Lujos dañinos: este documental exhibe cómo los campos de golf afectan el medio ambiente

El periodista Anthony Baxter nos devela un mundo dañino para el medio ambiente inesperado: el del golf.

El golf, que inició como un deporte que se desarrolló casi naturalmente en los vastos campos verdes de Escocia, ha ido expandiéndose de una manera apabullante y elitista. Este deporte siempre enmarcado en las altas élites ha devastado áreas naturales y usado millones de litros de agua para lo que parece un necio capricho en tiempos de sequía, como los que atraviesa California en Estados Unidos.

Por primera vez sobre este tema el periodista Anthony Baxter nos comparte un documental que narra la devastación ambiental causada por este silencioso lujo. Este creador ya antes nos había traído el documental “You’ve Been Trumped” donde describe los negocios cuestionables de este impopular y polémico magnate: Donald Trump.

Curiosamente los campos de golf en muchos países también están relacionados a los desarrollos de Trump, pero el problema va más allá. Es necesario conocer que la presencia de campos de golf ha tenido importantes afectaciones al medio ambiente y a las comunidades circundantes. En este sentido este documental, A Dangerous Game,  ejemplifica los efectos nocivos de los campos de golf, en los que incluso ha jugado Obama, en lugares como  Nueva Jersey, Dubai, Escocia, China, y Crocia.

Se trata de un interesante acercamiento a un tema que ha sido poco explorado pero que es urgente en esta nueva era donde el medio ambiente será y debe ser el tema más prioritario para incluso la supervivencia de la civilización. En este sentido los campos de golf se tratan de uno de los puntos rojos que deben de revertirse en el estilo de vida global.

 



El origen de la vida es poesía pura y demuestra que todo está conectado

Un experimento demostró cómo la vida se originó en el fondo del mar (a partir de moléculas provenientes del espacio).

Tenemos cuentas pendientes con nuestro más remoto pasado. La idea de encontrar nuestros orígenes nos sigue fascinando, quizá porque simbólicamente sería como un regreso a lo natural. Y vaya que nos hace falta reconectarnos con todo eso que fuimos hace mucho, mucho tiempo. Porque además, en nuestros orígenes está la prueba de que todo está conectado.

Pero, ¿cómo empezó todo?
No sólo la vida humana, sino la vida en la tierra.

Al parecer, la respuesta está en el fondo del mar. Un estudio publicado en la revista Proceedings imitó las condiciones del océano para observar cómo las moléculas inertes cobraban vida.

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El agua caliente que generaban estos respiraderos hidrotermales en el océano antiguo crearon condiciones químicas que permitieron la formación de aminoácidos. Estos fueron los componentes básicos de las proteínas, encargadas de las primeras funciones metabólicas. Tales condiciones, así como la composición del océano, es lo que los investigadores de la University of Southern Denmark imitaron.

Su maqueta era una mezcla de agua alcalinizada, calentada a 70 grados y que constaba de minerales y moléculas como el piruvato y el amoníaco, que fueron precursores de los aminoácidos y abundaban en la Tierra primitiva. También agregaron “óxido verde”, el término común para el hidróxido de hierro.

El equipo pudo observar la formación de un par de aminoácidos tan pronto como se introdujeron pequeñas cantidades de oxígeno en el agua, un elemento escaso en aquel entonces.

Así, podemos saber de qué tipo de entornos específicos surgió la vida.

Si el océano tuvo tanto que ver con la formación de primigenias moléculas orgánicas, estaríamos ante un fenómeno por demás poético y casi mitológico. Una correlación de sucesos que demostraría cómo todo ha estado conectado desde el origen.

Y es que tanto el cielo –la atmósfera– como lo más profundo de la Tierra –el océano– hubieron de trabajar en conjunto para que surgiera la vida. Incluso el universo conspiró para crear vida en nuestro planeta, ya que más de la mitad de los átomos que conforman nuestro cuerpo podrían provenir de galaxias más allá de la Vía láctea. En eso acuerdan la mayoría de los astrónomos. Así también, es probable que el origen del agua sea cósmico. De hecho, este líquido vital es más antiguo que el sol y la luna, y podría tener más de 4 mil millones de años en caso de que esta teoría esté en lo correcto.

Es así que la vida no puede pensarse sino como un auténtico milagro natural, cuyos orígenes nos hacen pensar que si todo nació conectado, el futuro depende de que todo siga en sintonía.

 

 

*Imágenes: 1) un modelo de protocélula, NSF (edición Ecoosfera); 2) Richard Bizley/SPL