Los animales también viven un luto por la muerte; estudios

Visitar a sus muertos, respetar el sitio en que dormían, sentirse deprimidos, entre otras expresiones.

Cada vez más encontramos que los animales tienen emociones más complejas de lo que creíamos. Sienten amor y también apego, en ocasiones hacia los humanos, y sin duda hacia su especie. La muerte, esta separación abrupta, también les causa emociones y procesos; un, al menos tiempo de adaptación, a ese hueco que ha quedado…

También, en el reino animal, existen algunas especies más emocionales y empáticas que otras, y es en la observación de la vida de estas cuando encontramos más sobre sus emociones, afectos y sus lutos respecto a la muerte. Aquí algunos ejemplos:

Chimpancés:

Esta foto fue documentada para  ABC por la fotógrafa Monica Szcupider. Cuando murió esta miembro del grupo, los chimpancés mostraron durante días una cualidad no muy común en su naturaleza; el silencio, una especie de tributo o de estado de ánimo compartido por la muerte de Dorothy.

chimps-mourning

Jirafas:

Se han documentado varios casos de jirafas que custodian durante días los cuerpos de sus muertos, e incluso hacen adecuaciones a su lenguaje corporal, como el hecho de separar sus patas para agacharse y lamer a sus crías, movimiento usualmente que solo hacen para comer. Las jirafas, además,  sobre todo los hembras, suelen no separarse las manadas; custodiar a sus crías muertas quizá es el único momento en que hacen esto, como en el caso estudiado por la bióloga Zoe Muller en parque Soysambu Conservancy en Kenia en 2010.

Gatos:

Aunque suelen ser solitarios, ha sido documentado cómo resienten la muerte de un cercano, sea de su especie o incluso de algún amigo de otra en el zoológico.El siguiente video es una muestra muy conmovedora de ello.

Elefantes:

Investigadores del Fondo Amboseli para Elefantes, en Nairobi, y de la Escuela de Ciencias de la Vida de la Universidad de Sussex, Inglaterra, en 2005, encontraron que los elefantes vuelven al lugar donde yacen los restos de sus muertos sistemáticamente, aunque hayan pasado ya meses o años. Una especie de visita fiel. Los elefantes además han probado llorar, enterrar o cubrir a sus muertos, sufrir depresión, y hasta perder el apetito luego de una muerte cercana. 



Los animales también sienten (la ciencia lo avala)

Como los humanos, los animales también sienten, ríen, lloran.

Hace apenas unas décadas, los seres humanos aún se consideraban el centro del reino animal. La superioridad de la mente humana, en comparación con el resto de las criaturas, era incuestionable. Estas ideas estaban tan arraigadas que incluso se pensaba que los animales no tenían la capacidad de sentir. Hoy en día sabemos que esto es rotundamente falso: los animales sienten como nosotros. Además, muchos tienen conciencia de sí mismos. La evidencia científica para demostrarlo es amplia y abarca a un centenar de especies. 

Los animales ríen, lloran, llaman a sus seres queridos. Se ha demostrado que los elefantes, una de las especies más estudiadas, tienen una conciencia desarrollada. Además de ser extremadamente inteligentes y contar con capacidades de cálculo matemático, forman lazos familiares duraderos. También pueden sufrir heridas psicológicas y una especie de estrés postraumático. Si esto no es suficiente para afirmar que la conciencia animal es extremadamente similar a la nuestra, hay todavía más casos que mencionar. 

 

Los animales también sienten 

Si nos adentramos más en el ámbito de la conciencia, quizá lo primero que venga a nuestra mente son las emociones, y sobre todo, la capacidad de expresarlas. Los humanos podemos reír a carcajadas o sentir enojo, pero no somos los únicos. Las ratas se ríen cuando les hacen cosquillas. Además, en un estudio publicado en Science Magazine, se demostró que estos roedores prefieren salvar a un compañero en apuros que comer su comida favorita. ¿Qué significa esto? Que las ratas, como muchos otros animales, sienten empatía por sus congéneres.

La empatía es un rasgo crucial de la conciencia, porque lleva a la formación de lazos fuertes, como la amistad. En otro estudio se demostró que las ovejas reconocen las caras de sus compañeras, incluso después de años de no verlas. Esto nos lleva a un punto todavía más profundo: la idea de que los animales de una misma especie son todos iguales también es falsa. 

La personalidad es un rasgo que también se expresa en los animales. En otra investigación exhaustiva, publicada en ScienceDirect, se tomó a la personalidad optimista y pesimista como variables medibles. Los científicos encontraron que los niveles de ansiedad y síntomas depresivos en ciertos animales llevaban a una personalidad más pesimista, aspecto que se notaba  cuando algunos sujetos expresaban menos expectativas que otros antes de recibir un premio. 

Las pruebas no se reducen al comportamiento, también son biológicas. Algunos mamíferos marinos, como las ballenas y los delfines, poseen un sistema límbico cuatro veces mayor al  nuestro. Este sistema abarca áreas del cerebro relacionadas con las capacidades sociales y los sentimientos. Si dichas zonas han evolucionado de tal manera en estos animales, es por una razón: son habilidades que utilizan todo el tiempo.

La cantidad de estudios que podríamos seguir enumerando es gigantesca. No hay lugar a duda: en gran medida, todos los animales tienen la capacidad de sentir. ¿Cómo es que nos ha tomado tanto tiempo considerarlo? Hay un sinfín de razones detrás de esto, pero todos podemos ponernos de acuerdo en una cosa: si los animales sienten emociones “humanas”, ¿no deberían ser nuestros iguales? 



México abandona a sus mascotas: el 70% están en la calle

La mayoría de las mascotas mexicanas no tienen hogar.

En México, casi todas las mascotas se encuentran en la calle. Esta es una noticia grave para un país donde el número de habitantes casi iguala al de perros y gatos. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), hay 23 millones de mascotas en México. Estos animales podrían repartirse en los hogares de los 24.4 millones de mexicanos, pero no es así. El 70% de los perros y gatos se encuentran abandonados.

Eso significa que sólo 5.4 millones de las mascotas mexicanas tienen hogar; el resto son callejeras. Así, México se ha convertido en el país con más abandono de animales en toda América Latina. Si se añade que 60,000 de estos animales fallecen al año debido al maltrato, queda claro que tenemos un grave problema en este aspecto.

Estas cifras figuran en un comunicado del Senado mexicano que exhorta a tomar medidas ante la problemática. Se piensa que la gran tasa de abandonos se asocia con que la esterilización aún no es una práctica generalizada. Pero no es la única razón: la falta de conciencia sobre las necesidades de los perros y gatos también entra en juego. 

En entrevista con la Agencia EFE, la asociación civil Defensoría Animal declaró que el número de mascotas abandonadas aumenta durante las festividades. ¿La razón? Los perros y gatos son vistos como un regalo estético. Una vez que los cachorros crecen, la gente tiende a retractarse del compromiso que implica cuidarlos, obviando que cuidar una mascota implica adquirir una responsabilidad. 

Una posible solución se halla en preferir la adopción a la compra de mascotas. Sin embargo, se requiere un cambio más profundo. La decisión de tener una mascota debe ser tomada con seriedad. Antes de adoptar un perro o un gato, es recomendable considerar si mantenerlo está dentro de nuestras posibilidades económicas y si contamos con el tiempo suficiente para darle una buena vida. Esa es la manera de quebrar con el ciclo de maltrato y abandono que tiene a nuestras mascotas en las calles.