Conoce las penas por maltrato animal en distintos países

Estos castigos muestran mucho de la cultura del sitio por el cuidado de los animales.

La crueldad aplica solo cuando es dirigida conscientemente y a seres sensibles. En este sentido, las leyes que buscan proteger la dignidad (una cualidad quizá espiritual) de los abusos, también han comenzado a extenderse con este mismo propósito hacia el cuidado de cualquier ser vivo sensible.

En esta carrera algunos países llevan la batuta; Francia por ejemplo fue uno de los primeros en tipificar el maltrato a los animales hace apenas 28 años. El recorrido ha sido lento pero sin parar, sobre todo en la última década; tiempo en el que muchos países de América Latina se han incorporado a esta afortunada tendencia.

Te presentamos algunos países o ciudades que cuentan ya con penas para el maltrato de los animales (el orden es de mayor a menor en castigos). La pena más alta en muchos países es de 5 años de prisión.

Perú:

En abril de este año el Congreso de Perú aprobó una ley que eleva las penas por maltrato animal con condenas de hasta 5 años de cárcel. La máxima, 5 años de prisión, se aplica por matar animales domésticos y/o silvestres que estén en cautiverio. También estipula una pena máxima de 2 años por maltratar o someter a los animales a realizar actividades ajenas a su propia naturaleza.

Nueva York:

En Estados Unidos a nivel federal no existe en la Constitución algún apartado para animales. Por ello las leyes de protección a ellos son más bien de índole local, aunque el maltrato a animales de granja está poco tipificado. Por crueldad o tortura, maltrato, matar, o por no alimentar los suficiente al animal, la multa es de mil dólares y hasta un año. Cuando el maltrato es mayor e incluye prácticas sádicas o depravadas con los animales, la multa llega a 5 mil dólares y hasta 5 años de prisión.

Zurich:

Tiene una de las leyes más completas del mundo que regula hasta el número de hamsters que puedes tener. En caso de crueldad, el gobierno incluso proporciona a un abogado que defienda a los animales. Maltratar cruel e intencionadamente a los animales tiene penas desde hasta 3 años y hasta 20 mil francos suecos.

Cairo:

Curiosamente, en esta ciudad de Egipto, desde hace milenios existía la pena de muerte por matar a los gatos (una cuasi deidad en su mitología). Hoy, matar o dañar a un animal intencionalmente es penado con hasta 3 años de prisión, aquí la ley no contempla una multa económica, por lo que la cárcel, en caso de culpabilidad, es inesquivable.

Ciudad de México:

En enero de 2014 entró en vigor una ley que castiga con 6 meses a 2 años de prisión y multas de 50 a 100 salarios mínimos a quienes lesionen animales por crueldad o maltrato o que no ponen en riesgo sus vidas.

París:

Francia fue uno de los primeros países en tipificarlo, hace 28 años. La ley excluye a los animales salvajes. Su máxima pena es de 2 años en prisión y hasta 30 mil euros. Algo de lo más loable es que modificaron el concepto de los animales como “propiedad personal” a “seres vivientes sensibles”.

Colombia:

Muy recientemente, en marzo del 2015, las multas para quienes cometan actos de crueldad y violencia contra los animales van de cinco hasta 60 salarios mínimos mensuales. En prisión las penas van de 12 a 36 meses.



¿Por qué es importante enseñarle a los jóvenes el respeto a los animales salvajes? (VIDEO)

En las últimas horas se viralizado un video en que un grupo de jóvenes en la playa usando a un tiburón para abrir latas de cerveza.

En las últimas horas se viralizado un video en que un grupo de jóvenes en la playa usando a un tiburón para abrir latas de cerveza. En él se ve a un sujeto en traje de baño golpeando la lata con los colmillos del tiburón, el cual es agarrado por otro joven. Después de que el primer sujeto abre, triunfante, la lata de cerveza, se la bebe mientras en el fondo se escucha un alarido eufórico de “¡Vamos!”. 

Desde su publicación, el video se ha reproducido casi 600 mil veces, recibiendo comentarios mayoritariamente negativos; como por ejemplo, “Hay una diferencia entre ser estúpido y tener un desorden mental”. 

 

Este es un ejemplo de varias publicaciones en redes sociales en torno al maltrato animal: autoretratos con animales marítimos fuera de su hábitat natural –provocando su inminente muerte–, pintar o pegar chicles en las cortezas de los árboles, pelear a golpes con un canguro, entre otros. Son situaciones que podrían considerarse graciosas o ideales para publicarlas en las redes sociales; sin embargo, en el fondo, son actos que afectan tanto a la biodiversidad del planeta como a sus habitantes. Son, en otras palabras, actos de maltrato animal. 

Hay ocasiones que en el egocentrismo es difícil observar la serie de consecuencias que implican nuestros actos, en especial si se trata de otro ser vivo considerado “inferior” u objeto de divertimento. Por esta razón, la educación ambiental es importante para contemplar a la diversidad como un todo y parte de uno mismo. 

De alguna manera, la educación ambiental podría ser la encargada de brindar una mayor consciencia sobre las necesidades fisiológicas y emocionales de cada ser vivo –animal y vegetal– así como del impacto que tiene la naturaleza y su biodiversidad en uno mismo. Es decir que se requiere liberar al humano de su egocentrismo para darle el lugar que le corresponde a cada ser vivo; y el primer paso para ello es la información fehaciente sobre la importancia de la naturaleza en nuestra cotidianidad. 

 



Figuras que hacen portales: el Land Art de Andy Goldsworthy (FOTOS)

Con piedras, hojas, ramas… Andy Goldsworthy nos regala la ilusión de que existen puertas tridimensionales a otro espacio-tiempo.

Fotos:goldsworthy.cc.gla.ac.uk

Los colores y materiales con los que el hombre ancestralmente ha elaborado su arte han venido de la naturaleza. También ella ha sido la principal musa: sus patrones, tonalidades, complejidad, nos ha inspirado y proveído de la materia prima para la creatividad.

Como un lienzo onírico el Land Art desde los años 6o del siglo pasado ha ido apareciendo, espontánea y efímeramente, para producir sensaciones plásticas y estéticas con un marco que ya de por sí explaya lo anterior, la naturaleza. Entre sus máximos iconos están Robert Smithson y Michael Heizer, y también un prodigio consolidado en este tenor lleva décadas encantando al mundo. Su nombre es Andy Goldsworthy y sobre todo a partir de hojas en distintas tonalidades (por su verdor o sequedad) va haciendo marcos de colores que dispone como un aura de poder en distintos paisajes.

Son como portales mágicos, pasadizos luminosos a otros submundos de la misma naturaleza.

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[BoredPanda]