Un hombre (solo) recupera 20 mil m2 de vegetación en Brasil

Lleva sembrados unos tres mil árboles que han convertido el sitio en una abrumante y hermoso ecosistema.

Foto: Agencia O Globo 

“La naturaleza sólo necesita un pequeño empujón para mostrar su gracia”

Luiz Gonzaga

Cuando la acción del hombre ha devastado un ecosistema pareciera que no hay vuelta atrás, pero hay algunos capítulos en los que la voluntad de una sola persona nos deja estupefactos. Uno de los casos más famosos es el del célebre fotógrafo Sebastião Salgado, quien en su famoso documental sobre su trabajo y vida “La Sal de la Tierra”, muestra cómo “revivió” una zona en Brasil que había quedado desolada (lo hizo con la ayuda e iniciativa de su esposa).

Por su parte, otro capítulo, también en Brasil, ha devuelto la esperanza sobre las posibilidades de la recuperación de la vida en zonas prácticamente devastadas; hace apenas 3 años, en el 2012, el biólogo Luiz Gonzaga comenzó a reforestar una zona en la laguna de Itaipú, cerca de Río de Janeiro, en el borde del canal Camboatá. Desde entonces, prácticamente él solo ha reforestado hasta 3 mil árboles y recuperado unos 20 mil metros cuadrados en la zona de la laguna.

Años de erosión llevaron a que este sitio solo tuviese cangrejos y arena como sus habitantes, ahora han regresado las aves y este espacio, a donde los locales arrojaban escombros, se ha convertido en una reserva natural. Una sola persona, con el poder suficiente de su convicción sobre la inteligencia subyacente en la naturaleza, nos muestra un milagro.

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Foto: Agencia O Globo

 [Ecocosas]



Ir contra lo establecido llevó a este hombre a crear un bosque con 50,000 árboles

Antonio Vicente plantó, uno por uno, cada uno de los especímenes que hoy forman este bosque lluvioso tropical de cerca de 50,000 árboles en Brasil.

Mientras todos estaban emocionados por empezar un negocio agrícola, ¿a quién se le ocurriría desafiar esa certeza, ahorrar para comprar 30 hectáreas, dedicarse a plantar árboles y alimentarse con emparedados de plátano?

A Antonio Vicente.

Cuando empecé a plantar, la gente me decía: No vas a poder comer las semillas porque la planta tarda 20 años en dar frutos.

Cuenta Vicente, en UNA entrevista para la BBC.

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BBC

En 1973, cuando tenía 40 años, Vicente compró un terreno a 200 kilómetros de Sao Paulo, Brasil, y no tenía ni un solo árbol.

Mientras todos sus vecinos despejaban la tierra para cultivar (el gobierno militar ofrecía facilidades de crédito para invertir en tecnología agrícola), él hacía todo lo contrario. Su idea era exactamente la opuesta.

Hoy su terreno tiene cerca de 50,000 árboles y consiguió crear un bosque lluvioso tropical que sirve como hogar para tucanes, todo tipo de aves, roedores, ardilllas, zarigüeyas y hasta jabalíes.

En un momento terminé viviendo bajo un árbol porque no podía pagar la renta. Me bañaba en el río y viví abajo del árbol rodeado de zorros y ratas. Juntando muchas hojas me hice una cama y dormía allí, pero nunca tuve hambre. Comía sándwiches de banana de desayuno, almuerzo y cena.

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BBC

Criado en una familia de campesinos, Vicente veía con preocupación cómo la expansión de los campos destruía los bosques y la flora y fauna local, y cómo la falta de árboles afectaba los recursos hídricos.

Yo pensé: el agua es valiosa, nadie fabrica agua y la población no deja de crecer. ¿Qué va a pasar? Nos quedaremos sin agua.

Gracias a su idea han regresado los cursos de agua; cuando compró el terreno sólo había una fuente, y actualmente hay alrededor de 20.

Video 360: entra en la selva que creó Antonio Vicente

Cuando tenía 14 años, Vicente se mudó a la ciudad, donde trabajó como herrero. Con lo que reunió pudo comprar 30 hectáreas en una región de montañas bajas, cerca de San Francisco Xavier, una localidad de aproximadamente 5,000 habitantes.

 

Antonio Vicente o la ventaja de ir en contra de la corriente

Vicente iba en contra de su tiempo y de lo que sucedía alrededor. Lo que aparentaba ser la mejor opción (invertir en agricultura), para él no resultaba lógica.

Y en efecto, durante los últimos 30 años en que reforestó su terreno, cerca de 18,300 hectáreas de bosque atlántico en Sao Paulo fueron deforestadas para dar lugar a la agricultura.

Según la Fundación Bosque Atlántico SOS y el Instituto Nacional de Brasil para la Investigación Espacial (INPE), el Bosque Atlántico cubría originalmente 69% del estado de Sao Paulo. Hoy en día, sólo queda el 14%.

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BBC

Y lamentablemente, el problema sigue avanzando. Entre agosto del 2015 y julio del 2016, por ejemplo, se destruyeron 8,000 hectáreas de selva.

Esto representa un 29% más que el año anterior y el nivel más elevado desde el 2008, según el INPE.

Habrá que empezar a ahorrar y aprender a hacer emparedados de plátano.



Mexicanos crean un drone para vigilar al Volcán de Fuego

Es uno de los volcanes más activos de México.

Foto: Hernando River Cervantes

El volcán de Colima es uno de los que más actividad presentan en México. Desde 1576 ha tenido más de 40 explosiones. Este 2015 ha iniciado una actividad más frecuente y con ello nos ha arrojado excelentes imágenes sin daño alguno para la población.

Como un medio estético, para obtener increíbles acercamientos al volcán, pero también como una vía científica, investigadores de la Universidad de Colima han creado un drone que es muy distinto a todos los demás, esto porque es capaz de ser manejado desde una lejanía de hasta 6 kilómetros.

Ello permitirá que pueda ser monitoreado como nunca el volcán, ayudando con ello a entender más que nunca su funcionamiento y dar luz sobre sobre este mundo que aún guarda muchos misterios.

El dron es una posibilidad para poder volar y obtener excelentes registros visuales sin riesgo alguno”, dijo el investigador Mauricio Bretón González en una entrevista con la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Tenemos un archivo inmenso conformado por millones de imágenes que podrán usarse por futuras generaciones para el estudio del coloso. Además, establecimos un sistema de vigilancia que no existía y que hoy día demuestra su solidez e importancia”, mencionó el científico.

 

[La Jornada]