¿Qué es eso de la revolución de la comida?

Entre las metas del movimiento global es que sean integrados a los planes de estudio para los niños asignaturas sobre la alimentación.

Seguro has escuchado por ahí el nombre de Jaime Oliver, que se ha vuelto muy conocido, sobre todo en el último año. Oliver es un chef británico que inició un movimiento para promover la educación sobre alimentación en las escuelas y el que las familias vuelvan a cocinar. 

La vida ajetreada de las ciudades y el capitalismo pareciera decirnos que lo más importante es trabajar, producir, ser exitosos, y hemos perdido conexión con lo más básico: nuestros alimentos (quizá la relación más primigenia con la naturaleza). Incluso, a veces pareciera que nos estorba la hora de la comida y cumplimos con el requisito de comer como si fuera un deber semi molesto. 

¿Qué sucedió con la ritualización milenaria de la hora de la comida? ¿con los momentos sagrados donde las familias parecían unirse y conocerse más a través de la conversación?

Oliver está consciente de que lo anterior ha sido destruido por un estilo de vida que nos esclaviza y nos exime de los deliciosos momentos que solían darle más profundidad a la vida. Por lo anterior, inició su movimiento Food Revolution, para volver a darle a los alimentos su trascendental valor con objetivos como el que las escuelas del mundo implementen planes de estudio sobre alimentación; que los niños aprendan a cultivar algunos alimentos y mantengan contacto con la tierra, y que los padres vuelvan a cocinar y a inculcar el valor de este ritual a sus hijos: la comida importa, y mucho.

Este 15 de mayo este movimiento tiene su Día de la Revolución de la Comida, en el que se reunirán firmas que serán entregadas en la reunión del G 20 para que los gobiernos implementen planes de estudio que incluyan educación alimenticia. En todo el mundo muchas personas además se unirán para cocinar o hacer eventos comunitarios de alimentación. 

Aquí puedes ver la campaña y empaparte de qué se trata esta iniciativa. Puedes usar también este 15 de mayo el hashtag #FoodRevolutionDay para promoverlo si es que te resuena.



La resacralización del alimento como un requisito evolutivo

El británico Jamie Oliver realiza una campaña mundial para revalorizar al alimento como promotor de vida.

Para culturas milenarias la comida es el principio de la concepción sobre el mundo. Es desde el alimento y sus características que estas civilizaciones iban forjando su identidad, pues representaba el principal eslabón de pertenencia después de la familia y la tierra misma: sus frutos constituían la evidencia más palpable de su entorno inmediato, y de sus variables fundamentales, como el clima y la fertilidad.

El alimento es obviamente vital para el desarrollo de la humanidad. Pero la cotidianiedad actual, con la inmediatez como una de sus principales cualidades, ha transformado nuestra relación con la comida. En el factor producción, nuestros alimentos son obtenidos en el menor tiempo posible, bajo el menor costo y en la mayor escala probable. En el componente de preparación y consumo seguimos un modelo de velocidad y vivimos alejados de su proceso de creación –para comprobarlo basta con analizar la hegemonía de la comida rápida.

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Para el chef británico Jamie Oliver, algunas de las principales problemáticas contemporáneas están relacionadas con la calidad de vida y la salud como el estrés y la frustración. Mismas que podrían resolverse, al menos parcialmente, por medio de la revalorización del principal eslabón de las necesidades humanas: la comida. La fundación Jamie Oliver Foundation crea programas en escuelas para que los niños cosechen lo que comen, y comprendan así las propiedades y efectos de cada alimento. Además, esta organización trabaja con comunidades y gobiernos para promover el auto-abastecimiento de insumos vía la agricultura, y la preparación de sus propios alimentos.

Estamos íntimamente unidos a lo que comemos, y debemos de respetar la jerarquía que la alimentación merece –algo así como re-sacralizar está práctica. El hacerlo representa un buen inicio para cuestionar nuestros hábitos cotidianos y, eventualmente, imaginar modelos alternativos al actual sistema. A fin de cuentas parece evidente la sabiduría implícita en ese refrán popular que reza: “Dime qué comes, y te diré quién eres”.

 

 



Azzam Alwash: el iraquí que dejó E.U para recuperar los pantanos de su país

El ingeniero y padre de familia Azzam Alwash abandonó su cómoda vida en California para salvar los pantanos en los que nació.

Foto:voices.nationalgeographic.com

Uno de los grandes estragos causados por el régimen de Saddam Hussein, fue la seca de pantanos del país por la amenaza que representaban –relacionada a su capacidad para ocultar contrincantes durante la guerra. Como consecuencia de la medida del gobierno, para el año 2000 al menos el 90% de la totalidad de los pantanos en Irak estaban secos.

El ingeniero civil  nació cerca de estos ecosistemas. Tras su paso por Estados Unidos, en 2003 regresó a su tierra para revivir los pantanos mediante la creación de la primera organización civil ambiental de este país, Nature Iraq.

Este año Alwash ganó el premio Goldman Environmental Prize, dotado de 150,000 dólares, después de lograr la restauración de casi la mitad de los pantanos de su país –los cuales próximamente serán convertidos en parques nacionales. Para este ambientalista, lo más importante es que el premio permitirá a su proyecto ganar la atención de los políticos de su país.

El próximo reto personal para el líder de Nature Iraq, es lograr que funcionarios de países como Siria, Turquía e Iraq, coordinen esfuerzos para implementar políticas de disponibilidad de agua. Lo anterior es fundamental ya que la construcción de represas en las fronteras que comparten, obstaculiza el flujo de agua hacia campos de cultivo y pantanos –fenómeno que además genera tensión económica entre las naciones involucradas y que eventualmente devenir en conflictos bélicos.

A pesar de que residir en Iraq signifique para él y su familia convivir con el caos que caracteriza actualmente a su tierra natal, Alwash no regresará a California. Para él, las personas debemos de contribuir en la solución de conflictos sobre los cuales hacemos conciencia –algo así como, ‘si ya te diste cuenta que existe tal problemática entonces tu obligación es cooperar en su solución–. A fin de cuentas el aparente bienestar individual resulta poco valioso si no estás dispuesto a contribuir en la evolución de tu entorno, comenzando por la tierra que te vio nacer.

[FastCoexist]

Autor: Ana Paula de la Torre
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional