Aprende a reconocer a Plutón en el cielo con estos mapas

Algunos trucos para reconocer a este, aparentemente, elusivo y hermoso astro.

No hace mucho los científicos desterraron a Plutón de la línea planetaria del sistema solar, convirtiéndolo en sólo el objeto más grande del Cinturón Kuiper. La realidad es que este mundo, lejano, misterioso e interesante, no es tan sencillo de observar a simple vista de un telescopio.

De acuerdo con Modern Nature Network, Plutón es actualmente aproximadamente de una catorceava magnitud, lo cual hace que se requiere de un telescopio de al menos 200mm de apertura para lograr verlo. Por ello, Geoff Gaherty, de SPACE.com, creó una serie de mapas con zoom para alcanzar a ese pequeño objeto planetario:

El primer mapa a cielo abierto para esta guía muestra lo que se vería a simple vista y con binoculares a las 3 a.m. (el teapot de Sagitario). El autor recomienda usar Ascella y Nunki para localizar dos de estrellas de cuarta magnitud (Omicron y Xi2) con tu telescopio.

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Para el segundo mapa se puede cambiar a una pieza visual de menor poder, con base en la posición de los Nuevos Horizontes; sin embargo, es difícil de ver a Plutón aún con los telescopios más poderosos de la Tierra.

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Para ubicar a Plutón, ubica al triángulo de las estrellas de una novena magnitud, donde las de la derecha apuntan a un par de estrellas de una décima magnitud. Plutón parecerá una pequeña estrella; pero basta con observar a diario el cielo para reconocer que Plutón es aquella estrella que se ha movido.

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El nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México en el nido de las aves de Texcoco

El lago de Texcoco da refugio a poblaciones de 100,000 o más aves acuáticas durante el invierno.

El nuevo aeropuerto de la Ciudad de México se pretende construir en el Lago de Texcoco, sitio privilegiado, ya que se encuentra en la Ruta Central de Migración de las Aves de Norte América y hogar de especies endémicas. 

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Fotografía: Iraquí Echeverria

México se encuentra en onceavo lugar en diversidad de aves a nivel mundial. Según la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO, 2015) “se conocen 1,107 especies de aves, de las cuales 102 son especies endémicas.” Lo anterior, según Berlanga y colaboradores (2015), incentivó a que “en 1996 se designaran Áreas de Importancia para la Conservación de Aves en México (AICA) como una idea conjunta de la Sección Mexicana del Consejo Internacional para la Preservación de las aves (CIPAMEX) y BirdLife International.” 

La CONABIO establece que el Lago de Texcoco es considerado, desde el 2007, un AICA debido a que representa un área de 1700 ha. de lagos permanentes y 2000 de charcas someras estacionales que da refugio a poblaciones de 100,000 o más aves acuáticas durante el invierno, siendo el área más importante de hibernación de aves acuáticas del Valle de México (CONABIO, 2016). Actualmente se constituye por 5 lagos artificiales permanentes con aportes de agua de los ríos Xalapango, Coxcacoaco, Texcoco, San Bernardino y Churubusco, así como por aportes de aguas negras provenientes del dren de la Ciudad de México (CONABIO, 2004). Tan sólo en esta área se tienen registradas 250 especies de aves, que se encuentran designadas en diversas categorías según la Birdlife (2007) y la clasificación en México de 1999, tales como: especies amenazadas, en riesgo y que por lo menos, cuenta con el 1% de la población biogeográfica de una especie acuática congregatoria. 

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Lo anterior resalta cuando “el proyecto de la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México contempla su ubicación dentro del Lago de Texcoco que abarca los municipios de Texcoco y Atenco con una superficie de 4,431.1640 ha a tan sólo 14 km del actual aeropuerto” (GACM, 2014). Es decir, esta mega-infraestructura estará ubicada en el corazón del AICA de Texcoco causando sobresalto por los impactos ambientales a la zona.

Según la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA) en la sección V sobre la Evaluación del Impacto Ambiental establece que  la realización de obras y actividades que puedan causar desequilibrio ecológico o rebasar los límites y condiciones establecidos en las disposiciones aplicables para proteger el ambiente y preservar y restaurar los ecosistemas deben estar sujetas a una evaluación de impacto ambiental,  por lo que los interesados deberán presentar a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) una manifestación de impacto ambiental (MIA)” (SEMARNAT, 2013).  La MIA, según la ley, deberá contener, por lo menos, “una descripción de los posibles efectos en el o los ecosistemas que pudieran ser afectados por la obra o actividad de que se trate, considerando el conjunto de los elementos que conforman dichos ecosistemas, así como las medidas preventivas, de mitigación y las demás necesarias para evitar y reducir al mínimo los efectos negativos sobre el ambiente” (SEMARNAT 2013).    

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En el 2014, se presentó la MIA del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México por parte del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México S. A. de C. V para cumplir con lo que establece la LGEEPA. Dicha MIA establece en su capítulo IV y V la descripción del sistema ambiental regional y el señalamiento de las tendencias de desarrollo y deterioro de la región, así como la identificación, caracterización y evaluación de los impactos ambientales. En estos capítulos describen el trabajo técnico que se realizó para declarar la situación actual de la flora y fauna que existe en el predio destinado para la construcción del megaproyecto aeroportuario, así como los impactos que dicho proyecto traerá para las especies que ahí habitan. Para el caso de las aves, se utilizó una metodología de muestreo que limita una obtención de registros más completa de la avifauna del lugar, además se omitieron los datos que la CONABIO registró y publicó para el Lago de Texcoco.

Según la MIA (GACM, 2014), en su página 190 del capítulo IV, el monitoreo de aves “se basa en la observación en un recorrido de 5 días en temporada de invierno con la técnica de recorrido en vehículo y a pie”. El resultado final del monitoreo fue de 74 especies con un total estimado de 65,594 individuos contabilizados en los cuerpos de agua del lago de Texcoco de las cuales únicamente fueron reportadas 4 especies con preocupación menor (GACM, 2014). Complementado su estudio con una revisión bibliográfica a la CONABIO, se expone una tabla comparativa de las especies que esta Comisión tiene identificadas y los datos encontrados en el monitoreo, señalando la estacionalidad de estas aves. Esta información es la base de los planes de mitigación de los efectos negativos de la construcción de la infraestructura y el impacto de la destrucción del hábitat, declarando, en el capítulo V  que “todas las especies de aves se encuentran ampliamente representadas en los demás cuerpos de agua cercanos, por lo que en el caso de desecar el cuerpo de agua, tanto las especies residentes como migratorias se distribuirían en cuerpos de agua cercanos como el Lago Nabor Carrillo, Laguna Recreativa, Laguna Churubusco, Xalapango y Laguna Facultativa, entre otros” (GACM, 2014). 

La realidad es que la magnitud del proyecto y la zona de impacto requieren de un muestreo más amplio.

En este contexto, se infiere que es importante considerar a cuatro AICAS como zonas de impacto local y regional para el análisis de aves: Lago de Texcoco, Ciénega de Tláhuac, Sur del Valle de México, Volcanes Iztaccihuatl- Popocatépetl, ya que hay especies residentes y migratorias de consideración. Para estas zonas la CONABIO registra 349 especies de las cuales, 233 tienen residencia en el territorio, 211 migran en invierno, 46 migran en verano y 29 son transitorias.

Además, hacer recorridos con un vehículo imposibilita el avistamiento de fauna, no sólo por la velocidad, sino por el ruido que genera, provocando el ausentamiento de especies.  La cantidad de días es insuficiente para poder obtener datos acerca de las especies que habitan en la zona, así como la época de muestreo y el polígono de investigación ya que representan sesgos informativos respecto a la diversidad biológica y a los impactos ambientales a nivel regional. 

 

Asimismo, el listado de aves de la página 208 del muestreo con respecto a la información que tiene la CONABIO establecen la estacionalidad de las aves, en muchas especies, se tiene como indefinido, datos que sí tiene registro dicha Comisión. Aunado a eso evitan anotar la categoría de protección en que se encuentran dichas especies, esto último genera controversia al no reflejar claramente el estado de la población de las especies de las cuales ya se tiene una investigación previa. 

Según la NOM-059-SEMARNAT-2010 tres especies registradas en el lago se encuentran en la categoría de amenazadas (Botaurus lentiginosus, Rallus limícola, Geothlypis tolmiei). Las dos primeras especies residen en el centro del país, sobre todo en verano, temporalidad omitida en el muestreo. Debiendo incluir 4 especies más en esta categoría (Catharus frantzii, Tilmatura dupontii, Dendrortyx macroura y Picoides stricklandi), que se encuentran en las AICAs de la Ciénega de Tláhuac, Sur del Valle de México, Volcanes Iztaccihuatl- Popocatépetl; todas residentes del país y las dos últimas endémicas, es decir, sólo se distribuyen en México.

El AICA de Texcoco tiene 11 especies bajo la categoría de protección especial según la NOM 059-SEMARNAT-2010.  La lista aumenta a 19 especies registradas por la CONABIO que ya están en esta categoría dentro de las cuatro AICAs antes mencionadas. Hay que especificar que 10 de estas especies migran en invierno, 3 hacen migración en verano, 15 de ellas tienen periodo de residencia, de las cuales 8 no migran y una es transitoria.

Asimismo, se omiten los datos de endemismo de las especies, mismas que reflejan un alto grado de importancia para la conservación, es decir, son 56 especies a las cuales no se les asigna un plan especial para su protección.  Dentro de las cuatro AICAs, según los datos de la CONABIO, “existen 8 especies cuasiendémicas, 22 endémicas, 26 semiendémicas.” Tener especies endémicas reconoce la existencia de biomas únicos en México y que, además de exhibir la riqueza biodiversa del país, expone los retos de protección de los sistemas complejos que se forman por las relaciones de distintas especies que no se distribuyen en otro espacio territorial.

Los vacíos metodológicos que tiene la técnica de muestreo presente en la manifestación de impacto ambiental son claros. La omisión sobre las especies en alguna categoría de protección o endemismo y que serán afectadas negativamente directa e indirectamente con la construcción y puesta en marcha del aeropuerto son aspectos graves que deben ser señalados. 

Al mismo tiempo, argumentando que las especies se movilizarán o se encuentran ampliamente representadas en otros cuerpos de agua del territorio, buscan minimizar la importancia del área para las aves acuáticas migratorias. Lo anterior, no se explica con algún indicé que calcule capacidad de carga de los otros lagos para que las especies puedan subsistir o los efectos que esto tenga es decir, qué tanto el ecosistema puede soportar a los organismos y al mismo tiempo, mantener su productividad, adaptabilidad y capacidad de renovación hasta un límite determinado. 

En conclusión, la MIA presentada para el proyecto de la construcción del Aeropuerto de la Ciudad de México presenta vacíos metodológicos e informativos que son sustanciales para hacer un análisis completo del impacto que este proyecto puede tener a nivel ambiental. Según la SEMARNAT (2013), “el objetivo de la evaluación del impacto ambiental es la sustentabilidad, pero para que un proyecto sea sustentable debe considerar además de la factibilidad económica y el beneficio social, el aprovechamiento razonable de los recursos naturales”. Esta definición no contempla el respeto y protección a la biodiversidad que cohabita el territorio mexicano y que permiten que cada ser humano tenga uso de esos recursos, gracias al papel de cada especie, conceptualizadas económicamente como servicios ecosistémicos; dando pie a que se acepten manifestaciones carentes de información relevante y que la Secretaría se convierta en cómplice de los desastres ecológicos que estos megaproyectos ocasionan.

Estos vacíos que son responsabilidad de todos los actores (técnicos, Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, SEMARNAT) se interpretan como intencionales ya que los encargados de hacer la investigación técnica son especialistas en el área y, por lo tanto, pueden limitar la cantidad de información para generar sesgos, y al ser aprobados por la Secretaría provocan planes erróneos con graves consecuencias negativas para la biodiversidad. 

 

 

/ Referencias 

Berlanga, H., H. Gómez de Silva, V.M. Vargas-Canales, V. Rodríguez-Contreras, L.A. Sánchez-González, R. Ortega-Álvarez y R. Calderón-Parra. 2015. Aves de México: Lista actualizada de especies y nombres comunes. CONABIO. Ciudad de México, México. 122 pp.

Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. 2002. Criterios utilizados en la designación de AICAs. Recuperado el 03 de junio de 2017 desde http://conabioweb.conabio.gob.mx/aicas/doctos/criterios-aicas.html 

Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. 2004. Áreas de Importancia para la Conservación de Aves. Recuperado el 03 de junio de 2017 desde http://conabioweb.conabio.gob.mx/aicas/doctos/aicas.html

Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. 2015. Áreas de Importancia para la Conservación de Aves. Recuperado el 04 de junio de 2017 desde http://avesmx.conabio.gob.mx/AICA.html

Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. 2016. Convenio sobre la Diversidad Biológica. Recuperado desde http://www.biodiversidad.gob.mx/planeta/internacional/cbd.html 

Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México. 2014. Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México: Manifestación de Impacto Ambiental Modalidad Regional. MIA-15EM2014V0044

Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. 2013. Impacto ambiental y tipos. Recuperado desde http://www.semarnat.gob.mx/temas/gestion-ambiental/impacto-ambiental-y-tipos/definicion-y-objetivo



Científicos rastrean por primera vez el origen de una “partícula fantasma” proveniente de otra galaxia

Un mensajero cósmico ayuda a científicos a descubrir una fuente de partículas de alta energía en el universo, las llamadas “partículas fantasma”.

Por primera vez, los científicos han identificado el origen de un neutrino que viajó desde fuera de la galaxia. Nadie sabe cuál es exactamente su fin, pero los neutrinos son partículas muy pequeñas, parecidas a los electrones, que viajan a una velocidad similar a la de la luz. Se sabe que abundan en el universo y que pueden atravesarnos por millones en tan sólo un segundo, sin que nos demos cuenta.

De manera que el hallazgo de su génesis es un hecho sin precedentes, que podría cambiar para siempre a la astronomía. ¿Por qué? Esto significa que ahora se cuenta con información sobre los posibles orígenes de los “rayos cósmicos de alta energía”, lo que puede ayudar a resolver un viejo misterio: de dónde proviene la radiación cósmica, descubierta por el físico Victor Hess en 1912. María Victoria Fonseca, presidenta de la Junta de la Colaboración MAGIC y catedrática de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), afirma:

Este trabajo pionero de coordinación entre técnicas de observación tan dispares en observatorios repartidos por todo el globo, en los lugares más extremos del universo, abre una nueva era en la detección de los mensajeros cósmicos, ofreciéndonos una nueva perspectiva del cosmos.

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Disección de un hoyo negro / Hubble

Las partículas de alta energía proceden de un blazar, un agujero supermasivo en el centro de una galaxia que absorbe materia y emite chorros de radiación. Francis Halzen, el investigador principal del observatorio IceCube, dijo para el diario La Vanguardia:

Esta campaña ha cubierto todas las longitudes de onda del espectro electromagnético, desde la radio a los rayos gamma y, lo más importante, el neutrino de IceCube que lanzó la alerta.

Es por eso que este descubrimiento, que constituye un hito científico, abre nuevas posibilidades para la astronomía, ya que para ello se utilizaron dos tipos de mensajeros: ondas electromagnéticas y neutrinos.

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Observatorio

 

El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y IceCube explicaron que existe una alta probabilidad de que el neutrino se originara en un agujero negro activo en el centro de una galaxia distante de tipo blazar, en la constelación de Orión.

Según la revista Science, el hallazgo contribuye a abrir nuevas ventanas al universo. Antes se habían identificado dos fuentes de partículas de alta energía: el sol y una supernova cercana, en 1987. A partir del último descubrimiento se concluye que los blazares son una fuente de neutrinos astrofísicos. Los blazares están entre los fenómenos más violentos del universo y son un asunto importante para la astronomía extragaláctica.

 

Un rastro de la radiación cósmica

El universo está inmerso en rayos cósmicos, conjuntos de partículas aceleradas a grandes velocidades que llegan a la Tierra constantemente, aunque la atmósfera nos protege de ellos. Sin embargo, el origen de los rayos cósmicos más energéticos, conocidos desde hace más de 100 años, era un misterio hasta hoy.

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Los rayos cósmicos consisten mayoritariamente en protones de altas energías. Según aclara Elisa Bernardini, investigadora principal del proyecto en MAGIC, científica de DESY Zeuthen y de la Universidad Humboldt de Berlín, el hecho de que sea tan difícil encontrar las fuentes de origen de los rayos cósmicos se debe a que “los protones de carga eléctrica positiva son desviados por los campos magnéticos en el espacio, por lo que, al no viajar en línea recta, no podemos ver la dirección de donde vienen”.

En cambio, los neutrinos y los fotones, al no tener carga eléctrica, viajan por el universo sin desviarse. Esto permite identificar los objetos astrofísicos en los que se crearon. Por otro lado, los blazares son objetos que pertenecen a la familia de los núcleos activos de galaxias; son conocidos como los más extremos y variables en todas las bandas del espectro electromagnético.