Fortalece tu sistema inmunológico con este elixir de cúrcuma

Esta bebida mejorará tu calidad de vida con un solo vaso, de manera sencilla y accesible cada día.

La cúrcuma, esta planta oriunda de la India, ha sido empleada en esta cultura desde hace unos tres mil años. Es quizá uno de los componentes en la gastronomía de este inmenso país más significativa. Sus propiedades colorantes son también milenarias, sobre todo para los textiles, y sus cualidades curativas son conocidas y tratadas ampliamente por la medicina ayurvédica. 

Entre las propiedades medicinales de la cúrcuma están sus beneficios para el tratamiento del cáncer, artritis y diabetes. Puede usarse para hacer múltiples “tés” y la siguiente preparación es un fortalecedor del sistema inmunológico, lo que evidentemente, prevendrá enfermedades en tu cuerpo y mejorará tus defensas: 

*Este elixir además está cargado de vitaminas y minerales 

¿Cómo funciona?

La combinación entre cúrcuma y jengibre es un desinflamatorio, elimina las toxinas y mejora del sistema digestivo. La miel ayudará a fortalecer tu sistema inmune con sus minerales; la pimienta mejorará tu metabolismo. El agua de coco ayuda a que absorbas mejor las propiedades de la bebida 

Ingredientes. Un par de piezas de cúrcuma, un par de piezas de jengibre, agua de coco, miel, pimienta roja y limón. 

Método: primero licúa las piezas jengibre y cúrcuma con agua. Vacía el resultado en una jarra y agrégale un poco de agua de coco. Luego añádele tres cucharadas de miel y una cucharada de pimienta roja. 

Este capítulo de FitLife TV te lo explica a detalle:

 



La cúrcuma te ayuda a perder grasa (y tiene muchos otros beneficios)

Estas son algunas de las maravillosas propiedades de la cúrcuma.

La cúrcuma es un superalimento que tiene múltiples beneficios para la salud, y un ingrediente crucial en la medicina tradicional de la India. Sabemos que sus propiedades antibacteriales ayudan a combatir y prevenir infecciones, pero sus bondades no terminan ahí. En un estudio reciente se encontró que la cúrcuma contrarresta los daños de las dietas altas en grasa. Tomarla puede reducir la inflamación de tus tejidos y ayudarte a perder peso. ¿La mejor parte? No es difícil de conseguir. 

 

¿Cuáles son las propiedades de la cúrcuma?

En el estudio se confirmó una de las propiedades de esta especia más sorprendentes hasta ahora. Una dosis diaria de cúrcuma redujo los efectos nocivos que conlleva una alimentación alta en triglicéridos. Consumir grasas en exceso, especialmente si son saturadas, incrementa la cantidad de tejido adiposo en los órganos, lo cual puede derivar en enfermedades inflamatorias, resistencia a la insulina y diabetes tipo 2.

La dosis de cúrcuma que se administró durante 10 semanas en el experimento redujo significativamente la masa corporal, el tejido graso almacenado en los órganos y los niveles de glucosa e insulina. Otra gran propiedad que se encontró fue la reducción del estrés oxidativo, que tiene incidencia en varios padecimientos, incluido el Alzheimer. 

 

¿Cómo tomar la cúrcuma?

La cúrcuma en polvo puede adquirirse en supermercados o tiendas naturistas a precios bastante módicos. Para tomarla, puede mezclarse junto con algunos trozos de jengibre para preparar un té caliente. 

 

¿Qué otros beneficios tiene? 

Además de la reducción del tejido graso, la cúrcuma es alta en nutrientes: tiene fibra dietética, proteína y vitamina C. Otros beneficios de la cúrcuma son:

  • Antibacterial: Está probado que la cúrcuma detiene el crecimiento de algunas bacterias. Si tienes una infección, puedes disolver un poco de polvo de cúrcuma en algo de leche tibia.
  • Alivia la artritis: Sus propiedades antinflamatorias alivian el dolor ocasionado por esta condición.
  • Fungicida: La cúrcuma destruye las células de los hongos causantes de algunas infecciones.
  • Equilibrio hormonal: Los fitoestrógenos que contiene contribuyen a regular las hormonas. 
  • Antiviral: La cúrcuma fortalece el sistema inmunológico y es ideal para prevenir los resfriados. 


¿Y si el sistema inmunológico controlara nuestra conducta?

Es como si la constante lucha entre patógenos y el sistema inmune tuviera la fuerza para dictar nuestra personalidad.

La unión entre mente y cuerpo no es una idea tan descabellada, principalmente desde que los últimos estudios han demostrado que inclusive el microbioma es capaz de influencia el estado de ánimo –y por tanto, la conducta– o que la mente tiene el poder de producir o curar enfermedades psicosomáticas.

Sin embargo, el mundo científico y médico aún se encuentra renuente a creer, del todo, en este fenómeno que numerosas personas han identificado desde sus propias experiencias. Quizá por esta razón se han dedicado a realizar con mayor frecuencia estudios al respecto. Como lo fue el equipo de investigación de la Universidad de Virginia School of Medicine, en EE.UU., quien encontró que al suprimir una molécula del sistema inmunológico en ratones, cambian tanto la conducta  como la interacción social de los animales. 

¿Es posible que el sistema inmunológico pueda jugar un rol importante en condiciones como el autismo o la esquizofrenia?  Esta fue una pregunta base de los investigadores de este estudio, quienes encontraron una respuesta afirmativa. Bastaría, según ellos, cambiar la manera en que el sistema inmune reacciona ante ciertos patógenos para cambiar la conducta antisocial. 

Jonathan Kipnis, líder de la investigación, explica que aunque suene loco, quizá sólo se necesite “controlar” la molécula  interferón gamma en el sistema inmune para que la personalidad sea “normal”. Es como si la constante lucha entre patógenos y el sistema inmune tuviera la fuerza para dictar nuestra personalidad.

mindfulness

Interferón gamma comienza a activarse cuando el cuerpo entra en contacto con un patógeno, como un virus o una bacteria, provocando una respuesta adaptativa para combatir el germen que está impactando negativamente. Esto se logra gracias a que los vasos meníngeos crean un puente directo entre el cerebro y el sistema linfático –y así con el sistema inmunológico–: “Se pensaba que el cerebro y el sistema inmunológico trabajaban de manera independiente, y que cualquier actividad inmune en el cerebro era un signo de alguna patología. Pero ahora, que se sabe que interactúan cercanamente, podemos creer que algunos rasgos comportamentales puedan evolucionar por la reacción del sistema inmunológico ante los patógenos.”

 Esto podría ayudar a comprender los factores biológicos de la depresión, autismo y esquizofrenia: 

La relación entre las personas y los patógenos, sugieren los investigadores, podría afectar el desarrollo de nuestra conducta social, considerando que las interacciones sociales son necesarias para la supervivencia de la especie y necesitamos desarrollar maneras para que nuestro sistema inmunológico nos proteja de enfermedades que acompañan estas interacciones. 

 Para llegar a esta conclusión, los investigadores suprimieron el interferón gama en ratones, moscas, ratas y pez-cebra. En todas las especies hubo evidencia que esta molécula era esencial para la interacción social normal. Encontraron que al bloquear la molécula en los ratones, causaban una sobreactivación cerebral y, en consecuencia, un menor deseo de interactuar con otros. Pero al restaurar la molécula, también regresaba el cerebro a sus actividades sociales regulares, lo cual demostró la inevitable relación entre el sistema inmunológico y la conducta –al menos en ratones–. 

Kipnis concluyó que las moléculas inmunes están realmente definiendo el funcionamiento cerebral; pero quizá, la siguiente pregunta sea el impacto del sistema inmunológico en el desarrollo y funcionamiento del cerebro: “Pienso que los aspectos filosóficos en este trabajo son interesantes, pero también que el sistema inmunológico puede tener implicaciones clínicas.”