Russell, el gato que cuida de otros animales enfermos (FOTOS)

Sufrió unas quemaduras de las que aún no se ha recuperado y en su estancia en una clínica de E.U. ha sorprendido a todos.

Así como en los humanos existe una enorme variedad de personalidades, en el reino animal también sucede. Existen algunos más agresivos que otros, y en su contraparte, otros más amorosos que otros; al parecer, como en los humanos, este tipo de cualidades están relacionadas con vivencias (desde traumas, hasta buenas experiencias) así como con la genética. 

Entre esta variedad notable, algunos animales hacen noticia por su deslumbrante empatía. Un ejemplo es el de la gorila que se hizo viral en un video que muestra cómo cuida y alimenta a tigres bebés. 

Ahora, el caso de una gatita llamada Russell que sufrió quemaduras, y que mientras se reincorpora a un hogar cuida y da amor a todos los animales que llegan a su clínica, ha cautivado a muchos. Las fotos Russell han conmocionado el internet. 

Las siguientes fotos muestran las visitas que ha hecho Russell a otros animales.

 

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[HuffingtonPost]

 

 



Los elefantes merecen ser tratados como personas (aquí te explicamos por qué)

Como nosotros, los elefantes sienten, se comunican de forma compleja y forman lazos sociales.

Según un ensayo publicado por el doctor Don Ross en la revista Aeon, los elefantes tienen todo el potencial para ser considerados personas; si no lo expresan, es porque carecen de las herramientas para hacerlo. Esta aseveración no surge de la mente de algún romántico o de un loco: está basada en décadas de estudios científicos.

Al igual que un puñado de otros animales (entre ellos los cuervos, delfines, chimpancés y gorilas), los elefantes poseen una sensibilidad impresionante que los separa del resto del reino animal. Aunque claramente no pertenecen a la especie humana ni escribirán tratados filosóficos pronto, sí que cumplen con las características que los hace merecer el respeto y la empatía que conferimos a las personas.

 

 

¿Por qué podrían ser como personas? 

Si todo esto parece un poco absurdo, tal vez serviría considerar la definición de persona. Legalmente, se trata de quien puede adquirir derechos y contraer obligaciones. Bajo esa idea, ni los niños ni los humanos con capacidades intelectuales diferentes son considerados personas según la ley.

La legalidad no es lo único que define a quiénes tratamos con el cuidado que merece una persona. ¿Cuál es la clave, entonces? 

Los atributos principales de una persona que menciona el doctor Ross, basándose en la antropología y la filosofía, son el uso del lenguaje y la hipersocialidad. Para ser considerados personas, los elefantes deben poseer un lenguaje complejo, además de la capacidad (y necesidad) de utilizarlo en sociedad. 

 

Los elefantes se comunican de forma compleja

Usan una serie de bufidos, golpes en el suelo y caricias para transmitir mensajes variados. Su habilidad comprensiva es impresionante: pueden entender las reglas de la lotería (y jugarla) y saben distinguir entre las tribus de humanos que los cazan y aquellas que los dejan vivir en paz. 

Según lingüistas como Charles F. Hockett, estas cualidades no son suficientes para considerar que su forma de comunicación clasifica como un lenguaje tan complejo como el humano, pero los elefantes sí podrían cumplir con una importante característica: son capaces de hablar sobre eventos que no han ocurrido todavía.

El doctor Ross relata que los elefantes planifican sus viajes a través de manadas diferentes: le comunican a otros elefantes los peligros que podrían encontrar una vez que crucen ciertas fronteras. 

Esta manera de comunicarse tiene que ver con el fenómeno de la evolución. Los elefantes saben comunicarse tan bien porque han crecido en conjunto y se han visto en la necesidad de crear lazos sociales. Esto nos lleva al siguiente punto…

 

Ellos también padecen traumas (y los superan)

Como nosotros, los elefantes parecen tener cierta conciencia de sí mismos: incluso se reconocen en los espejos. Esto podría apuntar a que tienen el potencial de actuar más allá de su instinto. 

Se ha demostrado que los elefantes pueden padecer traumas que afectan su modo de actuar. Cierto grupo de machos, después de ver como asesinaron a sus padres enfrente de ellos, atacaron con violencia inexplicable a un grupo de rinocerontes. Las hembras, también huérfanas, sufrieron síntomas de estrés postraumático y se volvieron más retraídas.

Ambos comportamientos mejoraron ante la presencia de una figura adulta que se insertó de manera natural en sus manadas, lo cual revela que los elefantes elefantes forman entre sí lazos sólidos de cooperación que los ayudan a sanar.

 

¿Son como nosotros?

Aunque pueden ser entrenados para delinear diseños predibujados, los elefantes no cuentan con una producción creativa que perdure a través del tiempo. Según Ross, esto podría deberse a dos factores: no tienen las herramientas para hacerlo, o simplemente no les interesa.  

Se podría objetar que tampoco razonan en el mayor sentido de la palabra, pero hacer esta afirmación es más difícil de lo que parece. Los humanos tampoco racionalizamos cada una de nuestras actividades.

Según algunos filósofos de Harvard, muchas de las grandes decisiones de nuestra vida no las tomamos tras una extensa deliberación metafísica, sino porque se adhieren a lo que nuestras sociedades esperan de nosotros. Esta manera de actuar no se aleja tanto de la de los elefantes.

Estamos de acuerdo en que no hay forma de saber qué es lo que ellos harían si pudieran razonar. Tal vez aún haya dudas sobre qué tan parecidos son a nosotros, pero está clarísimo que son seres sensibles, conscientes de sí mismos, capaces de comunicar un amplio espectro de cariño y de experimentar dolor psicológico.

Esto quizá arroja una luz sobre una cuestión muy relevante para la vida: ellos merecen la bondad y la empatía que le debemos a todos los seres, aunque no sean humanos

 

* Imagen 2): Haut de Gamme



8 remedios caseros para el ardor de las quemaduras

Las quemaduras pueden ser heridas muy dolorosas, por lo que te compartimos ocho remedios caseros ideales que ayudarán a reducir la inflamación y el ardor.

Aceite esencial de Lavanda. Esto brindará un alivio inmediato pues el aceite posee propiedades antisépticas y analgésicas. Son muy pocos aceites esenciales los que permiten reducir el riesgo de desarrollar cicatrices. Basta verter unas gotas sobre una gasa y aplicarlo directamente a la lesión; reemplázalo por uno nuevo cada dos o tres horas, por un par de días.

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Miel. Además de desinfectar las heridas y curar las quemaduras, la miel extrae los fluidos de los tejidos limpiando la zona quemada. Pon miel en un vendaje de gasa y aplícalo directamente sobre la quemadura; cámbiala de tres a cuatro veces al día para una curación más rápida, con menor dolor y marca de cicatriz.

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Bolsitas de té. Para quemaduras menores, una bolsita de té puede ser muy beneficiosa. El té negro posee ácido tánico, el cual ayuda a extraer el calor y el ardor de las quemaduras. Toma tres bolsitas de té y ponlas en una taza de agua fría; utiliza el agua para cubrir el área del a quemadura o pon las bolsitas de té frías y húmedos directamente sobre la quemadura y envuélvelos con un trozo de gasa.

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Vinagre. Con propiedades astringentes y antisépticas, el vinagre ayuda al tratamiento de quemaduras menores y a la prevención de cualquier tipo de infección. Diluye cualquier tipo de vinagre con agua, utiliza la solución para enjuagar el área quemada. Esto funciona como analgésico al cubrir el área lesionada con un paño empapado con la mezcla. Cambia la gasa por una nueva cada tres horas.

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Jugo de cebolla. Corta una cebolla fresca y aplica el juego sobre la quemadura; esto brindará cierto alivio y reducirá la formación de ampollas. Repite el proceso varias veces al día.

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Sábila o Aloe Vera. Aplica el gel de aloe vera fresco o coloca un trozo de sábila sobre la herida. Ambas contienen propiedades analgésicas y astringentes, por lo que lo ideal es tratar la zona afectada con agua fría o vinagre diluido antes de frotar el gel fresco sobre la quemadura.

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Agua fría. Deja correr agua fría sobre la quemadura durante varios minutos; o coloca compresas frías sobre el área afectada. Esto ayudará a reducir el ardor de la quemadura. No coloques hielo, pues restringe el flujo de sangre dañando a los tejidos heridos.

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Papa cruda. Gracias a sus propiedades antiirritantes y calmantes, una rodaja de papa cruda sobre la quemadura asegurará un alivio sobre la herida. El jugo de la papa, al contacto con la piel, aliviará el dolor y reducirá la posibilidad de tener ampollas.

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