Cuando un humano y un cachorro se miran, ambos producen amor (químicamente comprobado)

Un estudio prueba también que si un humano y un perro pasan tiempo de calidad, ambos producen oxytocina.

En el caso de los humanos, cuando hacemos contacto a los ojos se vuelve parte muy importante del intercambio, muchas veces quizá más significativo que el verbal. 

En cambio, para los perros, el contacto de miradas no suele tener un peso significativo; pero algo curioso ocurre cuando los humanos y los cachorros hacen un intercambio de miradas según un estudio: es producida la oxytocina, la hormona del amor. 

Los investigadores creen que este fenómeno se desarrolló como una extensión de esta capacidad que tienen los humanos en la relación: bebé-madre. 

Cuando los hombres domesticaron al lobo, paulatinamente fue desarrollándose una forma de comunicación parecida a la de padres-bebés que luego se trasladó también a los dueños- mascotas. 

El estudio también prueba cómo después de un rato de intercambio de calidad entre los perros y sus dueños, también se produce en ambos oxytocina. Cuando este tipo de reacciones se da desde que el cachorro es un bebé entonces se genera un lazo filial parecido al de un miembro verdadero de la familia.



¿Por qué las personas somos más empáticas con los animales que con otros humanos?

Un estudio comprueba que las personas solemos ser más sensibles con los animales que con otros, acá la respuesta del por qué sucede esto.

Foto: Taringa

Es curioso, los seres humanos, hasta ahora, somos los únicos capaces de ser conscientes plenamente de nuestra condición. Es decir, somos la única especie que puede sentirse, pero también saberse, miserable o alegre, por ejemplo. Un perro puede ser estar sufriendo, pero ese dolor es parte de un presente físico y psicológico; pero pareciera que el ser humano carga con un doble dolor al saberse víctima de ese sufrimiento, algo así como el ¿por qué a mi?

Esta condición, probablemente habría de volvernos más empáticos hacia el dolor ajeno, pero, como seguro habrás notado, a veces pareciera que el dolor de los animales nos es más importante que el de nuestros pares. ¿Por qué sucede esto?

Dos sociólogos de la Universidad Northeastern, Arnold Arluke y Jack Levin, hicieron un experimento para, primero, comprobar si es que esta tesis es verdadera, y dos, averiguar el porqué sucede. En su análisis retomado por Wired, mostraron notas informativas a distintos participantes sobre ataques o situaciones de peligro tanto en humanos como en animales; los analizados se sintieron más empíricos generalmente con los animales que con los humanos a tal grado que en situaciones de peligro preferirían salvar a los animales. En esta investigación también se comprobó que las mujeres son más propensas a sentir empatía por los animales, pero además, en ambos géneros, esta sensibilidad a los animales crece más según la especie. Como podrás intuir,la más alta suele estar dirigida a los perros.

¿Por qué?

La respuesta que encontraron estos investigadores al por qué somos más empáticos con los animales que con nuestra especie es por que encontramos a los primeros mucho más inocentes e indefensos que a nuestros pares.



Conoce por qué tu perro se pone tan feliz al verte

Estudios comprueban que su amor por ti va más allá de sus necesidades básicas de supervivencia.

Siendo el dueño de tu perro estás a cargo de su bienestar, y tu mascota lo sabes. Sin embargo, no solo porque tú provees su comida se pone tan contento al verte, como podría creerse. En realidad, ha sido comprobado cómo los perros son capaces de sentir amor; también ha sido probado recientemente cómo los perros de alguna manera te ven como parte de su familia.

Siendo descendientes de los lobos, en el estudio de los perros, muchas veces estos primeros son el referente más cercano para estudiar a tu mascota, y quizá la característica más importante que diferencia a estas especies en su relación con los humanos es su capacidad social. Aunque parezca inverosímil, los lobos temen mucho más a los humanos, por ello son menos capaces de convivir con ellos. Por su parte, los perros sienten una afinidad con nuestra especie.

En un interesante artículo de io9, distintos expertos explican cómo es que los perros tienen la capacidad de diferenciar a los humanos de su propia raza; y también, las reacciones neuronales de los mismos son muy similares a las que experimentan cuando ven a a algún miembro de su familia.

Es decir, los perros no solo conocen que somos distintos de ellos, sino que, en esa diferencia, experimentan un apego más allá del de la pura supervivencia con nosotros.

Cuando sales de casa tu perro vive una falta de tu compañía y la resiente como si tuviese memoria emocional al momento de verte; algo así como lo que nos pasa a los humanos cuando vemos a un ser querido. Es por ello, que además de asociar tu presencia con actividades de recompensa, como comer o un paseo, tu perro se pone tan exquisitamente feliz al verte.