1 gramo de esta especia mejorará tu memoria en sólo 6 horas

Añadir a tu desayuno un poco de esta especia podría resultar en un mejoramiento diario de tu memoria.

La cúrcuma es una planta oriunda de la India; su raíz es muy parecida al jengibre y es usada como un condimento muy común en Asia. En estudios recientes se ha comprobado que tiene múltiples propiedades; por ejemplo, fortalece el sistema inmunológico y es un anticancerígeno y, también, un antioxidante

En un nuevo estudio, publicado en la revista Asia Pacific Journal of Clinical Nutrition, se probó que al añadir 1gr de cúrcuma al desayuno de pacientes con prediabetes (quienes son proclives a desarrollar demencia), sus cualidades de memoria mejoraron cada día, tan sólo después de 6 horas de haber consumido la planta. 

La curcumina, que forma del 3 al 6% de la cúrcuma, es la responsable de reducir los problemas de memoria asociados a la demencia. La memoria es imprescindible para el ser humano pues está ligada a casi todos los demás aspectos cognitivos, como hacer planes, razonar, y resolver problemas. 



Hackea tu memoria con esta sencilla técnica para recordar cualquier cosa

El “palacio de la memoria” te permite asociar listas de objetos a lugares mentales para recordarlos ordenadamente (es más sencillo de lo que suena).

La memoria es parte de nuestro cuerpo. Al menos esa es la premisa de Nelson Dellis, cuatro veces campeón del USA Memory Championship y entusiasta de la memoria.

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Angelica Alzona

Dellis  considera que su memoria no tiene nada de particular. Pero la memoria y las técnicas para mejorarla entraron en su vida trágicamente, luego de que su abuela fuera diagnosticada con la enfermedad de Alzheimer y comenzara a perder poco a poco los recuerdos. Entonces, Dellis decidió dedicar su vida a mejorar su memoria y educar a otros. En sus propias palabras:

Todos entendemos lo que significa estar sanos físicamente. Nos ejercitamos, comemos bien, dormimos bien, etc., para mejorar nuestra salud física. Pero nunca consideramos la salud de nuestro cerebro. Utilizar tu memoria y tu cerebro hace que tu cerebro esté… bueno, más agudo y en forma.

Nelson Dellis, memorizador extraordinario

La técnica que ha hecho que Dellis realice proezas como memorizar nueve mazos de cartas (en orden aleatorio) en 30 minutos, en realidad es una práctica tan vieja como el tiempo. Como él dice: no se requiere tener una memoria extraordinaria, simplemente un poco de disciplina e imaginación.

 

Recorriendo el palacio de la memoria

1.

Haz una lista de 10 o 20 palabras. Las palabras pueden ser aleatorias, o bien pueden ser nombres de presidentes, autores, una lista de objetos comunes, la lista de compras, etcétera.

2.

Ahora trata de memorizar las palabras, asociando cada objeto o nombre de tu lista con una imagen. Aquí es donde entra la imaginación: si el elemento que quieres memorizar es, digamos, una manzana, puedes asociarla a algo con lo que relaciones las manzanas en general. La imagen que puedes visualizar es la de Isaac Newton sosteniendo una manzana para probar su ley de gravitación universal, o la bruja de Blancanieves envenenando la manzana antes de ofrecérsela a la princesa, o incluso la serpiente del Paraíso bíblico ofreciéndosela a Eva. El punto es particularizar el objeto y vincularlo con algo vívido, y mientras más fantasioso, mejor.

3.

Cuando hayas relacionado cada objeto de tu lista con una imagen fantasiosa y estrafalaria, imagina que vas mentalmente a un lugar que conozcas bien, como tu casa. Dellis le llama a esto “el palacio de la memoria”, y para cada uno es diferente. Ahora viene lo más divertido: imagina que el primer objeto de tu lista se encuentra en tu sala de estar, el segundo en la cocina, el tercero en el baño, etcétera.

4.

Una vez que hayas asociado cada objeto con una imagen, y cada imagen con un lugar en tu palacio de la memoria, prueba a recorrer mentalmente tu lista un par de veces. Siguiendo con nuestro ejemplo, tal vez te encuentres a Newton sosteniendo una manzana en tu jardín, luego al dentista al que temías en tu infancia sosteniendo una pasta de dientes radioactiva en tu baño, y posteriormente al Hombre Araña en tu ventana, con unas cortinas nuevas en la mano.

Según Dellis, con la práctica aprenderás a utilizar tu palacio de la memoria con mucha más fluidez y destreza.

 

* Imagen principal: Eric Edelman



Quizá no lo recuerdes, pero existe una fórmula que explica tu falta de memoria

Esto implica, por cierto, que puedes hacer algo para mejorar tu memoria

La memoria es lo que nos hace lo que somos. Si olvidamos nuestro pasado (por ejemplo, al momento de viajar por un agujero negro), sencillamente no podemos ser la misma persona: son nuestras experiencias pasadas las que nos constituyen.

Por otro lado, el proceso de aprender está íntimamente ligado tanto a la intuición como a la memoria. Existen cosas que le encargamos a la intuición, que funciona como una especie de instinto muy útil que nos ayuda a sortear las vicisitudes de la vida. La memoria, en cambio, no sólo es evolutivamente fundamental en términos naturales sino que el ser humano la ha llevado más allá que cualquier otro ser vivo, al utilizarla para almacenar su conocimiento.

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Para nosotros, aprender va más allá de la necesidad: lo hacemos también por el amor por el saber (que es, como todos saben, lo que significa la palabra “filosofía”). Pero en ese camino lidiamos con un problema que quizá te suene conocido: la curva del olvido o forgetting curve.

 

La fórmula matemática de la memoria

La forgetting curve expresa, en una fórmula matemática, el rango entre el momento en que una memoria es generada y el progresivo olvido de ésta. Fue utilizada por primera vez en el siglo XIX por el psicólogo Hermann Ebbinghaus, quien fue un pionero en los estudios de la memoria, aplicándolos a él mismo. De esta forma descubrió la tendencia a olvidar, sobre todo información un tanto “sin sentido” (como a veces puede ser la que tenemos que aprender para un examen), la cual se convierte en una “curva de olvido”, según la fórmula de Ebbinghaus, mientras que los hechos traumáticos forman una línea plana que jamás cae en el olvido.

 

No intentes meter todo en la cabeza en 15 minutos…

Ebbinghaus también halló que las cosas que logramos retener más de 1 día se quedan por mayor tiempo, y que podemos retenerlas todavía más mediante el método de la repetición a intervalos. Éste funciona porque el cerebro tiene que reconstruir las memorias cuando ha pasado un lapso, fortaleciéndose al igual que un músculo cuando hacemos ejercicio. Así que estudiar algo y luego repasarlo al día siguiente, relajadamente, puede ser mejor que estresarse y querer aprender todo en 15 minutos (que sería como querer tonificar el cuerpo con la primera sesión de gimnasio).

De esta forma, quizá podemos evitar lo que dice Stephen Hawkings:

El tiempo es el ladrón de la memoria.

No tiene que ser así, porque podemos usar el tiempo sabiamente, a nuestro favor. Está comprobado que el método de la repetición a intervalos sirve, sobre todo, para nuestros pequeños placeres mundanos asociados a la memoria: aprender un instrumento o memorizar un poema, por ejemplo. Y explica por qué tanta gente es capaz de recordar los pasajes de la serie animada The Simpsons, pues los fans de esta serie aplicaron inconscientemente la repetición a intervalos con los episodios que seguramente vieron más de una vez durante distintos espacios de tiempo. Si eres de ellos, o tienes un amigo cuya referencia de vida es esta clásica serie, sabrás de lo que hablamos.

Pero también puedes ponerlo a prueba: está comprobado que la repetición a intervalos es el mejor método para aprender un idioma.

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Así que si eres olvidadizo, no todo está perdido: un psicólogo del siglo XIX, amante de la buena memoria, nos da cuenta de ello (y sus hallazgos nos funcionan hasta el día de hoy). Y si el método de la repetición a intervalos no te funciona, recuerda las palabras de Nietzsche:

La ventaja de tener una mala memoria es que uno disfruta muchas veces las mismas cosas por primera vez.

 

 

*Imagen principal: Noa Azoulay