Los niños que estudian cerca de áreas verdes tienen un mejor desempeño (Estudio)

El análisis fue hecho a más de 2,000 estudiantes de 36 escuelas de Barcelona.

La concentración y la memoria de trabajo son fundamentales en el proceso de aprendizaje. Platón decía que conocer es recordar, y en este sentido las dos premisas anteriores resultan esenciales.

Un nuevo estudio, publicado por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, señala que los niños que estudian en escuelas con más espacios verdes tienen un mejor desempeño en cuanto a concentración y memoria.

En dicha investigación se monitoreó el proceso cognitivo de más de 2,000 estudiantes de 36 escuelas públicas en Barcelona, de los grados de 2o a 4o, durante 1 año.

El motivo por el que las áreas verdes pueden mejorar el desempeño mental de los niños es, entre otras razones, y según la conclusión de estos investigadores, porque los protege de la contaminación circundante de los automóviles, por ejemplo; también, por la disminución del ruido y porque incentivan la actividad física.

Los responsables de las políticas deberían saber que “tener más áreas verdes alrededor de la escuela es mejor para el desarrollo cognitivo, y deberían asegurarse de que los niños puedan ver y jugar en áreas verdes”, dijo en un correo electrónico uno de los autores del estudio, Mark Nieuwenhuijsen, del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental en Barcelona.

Cabe anotar que, anteriormente, en otras investigaciones ya se había comprobado que el contacto con la naturaleza ayuda en general a las personas a tener más felicidad y mejorar las tareas mentales.



Crecer en la naturaleza reduce enormemente tus desórdenes mentales

Los niños que crecen en la naturaleza tienen hasta 50% menos propensión a los desórdenes mentales.

La naturaleza y el contacto con ella es excelente para la salud humana. Con el tiempo la ciencia ha ido comprobando lo que todos hemos intuido o experimentado. Hoy constantemente aparecen estudios que señalan beneficios específicos de sumergirte en la naturaleza; incluso se ha convertido en una frecuente receta de los médicos.

Si conectar con la naturaleza puede servir como remedio a distintos malestares, ¿qué ocurre con las personas que crecen en entornos más naturales?

Un extenso estudio realizado por la Universidad de Aarhus en Dinamarca, analizó los registros civiles de un millón de personas. Tras ubicar patrones de concordancias, se descubrió que las personas que más tiempo pasaron cerca de la naturaleza durante su infancia, padecieron muchos menos desórdenes mentales; hasta 55% menos. 

La investigadora Kristine Engemann, que encabezó el estudio, revela que es casi proporcional la relación entre salud mental y crianza en la naturaleza:

Con nuestro registro, mostramos que el riesgo de desarrollar un desorden mental decrece conforme más tiempo hayas pasado en un área verde desde el nacimiento hasta los diez años.

 

Areas verdes y naturaleza para los niños

Hay buenas probabilidades de que te encuentres leyendo esto desde un espacio urbano. Para 2050, más de la mitad de los habitantes del mundo vivirán en ciudades. Por eso vale la pena preguntarnos ¿cómo garantizar que las generaciones actuales y futuras mantengan un contacto con la naturaleza?

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Evidentemente, procurar ciudades más verdes, mucho más, tendrá que ser parte fundamental del reto. Pero también es importante comenzar a imaginar –si aún no lo has hecho– estilos de vida alternativos, por ejemplo fórmulas mixtas entre vida urbana y vida rural, o incluso opciones laborales que te permitan vivir fuera de las ciudades. 

Esto debiera ser especialmente importante cuando se trata de niños. La ecuación parece simple: si queremos ciudadanos más sanos y más sensibles al entorno, entonces tenemos la responsabilidad como sociedad de asegurarnos que las nuevas generaciones pasen el mayor tiempo posible, durante la infancia, rodeados de vegetación.

La salud mental se ha convertido, más que nunca, en un asunto de salud pública y, la naturaleza, que a fin de cuentas es medicina, podría tener buena parte de la respuesta.



Ecosistemas urbanos y su importancia en una era cambiante

No solo hay “áreas verdes”: también hay áreas azules, e incluirlas en la planeación urbana tiene enormes beneficios para el ambiente.

* por: Sofía Lorena Mateus García

 

Muchas veces no nos damos cuenta de los ecosistemas que tenemos en nuestras ciudades, tanto así que ni siquiera sabemos cuáles ecosistemas pueden ser considerados urbanos. Pues bien, hay casos en los que es fácil identificar este tipo de ecosistemas, como por ejemplo un humedal o un bosque, pero no es por sus características físicas que se define el ecosistema urbano, sino por su funcionalidad o los servicios que presta dentro de la ciudad. Es así como un humedal ayuda a regular las inundaciones o fuertes sequías ocasionadas por el cambio climático, o el bosque ayuda a disminuir la cantidad de CO2 emitida por autos o coches, transporte público e industria, entre otros.

Pero al hacer referencia a los ecosistemas urbanos, hablamos entonces no sólo de las famosas “green areas”, sino de las “blue areas; así es, los ríos también forman parte de los ecosistemas urbanos. Actualmente se han identificado siete tipos de ecosistemas urbanos: los árboles que están ubicados en la calle, parques, bosques, cultivos, humedales, lagos y arroyos. Estos ecosistemas proveen una gran variedad de servicios ecosistémicos que tienen un gran impacto en la calidad de vida de las personas en la ciudad, y por esta razón estos ecosistemas deben ser incluidos en la planeación urbana.

 

¿Cuáles son los beneficios que brindan este tipo de ecosistemas?

Algunos ecosistemas brindan beneficios a la salud, como por ejemplo prevenir enfermedades respiratorias, cáncer o estrés; otros aportan un servicio de recreación como caminatas ecológicas y otros proveen soluciones ambientales para prevenir y mitigar los efectos negativos de nuestras acciones, como el aumento descontrolado de la temperatura. Por esta razón, es de suma importancia incluir en los Planes de Ordenamiento Territorial estrategias de adaptación y mitigación basadas en ecosistemas que busquen no sólo el desarrollo económico sino también el desarrollo ambiental, entendida esta última como la creación, conservación y preservación de ecosistemas importantes para mantener una conectividad biológica en la ciudad y de esta manera generar un equilibrio entre el ser humano y el ambiente, que a fin de cuentas, es lo que se anhela con la creación de las Metas de Aichi ratificadas en el Decenio de Biodiversidad en 2011 en Nagoya, Japón, por el Convenio de Diversidad Biológica –CBD– y los países que actualmente lo conforman.

Pero los ecosistemas urbanos no sólo brindan servicios ecosistémicos, también ayudan a reducir el ruido de la ciudad y mejorar la calidad del aire, por lo que este tipo de ecosistemas se vuelven estratégicos al momento de plantear soluciones a los problemas más locales o puntuales que se presentan actualmente en las ciudades. Sin embargo, las zonas o áreas de mayor ingreso económico son las que mayor acceso tienen a áreas verdes. Es así como muchos servicios ecosistémicos se han visto amenazados debido al deterioro de los ecosistemas resultado del modelo de crecimiento demográfico*.

 

¿Qué deberíamos hacer?

A modo de reflexión, deberíamos entonces cambiar la manera como estamos planeando la ciudad, para ser más incluyentes con la biodiversidad y de esta forma mitigar los efectos negativos no sólo del cambio climático, sino de nuestras acciones. De igual manera, es necesario no imitar sino adoptar medidas de planeación urbana desarrolladas en otros países, con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas sin importar su clase social.

Finalmente, la fauna se va a ver beneficiada por la conservación de ecosistemas urbanos: un área con gran variedad de especies puede tener un número considerable de nichos ecológicos y de esta forma incrementar la biodiversidad, lo que demanda la permanencia de una conectividad ecológica dentro y fuera del casco urbano.

 

Fuentes

* Per Bolund y Sven Hunhammar. Ecosystem services in urban areas. Estocolmo, Stockholm Environment Institute, 1999.

Eco Maxei
Autor: Eco Maxei
Eco Maxei Querétaro AC es una organización sin fines de lucro cuya misión es fomentar la coexistencia armónica entre las personas y con la naturaleza. Somos una organización multidisciplinaria, fundada e integrada por jóvenes agentes de cambio desde 2014.