Top 4: Remedios naturales para la ansiedad

Ubicarla es muy fácil; generalmente asociada al miedo, puedes paliarla con métodos accesibles.

 En un momento me sentí acosada por la ansiedad. Pero me deshice del miedo estudiando el cielo, determinando cuándo saldría la luna y dónde aparcería el sol por la mañana.

Louise Bourgeois

La ansiedad, esa mezcla entre angustia y desesperación, en muchas ocasiones sin un motivo aparente, es un mal común. Asociada con el estrés de las ciudades y la vida de competencia que solemos llevar es uno de los factores, que de no tratarse, puede llevar a la depresión. 

Es normal vivir con un poco de ansiedad, y existen incluso artistas como Paul Klee quienes dicen que sin ella la vida sería aburrida, sin embargo, todo requiere un equilibrio y cuando tu ansiedad comienza a ser alarmante debes tomar medidas al respecto. 

Aquí algunos remedios naturales a la mano y cotidianos:

Ejercicio

El ejercicio es uno de los mejores remedios para la depresión; es bueno para el cerebro y suele darte una buena autoestima. Hacer mínimo unos treinta minutos de ejercicio diarios te ayudará a reducir tus niveles de ansiedad. 

Manzanilla:

Mundialmente conocida, las propiedades de esta planta, sobre todo en té, provocan los mismos efecto calmantes que el valium, por ejemplo. Si la tomas constantemente, sus efectos serán a largo plazo. 

Bálsamo de Limón

Una de sus propiedades más importante es que te mantiene atento. Te dará un poco de más claridad y reducirá tu ansiedad, sin embargo, debes tomarlo (generalmente se toma como infusión) en pocas cantidades, por que de lo contrario podría causarte más ansiedad. 

Meditación

En sí la respiración profunda suele ser muy útil para aliviar la ansiedad. Pero si trasciendes esta práctica a una mucho más profunda (e igualmente sencilla) como la meditación, entonces tu mente entenderá, uno; que no existe en realidad algo tan trascendental como para preocuparse tanto. Y dos, a encontrar su propia tranquilidad en base a este tipo de ejercicios.



Ansiedad, ¿heredada?

Tu ansiedad podría pasar a las futuras generaciones en forma de nuevos genes.

Al parecer no sólo heredamos ciertos rasgos o enfermedades muy específicas: la neurociencia se está encargando de indagar en trastornos mentales que, al parecer, podrían estar volviéndose parte de nuestra construcción genética y que se heredarían tanto como el color de los ojos, la complexión o ciertas enfermedades.

El parentesco podría determinar de aquí en adelante la psique y la personalidad, de maneras antes insospechadas.

Ahora sabemos que la depresión es una condición genética, y la manera en la que se está arraigando como padecimiento nos hace pensar en si las generaciones futuras están condenadas a la tristeza permanente.

Y ahora parece que la ansiedad será también un padecimiento del cual preocuparnos, pues como un nuevo estudio demostró, al parecer este trastorno será transmisible de generación en generación.

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El estudio, publicado en Journal of Neuroscience, se llevó a cabo entre el 2007 y el 2011. Los investigadores estudiaron a 378 monos macacos multigeneracionales de raza pura, quienes fueron puestos en una condición incómoda que podía generarles ansiedad fácilmente: la de una presencia humana que no hacía contacto visual con ellos. 

Se analizó el comportamiento de los monos, así como sus niveles de cortisol y su actividad cerebral mediante escaneo.

Los más ansiosos resultaron ser la descendencia de monos que habían experimentado más ansiedad en sus vidas. Y además se demostró que los factores variables en la amígdala y otras zonas del cerebro relacionadas a la ansiedad son hereditarios.

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Cabría realizar posteriormente estudios más extensos en seres humanos, lo cual podría hacer más sencillo el rastreo de la ansiedad entre generaciones para ver qué tanto va in crescendo esta afección psíquica y emocional, y si en el futuro no será una lamentable condición innata.

Pero si la ansiedad y otros trastornos son heredables, es evidente que tenemos que cuidar de la mente individual y colectiva si queremos evitar legar a nuestros hijos, nietos y bisnietos condiciones tan deplorables. Porque a fin de cuentas, nosotros hemos sido responsables de que la ansiedad domine nuestra vida, pero asimismo podemos revertirla.

Cambiar nuestros paradigmas de vida es una cuestión urgente, no sólo por nosotros, sino por aquellos que todavía ni siquiera nacen. Romper con la ansiedad es algo que debemos hacer ya.

 

 Imágenes: 1) Millenial Pink, edición Ecoosfera; 2) Hailey Kean; 3) Skynavin



Flotar para reducir la ansiedad (un extravagante método de la ciencia)

Flotar es experimentar un estado de ingravidez que realmente puede reconectarnos con lo esencial.

Quien padezca –o haya padecido– ansiedad sabe lo que se siente que decenas de temores pululen por su mente, sin poder hacer nada al respecto. De hecho, en inglés se le conoce al trastorno de ansiedad generalizada como free floating anxiety: cuando nada en específico detona la ansiedad, pero ésta flota encima de nosotros irreductiblemente.

Pero la ansiedad puede ser evadida, precisamente flotando (literalmente) sobre ella. La terapia de flotación en cámaras de agua se ha vuelto una solución a padecimientos crónicos nerviosos, incluso de estrés postraumático. La ingravidez y la ausencia de estímulos sensoriales permite que en el cerebro se activen otros procesos internos, benéficos para una mente ansiosa y afectada por un ambiente nocivo.

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Dejando sobre las aguas el trauma más arraigado

El caso del soldado australiano Michael Harding es ejemplar. Realizando tareas en Afganistán, Harding presenció la muerte de un compañero. Después de eso, como relata en la revista TIME, la ansiedad fue una constante. Harding no podía siquiera dejar de temblar, por lo que fue diagnosticado con síndrome de estrés postraumático y dejó el ejército en el 2012. Harding soportó durante años los síntomas de esta condición: tenía pesadillas, sudoración nocturna y una personalidad trastornada.

Por años buscó todo tipo de remedios (naturales, tradicionales y hasta prácticas milenarias como el yoga) sin que nada lo aliviara por completo, hasta que su esposa encontró una terapia alternativa que sonaba como sacada de la ciencia ficción: cámaras de flotación. Bastaron tres sesiones para que decrecieran los síntomas de Harding, hasta que en 3 meses no había rastro de las pesadillas.

No sé cómo sucede, pero flotar me ha permitido sentirme más confiado y cómodo al interior de mi cabeza.

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La flotación es una terapia que ha ganado popularidad desde el 2011. En Estados Unidos ya existen 300 clínicas, y en América Latina se han vuelto muy populares en países como Ecuador, Argentina y Guatemala. Pero más allá de metáforas o de lo sencillamente relajante que puede ser flotar para cualquiera, ¿qué sucede realmente en una mente ansiosa mientras el cuerpo flota? ¿Qué hace que este tratamiento funcione?

 

Flotando en el laboratorio: aislamiento sensorial que simula la meditación profunda

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Las primeras cámaras de flotación fueron hechas en la década de 1950, para experimentar con diversos estados de conciencia. Se les asoció con lo hippie y lo new age, pero en la misma década el neurólogo John C. Lilly estudió lo que esta experiencia ocasionaba en el cerebro, reivindicándola, sin causar demasiado eco en la comunidad científica.

El estudio sobre el impacto de la flotación en pacientes con ansiedad fue dejado de lado hasta que un neurólogo, Justin Feinstein, abrió su propio laboratorio para analizar más a fondo la terapia de flotación: el Float Clinic and Research Center en el Laureate Institute for Brain Research en Oklahoma. Ahí, Feinstein ha estudiado a los pacientes mientras flotan, a través de imágenes de resonancia magnética (IRM).

1 hora en una cámara de flotación conduce a estados de relajación similares a los de la meditación.

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Los análisis han arrojado resultados parecidos a lo que se ha comprobado que sucede durante la meditación a nivel neuronal. Feinstein cree que flotar es una especie de atajo que conduce precisamente a un estado como el de la meditación profunda, al cual difícilmente podría llegar gente que padece ansiedad.

Pero además, la terapia de flotación actúa como los fármacos más potentes contra la ansiedad, “apagando” a la amígdala, que es el área del cerebro donde se genera la respuesta de estrés a ciertas situaciones y pensamientos.

Esta práctica ha demostrado su potencia a nivel neuronal. Quedará esperar que en el mundo se abran más clínicas para que cada vez más personas puedan experimentar los momentos de aislamiento, silencio y evanescencia que permiten las cámaras de flotación, y puedan romper con la ansiedad definitivamente.

 

* Imágenes: 1) Just Float; 2) Float tank DIY; 3, 4) CC