Te presentamos el árbol más colorido y psicodélico del mundo: el Eucalipto Arco Iris (Fotogalería)

La única especie de eucalipto que crece en el hemisferio norte es también la más colorida del mundo: troncos que son un abanico iridiscente.

La belleza de los árboles es indudable. Un jardín con un árbol como nodo central es la imagen del paraíso. El árbol es también el emblema de aquello que sostiene la vida. Pero, por fortuna, la vida es diversa y la belleza es siempre plural. Entre el catálogo de árboles que la biodiversidad nos ofrece, el eucalipto arco iris (Eucalyptus deglupta) seguramente es el más colorido, al menos en lo que se refiere a su tronco.

Decía el elegante escritor inglés Sir Thomas Browne que “la naturaleza es el arte de Dios” y el eucalipto arco iris parece ser una rutilante muestra de esta concepción. La corteza multicolor de este árbol parece ser el resultado de una pintura feral lanzada por el divino azar, gamas de tiempo. Desde cerca los pliegues de la corteza semejan una pintura abstracta de vanguardia o los deltas que arrojan las imágenes satelitales.

Las tonalidades de este árbol, que recorren todo el espectro de la luz visible, son generadas por el envejecimiento de la corteza que, al “cambiar de piel”, se torna lila, verde, naranja y amarilla.

Este eucalipto, también conocido como Gomero de Mindanao, es el único de esta profusa especie que crece naturalmente en el hemisferio norte. Curiosamente sus troncos multicolores son usados para hacer papel blanco.



Suzanne Simard descubre cómo se comunican los árboles entre ellos (VIDEO)

Simard, de la Universidad de Columbia Británica, en Canadá, explica que se trata de una simbiosis en la que las plantas contribuyen al desarrollo y crecimiento mutuo resultando en la biodiversidad del bosque en diferentes regiones del mundo.

Durante años, investigadores a lo largo del mundo han intentado descubrir la ciencia que hay detrás de la ciencia de la comunicación de los árboles. Se sospechaba que estas especies vegetales solían comunicarse a través de una vibración desarrollada y transmitida por las raíces subterráneas. Ahora, con las investigaciones realizadas por la ecólogo forestal Suzanne Simard, se sabe que las plantas interactúan y se comunican a través de una red subterránea de hongos, los cuales unen a las plantas con el ecosistema circundante. 

Simard, de la Universidad de Columbia Británica, en Canadá, explica que se trata de una simbiosis en la que las plantas contribuyen al desarrollo y crecimiento mutuo resultando en la biodiversidad del bosque en diferentes regiones del mundo. Este descubrimiento se produjo durante la observación microscópica de pequeñas bandas de hongos de color blanco y amarillo que se encuentran en el suelo de los bosques, en donde lograron vislumbrar cómo los hongos están conectados a las raíces del árbol y gracias ae sa conexión, logran intercambiar carbono, agua y nutrientes. 

En palabras de Simard, “Los grandes árboles proporcionan subsidios a los más jóvenes a través de esta red de hongos. Sin esta ayuda, la mayoría de las plántulas no se desarrollarían.” Es decir que los árboles más antiguos, más desarrollados y grandes, son “plantas madre” que se encargan de la gestión de los recursos de una comunidad de plantas a través de los hongos: “Esta conexión es tan fuerte que cuando se corta un árbol de este tamaño, la tasa de supervivencia de los miembros más jóvenes del bosque o selva se reduce drásticamente. La conexión existente entre las plantas es comparable con la sinapsis de las neuronas humanas.”

Conoce a continuación un poco más sobre la investigación: 

 



Escucha la sinfonía de la vida de un árbol (VIDEO)

La pregunta que surge de este instrumento es la historia que un árbol, ¿qué tiene que contarnos después de años, quizá siglos, de vivencia?

Las artes y la naturaleza son partes indispensables en la vida del ser humano; pues son dos elementos que llegan hasta la profundidad de las dendritas de nuestras neuronas cerebrales. Sin embargo pocas son las ocasiones que al juntarlos, se alcanza un nivel de interconexión que facilita la comprensión de la unidad histórica entre ambos. Un ejemplo de estas contadas ocasiones es la creación del artista Bartholomäus Traubeck, quien desarrolló una pieza que captura el paso del tiempo y lo traslada a un territorio musical: una tornamesa que lee las líneas y texturas de los anillos del os árboles. 

La pregunta que surge de este instrumento es la historia que un árbol, ¿qué tiene que contarnos después de años, quizá siglos, de vivencia? La edad de los árboles se descubre al interior de sus troncos en forma de anillos, las cuales se forman y se acumulan pasando los años de vida: fuerte y hermoso, con surcos y deformaciones que ostenta la resiliencia “de años flacos y años frondosos, los ataques superados y las tormentas sobrevividas” (Hermann Hesse).

El resultado, además de conmovedor, es una sinfonía de la vida, implacable, coherente, hermoso, cuyo compositor es la naturaleza misma. Conócelo: