El futuro cercano de los zoológicos podría ser virtual

La compañía The Landmark Entertainment Group’s abrirá el primer zoológico virtual del mundo en China.

Para los muchos que se preguntan cómo es que a estas alturas son permitidos los zoológicos, el argumento para su permanencia es el siguiente: de otra manera millones de personas no tendrían la experiencia de estar en contacto con animales (y las implicaciones psicoemotivas que ello conlleva).

Lo cierto es que con el avance de una conciencia que pone por encima el bienestar de los animales por sobre las experiencias de los humanos, muchos han dejado de ir a los zoológicos, al considerar cruel poner en exhibición a estos seres ávidos de su libertad.

Muchas organizaciones como PETA han estado desde hace años empujando agendas para que sean eliminados los zoológicos y los animales regresen a su hermoso y liberador estado natural, o al menos para que las condiciones de estos sean más cercanas a sus ecosistemas verdaderos, aunque esto último es casi utópico.

Ahora una empresa ha despertado el entusiasmo de las personas en contra de los zoológicos. The Landmark Entertainment Group’s, conocida por hacer experiencias virtuales para Universal Studios como “Jurassic Park: The Ride,” “Kongfrontation” y “The Amazing Adventures of Spiderman 5D”, ahora está haciendo un proyecto para abrir en China un zoológico y un acuario virtual.

Esta empresa promete que la experiencia será tan sensorial como ver físicamente a los animales; además las personas podrán adentrarse con increíbles efectos en el África profundo, por ejemplo. Sabiendo además que esos animales en realidad están viviendo aquello que se está proyectando; una satisfacción se entremezcla con el conocimiento del mundo de animal, algunos incluso extintos.

Landmark-virtual-zoo-2.jpg.838x0_q80

[Mother Nature Network]



Conoce las penas por maltrato animal en distintos países

Estos castigos muestran mucho de la cultura del sitio por el cuidado de los animales.

La crueldad aplica solo cuando es dirigida conscientemente y a seres sensibles. En este sentido, las leyes que buscan proteger la dignidad (una cualidad quizá espiritual) de los abusos, también han comenzado a extenderse con este mismo propósito hacia el cuidado de cualquier ser vivo sensible.

En esta carrera algunos países llevan la batuta; Francia por ejemplo fue uno de los primeros en tipificar el maltrato a los animales hace apenas 28 años. El recorrido ha sido lento pero sin parar, sobre todo en la última década; tiempo en el que muchos países de América Latina se han incorporado a esta afortunada tendencia.

Te presentamos algunos países o ciudades que cuentan ya con penas para el maltrato de los animales (el orden es de mayor a menor en castigos). La pena más alta en muchos países es de 5 años de prisión.

Perú:

En abril de este año el Congreso de Perú aprobó una ley que eleva las penas por maltrato animal con condenas de hasta 5 años de cárcel. La máxima, 5 años de prisión, se aplica por matar animales domésticos y/o silvestres que estén en cautiverio. También estipula una pena máxima de 2 años por maltratar o someter a los animales a realizar actividades ajenas a su propia naturaleza.

Nueva York:

En Estados Unidos a nivel federal no existe en la Constitución algún apartado para animales. Por ello las leyes de protección a ellos son más bien de índole local, aunque el maltrato a animales de granja está poco tipificado. Por crueldad o tortura, maltrato, matar, o por no alimentar los suficiente al animal, la multa es de mil dólares y hasta un año. Cuando el maltrato es mayor e incluye prácticas sádicas o depravadas con los animales, la multa llega a 5 mil dólares y hasta 5 años de prisión.

Zurich:

Tiene una de las leyes más completas del mundo que regula hasta el número de hamsters que puedes tener. En caso de crueldad, el gobierno incluso proporciona a un abogado que defienda a los animales. Maltratar cruel e intencionadamente a los animales tiene penas desde hasta 3 años y hasta 20 mil francos suecos.

Cairo:

Curiosamente, en esta ciudad de Egipto, desde hace milenios existía la pena de muerte por matar a los gatos (una cuasi deidad en su mitología). Hoy, matar o dañar a un animal intencionalmente es penado con hasta 3 años de prisión, aquí la ley no contempla una multa económica, por lo que la cárcel, en caso de culpabilidad, es inesquivable.

Ciudad de México:

En enero de 2014 entró en vigor una ley que castiga con 6 meses a 2 años de prisión y multas de 50 a 100 salarios mínimos a quienes lesionen animales por crueldad o maltrato o que no ponen en riesgo sus vidas.

París:

Francia fue uno de los primeros países en tipificarlo, hace 28 años. La ley excluye a los animales salvajes. Su máxima pena es de 2 años en prisión y hasta 30 mil euros. Algo de lo más loable es que modificaron el concepto de los animales como “propiedad personal” a “seres vivientes sensibles”.

Colombia:

Muy recientemente, en marzo del 2015, las multas para quienes cometan actos de crueldad y violencia contra los animales van de cinco hasta 60 salarios mínimos mensuales. En prisión las penas van de 12 a 36 meses.



¿Cambiaría algo si en los zoológicos los animales estuvieran libres y los seres humanos en cautiverio?

El proyecto Zootopía del arquitecto danés Bjarke Ingels propone una nueva idea de zoológico que, sin embargo, solo hace más evidente el peligro que amenaza a los animales del mundo.

La historia de los zoológicos es antigua y desde su origen está relacionada con cierto deseo de tener al alcance un fragmento de la naturaleza que nos sorprende. Un gesto sin duda egoísta que, por ejemplo, está simbolizado en el hecho de que los primeros zoológicos eran colecciones particulares de reyes, emperadores y en general personas de poder que tenían la capacidad de conservar ejemplares de animales exóticos.

En años recientes, sin embargo, los zoológicos han enfrentado serios cuestionamientos a su modelo y propósito. Mantener a los animales fuera de su hábitat, confinados y además en exhibición para entretenimiento se ha considerado una situación que va en detrimento de la naturaleza misma, por más que en no pocos casos los zoológicos cumplen también funciones de conservación ante los peligros que amenazan la biodiversidad del planeta como consecuencia de la actividad humana.

En este contexto, el arquitecto danés Bjarke Ingels ha presentado “Zootopía”, un proyecto que, grosso modo, tiene como característica principal la inversión de la situación común: los animales están en libertad mientras que los seres humanos se encuentran en cautiverio, creando una suerte de “artificialidad natural” para la fauna exhibida, disimulando tanto los sitios de observación como los edificios circundantes.

El resultado, como casi cualquier utopía, algo tiene de distópico, un proyecto que solo hace más evidente el exterminio tácito o franco al que la flora y la fauna del planeta se encuentra expuesta.