Llega el barco Esperanza de Greenpeace a las costas mexicanas

Su presencia sitúa temas de agenda ambientales importantes y los proyecta de manera internacional; estará hasta el 16 de septiembre en el pacífico y será posible visitarlo.

Desde el 2002 el barco esperanza de Greenpeace es su mayor embarcación existente. Fue adecuado con trabajos especiales para convertirlo en una nave completamente verde y su año de nacimiento fue en 1984, hecho por el gobierno ruso como un barco de bomberos.

Las historias del Esperanza

Entre sus capítulos más memorables están la campaña de bosques; participó en varias acciones de protesta durante la pasada Cumbre de la Tierra de Johanesburgo; ha documentado el impacto de las flotas pesqueras en las costas africanas, y a bordo de él, Greenpeace llevó la campaña “Un año en defensa de nuestros océanos”.

La importancia de su arribo

Afortunadamente Greepeace ha sumado poder con los años. Así, ahí donde llega una de sus embarcaciones, suele haber  más presión ambiental para los gobiernos. De esta manera, internacionalmente la organización señala la agenda urgente ambiental de su ubicación.

México en este momento atraviesa un momento ecológico complicado, entre otros temas por la proliferación del fracking, la extinción de la vaquita marina, numerosos conflictos ambientales, sobre todo por la presencia de mineras, etc.

Dónde podrías topar al Esperanza

El recorrido del barco se hará en dos partes: del 19 de julio al 16 de septiembre en el océano Pacífico, donde visitará puertos de Mazatlán, Sinaloa; Puerto Vallarta, Jalisco; Manzanillo, Colima y Acapulco, Guerrero; la segunda fase sucederá en el océano Atlántico para visitar Yucatán, Campeche y Veracruz.

Para las personas que visiten el barco habrán visitas guiadas para conocer a la tripulación, mercados orgánicos, cine debate, etc.Para conocer a detalle la programación de actividades del esperanza puedes hacerlo aquí.  También en Twitter: @greenpeacemx y en Facebook: Greenpeace México.



¿Lego sin plástico? la empresa está gastando millones de dólares para deshacerse de este en sus juguetes

Para cumplir su meta, Lego está asociándose con universidades y organizaciones sin fines de lucro, invitando a otras compañías a unirse al centro de investigación (aún si la empresa no sea especialista en juguetería).

En este año, Greenpeace lanzó un video donde exponía el peligro ambiental que resultaba de la asociación entre la empresa Shell y Lego. Se trataba de una llamada de atención para defender el Ártico en 2015, ya que la marca petrolera pretendía perforar el piso ártico para obtener esta materia orgánica de hidrocarburos insolubles en agua. Fue entonces que, en consecuencia, Lego decidió finalizar su asociación Shell, y así comenzar a revolucionar su empresa en relación con el medio ambiente.

Desde 1949, la empresa danesa Lego se ha dedicado a manufacturar piezas coloridas de plástico en forma de ladrillos y otras minifiguras, las cuales se llegaron a convertir en castillos inquebrantables, ciudades magníficas y hecatombes marítimas. Sin embargo, el uso de este plástico, con base en aceite, para la fabricación de estos juguetes ha provocado una serie de afectaciones en el medio ambiente.

Alrededor de tres cuartas partes de la huella de carbono que produce Lego, proviene de la extracción y el refinamiento del uso del aceite en los juguetes. Roar Trangbaek, cabeza de la prensa de Lego Group, explica que, ante la situación de riesgo del medio ambiente, parecería lógico que la empresa tuviera que encontrar una manera de reducir su huella ambiental: “Si observamos la huella de CO2 como una compañía, la mayor parte de nuestro impacto proviene de actividades offscreen – básicamente lo que sucede antes de que recibamos cualquier material crudo en nuestra fábrica.”

De modo que la compañía empezó a indagar las principales causas de su huella ecológica. Y es que aunque Lego realizara otros proyectos ambientales, como invertir en una granja eólica para hacer uso de energía renovable en fábricas, la realidad es que no estaban generando ningún progreso sin analizar al plástico mismo.

De modo que se plantearon el objetivo de encontrar una alternativa sustentable para el 2030, y para lograrlo, “se necesita invertir una cantidad significativa de dinero”. Actualmente la empresa está asignando alrededor de 150 millones de dólares en un centro de nuevos materiales sustentables que abrirá en 2016, así como en otros 100 nuevos empleos dedicados específicamente a encontrar materiales nuevos para sus juegos y empaques. De modo que, “los ladrillos clásicos tengan la misma apariencia visual y táctil cuando la empresa haga el cambio; el material seguirá siendo plástico, pero de algo que no sea de aceite.”

En la búsqueda de este tipo de materiales, Lego visualizó el reciclaje de algunos plásticos con base biosustentable: “El año pasado reciclamos el equivalente de 70 millones de ladrillos Lego, pero eso lo podemos realizar con nuestras fábricas dado que nos aseguramos que el producto todavía esté en condición de prístino. Por ende no podemos comprometernos en la calidad ni en la seguridad del producto – es decir, no sabemos exactamente qué material estamos usando y qué contiene su interior. El reto con los materiales reciclados proveniente del exterior es que no sabemos sus ingredientes.”

Para cumplir su meta, Lego está asociándose con universidades y organizaciones sin fines de lucro, invitando a otras compañías a unirse al centro de investigación (aún si la empresa no sea especialista en juguetería): “Producimos 60 miles de millones de ladrillos Lego cada año, pero los ladrillos son pequeños, y el consumo total de plástico es pequeño. No podemos resolverlo solos. Esperamos poder inspirar a otros hacer lo mismo.”



Greenpeace no es una organización de piratas; es una organización de activistas

¿Quién que conozca realmente el trabajo de Greenpeace -una organización pacifista por definición- creería las mentiras de un cuerpo militar acusándola de piratería?

¿Quién que conozca realmente el trabajo de Greenpeace -una organización pacifista por definición- creería las mentiras de un cuerpo militar acusándola de piratería? Más de 40 años de activismo en el mundo avalan las acciones de Greenpeace, cuyo único objetivo es preservar el medio ambiente. Por eso, que se pretenda acusar a esta organización de piratería, de haber causado las heridas de una activista y de mentir; que se pretenda proceder legalmente contra la organización y que se le incaute un barco tras realizar una protesta civil pacífica es indignante e inverosímil.

El sábado 15 de noviembre de 2014 una de las embarcaciones de Greenpeace, el Arctic Sunrise, ocupó el punto en el mar en Canarias, España, en el que la petrolera Repsol quería iniciar las prospecciones en búsqueda de petróleo en aguas profundas, a fin de realizar una protesta civil pacífica contra dichos planes que ponen en riesgo al ecosistema marino y condenan a la sociedad a un modelo energético basado en los combustibles fósiles y a más cambio climático.

A las 7:30 hrs, dos botes rápidos procedentes del barco de Greenpeace se pusieron en el agua para acercarse al buque plataforma de Repsol. A los pocos minutos fueron embestidos violentamente, tres veces, por los botes de la Armada española, tirando a una activista al agua, quien quedó gravemente herida en una pierna y sufrió numerosos cortes. La Armada afirmó que el corte fue con los botes propiedad de Greenpeace, pero la Armada miente… Miente porque las dos lanchas que participaron en la acción no tienen hélices; son botes con propulsión a chorro. En un intento por sostener esa mentira, la Armada fotografió y movió en redes sociales una foto del bote usado para medios de comunicación, pero ese no estaba cerca del accidente. Afortunadamente, todo quedó registrado en video.

  

En ese sentido, queremos reiterar que quien miente no es Greenpeace

¿Una activista de 21 años, de poco más de 50kg de peso, abordando sola una plataforma de prospecciones de 230m de longitud, frente a un buque de la Armada?, ¿cayéndose sola al agua, cortándose con las hélices de su zodiac? ¿Y la Armada tuvo que ir a socorrerla y salvarla? Dudo que alguna persona haya llegado a creerse esta historia. No sabemos muy bien qué pasaba por las cabezas del gabinete de comunicación de la Armada cuando decidieron sacar un comunicado con esta versión. Probablemente no contaron con que 1 hora más tarde saldrían las imágenes de lo que realmente pasó.

Y no conformes con mentir, ahora el Ministerio de Fomento de España -encargado de proponer y ejecutar las políticas de infraestructura para transporte terrestre, aéreo y marítimo- inició un procedimiento sancionador en contra del capitán del barco Arctic Sunrise de Greenpeace, Joel David Stewart, por una supuesta “infracción contra la ordenación del tráfico marítimo”, hecho tipificado como muy grave en la legislación de ese país y que puede ser sancionado con una multa de hasta 300 mil euros.

Además, la Dirección General de la Marina Mercante, que depende del Ministerio de Fomento, ha comunicado al capitán la retención del buque como medida cautelar hasta que los inculpados designen domicilio en España a efectos de notificaciones y constituyan aval o garantía suficiente por valor de 50 mil euros.

Greenpeace apelará este proceso sancionador a medida, por considerarlo totalmente desproporcionado. La organización ambientalista nunca elude la acción de la justicia, pero no aceptará una medida que considera un atropello. La organización ambientalista señala que, detrás de esta medida, se quiere esconder la también desproporcionada actuación de la Armada.

En España, en México y en todo el mundo, Greenpeace trabaja por la protección al medio ambiente, la justicia y la paz y seguirá haciéndolo a pesar de los intentos de los gobiernos por criminalizar la protesta social y de otros medios con los que intentan amedrentar su labor.  

Twitter del autor: @PrensaGPMX

 

 

Autor: Greenpeace Mx