Adidas produce su primer tenis hecho con basura del océano y redes de pesca ilegal (FOTOS)

Los materiales de cientos de redes que habían sido usadas para la pesca ilegal ahora forman este modelo.

Las transnacionales tienen pésima reputación en general. Sobre todo por la cantidad de producción que hacen es casi imposible que no causen estragos en el medio ambiente o en las economías locales; quizá por ello algunas marcas se han propuesto estratégicamente hacer productos más ecoamigables.

Un ejemplo reciente es el de la icónica empresa Lego, quienes luego de una obstinada campaña de Greenpeace para que esta se desasociara de Shell (empresa petrolera que busca excavar el ártico), han iniciado una adecuación de sus productos con materia prima que no sea plástico: un acto por demás simbólico en la carrera por eliminar el uso de los hidrocarburos.

Ahora la empresa Adidas ha lanzado también un producto que pone la contaminación del océano en la mira: hecho con residuos de basura del océano y redes decomisadas y usadas por cazadores furtivos en las costas del oeste de África. Esto lo hizo en conjunto con la organización medioambiental The Sea Shepherds. Así se trate de una idea publicitaria o no, lo cierto es que usar los desechos en la producción masiva es una idea altamente bienvenida.

 

 

 



Sólo existe una falla con la que tienes que aprender a lidiar, según el zen

Nada más que una falla podría estar provocando que no logres encontrar por dónde fluir.

Hay muchas razones por las cuales nos paralizamos ante la simple idea de fracasar y no poder lidiar con nuestras fallas. La ansiedad nos domina con sólo pensarlo. ¿Y si no se vuelve a presentar la oportunidad? ¿Qué tal que hago el ridículo? ¿Y si decepciono a alguien?

Los pensamientos persisten y se vuelven obsesivos cuando no sabemos cómo lidiar con ellos ni, por tanto, con las fallas. No podemos evitar intentar vislumbrar el futuro ―lo cual no es malo―, pero no lo hacemos de una manera previsora, más intuitiva, sino dando por hecho que sólo nos aguardan equivocaciones. Vamos a fallar, nos aseguramos. Nada volverá a ser igual.

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Y entonces fallamos, porque la mente ―e incluso las posturas de nuestro cuerpo― pueden precondicionarnos a ello: liberar hormonas y neurotransmisores cuyo influjo en nuestro comportamiento es realmente poderoso.

¿Por qué no podemos fluir sin las ataduras del fracaso?

El maestro zen más importante de Occidente, Taisen Deshimaru, pensaba que el problema reside en que buscamos la libertad en el lugar equivocad. La libertad es la meta a la que todos aspiramos, pero para el maestro Deshimaru era claro que la ambición y el deseo llevan a los individuos, en la sociedad moderna, a fetichizar la libertad: a confundirla con cuestiones como el éxito personal.

Como es imposible alcanzar la libertad a la que refiere el zen mediante ambiciones materiales, es recurrente que nos encontremos frente al fracaso.

La verdadera libertad está en la mente [… ] Incluso cuando mis proyectos fallaran, incluso si toda mi misión fracasara, todavía tendría mi kolomo (ropaje) y mi cabeza rasurada, y podría dormir a un lado del camino.

Buscar la libertad más allá de la propia psique, la cual nos conecta con los otros y con el cosmos, es lo que nos conduce a un irracional miedo al fracaso. No quiere decir que debamos aislarnos para no fallar, sino que debemos construir lo que somos en el mundo material sobre un sólido trabajo subjetivo. 

Sólo así nos podemos dar cuenta de que la única falla importante que podemos cometer es creer que podemos fallar.

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Porque en realidad fallar es algo tan relativo como el tiempo. Lo que percibimos como una falla tenemos que retomarlo como una oportunidad para reflexionar. Fallar debe servirnos para fortalecer la psique, y como un momento para redireccionar nuestras intenciones.

Ray Bradbury lo sintetizó lucidamente en su libro Zen in the Arts of Writing:

No deberías ver hacia atrás para concebir el trabajo que has hecho como una falla. Fallar es rendirse. Pero estás en el medio de un proceso en movimiento. Nada falla entonces. Todo sigue. El trabajo está hecho. Si es bueno, aprenderás de él. Si es malo, aprenderás aún mas. El trabajo hecho es una lección para ser estudiada. No hay falla a menos que uno se detenga.

Las fallas no existen: son sólo una ilusión que nos sirve de barómetro, que pueden ayudarnos a sobrevivir. Pero que sobre todo tienen que impulsarnos a seguir: a fluir.

*Imágenes: Anna Sudit



Conoce el contenedor flotante que limpia el océano

Construido a partir de plástico reciclado almacena grandes cantidades de desechos, e incluso petróleo o detergentes en el agua.

Uno de los más tristes indicadores de nuestra ambiciosa manera de vida, en la que el consumismo pareciera ser la máxima, es el nivel de contaminación en los océanos. Existen sobre todo algunos puntos donde las corrientes marítimas hacen confluir grandes cantidades de basura, sobre todo de engorroso plástico, y donde se forman literales islas de desechos…

Las iniciativas para limpiar el océano son cada vez más, y dos australianos, Andrew Turton y Pete Ceglinski, han creado Seabin, un contenedor flotante hecho de plástico reciclado que va recolectando basura en el agua.

Este colecta botellas, papel, e incluso líquidos como petróleo, combustible o detergente que está en el mar.

Una de las metas es hacer Seabin a partir de nuestro plástico y simultáneamente capturar más, es un efecto dominó. (…) La secunda meta es crear un mundo donde no necesitemos de Seabin.

Sus Seabin son hechos por sus creadores desde casa, y en 2016 lanzarán los primeros prototipos, que de hecho, han sido probados ya en su efectividad. Para que este proyecto tenga más alcance puedes apoyarlo en Indiegogo y obtener más información del mismo en seabinproject.com.

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