Las fórmulas para bebés en México también ocasionan obesidad; estudio

Solo el 14.4% de las mamás amamantan a sus hijos en esta país. Las fórmulas lácteas, por su parte, contienen un promedio de hasta 52% de azúcar.

Entre la mucha disponibilidad de comida chatarra en México, y la poca accesibilidad de comida sana, la obesidad se ha disparado, sobre todo en los últimos 30 años. Un análisis en este contexto de los productos que circulan y las facilidades que el Estado les pone es muy necesario para exigir una oferta más sana de alimentos.

La organización el Poder del Consumidor, siguiendo con la anterior tarea, recién analizó el etiquetado de 20 productos más comercializados para bebés en los que se encontraron concentraciones de azúcar del 14 al 100%, con un promedio de 52% (una cantidad increíblemente alta para un bebé). Asimismo se halló que la totalidad de estas fórmulas lácteas contienen el doble de sodio establecido en la norma oficial (tan sólo un frasco de los productos analizados cubre el 35% del requerimiento total para un lactante). Un alto consumo de sodio, además, ha sido asociado por numerosos estudios a la hipertensión en edades tempranas. Paradójicamente, la NOM043 de orientación alimentaria recomienda no añadir azúcar y sodio a los alimentos proporcionados a los lactantes.

Sobre los alimentos para niños pequeños, también se encontró, por ejemplo, que los cereales están hechos de harinas refinada” y ninguno cumple con el mínimo de fibra acorde a la norma oficial.

Cada vez menos mujeres dan pecho a sus bebés

Según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 (Ensanut) retomados por El Poder del Consumidor, el porcentaje de las mujeres que no amamantan a sus bebés es de 85.6%; sólo un 14.4% amamantan a sus hijos de manera exclusiva los primeros seis meses de vida.

Uno de los grandes peligros de dar a los bebés fórmulas de altos contenidos de azúcar, es que, desde esta edad (e incluso desde la gestación) los bebés desarrollan un gusto por los sabores azucarados y salados únicamente. Está comprobado que en estos primeros meses y años de vida se te determina mucho de sus predisposiciones alimenticias; así, comenzar su vida con una alimentación tan alta en azúcar los determinará para buscar este sabor.

Es muy preocupante que desde edades muy tempranas los niños consuman productos industrializados que contienen grandes cantidades de azúcar añadida, lo que va a provocar que desarrollen un gusto por los alimentos dulces y se ha asociado el consumo de azúcares a padecimientos como diabetes, resistencia a la insulina, obesidad y síndrome metabólico” advierte Fiorella Espinosa, especialista en Nutrición y maestra en Salud Pública, y quien coordina investigaciones en Salud Alimentaria en El Poder del Consumidor.

Twitter de la autora: @anapauladelatd

Autor: Ana Paula de la Torre
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional


Los niños ricos adelgazan, los niños pobres engordan (Estudio)

La pobreza se ha asociado con la desnutrición y la delgadez, pero un nuevo estudio ha confirmado un cambio importante en esa tendencia.

El problema de la obesidad tiene su origen en la desigualdad. Aunque es alimentado por los hábitos cotidianos, la raíz de este trastorno está en el nivel socioeconómico al que se pertenece. Tradicionalmente, la pobreza se ha asociado con la desnutrición y la delgadez, pero un nuevo estudio ha confirmado un cambio importante en esa tendencia.

La obesidad infantil se ha convertido en un problema global de salud pública que ya afecta a más de 120 millones de niños y niñas en todo el mundo. Según los datos de la investigación del University College de Londres, en el cual se comparó a los niños de hoy con los nacidos entre 1940 y 1970, el número de jóvenes de entre 5 y 19 años con obesidad en todo el mundo se ha multiplicado diez veces en las últimas 4 décadas.

 

De escasez a exceso de mala alimentación

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De acuerdo con los resultados del análisis de un caso de estudio publicados por The Economist, mientras los niños ricos adelgazan, los pobres engordan. La comunidad de Camberwell Green concentra a los niños más gordos de Inglaterra. Ahí, la mitad de los niños de entre 10 y 11 años tienen sobrepeso o son obesos.

Por el contrario, en Dulwich Village, donde los ingresos de los hogares son del doble, sólo 1/5 de los niños se encuentran en esa categoría, uno de los niveles más bajos del país. Uno de los autores de esta investigación, Majid Ezzati, explica:

La transición de bajo peso al sobrepeso y la obesidad puede ocurrir rápidamente debido a una transición nutricional poco saludable, con un aumento de alimentos pobres en nutrientes y densos en energía.

Los niños pobres del Reino Unido son ahora más gordos que los ricos, lo que demuestra una reversión total en la comparativa de peso de las dos clases sociales en los últimos 70 años.

 

Es necesario abaratar la comida saludable

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Los resultados hacen sentido. Los padres preocupados por pagar el alquiler y mantener la electricidad son menos propensos a cocinar una comida saludable por lo que, si se quiere resolver el problema de la obesidad, primero se debe resolver el problema de la desigualdad.

Según el estudio, durante el período de 2002 a 2012 los alimentos más nutritivos, como verduras y carnes no procesadas, eran más caros que las comidas poco saludables, como las pizzas y las hamburguesas, y la brecha de precios crecía cada año alrededor de $0.13 USD por cada 1,000 calorías. No obstante, se puede tomar un ejemplo a seguir, el de los países nórdicos:

Tienen mucho más poder adquisitivo y además son muy proteccionistas en cuanto a la publicidad. Ningún niño puede ver comida basura en la tele. ¿Resultado? Tienen las menores tasas de obesidad infantil de Europa.

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Entonces, un futuro mejor es posible, pero no se puede tomar a la obesidad como un caso aislado basado en hábitos; se debe atacar el problema de raíz, y eso empieza desde los gobiernos y una regulación de la economía y la educación que favorezca a los ciudadanos.



¿Reducirá venta de bebidas azucaras en México por impuesto?

De modo que los hallazgos mostraron que la reducción se enfatizó a lo largo del año, alcanzando una reducción del 12 por ciento en el mes de diciembre del 2014.

De acuerdo con estudio publicado en el British Medical Journal, una de las cinco mejores revistas médicas del mundo, la compra de bebidas azucaradas ha disminuido desde el impuesto establecido sobre estos productos.

El estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y el Centro de Población de la Universidad de Carolina del Norte (UC), se reunió un compendio de información del 2012 al 2014 en donde se recolectaron datos de 6 253 hogares en 53 ciudades. Esto permitió concluir que el volumen promedio de las bebidas con impuesto vendidas durante el 2014 fue 6 por ciento menor, en comparación con las ventas esperadas con la ausencia del impuesto.

De modo que los hallazgos mostraron que la reducción se enfatizó a lo largo del año, alcanzando una reducción del 12 por ciento en el mes de diciembre del 2014. Cabe mencionarse que la reducción fue mayor para hogares de nivel socioeconómico más bajo –pasando del 9.1 por ciento al 17.4 por ciento–.

Asimismo se encontró que hubo una mayor reducción en la compra de bebidas azucaradas no carbonatadas. Se cree que esto se debe a la alza de los precios en estos productos, y por ende una mayor elasticidad en el precio de la demanda.

Durante esta época se documentaron numerosas estrategias de promoción y marketing por parte de la industria de bebidas azucaradas, como realizar presentaciones más chicas y así generar que los consumidores prefieran las versiones más grandes para reducir el efecto del impuesto a corto y largo plazo.

Ante este artículo, Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, considera que las políticas públicas que se diseñen e implementen en el país deben estar sustentadas con rigor metodológico. De modo que se espera que en México haya un mayor descenso en la compra de las bebidas con impuesto, y un incremento de venta en aquellas que no están gravadas. Sin embargo, se aclara, esto dependerá de numerosos factores como las estrategias de mercadotecnia que implemente la industria.

Mientras que Fiorella Espinosa, investigadora en Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor, explica que el consumo de bebidas azucaradas genera daños a la salud, principalmente en la población de estrato socioeconómico bajo. Entre las consecuencias más evidentes o inmediatas son la disminución de la productividad y muertes prematuras, las cuales provocan disparidades tanto en la salud como la estabilidad económica.