Foto: St. Luke’s University Health Network

Tanto las cafeterías de las escuelas del mundo como las de los hospitales tienen algo en común: la comida es espantosa. Desabrida, con pocos nutrientes, cocinada sin esmero; esto es una paradoja, pues la nutrición es el primer escalón de la salud. Como dijo Hipócrates: “Que tu comida sea tu medicina, y que la medicina sea tu comida”. 

Curiosamente, apenas hace 1 año un hospital en Pensilvania, el Hospital de la Universidad de Saint Luke, creó una granja en mancuerna con el Instituto Rodale (líder en investigación de agricultura orgánica) para cultivar alimentos nutritivos, sanos y frescos para sus pacientes.

Este año la granja expanderá su tamaño de 2 a 4.5 hectáreas y pasará de cultivar 12 a 30 variedades; también proveerá al hospital de más de 20,000 kilogramos de vegetales.

Además de brindar provisiones a los pacientes y de que su cafetería ofrece comida muy sabrosa para el staff, los visitantes, etc., se hará un día de mercado semanal para que estos últimos puedan llevarse vegetales frescos a casa.

Esta es la primera iniciativa de esta dimensión en su tipo y, con suerte, quizá se convierta en una tendencia para todos los hospitales del mundo, que deberían procurar la salud desde su aliada más elemental: la alimentación.