Este artefacto ecológico produce igual cantidad de oxígeno que 4 hectáreas de bosque (VIDEO)

Es parte de la novedosa arquitectura biodigital y su potencial es maravilloso.

Resulta un tanto paradójico que quizá la tecnología nos salve de la misma destrucción que ella, al servicio de los humanos, ha generado. Pero ejemplos de lo anterior cada vez se hacen más reales. 

Una estructura, el Toldo Urbano de Alga,  que asemeja algo así como un ala delta estacionada; forma parte de la nueva corriente llamada arquitectura biodigital y fue presentada en Expo Milano 2015. Esta ha sorprendido al mundo por su sencillez, y simultáneamente, por su capacidad inaudita de producir diariamente el oxígeno equivalente al generado por 4 hectáreas de bosque. 

La estructura es pequeña y está atravesada por unos tubos transparentes que transportan agua con cultivos de algas. Es capaz de controlar el flujo de energía con agua y dióxido de carbono basándose en variables del  medio ambiente inmediato como el clima y las interacciones de los humanos que la circundan.  

La clave de este invento es combinar micro cultivos de algas y protocolos digitales de cultivo en tiempo real. Es la primera tecnología en su tipo… Fue producida por el ecoLogic Studio y su potencial es, por demás, enorme.

[Inhabitat]



¿No estás de acuerdo? Demuéstralo con buenos argumentos

Hay 7 maneras de argumentar tus ideas, aprende a usarlas y luce tu retórica.

La retórica es un arma de doble filo. Sin duda es necesaria en toda posición que sostengamos hacia una cuestión dada: desde una afirmación política hasta las diferentes perspectivas que cada quien tenga sobre un problema tan polarizado como, por ejemplo, las corridas de toros. Pero es que saber argumentar, teniendio un debate sin polarizarlo, es algo crucial que debemos aprender a hacer, y que incluso nos puede ayudar a evolucionar sociedad.

Por eso, saber argumentar sin caer en trampas es importante. A no ser que se aspire a ser como los sofistas griegos, quienes según Aristóteles usaban argumentos que parecían válidos pero que no lo eran. Pero si no es el caso, y queremos poder argumentar sin causar disputas innecesarias, ¿qué debemos saber?

saber-argumentar-como-refutar-discusion-debate

Paul Graham, un programador de computadoras y doctor en Harvard, que es también una de las mente detrás de la incubadora digital Y Combinator –creadora de Dropbox, Airbnb, Reddit y muchos otros servicios–, tiene algunos hakcs para argumentar correctamente. No por nada ha sido apodado como el “filósofo hacker”.

Graham escribió en 2008 un ensayo llamado How to disagree, “Cómo estar desacuerdo”,
el cual es una excelente herramienta para saber argumentar.

La principal inquietud de Graham era la manera como internet ha posibilitado el debate a nivel mundial entre todo tipo de personas. El problema es que la tendencia, en todo tipo de redes sociales, es la de no estar de acuerdo con el otro. Esto no es malo per se; sólo lo es cuando no permite una discusión fluida ni libre de disputas, lo que conduce a su vez a una falta generalizada de consensos. Esto no es muy bueno, tomando en cuenta que una civilización libre depende en gran medida de los consensos.

Así que Graham invento una pirámide con 7 niveles de desacuerdo, hecha para saber argumentar:

Nivel de desacuerdo 0: Poner nombres

Esto es, cuando sólo decimos cosas hirientes o crueles, llamando a alguien de cierta manera. Por ejemplo, “eres un tonto”.

Nivel de desacuerdo 1: Ad hominem

Cuando nos limitamos a decir cosas presuntuosas o insultantes directamente hacia el otro. Es decir: atacamos a la persona y no a sus argumentos

Nivel de desacuerdo 2: Responder al tono

Hay poca distancia entre atacar a la persona directamente y comenzar a concentrarnos en el tono que utiliza, sea de enojo, burla o del tipo “no me importa”. El problema es que esto es muy subjetivo, y dirige la discusión hacia lugares inciertos y más viscerales.

Nivel de desacuerdo 3: Contradecir

Cuando se logra contradecir el argumento es cuando la discusión está sobrepasando lo subjetivo y pasa más a los argumentos. No obstante, sólo contradecir indica una terquedad: lo que se dice tiene que ser cierto, en contraste a lo que dice el otro.

Nivel de desacuerdo 4: Contraargumentar

Más allá de sólo contradecir, mostrar que se tiene un contraargumento demuestra que se está dispuesto a avanzar en la discusión, que ésta es mucho más seria y que no sólo se busca “ganarla”, sino convencer al otro. El problema viene cuando la discusión no puede avanzar más allá de dos apasionados argumentos, lo que termina diluyendo el punto inicial que dio inicio al debate.

Nivel de desacuerdo 5: Refutar

Según Graham, esta es la forma más convincente de estar en desacuerdo. No es sólo un contraargumento; consiste, más bien, en ser capaz de tomar al vuelo lo dicho por el otro y poder refutarlo. Pero no con la viscera, sino con datos duros y astucia –que no implique mentir.

Nivel de desacuerdo 6: Refutar el punto central

Esta es ya una cuestión de táctica, y no sólo de estrategia. La refutación debe ser capaz de indagar en el punto central al que está llegando el otro, y anteponer un argumento sólido que demuestre su invalidez. Esto no sólo servirá para un solo argumento, sino que podría desmontar toda la idea detrás que el otro sostiene.

Ahora sí, a debatir con sentido…

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Esto es lo que te puede permitir estar en desacuerdo sin tener que falsear ninguna información, ni tener que acudir a viles insultos. Lo bueno es que también te puede conducir a darte cuenta de que eres tú quien no está en lo correcto si es el caso, lo que es algo que rara vez sucede en cualquier debate, ¿verdad? Pero que sin duda es síntoma de civilidad y empatía.

¿Te imaginas qué pasaría si pudiéramos decir más seguido “está bien, tienes razón”? No sólo estaríamos ganando nosotros como individuos, siendo más abiertos a las ideas del otro y nutriéndonos de éstas. Sería también una forma como la sociedad entera podría avanzar.

Saber debatir sin polarizar, al tiempo que no regalamos nuestras ideas ni nos dejamos influenciar, es una forma de construir nuevos grados civilidad… de la cual últimamente estamos muy necesitados.

*Imágenes: Ana Tellez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



El misterio del oxígeno del planeta Tierra

La historia de cómo se formó ese gran elemento que es el oxígeno es al menos fascinante.

Hay algo extraordinario en cada uno de nuestros respiros. Las personas tomamos por sentado el oxígeno porque ahí está y lo respiramos todo el tiempo, pero hay que recordar que somos el único planeta (conocido) que tiene oxígeno.

Más impresionante aún es que la Tierra comenzó con una atmósfera sin oxígeno, y tomó miles de millones de años antes de que hubiera suficiente para albergar animales como nosotros. Aún a la fecha, científicos están haciendo descubrimientos fundamentales sobre cómo fue que nuestro planeta se llenó de este elemento. Han encontrado, por ejemplo, que nuestra extraña atmósfera rica en oxígeno es producto de una danza de la geología y la biología.

Para estudiar la atmósfera antigua, geoquímicos examinan las huellas químicas dejadas en las rocas. Entre más de estas huellas encuentren, más oxígeno debió haber habido en la atmósfera del momento. Cuando observan las rocas más antiguas de la Tierra no encuentran rastro de oxígeno en el planeta. En cambio, su investigación indica que el aire primordial de la Tierra estaba compuesto principalmente de dióxido de carbono, metano y nitrógeno. Los rayos del sol crearon un poco de oxígeno libre al dividirlo del dióxido de carbono y otras moléculas. Pero ese oxígeno desapareció tan pronto se formó.

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Es por ello que el oxígeno es el elemento más amigable de todos, formando enlaces con un gran rango de moléculas. Se adhirió al hierro de las rocas, por ejemplo, creando óxido. Se unió con el hidrógeno despedido de volcanes para formar peróxido de hidrógeno y otros compuestos. En otras palabras, nuestro planeta fue una gigante aspiradora de oxígeno en sus años tempranos.

Eso cambio hace aproximadamente tres mil millones de años. El Dr. Canfield y sus colegas reportaron huellas de oxígeno en rocas de ese periodo. Estiman que la atmósfera de ese momento tenía sólo 0.3 porciento de niveles de oxígeno. La luz del sol por sí sola no pudo haber creado tanto oxígeno en la atmósfera. Sólo la vida pudo hacerlo.

Hace tres mil millones de años, algunos microbios habían evolucionado su habilidad para llevar a cabo la fotosíntesis. Flotando en la superficie del océano, utilizaron la energía del sol para crecer dióxido de carbono y agua. Daban oxígeno como desperdicio. Mucho del oxígeno despedido por estos microbios fotosintéticos fue aspirado fuera de la atmósfera por la aspiradora del planeta. Cuando los microbios murieron, el oxígenos reaccionó con su carbono.

Pero una mínima cantidad de oxígeno se quedó atrás porque alguna de la materia orgánica de los microbios muertos se hundió de la superficie al suelo del océano, donde el oxígeno no podía reaccionar con él. El oxígeno permaneció en el aire. Y durante este tiempo la aspiradora de la Tierra se debilitó; el planeta estaba enfriándose y sus volcanes escupían menos hidrógeno a la atmósfera que aspiraba oxígeno.