¿Cómo saber si estás sobrehidratado?

Una sobrehidratación extrema manifiesta en hiponatremia puede incluso matarnos; estos son sus síntomas.

Aunque pareciera que el agua es inofensiva, todo en exceso es nocivo, y no es un cliché. Existe un estado llamado hiponatremia, que es una insuficiencia de sodio en el cuerpo y una de sus causas es, de hecho, tomar demasiada agua; extraño pero verdadero: tomar mucha agua puede matarte.

Recientemente un grupo de 16 expertos de 4 países elaboraron una guía que sirva, sobre todo a los atletas, para conocer si están sobrehidratados. Existen al menos 14 muertes documentadas desde 1981 de personas que han muerto por sobrehidratación. reveló Mitchell Rosner, especialista de la Universidad de Virginia.

Parte de esta guía indica cuáles son los síntomas de las personas que pueden sufrir de hiponatremia, y son los siguientes. Si has bebido demasiada agua y presentas los siguientes síntomas, lo mejor es que dejes de tomar el líquido inmediatamente y acudas a un doctor:

-Mente nublada

-Náusea

-Dolor de cabeza

-Convulsiones

-Confusión severa

-En el peor de los casos, coma.



Sólo existe una falla con la que tienes que aprender a lidiar, según el zen

Nada más que una falla podría estar provocando que no logres encontrar por dónde fluir.

Hay muchas razones por las cuales nos paralizamos ante la simple idea de fracasar y no poder lidiar con nuestras fallas. La ansiedad nos domina con sólo pensarlo. ¿Y si no se vuelve a presentar la oportunidad? ¿Qué tal que hago el ridículo? ¿Y si decepciono a alguien?

Los pensamientos persisten y se vuelven obsesivos cuando no sabemos cómo lidiar con ellos ni, por tanto, con las fallas. No podemos evitar intentar vislumbrar el futuro ―lo cual no es malo―, pero no lo hacemos de una manera previsora, más intuitiva, sino dando por hecho que sólo nos aguardan equivocaciones. Vamos a fallar, nos aseguramos. Nada volverá a ser igual.

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Y entonces fallamos, porque la mente ―e incluso las posturas de nuestro cuerpo― pueden precondicionarnos a ello: liberar hormonas y neurotransmisores cuyo influjo en nuestro comportamiento es realmente poderoso.

¿Por qué no podemos fluir sin las ataduras del fracaso?

El maestro zen más importante de Occidente, Taisen Deshimaru, pensaba que el problema reside en que buscamos la libertad en el lugar equivocad. La libertad es la meta a la que todos aspiramos, pero para el maestro Deshimaru era claro que la ambición y el deseo llevan a los individuos, en la sociedad moderna, a fetichizar la libertad: a confundirla con cuestiones como el éxito personal.

Como es imposible alcanzar la libertad a la que refiere el zen mediante ambiciones materiales, es recurrente que nos encontremos frente al fracaso.

La verdadera libertad está en la mente [… ] Incluso cuando mis proyectos fallaran, incluso si toda mi misión fracasara, todavía tendría mi kolomo (ropaje) y mi cabeza rasurada, y podría dormir a un lado del camino.

Buscar la libertad más allá de la propia psique, la cual nos conecta con los otros y con el cosmos, es lo que nos conduce a un irracional miedo al fracaso. No quiere decir que debamos aislarnos para no fallar, sino que debemos construir lo que somos en el mundo material sobre un sólido trabajo subjetivo. 

Sólo así nos podemos dar cuenta de que la única falla importante que podemos cometer es creer que podemos fallar.

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Porque en realidad fallar es algo tan relativo como el tiempo. Lo que percibimos como una falla tenemos que retomarlo como una oportunidad para reflexionar. Fallar debe servirnos para fortalecer la psique, y como un momento para redireccionar nuestras intenciones.

Ray Bradbury lo sintetizó lucidamente en su libro Zen in the Arts of Writing:

No deberías ver hacia atrás para concebir el trabajo que has hecho como una falla. Fallar es rendirse. Pero estás en el medio de un proceso en movimiento. Nada falla entonces. Todo sigue. El trabajo está hecho. Si es bueno, aprenderás de él. Si es malo, aprenderás aún mas. El trabajo hecho es una lección para ser estudiada. No hay falla a menos que uno se detenga.

Las fallas no existen: son sólo una ilusión que nos sirve de barómetro, que pueden ayudarnos a sobrevivir. Pero que sobre todo tienen que impulsarnos a seguir: a fluir.

*Imágenes: Anna Sudit



Extraño pero verdadero: beber demasiada agua puede matarte

Contrario a la moda que aconseja beber ocho vasos de agua al día, la ciencia nos advierte que no es verdad: demasiada agua nos deja sin minerales y puede causar hiponatremia, que es potencialmente fatal.

La mayoría de las personas cree que el líquido H2O es sinónimo de salud física. Constituyendo el 66 por ciento del cuerpo humano, el agua corre por la sangre, habita las células y se almacena en los espacios de en medio. El agua escapa de nuestro cuerpo todo el tiempo a través de la orina, el sudor, le defecación y el aliento exhalado. Reemplazar estas pérdidas es imprescindible, pero la rehidratación puede ser sobrepasada. Exista tal cosa como la sobredosis de agua, y ha habido cientos de casos que lo demuestran.

La hiponatremia se traduce como “insuficiente sal en la sangre”. Cuantitativamente hablando, significa tener una concentración de sodio en la sangre menos a 135 milimoles por litro, o aproximadamente 0.4 onzas por galón. La concentración normal es alrededor de 135 y 145 milimoles por litro. Casos severos de hiponatremia pueden llevar a la intoxicación de agua y enfermedades cuyos síntomas incluyen el dolor de cabeza, la fatiga, las náuseas, vómito, micción frecuente y desorientación mental.

¿De dónde sacó la idea la gente de que beber enormes cantidades de agua es sano? Hace algunos años, Heinz Valtin, un especialista en riñones del Dartmouth Medical School, decidió determinar si el consejo común de beber ocho vasos de ocho onzas de agua al día podía sostenerse al escrutinio científico. Después de explorar la literatura médica al respecto, Valtin concluyó que ningún estudio científico respalda el hecho “ocho por ocho”, beber tanto o más podría “ser dañino tanto en precipitar la potencialmente peligrosa hiponatremia y la exposición a contaminantes, y también en hacer que muchas personas se sientan culpables de no beber suficiente”. Desde que publicó sus hallazgos en American Journal of Physiology—Regulatory, Integrative and Comparative Physiology en 2002, ninguna publicación seria a probado lo contrario.

little baby drinking water from the tap during bathingEn los humanos, los riñones controlan la cantidad de agua, sales y otros solubles que dejan el cuerpo. Cuando una persona bebe demasiada agua en un corto periodo de tiempo, los riñones no pueden deshacerse de ella suficientemente rápido y la sagre se satura de agua. El exceso de agua es entonces llevada a los lugares del cuerpo con mayor concentración de sales y minerales y ultimadamente entra a las células, que se hinchan como globos para acomodarlas.

Y mientras la mayoría de las células tienen suficiente espacio para inflarse, no es el caso de las neuronas. Las células cerebrales tienen prácticamente cero espacio para inflarse, es por ello que un edema cerebral, que puede ser causado por demasiada agua, es tan peligroso.

Sin embargo, cuando una persona se ejercita las cosas cambian, “debes balancear lo que estas bebiendo con lo que estás sudando”, aconseja Verbalis, y ello incluye las bebidas para el deporte, que también pueden causar hiponatremia. Y aunque no es fácil medir la sudoración, una persona puede determinar cuánta agua consumir siguiendo el consejo principal de Verbalis: “bebe cuando tengas sed. Ese el mejor indicador”, después de todo así funciona la naturaleza, baste observar a los animales y los niños.