Este artefacto ecológico produce igual cantidad de oxígeno que 4 hectáreas de bosque (VIDEO)

Es parte de la novedosa arquitectura biodigital y su potencial es maravilloso.

Resulta un tanto paradójico que quizá la tecnología nos salve de la misma destrucción que ella, al servicio de los humanos, ha generado. Pero ejemplos de lo anterior cada vez se hacen más reales. 

Una estructura, el Toldo Urbano de Alga,  que asemeja algo así como un ala delta estacionada; forma parte de la nueva corriente llamada arquitectura biodigital y fue presentada en Expo Milano 2015. Esta ha sorprendido al mundo por su sencillez, y simultáneamente, por su capacidad inaudita de producir diariamente el oxígeno equivalente al generado por 4 hectáreas de bosque. 

La estructura es pequeña y está atravesada por unos tubos transparentes que transportan agua con cultivos de algas. Es capaz de controlar el flujo de energía con agua y dióxido de carbono basándose en variables del  medio ambiente inmediato como el clima y las interacciones de los humanos que la circundan.  

La clave de este invento es combinar micro cultivos de algas y protocolos digitales de cultivo en tiempo real. Es la primera tecnología en su tipo… Fue producida por el ecoLogic Studio y su potencial es, por demás, enorme.

[Inhabitat]



México ha perdido la tercera parte de sus selvas y un cuarto de sus bosques en tan sólo 30 años

¿Este es el precio del progreso?

La pérdida de las zonas vírgenes de nuestro planeta es un asunto real y sus efectos se pueden percibir en México. Según el Inegi, en 1985, la vegetación intacta ocupaba el 60% del territorio mexicano; hoy, el número se ha reducido al 48%.

Este porcentaje se despliega en una disminución considerable en las selvas y bosques del país. En un rango de 30 años, la superficie de la selva ha caído en 30%, mientras que la extensión de los bosques se ha visto reducida en un 27%

¿A qué se debe? En gran medida a los pastizales cultivados en los que se desarrollan las actividades agrícolas. Estos terrenos han sustituido a las selvas y bosques en diversas regiones del país.

Las localidades más afectadas según el Inegi son Tabasco, Veracruz y Sinaloa

Otros datos indican que la entidad de Tlaxcala es la que mayor uso de suelo dedica a la agricultura (con un 73%). Pero no todo es pérdida. Baja California Norte aún conserva el 95% de su vegetación primaria, compuesta principalmente por matorrales. 

Nada en este mundo es blanco y negro; como tal, el crecimiento urbano y la expansión de la agricultura no son en sí prácticas completamente negativas. Sin embargo, la conservación de los ecosistemas mexicanos, considerados de los más diversos del mundo, debe importarnos por varios motivos.

México cuenta con un gran número de especies endémicas de fauna y flora que no se encuentran en ningún otro sitio del planeta. La variedad de ecosistemas en nuestro país lo convierte en un espacio realmente único y, por ende, muy valioso. 

Además, las tierras vírgenes son un factor crucial en la mitigación del cambio climático.

La vegetación es fundamental para la captura de carbono; ese gas cuya acumulación contribuye al calentamiento global

La pérdida de las áreas naturales es dañina por donde se la vea, pero más si se piensa en las selvas tropicales, los bosques templados, las hectáreas de pastizales y matorrales que conforman la belleza de México. Es por ello que proteger los paraísos que todavía nos quedan debe ser una prioridad.

 



El misterio del oxígeno del planeta Tierra

La historia de cómo se formó ese gran elemento que es el oxígeno es al menos fascinante.

Hay algo extraordinario en cada uno de nuestros respiros. Las personas tomamos por sentado el oxígeno porque ahí está y lo respiramos todo el tiempo, pero hay que recordar que somos el único planeta (conocido) que tiene oxígeno.

Más impresionante aún es que la Tierra comenzó con una atmósfera sin oxígeno, y tomó miles de millones de años antes de que hubiera suficiente para albergar animales como nosotros. Aún a la fecha, científicos están haciendo descubrimientos fundamentales sobre cómo fue que nuestro planeta se llenó de este elemento. Han encontrado, por ejemplo, que nuestra extraña atmósfera rica en oxígeno es producto de una danza de la geología y la biología.

Para estudiar la atmósfera antigua, geoquímicos examinan las huellas químicas dejadas en las rocas. Entre más de estas huellas encuentren, más oxígeno debió haber habido en la atmósfera del momento. Cuando observan las rocas más antiguas de la Tierra no encuentran rastro de oxígeno en el planeta. En cambio, su investigación indica que el aire primordial de la Tierra estaba compuesto principalmente de dióxido de carbono, metano y nitrógeno. Los rayos del sol crearon un poco de oxígeno libre al dividirlo del dióxido de carbono y otras moléculas. Pero ese oxígeno desapareció tan pronto se formó.

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Es por ello que el oxígeno es el elemento más amigable de todos, formando enlaces con un gran rango de moléculas. Se adhirió al hierro de las rocas, por ejemplo, creando óxido. Se unió con el hidrógeno despedido de volcanes para formar peróxido de hidrógeno y otros compuestos. En otras palabras, nuestro planeta fue una gigante aspiradora de oxígeno en sus años tempranos.

Eso cambio hace aproximadamente tres mil millones de años. El Dr. Canfield y sus colegas reportaron huellas de oxígeno en rocas de ese periodo. Estiman que la atmósfera de ese momento tenía sólo 0.3 porciento de niveles de oxígeno. La luz del sol por sí sola no pudo haber creado tanto oxígeno en la atmósfera. Sólo la vida pudo hacerlo.

Hace tres mil millones de años, algunos microbios habían evolucionado su habilidad para llevar a cabo la fotosíntesis. Flotando en la superficie del océano, utilizaron la energía del sol para crecer dióxido de carbono y agua. Daban oxígeno como desperdicio. Mucho del oxígeno despedido por estos microbios fotosintéticos fue aspirado fuera de la atmósfera por la aspiradora del planeta. Cuando los microbios murieron, el oxígenos reaccionó con su carbono.

Pero una mínima cantidad de oxígeno se quedó atrás porque alguna de la materia orgánica de los microbios muertos se hundió de la superficie al suelo del océano, donde el oxígeno no podía reaccionar con él. El oxígeno permaneció en el aire. Y durante este tiempo la aspiradora de la Tierra se debilitó; el planeta estaba enfriándose y sus volcanes escupían menos hidrógeno a la atmósfera que aspiraba oxígeno.