4 consecuencias de la minería a cielo abierto (hoy es el #DíaInternacionaldeAcciónContralaMineríaaCieloAbierto)

Comunidades mexicanas víctimas de esta práctica nos comparten, luego su experiencia, algunos de los efectos inaceptables de este tipo de minería.

 Foto:ocio.net

Justamente por la expansión de la minería que se ha hecho durante años, los metales se encuentran cada vez más en capas profundas de la Tierra. Lo anterior, sobre todo para el oro, hace que los minerales deban extraerse con técnicas cada vez más dañinas, como la con inyección de agua y químicos como el cianuro (algo parecido al fracking) y que se hace a cielo abierto; hoy el 90% del oro extraído se logra de esta manera.

En el caso de México existen unos 70 mega proyectos mineros, de los cuales 25 de ellos operan a cielo abierto. Hoy en el mundo se celebra el Día Internacional de Acción Contra la Minería a Cielo Abierto y organizaciones de este país como el Frente Amplio Opositor, FAO, en San Luis Potosí; La Vida o La Mina, en Veracruz; o la Red Mexicana de Afectados por la Minería comparten  algunas consecuencias del conocido como  tajo abierto.

  • Por cada gramo de oro producido, queda una tonelada de tierra con cianuro, arsénico, ácido sulfúrico, plomo y otros metales pesados, que por siglos contaminará el aire y los mantos de agua.
  • Donde antes había ecosistemas complejos quedan cráteres enormes donde la flora y fauna no se regeneran.
  • La economía local, lejos de mejorar,  es afectada. Se pierden tierras para cultivo y la presencia de minas ahuyenta al turismo.
  • Se consumen enormes cantidades de agua: la Minera San Xavier, en San Luis Potosí, zona desértica, utiliza 32 millones de litros al día. Aunque a veces se recicla una parte, no hay ninguna garantía de que esa agua sea segura.

Para el abogado y teórico indígena Francisco López Bárcenas, “se despoja a todos los mexicanos; las mineras se llevan el material y nos dejan un ambiente destruido, tierras contaminadas y población con enfermedades. La inmensa mayoría de los afectados son pueblos indígenas, y las beneficiadas son las transnacionales”.

Hace unos años los Wixárikas defendiendo su wirikuta marcaron un inicio en la lucha contra las mineras del mundo pues la explotación de sus tierras sagradas sigue varada; sin embargo en muchas partes del planeta la oposición a este tipo de proyectos apenas se está haciendo más fuerte.



Más de 300 conflictos ambientales han estallado en México en los últimos años

Los grandes megaproyectos que prometen desarrollo, contaminan los recursos naturales, y enriquecen a pocos.

Imagen: Greenpeace

Mientras la mayoría nos mantenemos alejados de la naturaleza con una vida cotidiana en las ciudades, las preocupaciones diarias nos alejan también de su cuidado. 

En la ciudad es preciso reflexionar sobre dónde vienen los productos que consumimos: cuando compramos una botella de agua en la tienda ¿sabías que podría ser de Coca-Cola y Nestlé explotando los mantos friáticos de tu país a costos 5000% menores de lo que la venden?

Cuando compras un teléfono ¿sabías que sus elementos podrían venir de mineras que desplazan comunidades, pagan pocos impuestos, y contaminan el agua?

Todo ello pareciera lejano aunque el equilibrio del planeta depende de esas decisiones de compra y de hacer consciente que en tu propio país, a pocos kilómetros, las marcas que compras podrían estar devastando ecosistemas y también sociedades.

Es una realidad, en México en los últimos años, según una investigación de la revista Contralínea, se han originado hasta 300 conflictos ambientales, la mayoría de ellos mineros. ¿Sabías que desde la administración de Felipe Calderón mineras extranjeras, en los últimos diez años, se han llevado 4 veces más oro que durante el periodo de conquista de México?

La gran mayoría de estos conflictos ambientales suceden en zonas de tierra comunal, donde las personas tienen pocos recursos y poder, por ello es muy sencillo para las grandes corporaciones conseguir las concesiones por parte del gobierno mexicano y despojarlos.

Al ser los afectados personas con poca influencia, pareciera que pocos se enteran de cómo megaproyectos enteros están alterando el equilibrio ecológico, rompiendo el tejido social de miles, originando violencia, y contaminando el entorno, pagando pocos impuestos y enriqueciéndose con los recursos colectivos.

El siguiente cuadro desglosa los sectores y los estados donde más conflictos ambientales se han activado en México en los últimos años. Hay que estar alertas, estos conflictos, por ser ambientales, en realidad son de todos. Si quieres conocer más de este tema puedes dar click a la página del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales donde conocerás casos de toda la región.

 

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¡No más contaminación minera! Apoyemos a esta comunidad indígena en Oaxaca

La minería en su conjunto produce toda una serie de contaminantes gaseosos, líquidos y sólidos, que de una forma u otra van a parar al suelo.

Fotografía: http://juliamarcelamendez.blogspot.mx/

La actividad minera se ha considerado como uno de los principales contaminantes del medio ambiente. Esto debido a que, según la data de la Universidad de Castilla-La Mancha –UCLM–, esta actividad ha afectado negativamente la composición de los suelos y campos acuíferos de regiones cercanas. 

El suelo de las regiones mineras no sólo recibe los desechos sólidos y líquidos derivados del uso humano, también aguas ácidas que contienen metales pesados de mineralizaciones sulfuradas aflorantes; lo cual ha resultado en daños agresivos y devastadores en el medio ambiente. ¿De qué otra manera el suelo podría recibir el uso intensivo de nitratos, fosfatos y metales pesados como el plomo, y la exposición recurrente a cenizas de carbón, hidrocarburos –procedentes del transporte–, radionucleidos artificiales, y gases derivados de la combustión de carbón? 

Para la UCLM, la actividad minera produce los siguientes efectos: 

La minería en su conjunto produce toda una serie de contaminantes gaseosos, líquidos y sólidos, que de una forma u otra van a parar al suelo. Esto sucede ya sea por depósito a partir de la atmósfera como partículas sedimentadas o traídas por las aguas de lluvia, por el vertido directo de los productos líquidos de la actividad minera y metalúrgica, o por la infiltración de productos de lixiviación del entorno minero: aguas provenientes de minas a cielo abierto, escombreras (mineral dumps), etc., o por la disposición de elementos mineros sobre el suelo: escombreras, talleres de la mina u otras edificaciones más o menos contaminantes en cada caso.

En otras palabras, los gases contaminantes de origen minero resultan en lluvia ácida –cargada en ácidos fuertes como el sulfúrico o el sulfuroso–, la cual, a su vez, produce un efecto devastador sobre la vegetación, el suelo, aguas continentales, muerte de peces y otras especies animales. De hecho, la lluvia ácida produce efectos significativos de la alcalinidad del suelo

 

Cuando el suelo contiene abundantes carbonatos tiene una alta capacidad de neutralizar estos efectos, mediante la formación de sulfato cálcico y liberación de CO2. A su vez, el CO2 liberado en el proceso puede combinarse con el agua del suelo produciendo ácido carbónico y bicarbonatos, que en todo caso son menos fuertes que los ácidos derivados del azufre. Así pues, en ausencia de agentes neutralizadores (carbonatos) la lluvia ácida acaba produciendo una acidificación del suelo, que degrada y oxida la materia orgánica que contiene, reduciendo considerablemente su productividad agronómica y forestal. Además, puede producir tanto la movilización de algunos componentes a través de la formación de sales solubles, como la inmovilización agronómica de otros, que pueden pasar a formar compuestos insolubles, no biodisponibles.

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http://constructoraindustrialyminas.com/

¿Mineras en México? El caso de la ciudad Ixtepec, en Oaxaca

Actualmente existen alrededor de 300 proyectos mineros en el país, concentrándose principalmente en Durango, Chihuahua, Guanajuato, Saltillo, San Luis Potosí, Zatatecas, Taxco, la Cuenca del Río balsas, la Sierra de Querétaro, Oaxaca y Chiapas. La mayoría de estos proyectos son de empresas internacionales, lo cual ha causado precios bajos de los metales en el mercado, la aplicación de nuevas tecnologías que evitan el uso de metales tradicionales y el cuidado de las tierras nacionales. 

 

Frente a esta situación crítica, numerosas comunidades indígenas buscan frenar proyectos mineros en sus tierras. Como por ejemplo, los habitantes de la ciudad Ixtepec, en la región del Istmo de Tehuantepec –Oaxaca, México– se ha rebelado en contra de la actividad minera. Con la consigna “No a la mina. Sí a la vida y territorio”, esta región “no permitirá que sus recursos naturales, medio ambiente y sociedad sean contaminados por los trabajos de explotación a cielo abierto que pretende realizar el consorcio Plata Real, filial de la canadiense Linear Gold Corporation.

“¡Ixtepec sin minas!” y “Si amas la vida, ¡di no a la mina!”, son los principales mensajes que esta comunidad oaxaqueña manda para defender los territorios de ganaderos y agricultores. De hecho, a bordo de tractores y a pie, puntualizaron que “sus tierras no serán destinadas a ‘proyectos de muerte'” –refiriéndose a los proyectos que se pretenden instalar en su comunidad, uno minero y otro hidroeléctrico–. 

Este proyecto minero fue concensionado durante el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, cuando la empresa Plata Real obtuvo el permiso para extraer oro y plata a cielo abierto en un área de 8 150 hectáreas del lote Niza. 

Para prevenir estos proyectos, desde hace ocho años “se ha concientizado de barrio en barrio, de casa en casa, para que la gente, la sociedad, los hombres y mujeres de Ixtepec sean los que defiendan su tierra y territorio.” De hecho, se les ha advertido sobre cómo operan las empresas mineras: ‘‘Causan divisionismo social. Además, pagan 30 centavos la tonelada de extracción; los mineros ganan 5 mil pesos y dentro de 10 años seguramente padecerán de cáncer; no habrá un solo beneficio para nadie’’. Pues, inclusive, se les ha comentado que  tanto los operarios y personal capacitado de la compañía minera son extranjeros, y los ciudadanos mexicanos serán solamente obreros con un salario sumamente bajo. 

Para ello, Félix Serrano, presidente municipal de ciudad Ixtepec, exhortó a los campesinos a no vender sus tierras a los programas mineros, denominándolos como “proyectos de muerte” que “contaminan los mantos freáticos, ríos y mares” y las “afectaciones serán para todos.” El objetivo es prevenir abusos contra el medio ambiente y los mismos pobladores. 

Apoya a esta comunidad firmando la petición en Change.org