Monsanto sabía que su glifosato era cancerígeno desde hace 34 años

El centro Global Research devela cómo es que Monsanto conocía los peligros de este componente usado en uno de sus herbicidas más aplicado.

Hace unas semanas la Organización Mundial de la Salud sorprendió al mundo con la revelación de que el glifosato, contenido en el herbicida de Monsanto más usado en el mundo en los cultivos transgénicos, es cancerígeno. 

La organización lo calificó tan peligroso que se ubica en su reporte solo detrás del asbesto, un componente presente en la energía nuclear y los rayos X. Se trata de una noticia que potencia importantemente los argumentos científicos en contra de los transgénicos y la biotecnología basada en químicos artificiales.

Luego de la noticia de la Organización Mundial de la Salud, ahora el centro de investigación de la globalización, Global Research, ha revelado que al menos desde hace 34 años (1981), Monsanto conocía del potencial cancerígeno del glisofato.  

Global Research ha publicitado la evidencia revisando los registros de la EPA (Environmental Protection Agency). Entre otras cosas encontraron que hubieron muchas pruebas en animales con glifosato en animales como ratas, ratones y perros. Los resultados sugieren un significante daño en los riñones de las ratas aún después de tres generaciones. 

Estos estudios, además, están restringidos por supuestos motivos de seguridad, lo que da pie aún a más sospechas del conocimiento de Monsanto sobre la toxicidad del glifosato.

Aquí puedes encontrar mayor información y diversas declaraciones de científicos sobre estos estudios.



Monsanto invertirá 3 mil millones de pesos en México en los siguientes cinco años

La multinacional anunció que planea invertir 3 mil millones de pesos en México a lo largo de los siguientes cinco años, con el fin de “mantener su estrategia de investigación y desarrollo en el país”.

Monsanto, una de las empresas argoquímicas con mayor presencia en el mercado internacional, se le ha acusado de realizar prácticas antiéticas que han afectado tanto a la biodiversidad, al ecosistema como a la salud general de la población humana. Entre las acciones que se relacionan con el consumo de sus productos es la extinción masiva de las abejas mediante sus pesticidas, la extinción de numerosas subespecies de maíz y soya de regiones latinoamericanas, la incidencia de enfermedades, como cáncer y deformidades congénitas, debido al contacto o consumo de organismos genéticamente modificados –OGM–, etcétera. Pese a esta lista con impactos catastróficos sobre el medio ambiente y la población humana, así como las intervenciones legales en su contra, Monsanto continúa adquiriendo fuerza a lo largo de sus comerciantes y consumidores indirectos.

Ahora la multinacional anunció que planea invertir 3 mil millones de pesos en México a lo largo de los siguientes cinco años, con el fin de “mantener su estrategia de investigación y desarrollo en el país”. De acuerdo con el presidente y director general de Monsanto Latinoamérica Norte, Manuel Bravo, el objetivo es lograr un crecimiento en ingresos de entre 3 y 4 por ciento en el país, y así sumar 1 millón de hectáreas para uso productivo de transgénicos e híbridos. Actualmente la empresa posee ingresos cercanos de 10 mil millones de pesos anuales, 1 100 empleados que manejan el negocio para Centroamérica, Caribe, Ecuador, Perú, Venezuela y Colombia, siete centros de investigación y cuatro plantas de producción. 

En México tiene una presencia predominante mediante las marcas Asgrow y Dekalb, las cuales ofrecen una productividad de entre los 8 y 10 millones de pesos. Según Bravo, esta cifra incluyen los productos vegetales:

Es una operación relevante con semillas de maíz, de algodón, de sorgo y tenemos 23 variedades de vegetales, manejamos tomate y cebolla, entre otros. [Mientras que] en argoquímicos, nuestro producto más grande es Faena, que es la marca líder en glifosato, que es un herbicida selectivo de baja toxicidad que permite un manejo ágil para los agricultores.

Si bien cada vez hay una creciente denuncia en contra de sus productos así como acusaciones de corrupción, abuso de poder e intimidación hacia comunidades indígenas, Monsanto continúa deseando invertir en México. Incluso Bravo defiende a la empresa estadounidense alegando que: 

Nunca se ha comprobado un caso que la ciencia lo soporte, en biotecnología, maíz y soya, que son para consumo animal y humano, llevamos 20 años de producción y los principales países productores están por arriba dle 90 y 95 por ciento de penetración de las tecnologías. 

En México importamos entre 10 a 15 toneladas de maíz, y 95 por ciento de la soya que comemos la compramos y es transgénica, pero en el país no hay ni un solo caso documentado de haber provocado una alergia. No hay un solo caso, a pesar de haber servido un millón de millones de comidas, que ligue la biotecnología con tema salud. Ha habido denuncias de parte del activismo, pero ninguna soportada por estudios académicos serios o por la autoridad. 

Por esta razón, presume, que se desea integrar el “paquete tecnológico, financiamiento, comercialización y asesoría técnica” en “un millón de las hectáreas que hoy no usan semilla de maíz mejorada” para que “puedan productir en lugar de una sola tonelada por hectárea que sean cinco o seis toneladas.” Es decir que ahora Monsanto quiere realizar una apuesta hacia una “ganadería intensiva a largo plazo” –en vez de una ganadería extensiva”, sin embargo sólo queda preguntarnos a costa de qué y de quiénes se planea realizar esta inversión. 



OMS niega la toxicidad de glifosato de Monsanto

De acuerdo con David Eastmond, toxicólogo de la Universidad de California, es importante diferenciar entre “peligro” y “riesgo”.

Monsanto, esta empresa agroquímica y biotecnológica, se ha relacionado con numerosas consecuencias negativas tanto para el medio ambiente como la salud de la población humana y animal en general. De hecho, de acuerdo con varias investigaciones, los habitantes cercanos a los campos con herbicidas de Monsanto, son actualmente víctimas de:

  • Diferentes tipos de cáncer,
  • desordenes cutáneos,
  • supresión inmune,
  • anemia,
  • diabetes,
  • problemas de hígado.

El problema de las semillas transgénicas de Monsanto, es la tolerancia al herbicida glifosato, el cual produce sustancias tóxicas resistentes al ataque de ciertos insectos. Pese a que la Organización Mundial de la Salud –OMS–, categorizó el glifosato como una sustancia cancerígena que se dispersa en los cultivos, ecosistemas y cuerpos de agua superficiales y subterráneos, ahora pone sobre la mesa la duda acerca de su toxicidad  para la población. 

Mientras que un reporte de la OMS, las Naciones Unidas y elUS Environmental Protection Agency, el glifosato no implica un riesgo cancerígeno, otro reporte de la OMS y el International Agency for Research on Cancer, concluyó que el glifosato es probablemente cancerígeno. En otras palabras, no hay claridad en este tema, pese a que los estudios de la IARC muestran que este químico es una de las principales causas de cáncer en condiciones de la vida real –como al comer cereal elaborado con maíz transgénico–. 

De acuerdo con David Eastmond, toxicólogo de la Universidad de California, es importante diferenciar entre “peligro” y “riesgo”. Para él,

[s]e trata como los tiburones: si están nadando en un acuario, representan un peligro pero poco riesgo; pero si están en mar abierto, representan tanto un peligro como riesgo.  

Y para la IARC, el tiburón es tiene dientes filosos y una quijada poderosa, y no importa si se está en la playa o el acuario: “El problema con usar productos peligrosos es que no hay una relación inmediata con el mundo real.” Para el mundo real, las agencias regulatorias determinan “riesgo” a la hora de encontrar grandes niveles de glifosato en los trabajadores de granjas y consumidores al grado de desarrollar cáncer. 

Frente a los resultados contradictorios, Eastmond concluye que los resultados son diversos porque no siempre se trata de dos fronteras: blanco y negro. Esto produce una serie de juicios al respecto, principalmente desde la IARC y las agencias regulatorias llegaron a diferentes conclusiones sobre la peligrosidad y el riesgo que implica el glifosato. ¿A quién se deberá prestar atención?

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