4 estrategias para enfrentar el cambio climático a nivel local

Con base en estudios y el trabajo comunitario realizado por expertos del Colegio de Geografía de la UNAM y Tierra Nueva en México, nos comparten estos métodos de activación.

En los últimos años el tema del cambio climático ha cobrado una gran relevancia debido a los efectos adversos que ha tenido en los distintos sectores de la población; sin embargo, el cambio climático no es el causante de todos los males de la humanidad, algunos grupos humanos serán más vulnerables dependiendo de su grado de exposición. La capacidad de los diversos grupos sociales de adaptarse al cambio climático dependerá de su capacidad de gestionar su territorio y sus recursos ante este nuevo reto ambiental. Se espera que las comunidades o sectores de la población con menos recursos sean los más vulnerables, por lo que será necesario contribuir al desarrollo de capacidades de gestión y toma de decisiones en la población local con la finalidad de hacer frente a este problema.

Pero, ¿Qué es  vulnerabilidad y que es adaptación y por qué ambos conceptos son importantes para hacer frente a los efectos locales del cambio climático? La vulnerabilidad está determinada por las condiciones sociales, económicas y ambientales de un sistema que le permitirán o no hacer frente a una amenaza climática (IPCC, 2001). Al mismo tiempo, la vulnerabilidad también depende del carácter, magnitud y rapidez del cambio climático (lluvias torrenciales, sequías prolongadas, etc.) influyen además la sensibilidad y el grado de exposición.  La vulnerabilidad es una medida de cuan bien preparados estamos ante las amenazas. Por otro lado, la adaptación permite reducir los impactos del cambio climático a través de iniciativas y medidas enfocadas a reducir la vulnerabilidad de los sistemas naturales y humanos ante los efectos esperados o reales del cambio climático. Según los expertos, la adaptación consiste en disminuir la vulnerabilidad.

Puesto que los sistemas actuales son una mezcla de elementos sociales y ambientales (los llamados socioecosistemas), la participación social debiera jugar un papel fundamental para ayudar a entender y hacer frente a este fenómeno. Esta participación social en el conocimiento de la ciencia y como afecta a nuestras vidas se refleja en el concepto de la ciencia ciudadana que se basa en la generación de datos que ayuden a comprender mejor el funcionamiento de los diferentes sistemas naturales y sociales a través de la creación de redes voluntarias de observación de los diferentes componentes ambientales, hasta la puesta en marcha de distintas estrategias para disminuir su propia vulnerabilidad y adaptación al cambio climático.

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A nivel mundial existen algunos ejemplos de este tipo de estrategias; la creación de redes fenológicas (estudio de la relación del clima con las plantas) para entender el efecto del cambio climático en la vegetación es una de ellas, tal es el caso de la Red Fenológica de los Estados Unidos (USA-National Phenology Network https://www.usanpn.org/). Dicha red comunitaria de observación cuenta con casi diez años de observaciones realizadas por voluntarios y que ayudan  a entender el funcionamiento de las relaciones clima-planta en el mediano y largo plazo.  En el caso de México, existen  distintas iniciativas para incluir a las comunidades y hacer frente a este problema a nivel local, estas iniciativas han quedado plasmadas en documentos como: La Estrategia Nacional de Cambio Climático (SEMARNAT, 2013), La Ley General de Cambio Climático (Cámara de diputados del H. Congreso de la Unión, 2012), la Estrategia de Cambio Climático para Áreas Protegidas (CONANP, 2010), entre otros.

El Colegio de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México está generando investigación para desarrollar herramientas de uso comunitario por las personas que viven en las Áreas Naturales Protegidas para entender su entorno y así reducir su vulnerabilidad y mejorar su capacidad adaptativa. Uno de los instrumentos es la conformación de una Red de Observación Fenológica Comunitaria,  que monitorea desde hace cuatro años, la respuesta de la vegetación ante un clima cambiante. Cada voluntario observa y registra las fases de crecimiento de las plantas de uso agrícola o especies forestales de importancia local. Se registran los cambios que experimenta la vegetación y su relación con la marcha del clima a lo largo del año. Por ejemplo, se asocia el aumento de la temperatura y cambios en la precipitación con la presencia de plagas y enfermedades de las plantas, se encuentran relaciones de la presencia de incendios con la condición de sequías prolongadas y se identifica la aptitud climática de los sitios conforme a los cambios últimos del clima local (años cada vez más cálidos y cambio en la cantidad y estacionalidad de las lluvias)

El grupo de investigadores plantea que, indirectamente las comunidades serán parte de estos efectos adversos. La deforestación, la degradación ambiental y la contaminación del agua a escala local y regional, pueden ser la causa de una mayor sequedad en el aire, un aumento en la temperatura y la prolongación de los periodos de sequía. Por lo cual han llegado a la conclusión de afirmar que aún es necesario puntualizar y contar con más evidencias y registros en distintos aspectos ambientales, sociales y económicos para entender la adaptación comunitaria al cambio climático.

Con base en estos estudios preliminares y con la experiencia del trabajo comunitario sobre vulnerabilidad y adaptación al cambio climático que el grupo de expertos del Colegio de Geografía de la UNAM y Tierra Nueva ha realizado en los últimos años, compartimos algunos temas básicos para  entender el principio de  la adaptación y enfrentar al cambio climático a escala ciudadana o local:

PROMOVER LA CULTURA DEL DATO EN LAS COMUNIDADES: México es un país con una amplia riqueza sociocultural, el mosaico de comunidades y personas que viven en los ecosistemas naturales y dependen de los mismos para su desarrollo hacen que el registro de datos tan solo del clima sea complicado o en muchos casos escaso o nulo. Comparado con Europa tenemos un atraso de al menos 20 años de registros históricos del clima y no se diga de la respuesta en los elementos bióticos como la flora o la fauna lo que nos invita a comprender, promover y concientizar a la población sobre la importancia de la observación y monitoreo ambiental. Si no entendemos cómo funciona un sistema, no podremos entender cómo adaptarnos ante un clima cambiante.

LA ADAPATACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO DEBE SER A NIVEL LOCAL: En un país como el nuestro los paisajes geográficos son variados. En tan solo un trayecto conocido, por ejemplo de la Ciudad de México al Puerto de Acapulco, la diversidad de ecosistemas y altitudes es variada, si agregamos como variable la llegada de un fenómeno climático como puede ser un huracán, podría expresarse de manera negativa de muchas formas: no es lo mismo las afectaciones que tendrá a nivel del mar, que en los bosques de pino-encino, por lo que las estrategias para prevenir, actuar y responder ante un fenómeno de esta naturaleza se tienen que diseñar desde la base y de manera participativa, teniendo en cuenta las implicaciones regionales del mismo.

INCLUIR LOS CONCEPTOS DE VULNERABILIDAD Y ADAPTACIÓN EN LA POLÍTICA PÚBLICA: Aunque México ha sido pionero en desarrollar iniciativas de trascendencia internacional desarrollando instrumentos de política pública que consideran al cambio climático en las propuestas, aún tenemos muchas áreas de oportunidad para poder mejorar y seguir construyendo mecanismos participativos que contemplen la visión local, regional y nacional para aterrizar el concepto de adaptación y vulnerabilidad.

PROMOCIÓN DE LA CULTURA DE ADAPTACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO: La falta de divulgación responsable del tema y de iniciativas que permitan fortalecer el conocimiento climático y ambiental en donde todos los sectores de la sociedad participen es fundamental. No es suficiente con agregar el término cambio climático a cada slogan o título de programa o iniciativa, promovamos ejercicios conscientes e incluyentes para motivar una reflexión más profunda del tema que implica adaptarnos. Ejemplos que suceden en nuestro país y que aún son poco conocidos son el primer concurso de fotografía organizado por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) en el año 2014. Mientras que el Colegio de Geografía de la UNAM está organizando un coloquio sobre redes de observación fenológica y climática a realizarse en noviembre del presente año.

Finalmente, reflexionamos que es un buen momento para actuar de manera colectiva y consciente, dejando de ver al cambio climático como una crisis negativa. Nuestro papel como personas integrantes de un sistema más complejo, tendría que ser innovar y desarrollar estrategias para aprovechar las oportunidades que vendrán en un futuro sin descuidar el equilibrio ambiental que esto implica.

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Twitter:@TierraNueva0

Autores:

Geog. Erika Rocío Reyes González, Posgrado en Geografía Ambiental, Universidad Nacional Autónoma de México.

Ing. Atzin Elihu Calvillo Arriola, Coordinador de la iniciativa de Adaptación Local al Cambio Climático de Tierra Nueva. www.tierranueva.com.mx

Dra. Leticia Gómez Mendoza, Profesora de Tiempo Completo del Colegio de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México.



El impacto del cambio climático ha llegado hasta nuestros genes

“Los políticos deben aceptar que si no disminuimos las emisiones de gases invernaderos, una catástrofe ambiental es muy probable.”

Las fluctuaciones de temperatura  causadas por el cambio climático han impactado en numerosas partes del mundo; principalmente los ecosistemas, la biodiversidad ambiental, las actividades comerciales y económicas, entre otras. De hecho, de acuerdo con un estudio publicado recientemente en la revista Science, el cambio climático ha impactado “en cada aspecto de la vida en la Tierra, desde nuestros genes hasta ecosistemas enteros, con consecuencias cada vez más impredicibles para los humanos.”

En la investigación realizada por Dr. Brett Scheffers de la University of Florida, se explica que, por un lado, un 80 por ciento de los 94 procesos ecológicos que conforman la base de la salud marina, y ecosistemas terrestres tienen signos de distrés causados al cambio climático. Por otro lado, los impactos en humanos incluyen un incremento de pestes y epidemias, la reducción en la productividad de pescadería y agricultura.  

En palabras de Scheffers,

“ahora hay una evidencia clara que, con un sólo 1ºC del calentamiento global, hay mayores impactos. Los genes cambian la fisiología de las especies así como sus características físicas; como por ejemplo el tamaño del cuerpo, las especies se mueven rápidamente hacia zonas climáticas ideales, y hay ahora signos de ecosistemas enteros bajo estrés.”

Por su lado, el autor senior, Dr. James Watson de Wildlife Conservation Society y la University of Queensland: “El nivel de cambio que hemos observado es realmente sorprendente considerando que sólo hemos experimentado una pequeña y relativa cantidad del cambio climático en la actualidad. […] Los políticos deben aceptar que si no disminuimos las emisiones de gases invernaderos, una catástrofe ambiental es muy probable.

El estudio señala también que hay esperanza en relación con las respuestas de la naturaleza al cuidado ambiental brindado por el humano. De hecho ha habido una mejora considerable en la capacidad adaptativa de la vida salvaje, lo que significa que se pueden extender estos cuidados hacia los campos, ganado y pesca. 



Crónica de un conversatorio sobre megaproyectos en México hacia la sostenibilidad 2030

Un México Sostenible en donde de la suma de visiones, la integración de objetivos y metas comunes, trascienden lo inmediato, permitiéndonos decidir el país que queremos para las próximas décadas

Todo parece indicar que no habrá un alto al “progreso” hasta que toquemos pared como civilización, en ese sentido llega a la mente el comentario de Noam Chomsky* donde explica cómo, a diferencia de la extinción de los dinosaurios producida por un meteorito, nosotros somos nuestro propio meteorito y la extinción ha comenzado desde hace tiempo.

¿Qué puede hacer la sociedad civil frente a los megaproyectos?, ¿qué rol juegan las poblaciones y dónde está el poder de decisión?, ¿es posible lograr alguna convención mínima entre esquemas de desarrollo?, ¿cuál es la diferencia entre megaproyecto y proyecto?, ¿seguimos apostando y subsidiando modelos de desarrollo caducos?, ¿qué tanto sabemos del tema?

Este breve registro es un intento por plasmar el crisol de opiniones escuchadas el pasado jueves 4 de febrero en las instalaciones de la Escuela Bancaria Comercial en el Conversatorio Sostenibiladad 2030 visiones y retos de los Megaproyectos en México, organizado por la plataforma SostenibilidadMx (http://www.sostenibilidadmx.org/), apoyado por la Red Ambiental Mexicana, que da inicio a sus acciones que tienen como objetivo fortalcer las agendas públicas desde la sociedad civil. Durante el evento estuvieron presentes, ponentes de organizaciones, think tanks y un organismo gubernamental: Centro Mexicana de Derecho Ambiental, Centro de Colaboración Cívica, Unidad Nacional de Asociaciones de Ingenieros (UNAI) Fundar, World Wild Fund, Centro Prodh, Bo.Vo. Asesores Integrales y CONABIO.

Desde nuestras miradas, el tema de los megaproyectos como fenómenos que transforman por completo un territorio ya sea urbano o rural, resulta un reflejo de la atrocidad de nuestros tiempos y creo que no faltan razones para creer en ello. Basta poner la lupa en cualquier punto del territorio mexicano para encontrar desastres ecológicos causa del esquizofrénico contraste entre las leyes y la realidad.

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De acuerdo con los especialistas nos enfrentamos a un escenario donde los megaproyectos emergen bajo marcos legales de hace veinte años para satisfacer necesidades que ya no existen, mientras son presentados como necesidades cuando en realidad fomentan la desigualdad. De ahí el llamado a que las luchas no estén aisladas frente a la legalización de lo ilegal de la Reforma Energética que nos condena a la servidumbre legal.

Al respecto, el Centro Mexicano de Derechos Ambiental, A.C. (CEMDA), habló del caso de la carretera Huejuquilla-Bolaños en la sierra huichola, que atravesó territorios sagrados y fue dejada a medias después de un amparo agrario por violar leyes ambientales interpuesto por la comunidad de Santa Catarina Cuexcomatitlán o Tuapurie.2 Por otra parte, el Centro Pro Derechos Humanos, A.C; fue una muestra de acciones desde las comunidades y sociedad civil que apuestan por las decisiones tomadas desde la información y el consenso, el Buen Vivir y la defensa de los derechos humanos, sobre el mero crecimiento económico para hacer frente a la imposición de los megaproyectos, tal es el caso de Magdalena, Teitipac, pueblo oaxaqueño en lucha contra la minería.3

O bien, en la urgente defensa de líderes comunitarios como Idelfonso Zamora a quién defender el medio ambiente le ha costado su libertad y la vida de uno de sus hijos. Ildefonso Zamora, es un líder indígena tlahuica y protector de los bosques mexicanos, encarcelado injustamente acusado de un delito que no cometió, en venganza por su combate a la tala clandestina en el Estado de México. 4

Sin embargo, también dentro del conversatorio encontramos enfoques de personas con experiencia directa en el trabajo de mediación entre empresas y comunidades. Y hablaban de una mirada a los megaproyectos como una oportunidad para que los pueblos tomen sus propias decisiones (sean buenas o malas), a la vez de ser una alternativa al desarrollo que permita mitigar las condiciones de pobreza y desigualdad que detonan la migración de los jóvenes o su inserción en el narcotráfico, ¿estamos hablando de una oportunidad hacia agendas de convivencia entre visiones de desarrollo?

La problemática es sumamente compleja y nos deja, vale decirlo nuevamente, con más preguntas que respuestas: ¿es posible crear otros modelos de desarrollo social y territorial?, ¿es el emprendimiento social una vía de solución?, ¿existen megaproyectos sustentables?, ¿podemos actuar desde esquemas de gobernanza que integren las diferentes visiones de desarrollo? Sin duda necesitamos más espacios de encuentro y diálogo como este conversatorio para conectar nuestras acciones.

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SostenibilidadMx, impulsada por Telar Social México y Reforestamos México, integrantes de la Red Ambiental Mexicana #RAM, nos facilitan una alternativa que pone en práctica nuevas vías de colaboración, gestión de conocimientos, co-creación y trabajo en red entre las y los ciudadanos. a fin de robustecer la participación y representación ciudadana en la integración de la sostenibilidad en el Plan Nacional de Desarrollo 2024, como estrategia la 2050.

Esta nueva plataforma híbrida 3.0 de inteligencia colaborativa, nos invita vislumbrar un México Sostenible, donde de la suma de visiones, la integración de objetivos y metas comunes, trascienden lo inmediato, permitiéndonos decidir el país que queremos para las próximas décadas, ante los desafíos sociales, políticos, económicos y ambientales regionales y globales del Siglo XXI.

Ser conscientes del gran desafío y su problematización hoy en día ya no es suficiente. El desarrollo de sociedades sostenibles, no puede pensarse, sin la gestión de un modelo sistémico, un pensamiento holístico y un sentido de cooperación.

Te invitamos a dialogar,colaborar e incidir a través de www.sostenibilidadmx.org o través de sus redes sociales y el hashtag #SostenibilidadMx.

Monserrat Salazar Gamboa y David Ordaz Bulos