Deprimidos por Mixcoac

La Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad presentó un análisis de por qué esta zona de la CDMX necesita más de sus árboles que de una obra vial; Fernando Córdova nos lo desglosa.

El deprimido vehicular Insurgentes-Mixcoac es un proyecto que ha sido muy cuestionado por su falta de transparencia, legalidad, utilidad, pertinencia e impacto ambiental. La Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS) analizó la Manifestación de Impacto Ambiental y el Resolutivo emitido por la Secretaria de Medio Ambiente del Distrito Federal (SEDEMA). A continuación se enlistan los puntos más importantes del estudio “Consideraciones sobre el arbolado que se pretende derribar para la construcción del proyecto Fase 2 Deprimido Vehicular Insurgentes-Mixcoac”:

1.- Por cada uno de los árboles que serán talados, la empresa constructora pagará $5,478.42 pesos. La cantidad de dinero y de actividades necesarias para compensar las pérdidas asociadas a la tala de árboles (incluyendo los servicios ecosistémicos que estos proveen) es insuficiente.

2.- El proyecto destinará solamente el 1% del presupuesto para medidas de mitigación y compensación.

3.- Benito Juárez es la Delegación con el peor déficit en superficie de área verde por habitante en todo el Distrito Federal. En esta Delegación hay 2.9 m2 de área verde por habitante, esto es entre 3 y 4 veces menor que los estándares internacionales.

4.- Tres de las especies que se verán afectadas, Fresno (398 individuos), Cedro (33 individuos) y Ahuehuete (2 individuos) son consideradas Patrimonio Urbanístico por la Ley de Salvaguarda del Patrimonio Urbanístico Arquitectónico del Distrito Federal.

5.- De acuerdo con las leyes ambientales vigentes, la única razón por la que los Fresnos, Cedros y Ahuehuetes pueden ser talados es si se encuentran muertos o representan un riesgo real. Su tala bajo cualquier otra circunstancia es ilegal.

6.- También se verán afectados 178 individuos de Ciprés Mexicano, que es una especie sujeta a protección especial por la ley Federal NOM-059-SEMARNAT-2010. Es necesario propiciar su recuperación y conservación.

7.- En total, se verán afectados 611 árboles protegidos por Leyes Locales y Federales.

8.- Existen inconsistencias entre la MIA y el resolutivo emitido por la SEDEMA en cuanto al número de árboles que serán derribados y el número de árboles que serán trasplantados.

9.- No existe claridad sobre los individuos que serán trasplantados ni de las nuevas áreas verdes que se pretenden generar; no se conoce ni siquiera su nueva ubicación.

10.- La MIA presenta deficiencias técnicas en cuanto a la evaluación de impactos.

En el siguiente estudio se presenta el análisis detallado de cada uno de los puntos anteriores: 

Este texto fue publicado anteriormente en Animal Político.

Twitter del autor: @FerCordovaTapia

* Fernando Córdova Tapia (@FerCordovaTapia) es Candidato a Doctor en Ciencias por la UNAM, coordinador del Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (GAMIA/UCCS) y coordinador académico del Laboratorio de Restauración Ecológica del IBUNAM.

Autor: Fernando Córdova Tapia


Gobierno de Bolsonaro llama “mala brasileña” a modelo por defender la Amazonía

…y con esta sofisticación respondió la defensora ecologista.

Sabemos que Jair Bolsonaro es un peligro para la Amazonia. Pero también lo es para la libertad de expresión.

La supermodelo y activista medioambiental, Gisele Bündchen, es una de las primeras víctimas mediáticas del gobierno de Bolsonaro. Se le intentó callar aunque –por ahora– sólo con sutiles amenazas. La ministra de Agricultura del nuevo gobierno, Tereza Cristina Dias, realizó un acto de censura camuflada al declarar en una entrevista que la modelo no debería “andar por ahí criticando a Brasil sin conocer los hechos”, pues la supermodelo se ha pronunciado en contra de los planes del nuevo gobierno en temas de agricultura y conservación.

Cristina Dias llamó a Bündchen una “mala brasileña” 
y afirmó que Brasil es una “vanguardia de la conservación”.

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Lo cierto es que ninguna vanguardia ecologista que verdaderamente lo sea podría tener un presidente que piense que el cambio climático es producto de un “mala planificación familiar y no de, por ejemplo, la deforestación en la Amazonía ocasionada por la tala legal e ilegal. Ni mucho menos aún un “país vanguardia” podría salirse de los Acuerdos de París.

Pero Gisele Bündchen respondió en su cuenta de Twitter con una gran sofisticación. Nos recordó que, ante los arranques de gobernantes como Trump y Bolsonaro –y de sus colaboradores–, nosotros tenemos la cortesía:

Me causó sorpresa ver mi nombre mencionado de forma negativa por defender y manifestarme a favor del medio ambiente. Desde el 2006 vengo apoyando proyectos y me he volcado a causas socioambientales, lo que siempre he hecho con mucha responsabilidad.

Siempre estoy buscando el conocimiento a través de lecturas y el contacto con científicos, pescadores, agricultores, organizaciones corporativas y ambientales, de forma que en mi camino he podido aprender mucho y sigo aprendiendo todos los días. Estoy de acuerdo en que la producción agropecuaria y la conservación ambiental deben juntarse, estar lado a lado. Nuestro desarrollo, prosperidad y bienestar dependen de ese equilibrio y la agricultura, tan importante para nuestro país, también depende de las condiciones climáticas adecuadas para su crecimiento.

Brasil tiene todo para liderar el movimiento en pro de un desarrollo más sustentable, capaz de suplir las necesidades de la generación actual sin comprometer a las futuras generaciones. Hago un llamado a divulgar acciones positivas en este sentido.

Necesitamos entender que los recursos naturales son finitos, que los bosques tienen un papel fundamental en el equilibrio del clima y la tierra. Y, consecuentemente, también en nuestras vidas.

Preservar la naturaleza, por tanto, significa preservar la vida.

Por cierto, Giselle recibirá un premio por su activismo ecologista en febrero, por parte del UCLA Institute of the Environment & Sustainability. Así que mejor que Bolsonaro y su gobierno se preparen. Porque esta agente de cambio cuenta con mucho respaldo y censurarla no será cosa fácil.



Ciudadanos se movilizan en el D.F. por la tala de 855 árboles

Es uno de los movimientos más fuertes de los últimos años en una lucha por conservar el patrimonio verde de la ciudad.

En México el poder de la inmobiliarias ha desplazado la vida verde de las ciudades, creando cercos de condominios o departamentos que hacen que el tráfico se acentúe sin una lógica distributiva. Asimismo, es conocido como los gobernantes dan concesiones a conocidos y a distintos núcleos de empresarios con obras que no necesariamente son necesarias, pero que sí representan un negocio redondo para ciertos círculos.

Por lo anterior, el escepticismo a las obras públicas suele ser común. En la ciudad de México, por ejemplo, el activista Daniel Gershenson han estado denunciado cómo desde la administración pasada con el político Marcelo Ebrard, y en la actual con Miguel Mancera, se han hecho importantes ecocidios en la ciudad a favor de las inmobiliarias. Justo en una urbe que necesita de pulmones importantemente por su cantidad de población de personas y de autos. 

Recientemente, en la zona de Río Mixcoac de esta ciudad, en la noche del 8 de marzo, el gobierno comenzó a talar al menos 100 árboles para derribar finalmente un total de 855 como parte de un proyecto que Susana Kanahuati, activista y vecina de la zona, reclama “Siempre se pidió que ese proyecto no se hiciera como estaba. El Proyecto del doble túnel, el deprimido de Río Mixcoac de 1 kilómetro, es muy riesgoso es muy largo y además, precisamente no era socialmente responsable, por costos, por el daño ecológico, por comprometer los ríos entubados”.

Por su parte Gershenson advierte “demuestra una vez más la acción totalmente conocida de Miguel Ángel Mancera y de las autoridades de la Secretaria del Medio Ambiente, pues que están para defender el entorno ecológico en una zona en donde se pudo haber construido una alternativa de vialidad que no comprometiera estos miles de árboles que constituyen el patrimonio de toda la ciudad”.

El costo total del proyecto llamado el Deprimido Mixcoac que busca hacer el gobierno es de 6 mil 500 millones de pesos. Según un comunicado de este, esta obra permitirá recuperar 15 mil metros cuadrados de espacio público, en los que sobresale un parque lineal en el camellón central de Río Mixcoac. Sin embargo, los parques lineales no reemplazan en opinión de Gersenshon el oxígeno y el nivel de humedad que provocaban los 855 árboles. 

Unos 80 vecinos protestaron el domingo por el derribo de los árboles, pero fueron replegados por granaderos para que desbloquearan la avenida en la que se encontraban. Se trata de una de las luchas ecológicas que más fuerza han ganado en los últimos años en la ciudad; quizá una que pueda poner en la mesa el tema del gran poder de la inmobiliarias por sobre la salud verde de la ciudad.