Top 5: alimentos que pueden ser cancerígenos

Vinculados por reiterados estudios como algunos de los principales causantes de cáncer en el rubro alimenticio.

Conforme la información permea a la sociedad, muchas veces sobreinformada, aprendemos algunos indicios generales para cuidar de nuestro organismo en esta era de consumismo.

Sabemos que el glutamato monosódico no es bueno para la salud; tampoco altas cantidades de sodio, ni de azúcares; el aspartame también es uno de los grandes rechazados por la medicina en general. 

Hoy que el cáncer es uno de los problemas de salud más constante, la sospecha sobre los alimentos industrializados e intervenidos como una de sus causas principales, crece. 

Te presentamos una lista de los alimentos más vinculados, por distintos estudios, con el cáncer.

 

Harinas refinadas: 

Además de perder la mayoría de sus nutrientes, este tipo de alimento procesado es blanqueado con gas de cloro, considerado como peligroso. Contienen además altos índices glicémicos que suben los niveles de glucosa rápidamente, lo que influye en el crecimiento de las células cancerosas. 

 

Azúcar artificial y los productos que la contienen (como refrescos de dieta):

Contiene el temido aspartame que se convierte en una toxina llamada DKP; asociada a la generación de algunos tumores cerebrales. 

 

Productos transgénicos: 

Estudios independientes vinculan a los transgénicos a enfermedades como el cáncer, mientras tanto, la industria niega y bloquea estos estudios. Lo que es una realidad, es que no existe una certeza sobre los efectos de estos productos que comemos cotidianamente; aún así, numerosos gobiernos han permitido su expansión (bajo las prácticas muy dudosas de las corporaciones de transgénicos). 

 

Aceites hidrogenados: 

Para ser removidos de su fuente inicial, muchas veces son desodorizados y coloreados, lo que está vinculado con enfermedades cancerosas. Asegúrate de que no han sido parte de estos procesos. 

 

Carnes procesadas:

La mayoría de estas contienen químicos y sales excesivas. Su principal componente asociado con el cáncer es el nitrato de sodio. Algunos estudios vinculan a las personas que consumen demasiada carne procesada a un aumento de 43% en las posibilidades de desarrollar cáncer.



Johnson & Johnson sabía desde hace décadas que su talco para bebé era cancerígeno

Difícil imaginar algo más siniestro que un grupo de ejecutivos persiguiendo ventas a costa de vidas humanas.

Sicarios, terroristas, genocidas, asesinos seriales y psicópatas activos. Uno pensaría que este breve listado de “roles” englobaría a lo más nocivo de la fauna humana, pero ¿dónde quedan esos ejecutivos que a costa de millones de vidas humanas, del futuro del planeta y de la salud colectiva, persiguen obscenamente mayores ganancias?

El pasado 14 de diciembre se confirmó, vía un reporte publicado por Reuters (que puedes consultar aquí), que la monumental Johnson & Johnson supo durante décadas que su masivamente popular talco para bebé contenía asbesto, una sustancia potencialmente cancerígena, y que en lugar de enmendar su fórmula –suponemos que en detrimento de sus ganancias–, hizo todo lo posible por ocultarlo.

El reporte de Reuters se basa en cientos de documentos internos de esta compañía, además de otros obtenidos a lo largo de juicios contra esta corporación y otros recopilados por periodistas y organizaciones. Todos estos documentos también fueron hechos públicos y puedes consultarlos aquí.

 

La pulverización de la ética y la moral

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¿Qué nos ha ocurrido como sociedad, incluso como especie, para llegar a escenarios como el que dibuja el caso Johnson & Johnson? ¿En qué momento permitimos el cultivo de grupos que privilegian el margen de rentabilidad de sus respectivas compañías por encima de la vida humana? ¿Cómo vamos a frenar a estos grupos e intereses para erradicarlos a la mayor brevedad posible? ¿Cómo pueden vivir, dormir y reproducirse personas que practican o solapan este tipo de políticas corporativas ? 

 

Un cambio de paradigma

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Más allá de clamar por un castigo proporcional al daño cometido –si es que existe una pena de esas dimensiones– y de condenar categóricamente el antiespíritu que reina detrás de acciones como las de Johnson & Johnson, valdría la pena hacer de este funesto precedente un parteaguas en el papel que juegan las marcas y las compañías en el destino de nuestra especie y en la forma de relacionarnos con el planeta.

Si los consumidores, es decir todos nosotros, castigamos a las marcas y compañías que atentan contra nuestra salud y la de nuestro entorno, que explotan a sus empleados y recurren a procesos productivos absolutamente irresponsables, que ponen su patológica búsqueda de ganancias por encima de cualquier otro factor y repercusión, entonces estarán irremediablemente condenadas a la extinción. Además, si en cambio premiamos a aquellas marcas y productos que abiertamente están esforzándose por cambiar el paradigma de ganancia a toda costa –aun cuando tengan una historia poco loable pero, hasta cierto punto, “entendible” por la falta de conciencia de momentos anteriores en la historia–, y sobre todo a aquellas iniciativas que desde su misma esencia están orientadas a ser sustentables, entonces este proceso podría acelerarse.   

No se trata necesariamente de inaugurar una cacería de brujas, aunque sí de exigir legislaciones que impidan que estas prácticas sigan ocurriendo y castiguen, con toda severidad, a los infractores. En realidad se trata de hacerles entender a las grandes transnacionales, y a las marcas en general, que si quieren aspirar al privilegio de nuestro consumo, entonces tienen que asegurarnos que el bienestar de todos los involucrados –empleados, consumidores, medioambiente– es prioritario en su operación. 

Esperamos pues que Johnson & Johnson, y muchos otros, paguen por el daño, por cierto irreversible, que le han ocasionado a la sociedad en su persecución de más jugosas ganancias; pero sobre todo, deseamos que casos como este alimenten sustancialmente los nuevos y urgentes paradigmas de consumo responsable, ética corporativa y humanización del mercado.   

Si quieres saber cómo convertirte en un consumidor responsable, y por lo tanto en un agente evolutivo, haz clic aquí.



Miles de personas podrían evitar el cáncer con sólo cambiar sus hábitos, según nuevo estudio

Antes que vernos obligados a afrontar el cáncer, podríamos evitarlo. Un estudio reciente, publicado en el ‘International Journal of Cancer’, recomienda cómo hacerlo.

El cáncer es la peste moderna. Ha ocasionado millones de muertes y, se espera, causará muchas más en los años próximos. Debido a que se trata de un padecimiento que tiene diferentes tipos, en muchos casos resulta difícil desarrollar curas eficaces. De ahí que este fenómeno de la modernidad haya llevado a la comunidad científica a pensar en la necesidad de encontrar cómo prevenirlo, algo que podría funcionar mucho mejor, en vez de sentarse a observar cómo incrementa la tasa de personas que lidian con la enfermedad para sobrevivir.

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Científicos del Berghofer Medical Research Institute realizaron una investigación en Australia, con la cual determinaron que el  40% de las personas que fueron invadidas por diversos tipos de cáncer y fallecieron lo pudieron haber evitado con sólo cambiar algunos hábitos.

Más aún, esta investigación —publicada en el International Journal of Cancer— explicita también cómo muchos casos de cáncer podrían evitarse. No obstante, antes de cambiar de hábitos para prevenir esta enfermedad, hay que saber bajo qué condiciones se encuentra nuestro estilo de vida, pero sobre todo, qué es lo que ocasiona el cáncer.

 

El fenómeno del cáncer

En América Latina, 550,000 personas murieron tan sólo en el 2012 a causa de esta enfermedad. Esta cifra ha seguido en aumento, a tal grado que se espera que para el 2030 aumente el número de pacientes en 106%Así lo indicó un estudio de la Unidad de Inteligencia de The Economist, el cual también da un panorama sobre la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran los habitantes del continente, debido a los recursos insuficientes para dar seguimiento al tratamiento del cáncer.

En esta investigación se señala que la desigualdad es “la pesadilla del control del cáncer en América Latina”. Ello hace aún más importante evitar la enfermedad, antes que sólo combatirla.

 

Pero, ¿qué factores nos ponen en riesgo de desarrollar cáncer?

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Según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC):

Un 40% de los cánceres se deben a la acción de agentes externos que actúan sobre el organismo.

Fumar, tomar alcohol y tener una mala dieta son factores determinantes. Pero según el National Cancer Institute, otro factor de riesgo son los celulares y las ondas producidas por tecnologías como los rayos X y los microondas. Dependiendo su frecuencia, este tipo de aparatos pueden alterar nuestro organismo, ya que el cuerpo la absorbe.

No obstante, el vínculo entre las ondas de radio y el cáncer aún no ha sido comprendido por completo. Pero arroja una hipótesis interesante: que los objetos con los que convivimos a diario puedan acrecentar la posibilidad de desarrollar cáncer.

Hasta hace unas pocas décadas no nos relacionábamos como hoy con tantos tipos de productos, muchos de los cuales, con el tiempo, han demostrado su toxicidad. El asbesto es un buen ejemplo de ello; un material que fue usado para construir cañerías y que ahora se sabe que es cancerígeno.

El llamado de estudios de gran importancia como el publicado por el International Journal of Cancer es claro: si la enfermedad es cada vez más invasiva en las sociedades contemporáneas, hay que prevenirse.

 

¿Cómo? Algunos de estos consejos son obvios. Otros pueden sorprenderte:

  1. Evita fumar.
  2. No tomes en exceso.
  3. Evita las bebidas muy calientes.
  4. ¡Medita! O haz yoga. El estrés produce cáncer. Te compartimos aquí los beneficios de la meditación según la ciencia.
  5. Toma vino moderadamente, adereza con jengibre e ingiere estos otros cinco alimentos.
  6. Evita alimentos como harinas refinadas, azúcar artificial, productos transgénicos, carnes procesadas y una lista de muchos más que puedes checar en este enlace.
  7. Asegúrate de vivir en un lugar que no esté rodeado de actividades tóxicas, como el fracking.
  8. Investiga si estás expuesto a altos niveles de radiación en tu casa. En caso de que así sea, haz algo para evitarlo.
  9. También evita el abuso del celular y otras tecnologías. Quizás aún no está comprobado que éstas propicien el cáncer, pero será menos riesgoso y más provechoso leer un libro o utilizar tu tiempo libre en otros pasatiempos.
  10. Protégete del Sol y evita exponerte a él por tiempo prolongado.
  11. Vacuna a tus hijos contra la hepatitis B y, especialmente a las niñas, contra el virus de papiloma humano.
  12. Consume maíz nativo (y aléjate de los transgénicos, cuyo sinónimo es “cancerígeno”).
  13. Y lo más importante: vive con una dieta balanceada, así evitarás llevar esta y otras enfermedades más en tu ADN.