareciéramos tener: producir. 

En algún momento, luego de la Revolución Industrial, los países se abocaron en crecer sus economías a costa de lo que fuese, incluso del deterioro del propio hogar, la Tierra. La inmediatez, su premura y la insensata mentalidad de producir siempre más, llegaron a todos los tipos de vocaciones de trabajo; por supuesto, entre ellos, a la milenaria agricultura.

Con ello, para maximizar la producción y reducir costos, se crearon los fertilizantes artificiales como un modo de devolver a la tierra su vivacidad y nutrientes, que suelen perderse luego de una incesante siembra de la tierra. Aunque milenariamente residuos orgánicos han servido para hacer fertilizantes naturales como el estiércol de decenas de especies y residuos vegetales o animales, estos tienen un inconveniente para el paradigma de la época en la que vivimos: sus efectos son de lenta absorción y, por lo tanto, la inmediatez no es un atributo notable en ellos.

Por su parte los fertilizantes artificiales, que son hechos a base de procesos industriales con químicos como el ácido nítrico, el ácido sulfúrico y el amoníaco liberan nutrientes en el suelo como el nitrógeno, el fósforo y el potasio. Los fertilizantes artificiales (muchos de ellos contienen insecticidas y herbicidas), a diferencia de los naturales, son absorbidos inmediatamente por el suelo, lo que hace que los cultivos puedan acelerarse.

Sin embargo, el hecho de que los fertilizantes inorgánicos sean absorbidos tan rápidamente por el suelo tiene también sus costos negativos. Entre sus efectos nocivos están la contaminación del agua circundante y subterránea, un aumento de las sales tóxicas del suelo cuando son aplicados en grandes cantidades, y su peor riesgo es a largo plazo: degradan la vida del suelo y matan a microorganismos útiles para la nutrición de las plantas. Es decir, con el tiempo no sólo no se nutre realmente la tierra, sino que se le vuelve obsoleta rápidamente. 

Enlistamos algunas de las ventajas de usar los fertilizantes orgánicos, que puedes hacer tú mismo a partir de sencillas compostas. Por ejemplo:

  • Hay de muchísimos tipos. Los abonos de estiércol pueden ser de vaca, oveja, ave y caballo. También hay composta o abonos verdes. 
  • Hay menos peligro de sobrefertilización si se agrega material orgánico descompuesto a un jardín.
  • El proceso de absorción de un fertilizante inorgánico es el siguiente: los mismos microorganismos de la tierra son los que degradan el fertilizante hasta formar compuestos solubles en agua (es decir, no contaminantes), que son los que las plantas aprovechan. 
  • Los fertilizantes orgánicos aumentan la acción de los hongos y bacterias que benefician al suelo. 
  • Hacen que los hongos responsables de que las plantas aprovechen los nutrientes se multipliquen significativamente.
  • La materia orgánica crea un ambiente que facilita el desarrollo de organismos como las lombrices.
  • Los abonos orgánicos son muy ricos en micronutrientes, ademas de poseer macronutrientes.
  • Los fertilizantes orgánicos mejoran la estructura del suelo enormemente.
  • El uso de fertilizantes orgánicos ayuda a retener los nutrientes del suelo.
  • Permiten aprovechar residuos orgánicos.
  • Permiten la fijación de carbono en el suelo y mejoran la capacidad de absorber agua.
  • Suelen necesitar menos energía para su elaboración.
  • Mantienen la humedad necesaria en el suelo para cada tipo de plantaciones.

Los fertilizantes orgánicos preparan tu tierra para una larga vida. Crean las condiciones necesarias para que el suelo sane: como un micromundo donde crece una regeneración sólida y a largo plazo. No existe comparación con la vida que inyectarás al suelo a futuro usando fertilizantes orgánicos, en comparación con los fertilizantes artificiales (aparentemente cómodos).