Organizaciones piden ayuda para impedir el cultivo de maíz transgénico en México

La presión de estas corporaciones es altísima pero una presión más grande por parte de la sociedad podía alcanzarse.

Foto: Aristegui Noticias

Desde que la Colectividad del Maíz interpuso un amparo hace dos años que logró varar la siembra de maíz transgénico; las empresas han promovido 97 impugnaciones en lo que va del juicio (35% del Monsanto).

La lucha de estas corporaciones ha estado centrada en “destrabar” y liberar la siembra de maíz transgénico pero en el juicio han evitado todo debate o argumentación sobre uno de los temas imprescindibles para los defensores ambientales y de derechos humanos: la biodivesidad del maíz.

De permitirse el cultivo de maíz transgénico en México, no solo estaríamos consumiendo maíz que ya se importa de este tipo, también serían contaminadas las semillas de otros cultivos y la diversidad nativa del maíz desaparecería; existen hasta 300 especies.

Hace unos días, la alarma en este tema fue activada cuando un juez de Juez Décimo Segundo de Distrito en Materia Civil del Primer Circuito, Francisco Peñaloza Heras, eliminó la medida precautoria que impedía la siembra de maíz transgénico desde hace dos años. Inmediatamente la organización Acción Colectiva Maíz interpuso una apelación que permite que este cultivo siga varado; sin embargo, los intereses de las corporaciones son muy fuertes y la presión inmensa.

La estrategia de las empresas, que ha continuado el Gobierno, es retrasar todo, presentar todo tipo de amparos. Por ejemplo, la medida precautoria del 17 de septiembre fue impugnada por Monsanto con siete juicios de amparo”, explicó el abogado de la Colectividad René Sánchez Galindo.

Lo que más nos importa es que tengamos un debate judicial. Hasta ahora las empresas sólo se han centrado en la suspensión, nosotros queremos un debate sobre las afectaciones al medio ambiente, a la salud, pero el debate va llegar”, dijo Sánchez Galindo.

En los últimos días la organización Acción Colectiva Maíz dio a conocer cómo a partir de la decisión del juez, personajes de la sociedad como el pintor Francisco Toledo o el reconocido chef Enrique Olvera, se han acercado a ellos para indagar sobre el tema y apoyar. La colectividad (20 organizaciones civiles) está haciendo una campaña, que si te suena, podrías apoyar en esta página.

[SinEmbargo]



Logran que siembra comercial de #MaízTransgénico sea detenida por completo hasta juicio definitivo

En lo que se resuelva el caso en tribunales federales, ninguna autoridad podrá otorgar permisos para el cultivo de maíz transgénico.

No ha sido sencillo, pero la persistencia de la sociedad civil en el tema de la protección del maíz nativo sigue teniendo buenos resultados. Enormes empresas transgénicas como Monsanto, Pioneer, Syngenta, Dupont y Dow han estado presionando por años para que las autoridades mexicanas permitan el cultivo comercial de maíz transgénico.

Primero el colectivo Sin Maíz no Hay País consiguió una medida precautoria que durante años varó el cultivo de maíz transgénico, ahora este tema está resolviéndose definitivamente en tribunales federales. Sin embargo, en agosto de 2014, un juez dejó sin validez la medida precautoria; inmediatamente el colectivo interpuso un amparo.

Hace unos días, el Segundo Tribunal Unitario en materias Civil y Administrativa encabezado por el magistrado federal, Benjamín Soto Sánchez notificó que, mientras se resuelva el juicio las autoridades deberán definitivamente de abstenerse de otorgar permisos a las empresas interesadas.

Este es considerado un triunfo más de la sociedad civil en contra del maíz transgénico y en un comunicado de prensa la Colectividad del Maíz apunta:

Los científicos y especialistas que firman y encabezan la demanda colectiva actúan sin conflicto de interés, puesto que no dependen ni tienen relación alguna con las empresas trasnacionales. Los científicos demandantes son Antonio Turrent Fernández, en agronomía; Víctor Manuel Toledo, en el área socio ambiental; en las materias de antropología, historia y cultura, Julio Glockner y Narciso Barrera Bassols; en ética y patrimonio gastronómico, Raúl Hernández Garciadiego; en el área de derechos humanos, Miguel Concha Malo, director del centro Fray Vitoria; y en el ámbito de patrimonio alimentario, Luciano Concheiro y Patricia Moguel.

 

 



Monsanto apuesta por cultivos de transgénicos en México

Estro traería numerosas consecuencias para el pueblo mexicano y su biodiversidad, principalmente para generaciones futuras que poseen el derecho humano de utilizar la diversidad de maíces nativos, en el entorno donde se desarrollaron.

Como un plan nacional de desarrollo, la próxima reforma agraria pretende incluir la siembra de semillas genéticamente modificadas. Como respuesta, Manuel Bravo, director de Monsanto Latinoamérica, tiene la esperanza que, una vez resueltos los problemas legales que enfrentan en tribunales, la compañía podrá realizar negocios de larga duración con el Gobierno federal.

“El Gobierno ha sido muy claro de lo importante de estas tecnologías en el campo”, recalcó Manuel Bravo, quien ha sostenido pláticas con Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural –Sagarpa– acerca del uso de los productos transgénicos en los cultivos. “Por la abrumadora información científica que habla (a favor) de estas tecnologías estamos seguros de que se va a favorecer a los productores con la posibilidad de tener esta opción y competir cara a cara con los productores de otros países”.

Sin embargo, asociaciones e institutos activistas, como Greenpeace y Demanda Colectiva Maíz, han encontrado relaciones de los transgénicos y un impacto negativo en el medio ambiente, la salud de sus consumidores –o habitantes cercanos a los campos de cultivo– y el mercado nacional. Y pese a que Monsanto niega la veracidad de estos datos, actualmente esta empresa posee 27 permisos de maíz detenidos: unos para la etapa experimental, otros para la piloto y unos más para la comercial.

Más información: Descubre cómo apoyar la suspensión definitiva de la siembra del maíz transgénico en México

Actualmente Monsanto “exporta 10 millones de toneladas de grano al año, todo biotecnológico de Estados Unidos”, pues es “necesario darle la oportunidad a agricultores mexicanos de usarlas, en lugar de estarle pagando 50 000 millones de pesos al año a productores norteamericanos.” Mientras tanto, en México no sólo se está perdiendo la diversidad nacional de sus productos, también el el 73, 9 por ciento de la población considera que el consumo frecuente de alimentos genéticamente modificados puede ser dañino para la salud (INEGI).

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Los representantes de Monsanto, como Manuel Bravo y Jesús Madrazo Yris, vicepresidente global de asuntos corporativos de Monsanto, están confiados que en unos meses todo se resolverá a su favor, una vez que los oponentes a la biotecnología decidan entablar un diálogo abierto: “Hay declaraciones sobre el maíz transgénico y yo respeto mucho la opinión de estos líderes y estoy sensibilizado con su preocupación, pero creo que la mejor manera de resolver los problemas no es haciendo una declaración, sino teniendo una conversación sobre qué significan estas tecnologías para el agricultor y la sociedad, cuáles son los riesgos y cómo podemos trabajar juntos para enfrentarlos”. Por ello, Bravo e Yris, esperan que una vez que concluyan los litigios y se avance en la reforma al campo, se comiencen a destrabar los permisos. De hecho, en el Plan Nacional de Desarrollo elaborado por el Gobierno federal pretende “orientar la investigación y desarrollo tecnológico hacia la generación de innovaciones que aplicadas al sector agroalimentario eleven la productividad y competitividad”, por tanto darle importancia a los transgénicos desde el inicio de la gestión.

Estro traería numerosas consecuencias para el pueblo mexicano y su biodiversidad, principalmente para generaciones futuras que poseen el derecho humano de utilizar la diversidad de maíces nativos, en el entorno donde se desarrollaron –sin transgénicos–.

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[El País]