El Partido Verde y el abucheo al Cacomixtle

Este partido en México paradójicamente pone en peligro las prácticas de conservación de la naturaleza en el país.

Antes de las elecciones fui al cine (pocas veces puedo hacerlo) y salí con una reflexión sobre el Partido Verde. Este grupo político no sólo está destruyendo las instituciones democráticas, también pone en peligro las prácticas de conservación de la naturaleza en el país. Aquí la explicación.

Gritos y silbidos, como en la lucha libre pero en el cine, y yo me les uno. Cargando 28 largos y fastidiosos minutos de anuncios antes de la película veo el segundo spot del Partido Verde en pantalla que habla de proteger a los bosques de la tala ilegal. Ahora me veo gritando a una pantalla llena de animales y plantas. Me sorprendo pues son a esos animales y plantas a los que he dedicado mi vida profesional. Pero ahí estoy yo en primer plano abucheando al cacomixtle.

No me sorprende esa aparente contradicción, pues no estoy abucheando la conservación de la flora y la fauna, sino al Partido que se aprovecha de esas imágenes para ganar capital político. Pero me pregunto a cuánta gente que está abucheando a la naturaleza no se le queda en el subconsciente que la conservación de la naturaleza es igual a ilegalidad y corrupción.

La ecología y la conservación de la naturaleza, como conceptos, tienen detractores que cruzan todos los órdenes ideológicos. Por el lado de la ultraderecha, la conservación es una piedra en el zapato para lo que ellos consideran desarrollo, que se traduce en la explotación de los recursos en favor de algún tipo de industria. Así lo prueban las arengas contra el Cambio Climático esgrimidas por el Partido Republicano en Estados Unidos. En México, la Reforma Energética y la Ley General de Aguas de Conagua son otra prueba. Pero los extremos se tocan, y para la ultraizquierda, la conservación es sólo para pueblos primermundistas que tienen suficientes recursos como para compartirle un pedazo a la naturaleza. Cuando el movimiento Zapatista estaba en su auge, se criticaba a las voces que pugnaban por la conservación de la Selva Lacandona, pues lo consideraban un concepto pequeño-burgués. “Los indígenas están pensando en cosas más importantes, como sobrevivir”, decían.

Las personas que piensan así no han notado que somos parte de la naturaleza, que no estamos haciéndole un favor al conservarla, sino asegurando nuestro futuro. La destrucción de la naturaleza reduce los servicios ecosistémicos que son de los elementos más democráticos: son gratis y son para todos. Sin embargo, cuando se pierde un servicio ecosistémico como el agua, una persona marginada sufre por su escasez, mientras que la persona con mayores recursos contrata una pipa, al costo que sea necesario.

El Partido Verde abarata el concepto de conservación al mostrar imágenes de bosques talados y animales sufriendo que sólo mueven a la víscera, pero no al entendimiento del problema. Deliberadamente, su dedo flamígero apunta sólo a los grupos débiles que no se pueden defender: los circos y las pequeñas comunidades que talan bosques para obtener madera o cultivar. Pero nunca apuntan a las poderosas industrias que están causando la mayor devastación ecológica: la minera, la turística y la constructora.

El público en el cine se da cuenta del chantaje y lo suma a las ilegalidades que ha hecho el Partido Verde. Este partido que hace del cinismo una forma de vida, violando la ley y negándolo mientras lo hace. Como ejemplo reciente están los llamados a votar por el Partido Verde del Director Técnico de la Selección Nacional, varios jugadores y artistas de Televisa y TVAzteca en época de veda electoral.

Por ello, la gente en el cine abuchea las imágenes de flora y fauna como una forma de protesta simbólica. Estas protestas hacia el partido pueden convertir a la gente en un detractor más de la conservación al asociarla con un grupo que promueve la corrupción e impunidad. Por ello, este Partido no sólo le ha hecho un daño dramático a la democracia de este país al convertir una institución política en negocio familiar, promoviendo la impunidad como un valor; también le puede estar haciendo un daño irreparable a los conceptos de conservación y ecología al tergiversarlos y asociarlos con sus prácticas corruptas. Ojalá éste no sea el caso, pero por el daño que le están haciendo al país en su democracia y ecología es urgente que se le quite el registro al Partido Verde.

*Este artículo fue publicado previamente en Animal Político

Autores:

* Luis Zambrano (@ZambranoAxolote) es investigador del Instituto de Biología y Secretario Ejecutivo de la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel, UNAM. Fernando Córdova Tapia (@FerCordovaTapia) es Candidato a Doctor en Ciencias por la UNAM y coordinador del Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (GAMIA/UCCS).

Autor: Fernando Córdova Tapia


Partido Verde intentará mañana aprobar ley forestal que atenta contra bosques de México

Organizaciones civiles señalan al Partido Verde de intentar dar un albazo para aprobar en el Senado, de manera apresurada y autoritaria, una propuesta de ley forestal que dañaría gravemente los bosques de México.

Organizaciones civiles señalan al Partido Verde de intentar dar un albazo para aprobar, de manera apresurada y autoritaria, la minuta de ley forestal. Esto, mientras se celebraba un foro de discusión para avanzar hacia su consulta. 

 

En los últimos meses se ha escuchado mucho sobre la cantidad de errores, omisiones y peligrosas interpretaciones que contiene la iniciativa de la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, una propuesta del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) que, paradójicamente, atenta contra los bosques mexicanos y las comunidades indígenas y rurales que viven de ellos. De igual modo, esta minuta despierta enormes dudas sobre por qué existe tanta prisa por dictaminarla en este último periodo de sesiones. 

En dicha propuesta de ley se enuncian graves “retrocesos” en materia de derechos humanos, conservación y manejo de los recursos naturales, afectando directamente a las comunidades forestales. También se omiten temas de gran importancia como la ilegalidad de la madera, la creación de un necesario sistema nacional de salvaguardas y la transparencia en el manejo de recursos.

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En varias ocasiones, y en diversos medios televisivos y digitales, organizaciones civiles, forestales y líderes ejidatarios demandaron a los senadores abrir un proceso digno de consulta para construir una mejor ley. Sin embargo, y a pesar de que varios senadores estuvieron de acuerdo con dicho análisis, el día de hoy el Partido Verde se va por su dictamen arbitrario y sin tomar en cuenta la opinión de comunidades y expertos.

Al respecto organizaciones como el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (CCMSS), la Red Mexicana de Organizaciones Campesinas Forestales (Red Mocaf) y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), señalaron que la Senadora Ninfa Salinas del Partido Verde, operó la aprobación de la ley forestal y la ley de biodiversidad en su conjunto, para que se dictaminara el día de mañana 20 de abril de 2017. Esto, mientras se celebraba un foro de discusión sobre las implicaciones de la minuta de ley forestal, donde se entregó a Senadores más de 30 mil firmas que exigían su análisis a través de la plataforma Change.org. La Senadora Salinas, además, pide que sea excluida la Comisión de Desarrollo Rural, una de las partes dictaminadoras, para que de esta manera sea más fácil y ágil su aprobación. 

Lo que muchos han acusado como cinismo del Verde Ecologista, se ilustra en esta dictaminación apresurada y con pocas opiniones de expertos a favor, aunque sí muchas dudas negativas sobre por qué hay tanta prisa por aprobar estas leyes que van a regular lo más valioso que posee México: su biodiversidad. 

Organizaciones ambientalistas como Greenpeace, incluso, sugieren que iniciativas como la ley forestal y de biodiversidad, dan pauta a la explotación de especies sobre las que hay veda y atentan contra el derecho de los pueblos indígenas sobre sus recursos genéticos.

 

¿Qué importancia tiene la aprobación de esta ley?

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En México, y especialmente durante las últimas décadas, han existido numerosas trabas en el camino hacia la sustentabilidad de nuestros ecosistemas, especialmente los bosques. Paradójicamente, la reciente ley forestal que promueve El Verde es una de ellas. Durante el pasado foro forestal, avezados en la materia como Francisco García García, comentaron que con esta ley, en vez de avanzar hacia una regulación que realmente vele por el bosque, se “está retrocediendo el posicionamiento ganado de los últimos años en el ámbito forestal y las experiencias aprendidas a nivel nacional” y, en vez de mejorar la ley vigente, termina por erosionar las grandes posibilidades que se tienen de cambiar el destino de los bosques, de su rendimiento para futuras generaciones y de su desarrollo sustentable. 

 

A continuación te compartimos el comunicado de las organizaciones:

Ciudad de México a 19 de abril de 2017

Ninfa Salinas, senadora de la Comisión de Medio Ambiente e integrante del Partido Verde, intenta dar un albazo para aprobar en el Senado la minuta de la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, esto, mientras se celebraba un foro de discusión sobre las implicaciones de la minuta de la ley forestal en el mismo Senado de la República.

Los senadores del Partido Verde Ecologista de México han ignorado las peticiones de más de 30 mil personas y cientos de organizaciones de productores forestales, representantes de pueblos indígenas, técnicos y académicos, que en reiteradas ocasiones han exigido un proceso de consulta y revisión profunda de los contenidos de la minuta de la ley forestal.

La minuta de la ley forestal que se encuentra en el Senado presenta graves retrocesos en materia de derechos, no atiende los problemas de ilegalidad en el sector ni la sobrerregulación que tiene estancada la producción y, pone en riesgo la conservación de los bosques. Además, carece de contrapesos y candados para prevenir la corrupción y fortalecer la transparencia.

Ninfa Salinas, quien es presidenta de la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Senado, encargada de dictaminar las minutas de la ley forestal y de biodiversidad, declinó la invitación al Foro de discusión de la ley forestal celebrado en el Senado el día 18 de abril y en contraparte, prefirió apurar la aprobación de esta ley, así como de la minuta de ley de biodiversidad, ambas con enormes implicaciones para los recursos naturales de nuestro país.

La Comisión de Medio Ambiente del Senado convocó el 18 de abril a los senadores integrantes a dictaminar esta ley junto con la de Biodiversidad y tres iniciativas más, con la distribución de los proyectos correspondientes con menos de 24 horas de anticipación.

Tal es la premura por aprobar la minuta de la ley forestal, que el proyecto de dictamen de la misma apenas está siendo entregado a los senadores y se va a discutir mañana. De esta convocatoria de dictaminación fue excluida la Comisión de Desarrollo Rural, que era una de las tres comisiones dictaminadoras. Trascendió que la senadora Ninfa Salinas gestionó y obtuvo de la mesa directiva esa exclusión.

Las comisiones de Medio Ambiente, de Desarrollo Rural y de Estudios Legislativos Primera son las encargadas de dictaminar la minuta de la ley forestal, y se requiere de la aprobación de las tres comisiones para que el documento sea subido al pleno del Senado para su votación. Sin embargo, con las operaciones de la Comisión de medio ambiente se pretende excluir a una de las comisiones y acelerar el proceso, cuando quedan 10 días de sesiones del congreso.

A pesar de la controversia que ha generado el proceso opaco de dictamen de la iniciativa de reforma a la ley forestal en la Cámara de Diputados, y la aprobación de la minuta con votación dividida, los senadores del partido Verde y de la Comisión de Medio Ambiente, en general, han sido omisos en escuchar a las partes interesadas del sector forestal y ambiental.

Organizaciones:

Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible

Red Mexicana de Organizaciones Campesinas Forestales

Centro Mexicano de Derecho Ambiental

Red de Organizaciones de Jóvenes pro Ambiente

Union Estatal de Silvicultores Comunitarios de Oaxaca

                             

 

¡Exijamos a los Senadores por medio de sus cuentas Twitter que no aprueben una ley nociva para los bosques y las comunidades!

@NinfaSalinas,  @SenadorMayans @FerTorresGTO, @AaronIrizar, @EGandaraC, @silvia_garza, @JesusCasillas06, @RaulPozosMx, @zoerobledo, @A_Encinas_R, @FidelDemedicis.



La batalla contra los transgénicos en México

El campo mexicano es hoy escenario de una batalla, asimétrica y decisiva, entre corporaciones multinacionales de semillas transgénicas y comunidades de indígenas y campesinos.

Foto:apiculturauruguay.blogspot.com

Actualmente México se encuentra lidiando con la siembra y comercialización de organismos transgénicos para la agricultura. Justo cuando se pensaba que la entrada de esta biotecnología era ya inminente, la semana pasada se estableció un gran precedente para la prohibición de la siembra de transgénicos en nuestro territorio.

Para entender cabalmente este asunto es necesario considerar que el abandono del campo y del sector agrario está empujándonos a depender, cada vez más, del mercado internacional. Las corporaciones multinacionales de semillas transgénicas (Monsanto, Pioneer, Cargill, Dow AgroSciences, Syngenta) han aprovechado esta situación para intentar controlar el mercado nacional. La estrategia que han implementado en México y en otros países incluye un intenso cabildeo en los poderes Ejecutivo y Legislativo, la práctica de “puertas giratorias’’ (rotación de altos cargos entre el sector público y el sector privado) para asegurar la toma de decisiones a su favor, la formación de alianzas entre las empresas y algunos miembros de la comunidad científica –como la recién formada Alianza Pro Transgénicos (1)– y el lanzamiento de campañas propagandísticas como esta de Monsanto: “Food is More Than Just a Meal, It’s Love” (el alimento es más que una comida, es amor).

El maíz y la soya transgénicos se caracterizan por tener una tolerancia al herbicida glifosato y por producir sustancias tóxicas para resistir el ataque de ciertos insectos. El glifosato es una sustancia catalogada como posible cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud y es una pieza fundamental en la implementación de esta tecnología agrícola. Debido a que los transgénicos no mueren con el glifosato, este se rocía en los campos para asegurar que lo único que crezca sea la planta transgénica resistente. Por lo tanto, para entender los efectos de la tecnología transgénica es importante siempre enlazar los efectos tanto de los organismos como los del glifosato. En muchos casos, el glifosato se rocía por medio de avionetas; con el viento, el riego y las lluvias este herbicida se dispersa y alcanza otros cultivos, ecosistemas y cuerpos de agua superficiales y subterráneos. Esto supone un riesgo potencial para las poblaciones humanas vecinas y para la biodiversidad. Por ejemplo, se han detectado concentraciones de glifosato en agua subterránea en Chiapas, generando un riesgo para las comunidades que dependen del consumo de agua de pozo (2). En el caso de la biodiversidad, la mariposa monarca ha disminuido su población en los últimos años debido al aumento de glifosato en su ruta migratoria, lo que causa la muerte de las plantas en las que se refugia (3).

México es el centro del origen y la diversificación del maíz –esto significa que la domesticación de esta planta surgió en nuestro territorio hace más de cinco mil años. En el país existen 64 razas de maíz y miles de variedades que se mantienen como resultado de una herencia milenaria de la interacción entre las comunidades humanas y los ecosistemas agrícolas. Actualmente, en la dieta nacional, el maíz representa el 53% de la ingesta calórica y el 39% de la proteínica (4). Lamentablemente, hace cinco años se detectaron maíces con contaminación transgénica en Oaxaca. Esto es particularmente grave porque los genes de plantas transgénicas pueden migrar a las plantas silvestres aun si se encuentran a kilómetros de distancia, representando un riesgo potencial de contaminación para la diversidad nativa de plantas (5). El problema se agrava porque no existen medidas que puedan garantizar la bioseguridad y controlar la dispersión de estos organismos. Esto derivaría a largo plazo en la pérdida de las variedades de maíz nativo, uno de los legados bioculturales más importantes de México.

En el caso del maíz, en julio de 2013 se presentó una demanda de acción colectiva contra la siembra de maíz transgénico. El tema central de este juicio es el derecho de generaciones presentes y futuras a la diversidad biológica de los maíces nativos o criollos. En solo tres años ha habido 97 impugnaciones interpuestas por las corporaciones afectadas, incluso por el gobierno federal a través de la SAGARPA. En los diecisiete amparos que han sido resueltos por tribunales federales se ha decidido mantener el principio precautorio mediante una suspensión provisional. Esta suspensión impide tramitar y otorgar permisos de siembra, o liberación al ambiente, de maíz transgénico en territorio nacional. Sin embargo, en agosto de este año un juez invalidó esta medida precautoria, permitiendo la siembra mientras se resuelve la demanda original. Ante esta situación, los miembros de Acción Colectiva Maíz impugnaron la resolución y fue el pasado 3 de noviembre cuando se informó que un tribunal federal confirmó que la suspensión provisional debía mantenerse debido a que la siembra podría generar un daño irreversible.

En cuanto a la soya, en 2012 la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), el entonces Instituto Nacional de Ecología (actualmente Inecc) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) realizaron un análisis de riesgo de la solicitud de liberación comercial de soya transgénica y determinaron que era inadecuado otorgar el permiso debido a los altos riesgos que suponía. Sin embargo, ese mismo año la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) aprobó un permiso a la empresa Monsanto para la siembra de soya transgénica en 253,500 hectáreas en los estados de Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Así, la soya transgénica comenzó a sembrarse en la península de Yucatán en 2012. Durante los siguientes años, los apicultores de la región comenzaron a detectar la muerte de colonias de abejas en Campeche; estas muertes se atribuyeron a la dispersión de los insecticidas aplicados de forma regular en los cultivos transgénicos, pues en muchos casos dicha aplicación se lleva a cabo por medio de avionetas. Por si no fuera suficiente, en 2014 se descubrió que las abejas recolectan el polen de organismos transgénicos y lo incorporan a su miel. Como consecuencia, la comunidad apicultora vio afectada su producción y su prestigio debido a que su miel es exportada como un producto orgánico. Asimismo, el sabor de la miel cambió, pues este depende de la diversidad de flores de las cuales las abejas recolectan el polen.

Ante esta situación, diversos miembros de comunidades indígenas de Campeche y Yucatán promovieron juicios de amparo al considerar que la Sagarpa había violado su derecho a ser consultadas previamente sobre un permiso que vulnera el ejercicio de sus derechos fundamentales, como la identidad cultural, la autonomía, el territorio y el acceso a los recursos naturales tradicionalmente manejados. El pasado 4 de noviembre los ministros de la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinaron por unanimidad que los pueblos y comunidades indígenas del país tienen derecho a ser consultados en aquellos casos en los que algún proyecto, obra o programa pueda afectar su vida y entorno de manera relevante. Como resultado se revocaron los permisos de siembra y se condicionó la siembra futura a una consulta previa, libre, informada y culturalmente apropiada a las comunidades afectadas. Realizar este tipo de consultas no es ni será una tarea fácil, sobre todo si la intención real es la de consultar a las comunidades y no solo la de montar un protocolo para validar un proyecto que ya ha sido pactado con alevosía.

La sociedad civil está advirtiendo sobre la necesidad de cuestionarnos: ¿por qué debemos aceptar la siembra comercial de organismos que atentan contra la diversidad biológica, agrícola y cultural de México? Desde hace casi treinta años, los cultivos transgénicos han navegado con la falsa bandera de la erradicación del hambre y de la autosuficiencia alimentaria, promesa aún sin cumplir. En México la falta de autosuficiencia alimentaria involucra una compleja situación que está relacionada con el abandono del campo y del sector campesino en un entorno sumergido en una competencia desleal con mercados internacionales, por lo que la entrada de transgénicos en el país solamente agravaría la situación. Monsanto se ha caracterizado por disfrazar los peligros de soluciones. Sin duda, México debe unirse a la creciente lista de países que prohíben la siembra de organismos transgénicos en sus territorios. No hay argumento que justifique poner en juego nuestra soberanía alimentaria.

Twitter del autor: @FerCordovaTapia

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* Fernando Córdova Tapia es Candidato a Doctor en Ciencias por la UNAM, coordinador del Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (GAMIA/UCCS) y coordinador académico del Laboratorio de Restauración Ecológica del IBUNAM.

Notas

(1) Empresas y científicos miembros de la Alianza Pro Transgénicos (lista).

(2) Ruiz-Toledo et al., 2014. “Occurrence of Glyphosate in Water Bodies Derived from Intensive Agriculture in a Tropical Region of Southern México”. Bulletin of Environmental Contamination and Toxicology 93: 289-293.

(3) Brower et al., 2012. “Decline of monarch butterflies overwintering in Mexico: is the migratory phenomenon at risk?” Insect Conservation and Diversity 5: 95-100.

(4) Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, 2013. “El maíz transgénico en México, en 15 píldoras” (descargar).

(5) Ellstrand, 2003. “Current knowledge of gene flow in plants: implications for transgene flow”. Philosophical Transactions of the Royal Society: Biological Sciences 358: 1163-1170. Watrud et al., 2004. “Evidence for landscape-level, pollen-mediated gene flow from genetically modified creeping bentgrass with CP4 EPSPS as a marker”. Proceedings of the National Academy of Sciences 101: 14533-14538.

*Puedes consultar más información sobre los transgénicos en www.uccs.mx y www.semillasdevida.org.mx

Autor: Fernando Córdova Tapia