Este artefacto ecológico produce igual cantidad de oxígeno que 4 hectáreas de bosque (VIDEO)

Es parte de la novedosa arquitectura biodigital y su potencial es maravilloso.

Resulta un tanto paradójico que quizá la tecnología nos salve de la misma destrucción que ella, al servicio de los humanos, ha generado. Pero ejemplos de lo anterior cada vez se hacen más reales. 

Una estructura, el Toldo Urbano de Alga,  que asemeja algo así como un ala delta estacionada; forma parte de la nueva corriente llamada arquitectura biodigital y fue presentada en Expo Milano 2015. Esta ha sorprendido al mundo por su sencillez, y simultáneamente, por su capacidad inaudita de producir diariamente el oxígeno equivalente al generado por 4 hectáreas de bosque. 

La estructura es pequeña y está atravesada por unos tubos transparentes que transportan agua con cultivos de algas. Es capaz de controlar el flujo de energía con agua y dióxido de carbono basándose en variables del  medio ambiente inmediato como el clima y las interacciones de los humanos que la circundan.  

La clave de este invento es combinar micro cultivos de algas y protocolos digitales de cultivo en tiempo real. Es la primera tecnología en su tipo… Fue producida por el ecoLogic Studio y su potencial es, por demás, enorme.

[Inhabitat]



Los volcanes de Bali están conectados (a pesar de las millas de distancia)

A pesar de la astronómica distancia, estos volcanes están conectados y han logrado dinamitar juntos, por ejemplo, con la erupción masiva de 1963.

El azoro que la cercanía de un volcán puede despertar es sorprendente pero, ¿y si te enteraras que, a pesar de las millas, los volcanes pueden estar conectados bajo tierra? Algo así como un acto poético de la tierra por mantener unido lo que es evidente y debe estar junto…

En Bali, el Agung y el Monte Batur se encuentran a 11 millas (18 km) de distancia, pero su separación es sólo aparente. Unas fotografías de satélite han revelado que debajo de su imponente aspecto yace una compleja estructura que los mantiene unidos. Así es: hay un vínculo entre ambos que trasciende la distancia.

¿Qué une a estos dos gigantes? Al parecer, se trata de un lazo de fuego. Expertos de la Universidad de Bristol teorizan que el magma contenido en ellos no se mueve sólo hacia arriba, sino que viaja también en sentido horizontal. Esta unión interna provoca reacciones vinculadas más allá de la localización. El Agung puede hacer que el Monte Batur “despierte” y viceversa.

Esta unión explicaría por qué el Agung lanzó súbitas humaredas en el 2017 después de años de dormitar. También es la razón detrás de uno de los eventos más trágicos del siglo pasado. En 1963, el Agung explotó en una erupción masiva que arrasó con todo a su paso. Pocos momentos después del incidente, el Monte Batur también entró en erupción. El infortunado incidente sirvió para avivar la curiosidad de los geólogos. Ahora, se piensa que la conexión de estos volcanes puede servir para predecir erupciones futuras.

El motivo detrás de este vínculo que supera la distancia sigue investigándose. Lo que es cierto es que prueba que los vínculos en la naturaleza no necesariamente se rigen por las reglas espaciales que conocemos. Además de las posibilidades de prevención que ofrece este hallazgo, la idea de pensar en un mundo interconectado más allá del espacio-tiempo es fascinante. 



El misterio del oxígeno del planeta Tierra

La historia de cómo se formó ese gran elemento que es el oxígeno es al menos fascinante.

Hay algo extraordinario en cada uno de nuestros respiros. Las personas tomamos por sentado el oxígeno porque ahí está y lo respiramos todo el tiempo, pero hay que recordar que somos el único planeta (conocido) que tiene oxígeno.

Más impresionante aún es que la Tierra comenzó con una atmósfera sin oxígeno, y tomó miles de millones de años antes de que hubiera suficiente para albergar animales como nosotros. Aún a la fecha, científicos están haciendo descubrimientos fundamentales sobre cómo fue que nuestro planeta se llenó de este elemento. Han encontrado, por ejemplo, que nuestra extraña atmósfera rica en oxígeno es producto de una danza de la geología y la biología.

Para estudiar la atmósfera antigua, geoquímicos examinan las huellas químicas dejadas en las rocas. Entre más de estas huellas encuentren, más oxígeno debió haber habido en la atmósfera del momento. Cuando observan las rocas más antiguas de la Tierra no encuentran rastro de oxígeno en el planeta. En cambio, su investigación indica que el aire primordial de la Tierra estaba compuesto principalmente de dióxido de carbono, metano y nitrógeno. Los rayos del sol crearon un poco de oxígeno libre al dividirlo del dióxido de carbono y otras moléculas. Pero ese oxígeno desapareció tan pronto se formó.

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Es por ello que el oxígeno es el elemento más amigable de todos, formando enlaces con un gran rango de moléculas. Se adhirió al hierro de las rocas, por ejemplo, creando óxido. Se unió con el hidrógeno despedido de volcanes para formar peróxido de hidrógeno y otros compuestos. En otras palabras, nuestro planeta fue una gigante aspiradora de oxígeno en sus años tempranos.

Eso cambio hace aproximadamente tres mil millones de años. El Dr. Canfield y sus colegas reportaron huellas de oxígeno en rocas de ese periodo. Estiman que la atmósfera de ese momento tenía sólo 0.3 porciento de niveles de oxígeno. La luz del sol por sí sola no pudo haber creado tanto oxígeno en la atmósfera. Sólo la vida pudo hacerlo.

Hace tres mil millones de años, algunos microbios habían evolucionado su habilidad para llevar a cabo la fotosíntesis. Flotando en la superficie del océano, utilizaron la energía del sol para crecer dióxido de carbono y agua. Daban oxígeno como desperdicio. Mucho del oxígeno despedido por estos microbios fotosintéticos fue aspirado fuera de la atmósfera por la aspiradora del planeta. Cuando los microbios murieron, el oxígenos reaccionó con su carbono.

Pero una mínima cantidad de oxígeno se quedó atrás porque alguna de la materia orgánica de los microbios muertos se hundió de la superficie al suelo del océano, donde el oxígeno no podía reaccionar con él. El oxígeno permaneció en el aire. Y durante este tiempo la aspiradora de la Tierra se debilitó; el planeta estaba enfriándose y sus volcanes escupían menos hidrógeno a la atmósfera que aspiraba oxígeno.