Aerotrópolis, un cheque en blanco firmado por SEMARNAT

Es una idea atroz construir el Nuevo Aeropuerto sobre la única esperanza que tenemos en esta metrópolis de tener una seguridad hídrica a mediano y a largo plazo. Una vez instalado el aeropuerto y su Aerotrópolis, todos sabemos a quién se le va a dar prioridad sobre el uso de agua potable.

La Aerotrópolis  es una zona urbanizable de 375 hectáreas (3,750,000 m2  ó 750 campos de fútbol de 50 x100 m) que colinda con el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (#NAICM). La único que sabemos sobre esta Nueva Santa Fé-Texcoco es que “ofrecerá oportunidades de desarrollo para bienes raíces comerciales de clase mundial para atender a los viajeros… la ubicación estratégica de desarrollos comerciales, parques empresariales y zonas de libre comercio…” (1).

El Nuevo Aeropuerto se enaltece de su sustentabilidad, pero si analizamos a detalle, la Manifestación de Impacto Ambiental dice, con respecto al uso de agua, que: “… el diseño de las instalaciones contempla reducir el consumo de agua potable en un 70% con respecto a lo observado en el aeropuerto actual de la Ciudad de México” 1. Ellos aseguran que lo lograrán mediante el uso de agua no potable o reciclada y de baños de bajo consumo.  Sin embargo, todas las cifras y estimaciones de uso y aprovechamiento de agua “no incluyen el desarrollo de la Aerotrópolis” (1).  

Esta omisión deliberada de información es gravísima, ya que se estima que en la Aerotrópolis trabajarán al menos 180,000 personas de manera regular. Si el proyecto contemplara el uso de agua de esta Nueva Santa Fe-Texcoco cambiaría por completo la estimación anual del uso del agua y todo su discurso “greenwash-sustentable” se vendría abajo. La Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad estima que el uso de agua de esta nueva ciudad será de aproximadamente 23 millones de metros cúbicos al año (2). 

¿Qué dice la SEMARNAT al respecto?  Hace caso omiso de este evidente engaño y se limita a decir que “la CONAGUA lo proveerá del suministro necesario de agua potable de todas sus fases de desarrollo”  (3). En resumen, todo el  proyecto, incluyendo el aeropuerto y la Aerotrópolis estarán conectados a la Red Municipal de Agua Potable, una red que se encuentra sumamente explotada. La SEMARANT aprobó el desarrollo de esta ciudad sin ni siquiera considerar escenarios hídricos que permitan evaluar la disponibilidad de agua potable, poniendo así en gravísimo riesgo a las poblaciones vecinas.

Es una idea atroz construir el Nuevo Aeropuerto sobre la única esperanza que tenemos en esta metrópolis de tener una seguridad hídrica a mediano y a largo plazo. De llevarse a cabo este capricho, una vez instalado el aeropuerto y su Aerotrópolis, todos sabemos a quién se le va a dar prioridad sobre el uso de agua potable.

De manera degenerada, la consultoría que hizo la Manifestación de Impacto Ambiental (la empresa de Rodolfo Lacy (4), actual Subsecretario de la SEMARNAT, en conjunto con el Colegio de Biólogos de México, que nadie sabe de dónde sacó lo de colegio y lo de biólogos) no contempló ninguno de los impactos de la Aerotrópolis. Sin embargo, la Aerotrópolis sí es parte del proyecto. Por lo tanto, la SEMARNAT, al aprobar el proyecto, firmó un cheque en blanco para la construcción de la Aerotrópolis. Así, se podrá construir a conveniencia sin evaluación de impactos ni de viabilidad.  

 

Publicado en Animal Político

 

Twitter del autor: @FerCordovaTapia

Fernando Córdova Tapia es Candidato a Doctor en Ciencias por la UNAM, coordinador del Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (GAMIA/UCCS) y coordinador académico del Laboratorio de Restauración Ecológica del IBUNAM.

Referencias

(1) Manifestación de Impacto Ambiental del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. MIA-15EM2014V0044.  http://bit.ly/1PWvE8Q

(2) GAMIA-UCCS. Análisis del resolutivo SGPA/DGIRA/DG/09965 del proyecto “Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México” MIA-15EM2014V0044.  http://bit.ly/1K0OfyD

 

(3) Resolutivo SGPA/DGIRA/DG/09965. http://bit.ly/1FvTYgi

 

(4) Acta Constitutiva de Especialistas Ambientales S.A. de C.V., Anexos de la MIA-15EM2014V0044

 

Autor: Fernando Córdova Tapia


5 razones por las que deberías participar en la consulta sobre el NAICM

La consulta que definirá la construcción del NAICM se llevará a cabo del 25 al 28 de octubre. Recopilamos algunas razones por las que es importante votar (y también te decimos dónde y cómo puedes hacerlo).

Es un hecho: la consulta pública sobre la construcción del NAICM se llevará a cabo del 25 al 28 de octubre. Las boletas se distribuirán en 538 municipios de todo el país y contendrán la siguiente pregunta: 

Dada la saturación del Aeropuerto Internacional de Ciudad de México, ¿cuál opción piensa usted que sea mejor para el país?

Como respuesta se otorgan dos opciones: a) reacondicionar el actual aeropuerto y el de Toluca, y construir dos pistas en la base área militar en Santa Lucía; y b) continuar con la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco.

Para encontrar tu casilla más cercana, accede a México Decide y escribe el código postal de tu colonia (cuatro dígitos). Se instalarán 1,073 mesas a lo largo de las 32 entidades federativas. El horario para hacerlo será de 8 de la mañana a 6 de la tarde.

Aunque hay opiniones a favor y en contra de la adecuación de la base área en Santa Lucía, lo cierto es que la construcción del aeropuerto en el vaso del antiguo lago de Texcoco tendría consecuencias socioambientales desfavorables que han sido discutidas por varios expertos. Esta votación no solamente decidirá el sitio del nuevo aeropuerto: también está en juego la posibilidad de pensar en nuevas políticas públicas que tomen como meta un Estado sostenible.

Los resultados de esta consulta tendrán consecuencias importantes a mediano y largo plazo; con esto en mente, te presentamos 5 razones por las que es importante participar de esta decisión. 

 

1. Las condiciones en Texcoco no son aptas

Sabemos que la Ciudad de México, por ser una zona lacustre, es propensa a hundimientos. La extracción de agua de los acuíferos deforma el subsuelo, provocando consecuencias geológicas irreparables. Por su parte, el vaso de Texcoco se hunde en promedio entre 20 y 30 centímetros al año.

Por más que el exceso de agua sea drenado, el proyecto estaría condenado a fracasar a largo plazo, como explica Fernando Córdova Tapia, especialista en impacto ambiental e investigador en ecología de la UNAM. Según la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, el 42.04% de la superficie del proyecto es zona inundable.

Por otra parte, el tipo de suelo presente en la zona ha complicado la construcción, pues su constitución exige el uso de materiales especiales, los cuales han tenido que ser extraídos de al menos 180 minas, engullendo desde 2015 los cerros de la zona de Tezoyuca

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2. Afectaciones a las comunidades aledañas

El abastecimiento de la Aerotrópolis que se erigiría junto al NAICM aumentará la sobreexplotación de la Red Municipal de Agua Potable, poniendo en peligro su disponibilidad para toda la región. La CONAGUA ya había clasificado la cuenca como un sitio sobreexplotado cuyos mantos acuíferos necesitaban estabilizarse.

Si se realizara en Texcoco, los conflictos con las comunidades que habitan en torno a la zona no serían menores. Debido a la calidad del subsuelo que ya hemos mencionado, las poblaciones aledañas muy probablemente sufrirían inundaciones.

Además, según una investigación realizada por la Universidad Autónoma de Chapingo, los lodos tóxicos que se han removido de la zona y que han sido depositados en el poblado de Tlaminca, zona protegida, podrían afectar en unos 10 años la salinidad del agua.

Desde que el aeropuerto comenzó a construirse, diversos activistas han protestado por los efectos perjudiciales que ya estaban manifestándose. Acaso la campaña más conocida es #YoPrefieroElLago, de la Plataforma Organizativa de Pueblos contra el Nuevo Aeropuerto y la Aerotrópolis

 

3. Pérdida de un sitio de reserva 

En 2014 se decidió proteger el ex lago de Texcoco, después de que varios estudios corroboraran su relevancia para la resolución de problemas hidrológicos en la zona urbana

En una columna para El Universal, José Luis Luege Tamargo cita la vigencia del programa de rescate ecológico Plan Lago de Texcoco, que priorizaba una recuperación ambiental que habría beneficiado a toda la zona. 

La construcción del NAICM en el sitio también tendría consecuencias en el acervo arqueológico de la zona. A pesar de ser uno de los lugares menos estudiados en ese sentido, se han encontrado 28 sitios arqueológicos y 270 puntos con vestigios prehispánicos. La destrucción de los restos de nuestro pasado es otra razón para dudar de este proyecto.

 

4. ¿Y la biodiversidad?

Las especies de árboles contempladas para la reforestación de la zona relacionada con el proyecto son nocivas para la biodiversidad que ya existe en la zona.

El eucalipto, que tiene una gran capacidad de absorción de agua, impediría el desarrollo óptimo del resto de la vegetación; por otra parte, el cedro eventualmente se convertiría en plaga.

Además, no hay que olvidar que la zona del ex lago da refugio a poblaciones de 100,000 o más aves acuáticas migratorias, como indica la CONABIO. Desaparecería el lago Nabor Carrillo, hábitat de estas especies, lo cual afectaría el bioma único de nuestro país, que se encuentra en el onceavo lugar en diversidad de aves a nivel mundial.

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Iraquí Echeverria

 

5. Lo más importante: el derecho a decidir 

Las votaciones definirán un tema de gran importancia para nuestra vida democrática. En este proceso se está poniendo en práctica un derecho poco ejercido en México: el derecho a participar en decisiones que, por su alcance público, nos involucran a todos.

Más allá de ser un asunto técnico, el megaproyecto tiene dimensiones que repercuten directamente en la vida de los habitantes de la Ciudad y el valle de México. Ya sea que nos decantemos por una u otra opción, participar en esta consulta equivale a impulsar un necesario quiebre.

Nos hemos acostumbrado a dejar asuntos que nos importan a todos en manos de pocas personas. Es momento de tomar las riendas y demostrar que contamos con todas las competencias para decidir. 



Impacto del programa de compensación de flora en el NAICM

Algunas de las especies que se plantarán en la zona de construcción del NAICM podrían afectar el ecosistema de forma irreversible.

* Por: Kyria Alexa Valladares Rodríguez

 

El ex lago de Texcoco pertenece a un sistema de lagos localizados en la Cuenca de México. El ex lago de Texcoco representa una parte fundamental del sistema y funcionamiento hidrológico de la región, sobre el cual se fundó Tenochtitlan, para posteriormente ser la Ciudad de México (Cruickshank, 2010). Los suelos del ex lago de Texcoco son de origen aluvial-lacustre, los cuales se formaron a partir de la alteración de rocas ígneas (Gutiérrez, 1987). La vegetación de la microcuenca del ex lago de Texcoco está compuesta en su mayoría por pastizal inducido (12,809.46 hectáreas), bosque de pino (5,901.94 hectáreas) y encino (7,252.66 hectáreas), agricultura temporal (52,209.74 hectáreas), de riego (26,363.70 hectáreas), y matorral crasicaule (3,398.46 hectáreas).

Históricamente, el ex lago de Texcoco ha estado relacionado íntimamente con las actividades diarias de los habitantes de la zona, que si bien, el agua no fue utilizada para consumo humano por su salinidad, sí fue aprovechada para el desarrollo de diversas actividades económicas, lo que ha provocado que el estado del lago se transforme drásticamente por las malas técnicas de aprovechamiento de recursos. Un claro ejemplo de esto es la desecación del lago y el aumento de la salinidad, lo que provocó la disminución y pérdida de un gran número de especies vegetales y animales nativas. Al reducirse la extensión del lago, la fauna acuática y vegetación nativa (después de sufrir una reducción  poblacional) pasaron por un proceso de sustitución de especies, a tal punto que los árboles de la familia Salix sp. (sauce) han sido desplazados para dar paso a otras especies como Eucaliptus sp. (eucalipto), Schinus molle (pirul) y Pinus sp. (pino) (Matamoros y Cervantes, 1992), lo cual puede traer desequilibrios ecológicos que provocarán problemas a la larga, los cuales pueden resultar difíciles o imposibles de revertir.

Por ejemplo, el eucalipto es una especie invasora que secreta metabolitos secundarios que impiden el desarrollo óptimo de especies vegetales aledañas, pues tienen una gran capacidad de absorción de agua. Además, las ramas se quiebran con facilidad, aumentando el riesgo de que ocurran accidentes.

En la Manifestación de Impacto Ambiental del NAICM realizada por los encargados del proyecto, se encontraron aproximadamente 24 especies vegetales, entre las cuales están: Distichlis spicata (pasto salado), Sporobolus pyramidatus (liendrilla o cola de zorro), Paspalum vigatum (cebadilla), Tamarix chinesis y Thamarix aphylla, Eragrostis obtusiflora (zacahuixtle), algunas herbáceas anuales como  Sonchus oleraceus (lechuguilla espinosa) y Kochia scoparia (artemisa roja) (Córdova-Tapia et al., 2015).

Thamarix es una planta proveniente de Asia, del noroeste y norte de la India. Tiende a posicionarse de forma densa y de manera casi monoespecífica, desplazando a especies nativas. Las semillas son papiláceas y se dispersan muy fácilmente con el viento, pero son viables solamente durante algunas semanas, lo cual, aunado a algunas ventajas fisiológicas, eleva el potencial invasivo (Griffin et al., 1989). Además, sus raíces crecen a gran profundidad, incluso pueden llegar a niveles freáticos y en los bosques maduros, Thamarix sp. tiene una alta tasa de evapotranspiración, lo que impide que otras especies accedan al agua. Sus hojas almacenan un excedente de sal hasta que caen, y al acumularse en el suelo, aumenta por consiguiente su salinidad, impidiendo la germinación y crecimiento de especies vegetales nativas. Las hojas muertas acumuladas en el suelo son muy inflamables, incrementándose la probabilidad de incendios. En general, la invasión de Thamarix sp. provoca cambios profundos en la dinámica del agua y en la dinámica biológica (CONANP, 2009).

El programa de mitigación de daño ambiental del NAICM plantea sembrar 134,011.22 individuos de Tamarix aphylla, 125,290.09 individuos de Tamarix chinensis, 4,070.17 individuos de Lycium sp., 1,163.13 individuos de Casuarina equisetifolia y 290.13 individuos de Opuntia streptacantha (UCCS, 2015) en las inmediaciones de la construcción. Las especies vegetales mencionadas resultarían plantas exóticas en los ecosistemas de la microcuenca del ex lago de Texcoco. El establecimiento de plantas exóticas puede provocar perturbaciones en el sistema biológico, pero al no ser sistemas cerrados y contar con vectores que conectan ecosistemas no contiguos, hay un riesgo de perturbación a otros ecosistemas con los que pareciera no tener relación, pudiendo tener consecuencias más grandes a las imaginadas y en ocasiones, hasta irreversibles.

Por lo anterior, considero que el programa de compensación ambiental no está bien planificado, no se realizó por expertos en el tema y no se realizaron los análisis correspondientes, ni con el tiempo ni la precisión necesarios.  Se planea la siembra de especies exóticas como principal medida al daño a la flora, lo cual es altamente alarmante por las posibles consecuencias a mediano y largo plazo en la dinámica de los diversos ecosistemas en los que se piensa aplicar el programa, además de las posibles afecciones a los ecosistemas aledaños.

El proyecto NAICM es un ejemplo de los signos de la crisis ambiental en la que vivimos; el proyecto responde a formas específicas de desarrollo socioeconómico, las cuales son fundadas en la apropiación de la naturaleza con una racionalidad económica y tecnológica (Anta et al., 2006) que beneficia intereses particulares a corto plazo, y resulta dañino e irremediable a corto, mediano y largo plazo para la sociedad y los ecosistemas.

 

Referencias

Anta F. S., M.A.V. Arreola y O.M.A. González. (2006). Ordenamiento ecológico territorial comunitario: un debate de la sociedad civil hacia la construcción de políticas públicas. Instituto Nacional de Ecología y Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Ciudad de México, México.

Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas. (2009). Diagnóstico de especies invasoras (EI) y sus efectos en las Áreas Naturales Protegidas de competencia federal.

Córdova-Tapia, F., A. Straffon-Díaz et. al. (2015). Análisis del resolutivo SGPA/DGIRA/DG/09965 del proyecto “Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, S. A. de C. V.”. MIA-15EM2014V0044. Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental. Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad. México.

Cruickshank, G. (2010). Restauración en el Lago de Texcoco. Recuperado de: http://www.biodiversidad.gob.mx/pais/cien_casos/pdf/cap63.pdf.

Griffin G., S. Stafford y N. Preece. (1989). Status and implications of the invasion of Tamarisk (Tamarix aphylla) on the Finke River, Northern Territory, Australia. Journal of Environmental Management, 29(4): 297-315.

Gutiérrez, C. M. (1987). Los suelos de la ribera del ex-Lago de Texcoco. Macro y micromorfología. Tesis de Doctorado. Colegio de Postgraduados, Montecillo, México.

Matamoros, T. J. y F. A. Cervantes. (1992). Alimentos de los roedores Microtus mexicanusReithrodontomys megalotis y Peromyscus maniculatus del ex-Lago de Texcoco, México. Anales del Instituto de Investigaciones Biológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, 63(1): 135-144.

Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad. (2015). Análisis del resolutivo SGPA/DGIRA/DG/09965 del proyecto “Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, S. A. de C. V.”. MIA- 15EM2014V0044, México.

 

* Fotografías: 1) Naturalista.mx; 4) RT

México Sostenible
Autor: México Sostenible
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